LA INFORMACIÓN ES PODER: TERAPIA COGNITIVO- CONDUCTUAL EN UN CASO DE ABUSO SEXUAL

Maria José Hernández de Alba Mir. Promoción 31ª Máster en Psicología Clínica. CETECOVA.

RESUMEN

En este artículo se describe el tratamiento con terapia cognitivo- conductual de un caso de trastorno por estrés postraumático por abuso sexual. La paciente, de 25 años de edad, fue víctima un año antes de acudir a terapia de abuso sexual por parte de un fisioterapeuta cuando se estaba tratando una tendinitis. El tratamiento constó de 8 sesiones de intervención en un periodo de 10 semanas. Tras 6 meses de seguimiento, la paciente se encontraba totalmente recuperada,  se habían extinguido las conductas de evitación y sus cogniciones de culpabilidad y de negatividad acerca del mundo habían remitido.

INTRODUCCIÓN

A lo largo de la historia, el trastorno por estrés postraumático ha sido denominado con multitud de nombres. Neurosis compensatoria, fatiga de guerra o shock nervioso eran los términos que se utilizaban a principios del siglo XX a raíz de las secuelas observadas por los soldados combatientes en la 1º Guerra Mundial. Pero fue en 1980 cuando se acuñó por primera vez dicho término al aparecer en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales III (DSM-III).

Con el paso de los años se ha ido investigando dicho fenómeno y se  ha concluido que no solamente la gente que ha vivido situaciones de guerra pueden desarrollar este problema emocional, si no que por el contrario un alto porcentaje de la población  general (entorno al 60-70%) puede vivir una trauma susceptible de crear un TEP a lo largo de su vida aunque no todos acabarán desarrollándolo (solamente en torno al 1%). ¿De qué tipo de eventos estamos hablando? Agresiones de cualquier tipo como violencia de género, violaciones, atracos, etc., desastres naturales, secuestros, accidentes, guerras, etc. y es que no hace falta vivir dicho evento para poder “crear” el problema si no que ser testigo es también un factor en contra para que se desarrolle. Es este hecho el que motiva a la comunidad científica a seguir investigando para ir alcanzando cada vez tratamientos con mejor tasa de éxito.

Todas las personas que sufren trastorno por estrés postraumático comparten las mismas características a nivel cognitivo: los flashbacks y/o pesadillas que hacen recordar el acontecimiento traumático junto con el miedo a que vuelva a pasar. Estos pensamientos siempre van acompañados de alta activación fisiológica que puede llegar incluso al bloqueo y/o la despersonalización. Esta combinación a nivel de pensamiento y de emoción hacen que el sujeto empiece a evitar y/o huir de los pensamientos y las situaciones temidas, instaurando así el problema.

MÉTODO

Sujeto

La paciente es una mujer de 25 años, soltera, diseñadora industrial de profesión , que vive con sus padres y un hermano. Acude a la consulta en septiembre de 2020, 13 meses después de la agresión.

El problema se originó en julio de 2019 cuando acudió a un fisioterapeuta recomendado por unas conocidas para tratarse un problema de tendinitis en su abductor izquierdo. En la tercera sesión y sin consentimiento de la paciente , el fisioterapeuta agredió a la joven tocándole en sus partes íntimas. En este momento se sintió paralizada a nivel físico y una gran activación fisiológica (sudoración y temblores mayormente) y le pidió que parara.

La paciente refiere sufrir dolores de estómago recurrentes cuando se encuentra en situaciones que le recuerdan la situación vivida. Tiene pensamientos relacionados con la vergüenza, la injusticia y culpabilidad por no haber reaccionado de forma diferente ante la situación estresante que desencadenó su problema emocional, estos pensamientos aparecen de forma súbita. La paciente ha empezado evitar todo tipo de especialistas de la salud, sobretodo si son hombres, y evita acudir a la población donde el fisioterapeuta tiene la consulta. Su estado de ánimo ha bajado desde entonces considerablemente y ha dejado de realizar algunas de las aficiones que tenía.

Procedimiento

  1. Evaluación

El proceso de evaluación consistió en varias entrevistas clínicas con la paciente para conocer las respuestas fisiológicas, motoras y cognitivas ante la situación estresante vivida, y el resto situaciones y pensamientos que elicitan respuestas de ansiedad, enfado, irritabilidad o culpa entre otras (análisis funcional) relacionadas con dicho suceso.

Otras herramientas de evaluación además de la entrevista fueron:

– Historia personal. Cuestionario biográfico de Pastor y Sevillá, 1990.

– Autorregistros.

Día /hora Situación Emoción

(nivel de malestar 0-10)

Cognición Actuación
  • Guía de evaluación en trastornos de estrés post-traumático de Scott y Stradling, 1993. (entrevista estructurada)

– Inventario de cogniciones postraumáticas, ICPT. En este cuestionario se evalúan mediante 36 ítems las cogniciones que puede presentar el sujeto que ha sido víctima del hecho traumático. Hace distinción entre 3 tipos diferentes de pensamientos: Cogniciones negativas sobre sí mismo, cogniciones negativas acerca del mundo y pensamientos autopunitivos. La paciente presentó las mayores puntuaciones en la parte de las cogniciones negativas acerca del mundo con una puntuación media de 5,6, teniendo en cuenta que los resultados se miden en base a una escala tipo Likert de 1-7. Los resultados en cuando a los pensamientos punitivos tuvieron una media de 4,9 y las cogniciones negativas sobre sí misma fueron de 3,5 de media.

  1. Hipótesis explicativa

Una vez llevada a cabo la evaluación y teniendo en cuenta los resultados que tanto de la entrevista como de los cuestionarios se ha obtenido, se le da a la paciente información detallada sobre la ansiedad, más concretamente sobre el trastorno por estrés post-traumático y se le explican los factores de adquisición y mantenimiento de este trastorno. Estas explicaciones son de gran interés para que la paciente entienda la naturaleza de su respuesta original de ansiedad (bloqueo) y desencadenante de su problema emocional y con ello contribuir a la disminución del pensamiento de culpa ante lo ocurrido.

El elemento desencadenante es la agresión en si y por un proceso de condicionamiento clásico la paciente empieza a generar las mismas respuestas de ansiedad ante situaciones percibidas como similares, reviviendo así el hecho traumático. Poco a poco empieza a huir de dichos eventos (se distrae con redes sociales, viendo series o quedando con amigos) y con esto lo que hace es mantener su miedo ante estas nuevas situaciones hasta llegar al punto de evitarlas por completo. Lo que a corto plazo hace que su ansiedad desaparezca (escapar de las situaciones), a largo plazo hace que se mantenga el problema emocional (no me expongo por lo que no me doy cuenta de que aquello que tanto temo no ocurre).

  1. Tratamiento

El plan de intervención elegido en este caso fue en primer lugar hacer psico-educación para la ansiedad asociado a los niveles de ansiedad que la paciente refiere ante cada situación y pensamiento. Con esto se consiguió que conociera la naturaleza de la ansiedad y como el instinto de supervivencia fue lo que le bloqueó en un primer momento. A continuación se hizo terapia cognitiva, siendo la parte principal de la terapia ya que los pensamientos de culpa y desconfianza hacia los sanitarios le generaban gran malestar. Los pensamientos sobre los que se trabajó fueron:

  • La culpa es mía, debería haber reaccionado de otra forma.
  • No puedes fiarte de nadie.
  • Me quedé paralizada, no puedo fiarme de mi cuerpo.

En tercer lugar, se hizo terapia de exposición prolongada y repetida en imaginación a los recuerdos traumáticos, realizando una narración acerca del evento y secuenciándola según niveles de ansiedad (jerarquía) y por último se trabajó con terapia de exposición in vivo con prevención de respuesta para abordar el miedo de asistir a la localidad donde se situaba la clínica donde se originó su problema de ansiedad. Se realizó una jerarquía teniendo en cuenta la cercanía al local donde ocurrió el evento estresante ya que la paciente necesitaba seguir yendo por al zona ya que tiene amigos por allí.  El primer ítem correspondió a estar en una gasolinera que hay en la entrada de la población donde se encontraba la clínica donde ocurrió el evento estresante, este ítem tenía una puntuación de 5 sobre 10 en ansiedad y el último ítem con una puntuación de 10 consistió en pasear por las calles colindantes a la clínica. En primer lugar se realizaron las exposiciones con ayuda de un coterapeuta y una vez superados los ítems de esta forma, pasó a auto exposición.

— Estructura básica de las sesiones de tratamiento cognitivo- conductual para un caso de trastorno por estrés postraumático.

1– Psicoeducación de la ansiedad

2– Explicación del modelo ABC de Beck y  explicación de la terapia cognitiva.

3– terapia cognitiva.

4– terapia cognitiva.

5– explicación de la terapia de exposición en imaginación + in vivo.

6– exposición en imaginación.

7– exposición en imaginación.

8– exposición in vivo con prevención de respuesta.

RESULTADOS

Tras las 8 sesiones de terapia encontramos que, tras la sesión de psicoeducación donde se trabajó y se dio información sobre ansiedad y agresiones sexuales ya refirió mejoría sobretodo con respecto a la parte de las cogniciones sobre culpabilidad al quedarse inmóvil y no reaccionar ante la agresión.

Las siguientes 2 sesiones consistieron en terapia cognitiva y con ellas mejoró las emociones tristeza por no sentirse confiada sobre su propio cuerdo y sobre el personal sanitario y por último se hicieron 5 sesiones de terapia de exposición (tanto a nivel de imaginación como la in vivo) consiguió que dejara de evitar lugares, personas y pensamientos y con ello su ansiedad y toda la sintomatología fisiológica (dolor de estómago, inquietud, agotamiento .flojedad dolores de cabeza y problemas de sueño) desapareció.

Cabe apreciar que la paciente mostró gran interés hacia la terapia y realizó todas las tareas intersesión y en cada sesión se preocupaba de resolver todas las dudas, por lo que el aprovechamiento de  las sesiones fue máximo.

La red de apoyo tanto familiar y social  como laboral facilitaron que la paciente se sintiera cómoda comentando sus avances por lo que el esfuerzo se vio reforzado casi a diario.

CONCLUSIONES

Es sabido, por múltiples estudios, que la terapia cognitivo-conductual es la terapia de elección para el tratamiento del trastorno de estrés post-traumático debido a su evidencia científica pero una buena labor a la hora de presentar la hipótesis y ofrecer la psicoeducación puede jugar un papel fundamental a la hora de reducir el tiempo en los protocolos establecidos.

Esto lo podemos encontrar en publicaciones como la de J.M. Bulacio, M.C. Vieyra, D. Alvarez, D. donde se concluye que los profesionales de salud deben identificar con claridad el problema para enfocar de forma correcta un  tratamiento y con ello ayudarles a mejorar su calidad de vida, ofreciendo la información adecuada a cada caso.

Mediante un buen programa de psicoeducación lo que se pretende es llevar tanto al paciente como a sus familiares a un papel activo dentro de su propia mejora, disminuyendo así el número de recaídas y mejorando la adherencia al tratamiento.

REFERENCIAS

Foa, E.B. y cols. (2003): Tratamiento del estrés postraumático. Ariel.

(2)J.M. Bulacio, M.C. Vieyra, D. Alvarez, D. Benatuil

El uso de la psicoeducación como estrategia terapéutica. [Internet]

(2004)

(3) O. López, M. Hernández

Efectividad de la psicoeducación en la calidad de vida en pacientes con enfermedad mental

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