CAMBIOS DEL DSM- V RESPECTO AL DSM – IV- TR

Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos

Esquizofrenia

Dos cambios en el criterio A de esquizofrenia. Primer cambio, en el DSM anterior solo se requería un síntoma si las ideas delirantes son extrañas o existían alucinaciones, en el DSM V se necesitan dos síntomas del criterio A para el diagnóstico de esquizofrenia, en vez de sólo uno, debido a la no especificidad de los síntomas Scheneiderianos y la baja fiabilidad de la distinción entre delirios extraños y no extraños. Segundo cambio, se añade un requisito en el criterio A, que el individuo debe tener al menos uno de estos tres síntomas : delirios, alucinaciones y habla desorganizada. Al menos uno de estos síntomas positivos es necesario para el diagnóstico fiable de esquizofrenia. Subtipos de esquizofrenia Se eliminan los subtipos del DSM IV debido a su limitada estabilidad diagnóstica, baja fiabilidad y poca validez. Estos subtipos tampoco han demostrado tener una respuesta al tratamiento o un curso longitudinal diferenciado.  En vez de los subtipos, se incluye en la Sección III una aproximación dimensional para puntuar la severidad de los síntomas y para captar la importante heterogeneidad de los tipos de síntomas y su gravedad presentes en los individuos con trastornos psicóticos.

Trastorno esquizoafectivo

Se incluye como requisito que un episodio depresivo grave haya estado presente durante la mayor parte del trastorno aparte de cumplir el criterio A. Este cambio se ha basado en cuestiones conceptuales y psicométricas. Convierte el diagnóstico en longitudinal en vez de transversal, más comparable a la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el trastorno depresivo mayor. El cambio también se ha hecho para mejorar la fiabilidad, la estabilidad diagnóstica y validez del trastorno, mientras que reconoce que la caracterización de los pacientes con síntomas psicóticos y del estado de ánimo, que concurren ó en diferentes momentos de la enfermedad, ha sido un reto clínico.

Trastorno delirante

En el criterio A ya no se incluye el requisito de que los delirios deben ser no extraños.

Catatonia

Se usan los mismos criterios para diagnosticar catatonia tanto en los trastornos psicóticos, bipolares, depresivos, ó trastornos médicos no especificados. Se requieren tres síntomas catatónicos (de un total de 12)

Trastornos bipolares y relacionados

Trastornos bipolares

Para mejorar la exactitud del diagnóstico y facilitar la detección temprana en contextos clínicos, el criterio A para episodios maníacos ó hipomaníacos ahora enfatiza los cambios en actividad y energía, así como del estado de ánimo.  En el DSM-IV el diagnóstico de trastorno bipolar I, episodio mixto, que requería que el individuo a la vez cumpliera los criterios tanto para manía como para episodio depresivo mayor, se ha eliminado. En el nuevo DSM se especifica la etiqueta “con características mixtas”, y se aplica a episodios de manía o hipomanía con características depresivas, ó a episodios de depresión en el contexto de un trastorno depresivo mayor o trastorno bipolar, donde características de hipomanía o manía están presentes.

Otros trastornos bipolares específicos o relacionados

El DSM V permite especificar condiciones particulares para trastornos bipolares y relacionados, incluyendo categorizar individuos con una historia pasada de trastorno depresivo mayor que cumplen todos los criterios de hipomanía, excepto el criterio de duración (al menos 4 días consecutivos). También se diagnosticaría trastorno bipolar y relacionado, si no están presentes todos los síntomas de hipomanía para cumplir el criterio de trastorno bipolar II completo, aunque la duración sea suficiente de 4 o más días.

Trastornos depresivos

DSM V incluye varios trastornos depresivos nuevos como : el Trastorno disruptivo de desregulación emocional ( niños hasta 18 años con irritabilidad persistente y frecuentes episodios de descontrol conductual extremo, para evitar su sobrediagnótico y sobretratamiento como trastorno bipolar) y el Trastorno disfórico premenstrual (que en el DSM IV aparecía en el apéndice B, y que se ha incluido como trastorno debido a la fuerte evidencia científica recabada). La distimia del DSM IV ahora entra en la categoría de Trastorno depresivo persistente, que incluye tanto el trastorno depresivo mayor crónico como el trastorno distimico previo.

Trastorno depresivo mayor

No han cambiado ni los criterios, ni el requisito de duración de al menos dos semanas.  La presencia de “características mixtas” en un episodio de trastorno depresivo mayor aumenta la probabilidad de que la enfermedad esté dentro del espectro bipolar; sin embargo si el individuo nunca ha cumplido los criterios para un episodio maníaco o hipomaníaco, se mantiene el diagnóstico de trastorno depresivo mayor.

 

Exclusión del duelo

En el DSM IV no se diagnosticaba trastorno depresivo mayor si exístian síntomas depresivos que duraban menos de dos meses tras la muerte de un ser querido. Se ha quitado esta exclusión por duelo del DSM V por varios motivos. Primero para eliminar la idea de que el duelo dura solo dos meses, cuando la mayor parte de profesionales reconocen que la duración del duelo suele ser de 1-2 años. Segundo, porque se reconoce que el duelo es un estresor psicosocial grave que puede precipitar un episodio depresivo mayor en un individuo vulnerable, generalmente poco después de la pérdida. Cuando ocurre un trastorno depresivo mayor durante un proceso de duelo, se incrementa el riesgo de sufrimiento, sentimientos de inutilidad, ideación suicida, peor funcionamiento laboral e interpersonal, y se aumenta el riesgo de sufrir Trastorno por duelo persistente (duelo patológico), que se incluye en el DSMV dentro de “Trastornos para el estudio futuro” con criterios específicos. Tercero, la depresión mayor relacionada con el duelo es más probable que ocurra en individuos con historial personal o familiar de episodios depresivos. Está influido genéticamente y está asociado con características de personalidad similares, patrones de comorbilidad y riesgo de cronicidad y/o recurrencia como los episodios depresivos mayores no relacionados con el duelo.  Finalmente, los síntomas depresivos asociados con el duelo, responden a los mismos tratamientos farmacológicos y psicosociales que los síntomas depresivos no relacionados con el duelo.  Aunque la mayoría de la gente pasa un duelo sin desarrollar un trastorno depresivo mayor, la evidencia apoya que se incluya como uno de los estresores que puede precipitar un episodio depresivo mayor.

Especificaciones para los trastornos depresivos

Se proporcionan guías al clínico para evaluar el pensamiento suicida, planes, y la presencia de otros factores de riesgo para destacar la prevención del suicidio en el tratamiento

Trastornos de Ansiedad

El DSM V ya no incluye el TOC dentro de los trastornos de ansiedad (ahora está incluido en los Trastornos Obsesivos Compulsivos y trastornos relacionados). El DSM V ya no incluye el el TEPT ni el Trastorno por Estrés Agudo dentro de los trastornos de ansiedad (ahora están incluidos en Trastornos relacionados con el trauma y estresores). Sin embargo, el orden secuencial de estos capítulos en el DSM V refleja la cercana relación entre ellos.

Agorafobia, Fobia específica y Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social)

Primero, se elimina el requisito de que los mayores de 18 años reconozcan que su ansiedad es excesiva o irracional. En cambio se especifica que la ansiedad debe ser desproporcionada para el peligro o amenaza real de la situación, teniendo en cuenta los factores culturales. Segundo, el criterio de 6 meses de duración se aplica ahora a todas las edades, para reducir el sobrediagnóstico de miedos transitorios.

Ataque de pánico

Se cambian los diferentes tipos de ataques de pánico del DSM IV por los términos esperado e inesperado

Trastorno de pánico y agorafobia

Ambos diagnósticos no están relacionados en el DSM V, son dos diagnósticos con criterios separados. Este cambio reconoce que un número importante de individuos con agorafobia no tienen  síntomas de pánico.

Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social)

El término “generalizada” se ha eliminado y sustituido por “situaciones de ejecución” (ejemplo, hablar en público). Estos individuos se diferencian en términos de etiología, edad de inicio, respuesta fisiológica y respuesta al tratamiento.

Trastorno de Ansiedad por Separación

En el DSM IV estaba incluido en la sección “Trastornos en la infancia y adolescencia”, y en el DSM V pasa a los Trastornos de Ansiedad. Se elimina el criterio de inicio antes de los 18 años, se han especificado de forma más adecuada los síntomas del trastorno en los adultos (por ejemplo, las conductas de evitación pueden ocurrir en el trabajo) y se incluye un criterio de duración de al menos 6 meses, para diferenciarlo de miedos transitorios.

Mutismo selectivo

En el DSM IV estaba incluido en la sección “Trastornos en la infancia y adolescencia”, y en el DSM V pasa a los Trastornos de Ansiedad, ya que la gran mayoría de niños con este trastorno son ansiosos.

Trastornos obsesivo – compulsivos y relacionados

Incluye nuevos trastornos como Trastorno de acumulación, Trastorno de excoriación (“rascarse la piel ó dermatilomanía”), Trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados inducidos por sustancias o medicamentos y debidos a otras condiciones médicas.  La tricotilomanía en el DSM IV dentro de los Trastornos de control de impulsos, ahora se denomina Trastorno de tricotilomanía o de arrancarse el pelo , y se incluye en el DSM V dentro de los trastornos obsesivo – compulsivos y relacionados.

Especificaciones : se ha refinado la especificación de “con pobre insight” para permitir la distinción entre individuos con buen ó adecuado insight , pobre insight o insight ausente/delirante (completa convicción de que las creencias del trastorno obsesivo compulsivo son ciertas). Similares especificaciones de “insight” se han incluido para el trastorno dismórfico corporal y el trastorno de acumulación. Se ha incluido la especificación “relacionado con tics”, debido a la creciente literatura sobre la comorbilidad actual o pasada de un trastorno por tics, y las implicaciones clínicas de esta comorbilidad.

Trastorno dismórfico corporal

Se ha añadido un criterio diagnóstico de “conductas ó actos mentales repetitivos como respuesta a un defecto percibido en la apariencia física”. Se especifica “con dismorfobia muscular”

Trastorno de acumulación

Los datos disponibles no indican que la acumulación sea una variante del trastorno obsesivo compulsivo u otro trastorno mental, sino que hay evidencia de la validez diagnóstica y utilidad clínica de un trastorno de acumulación, que refleja la dificultad persistente de deshacerse de posesiones, por la necesidad percibida de guardarlas y el malestar asociado a tirarlas Este trastorno puede tener correlatos neurobiológicos únicos, y está asociado con un deterioro significativo.

Trastornos obsesivo compulsivos y relacionados no especificados

Como por ejemplo, Trastorno de la conducta repetitiva centrada en el cuerpo (conductas repetitivas, a parte de arrancarse el pelo ó la piel, como comerse las uñas, morderse los labios…,y los intentos repetitivos de disminuir ó parar esas conductas). O por ejemplo, los Celos obsesivos,caracterizados por la preocupación no delirante por la infidelidad percibida de la pareja.

Trastornos relacionados con estresores y traumas

Trastorno por estrés agudo

La mayor novedad es que en el criterio A, hay que explicitar si el evento traumático fue experimentado directa o indirectamente, ó se fue testigo, y se elimina el criterio A2 respecto a la reacción subjetiva, ya que las reacciones agudas postraumáticas son muy heterogéneas.

Trastornos de ajuste

Son un conjunto heterogéneo de síndromes de respuesta al estrés de un evento (traumático o no traumático)

 

Trastorno de estrés postraumático

Varios cambios significativos respecto al DSM anterior. En el criterio A, al igual que en el trastorno por estrés agudo, hay que explicitar si el evento traumático fue experimentado directa o indirectamente, ó se fue testigo, y se elimina el criterio A2 respecto a la reacción subjetiva.

Trastornos de síntomas somáticos y relacionados

Trastorno de la ansiedad por la enfermedad o hipocondría

La hipocondría ha sido eliminada como trastorno, en parte porque el nombre era percibido como peyorativo y no llevaba a una relación terapéutica efectiva. Muchas personas que antes hubieran sido diagnosticadas con hipocondría tienen un número significativo de síntomas somáticos además de alta ansiedad por la salud, y ahora con el DSM V recibirían el diagnóstico de Trastorno de síntomas somáticos. Así mismo, en el DSM V individuos con alta ansiedad por la salud sin síntomas somáticos recibirían el diagnóstico de Trastorno de ansiedad por la salud ( a menos que su ansiedad por la salud se explique mejor por un trastorno de ansiedad primario, como el trastorno de ansiedad generalizada).

Trastornos de alimentación

Tanto el  Trastorno de pica y ruminación como el Trastorno de evitación/restricción de ingesta de alimentos como los Trastorno de eliminación, se pueden diagnósticar a cualquier edad en el DSM V.

Anorexia Nerviosa : se ha eliminado el requerimiento de amenorrea, y el criterio B no sólo incluye miedo a ganar peso sino también conductas persistentes que interfieren con la ganancia de peso.

Bulimia Nerviosa y Trastorno por atracón : en el DSMV la frecuencia requerida de atracones y conductas compensatorias baja de dos a la semana durante 6 meses, a una a la semana durante tres meses.

Trastornos sueño-vigilia

Se elimina la distinción entre insomnio primario y secundario, siendo ahora el diagnóstico de Trastorno por insomnio, y se distingue la narcolepsia de otras formas de hipersomnolencia.

Entre los Trastornos del sueño relacionados con la respiración se incluyen hipoapnea obstructiva, apnea central e hipoventilación, debido a su diferente fisiopatología y planteamiento del tratamiento.

Entre los Trastornos del sueño relacionados con los ritmos circadianos, se distinguen el Síndrome de la fase avanzada del sueño, el Síndrome de sueño irregular, y el síndrome del sueño de no 24 horas, mientras que el jet lag se ha eliminado.

En el DSM V también se han incluido como trastornos con entidad propia (antes estaban en la categoría de disomnias), el Trastorno de la conducta del sueño REM y el Trastorno de piernas inquietas.

Trastornos sexuales

En el DSM V todas las disfunciones sexuales (excepto la inducida por sustancias ó medicación) requieren una duración mínima de 6 meses y criterios de gravedad más precisos, para reducir el sobrediagnóstico.

Es nuevo en el DSM V el Trastorno por penetración/dolor genitopélvico y representa una combinación de las categorías del DSM anterior de vaginismo y dispaurenia, que tenían alta comorbilidad y eran difíciles de distinguir. Se ha eliminado el diagnóstico de Trastorno por aversión al sexo, debido a su bajo uso y ausencia de estudios que lo avalen.

Trastornos de conducta disruptiva y del control de impulsos

Este capítulo es nuevo en el DSM V y aúna los trastornos antes incluidos en el capítulo Otros trastornos de la infancia, niñez y adolescencia, y en el capítulo Trastornos del control de impulsos no especificados.  Todos estos trastornos se caracterizan por problemas en autocontrol emocional y conductual. Debido a su cercana relación con los trastornos de conducta, el trastorno de personalidad antisocial, está incluido en este capítulo y en el de los trastornos de personalidad. El TDAH tiene altas comorbilidades con los trastornos de este capítulo pero está incluido dentro de los trastornos del neurodesarrollo.

Trastornos adictivos y relacionados con sustancias

Se incluye ahora el Trastorno por adicción al juego ya que hay evidencias consistentes de que el juego activa el sistema de recompensa cerebral de forma similar a las drogas y de que los síntomas son similares hasta cierto punto a los de los trastornos por uso de sustancias.

El DSM V no separa los diagnósticos de abuso y dependencia de sustancias. Se incluye el síndrome de abstinencia para el cannabis y para la cafeína, y una categoría de abuso de tabaquismo.

 

Nota :  fuente www.dsmV.org   “Highlight of changes from DSM-IV-TR  to DSM-V”

(Virginia Dehesa. Promoción 16ª)

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Crítica de libro: Loving Someone with Borderline Personality Disorder

Loving Someone with BPD es un manual que recoge la esencia del trabajo que se realiza desde la Terapia Dialéctica Conductual  (TDC) que, como sabéis, ahora mismo es el tratamiento por excelencia para el TLP, pero dirigido a los que conviven con este problema o con personas difíciles, en general. Su autora, S. Y. Manning, se formó con Linehan (que ha escrito el prólogo del libro) y lleva más de dos décadas trabajando con allegados cuya duda principal es: “¿Me quedo o me voy?”.
La esencia de este libro se basa en la siguiente premisa conductista: es posible cambiar a los demás cambiando nuestras reacciones ante los otros. La mayor parte del libro va sobre ello.
El primer paso: COMPRENDER.
Comprender el TLP.
En primer lugar, se describe el trastorno. Sigue la línea de Linehan, para explicar las 5 áreas en las que las personas con TLP son incapaces de regularse a sí mismas, tal y como lo hacen los demás:
1. Emocional. Es el área principal de desregulación para estas personas.  De hecho, los otros 4 tipos de desregulación resultan de las emociones extremas y rápidas que experimentan, lo que hace que sus reacciones sean imprevisibles. Muchas veces se les juzga por no tener el mínimo de autocontrol que todo el mundo parece tener; pero si se empieza a considerar este rasgo como una característica de su funcionamiento, en lugar de como un error por su parte, o de que no ponen el interés suficiente en controlarse, puede que las personas que les rodean empiecen a sentir algo menos de resentimiento.
2. Interpersonal. Las personas con TLP desean tener relaciones desesperadamente y están asustadas con la posibilidad de perderlas. La realidad es que al final, mucha gente les abandona. Sus temores no son infundados. Desde fuera, parece difícil entender que sigan haciendo las cosas que hacen que la gente se aleje de ellos. Sin embargo, muchas veces es porque realmente no saben cómo actuar dentro de una relación. Cuando se une una falta de habilidades interpersonales a la desregulación emocional, el resultado es una interacción caótica con los demás.
3. Conductual. Es la que hace que actúen impulsivamente y de forma repetida sin que parezca que aprendan de las consecuencias negativas. Esto les lleva a acabar en urgencias, en la cárcel o en la calle. Las personas con TLP parecen perder su capacidad de juicio cuando sus emociones están disparadas. De alguna manera, es más fácil entender que se haga una mala toma de decisiones bajo un gran estrés emocional. Cualquier cosa que salta a su mente y reduce su emoción incómoda, vale. Dado que las conductas impulsivas reducen su malestar, con el paso del tiempo se convierten en respuestas automáticas a la emoción, es decir, se enganchan en la conducta impulsiva antes incluso de experimentar la emoción dolorosa al completo y sin tomar decisiones conscientemente. El problema no es que no aprendan de sus errores, sino que el impulso por reducir la incomodidad es más fuerte que cualquier otra cosa.
4. Pérdida del sentido del yo. Muchas veces no tienen un sentido de lo que les gusta, de cuáles son sus valores o de quiénes son. Sus emociones, percepciones y conductas son tan cambiantes que no tienen un sentido de continuidad y consistencia de sí mismos.
5. Cognitiva. “¿Pero en qué estabas pensando?” , es una pregunta que probablemente han escuchado muchas veces. La respuesta es que seguramente no está pensando de la misma forma que los demás. En primer lugar, suelen tener grandes dificultades en controlar su atención. Dado que las emociones interfieren con la habilidad para concentrarse, experimentan dificultades de concentración. Otra característica importante a nivel cognitivo es que en mitad de un caos emocional, pueden tener pensamientos muy extremos, a veces llegando a la paranoia.
Y todos estos patrones están inter-relacionados: estas personas sienten emociones muy intensamente y no saben cómo regularlas, por lo que a veces cometen actos desesperados e impulsivos para aliviarlas; pero el resultado puede que les lleve al rechazo por parte de los demás y, dado que tienen dificultades para prestar atención a los estímulos importantes y aprender de sus errores, pueden reaccionar atacando de nuevo, llevando a la profecía autocumplida de que la gente se aleja de ellos. El abandono les causa más dolor y confirma su sentido de falta de valía personal. Sin un sentido de sí mismos, la persona va a la deriva, intentando conseguir nuevas parejas, nuevos trabajos, nuevos amigos para ver si alguien o algo encaja con ellos y les ayuda a definir quiénes son.

Comprender el porqué.
Se plantea que para poder seguir amando a la persona que te disgusta tantas veces, es necesario entender de dónde vienen esas emociones extremas y los comportamientos que las acompañan. Sin ese conocimiento se podría llegar a la conclusión de que terminar con la relación es la única solución.
Para ello, se explica la Teoría Biosocial, que explica que las personas con TLP nacieron con una diferencia biológica (facilidad para dispararse las emociones, de forma muy intensa y duradera) que influiría profundamente en el entorno en que crecían; entorno que, por otro lado, puede que no supiera cómo adaptarse a alguien tan reactivo emocionalmente y tratara las respuestas del niño como inapropiadas, poco realistas o patológicas, sin llegar nunca a enseñar una forma eficaz de regularlas. La interacción diaria, continua entre esa biología particular y el entorno invalidante daría como resultado el desarrollo de un TLP.
El  mensaje que se quiere transmitir es que “esa persona a la que quieres NO ES ALGUIEN TERRIBLE, aunque SE COMPORTE A VECES DE FORMA TERRIBLE; no es que quiera crear el caos y hacer sufrir a los que tiene alrededor. Se trata de que no puede hacer lo correcto porque NO SABE CÓMO HACERLO”.
Orientaciones generales para tratar con un TLP.
Al comprender la naturaleza de este trastorno, se desprenden de forma natural algunas líneas lógicas de actuación.
En primer lugar, no tiene sentido pedirle que se sienta de forma diferente a como lo hace. Decirle que está sobre-reaccionando o que no debería disgustarse o que las cosas no están tan mal sólo provocará una escalada. Recordar lo que se sabe acerca de la sensibilidad emocional. Con un sistema emocional que es hipersensible, lo normal es que se disguste.
Por otro lado, no es conveniente reajustar el mundo para acomodarlo a su fragilidad emocional. Tratarles como personas frágiles o débiles no les va a ayudar en absoluto. La única forma en la que puede sobrevivir es aprendiendo a vivir en este mundo tal y como es.
Y finalmente, comprender las tareas de regulación emocional que el otro necesita ser capaz de llevar a cabo. Para regular las emociones se puede:
– Reorientar la atención: hacer algo que no está relacionado con lo que nos está disgustando (distraernos).
– Subir o bajar nuestro arousal emocional.
– Parar de hacer lo que nuestro estado emocional nos dice que hagamos: ir al son de nuestras emociones es lo que se llama ser “dependiente de nuestro estado de ánimo”, implicando que nosotros no estamos al mando, sino nuestras emociones.
– Tener una vida con metas que sean independientes de la emoción.

De forma que cuando el otro llegue a casa furioso porque ha discutido con un compañero de trabajo, lo que se puede hacer, desde este enfoque, es:

1. Preguntarle qué ha pasado y escucharle sin contradecirle, juzgarle o hacerle comentarios acerca de su reacción desproporcionada.
2. Encontrar en lo que dice algo que tenga sentido (“Yo también me enfadaría si un compañero me criticara”; o algo más general: “Parece que realmente ha tenido un muy mal día; entiendo que necesita algo de tiempo para desconectar”).
3. Preguntarle si puedes ayudar haciendo algo que le distraiga: yéndoos a cenar, jugando a un juego o poniendo su peli favorita; o que le relaje (baño caliente, masaje…); o evitarle más estresores (encargarte tú de coger las llamadas esa noche…).

Es preciso recordar que las personas sensibles tienen emociones más duraderas que el resto. Pero al final pasarán si no hay más disparadores que las intensifiquen.

La importancia de validar.
Las personas con TLP, pueden reaccionar de forma muy negativa ante los intentos de ayudarles, pueden sentirse criticados y que les creemos inútiles, incapaces de conducir sus vidas. Y pueden reaccionar de formas que se nos quitan las ganas de seguir echándoles una mano (o se disparan más o nos ignoran), haciéndonos sentir inútiles.
¿Qué hacer entonces? Validar.
Validar significa encontrar una parte en el comportamiento (pensamiento, sentimiento o conducta) que es de verdad comprensible y comunicárselo a la otra persona. Es una respuesta que se puede usar en cada interacción para ayudar a reducir la emoción a un nivel más manejable.
Todos hemos experimentado el efecto de la validación. Cuando nos ha pasado algo que nos ha disgustado mucho, si al llegar a casa lo contamos, al revivirlo nos enfadamos aún más. Pero cuando oímos: “Me hago una idea de lo que te ha dolido”, “Es normal que te sientas así, cualquiera lo haría”, automáticamente nos sentimos un poco aliviados. Pero ¿qué ha pasado cuando en vez de eso nos han dicho “Estás exagerando, creo que no es para tanto”? El malestar se dispara más.
Se puede validar: pensamientos (“Entiendo por qué te preocupa; realmente es un problema”), sentimientos (“Claro que estás triste tras la ruptura. Es horrible”), acciones (“Comprendo por qué huiste de él en lugar de quedarte y seguir discutiendo”), puntos de vista (“Por supuesto que no tienes que hablar de ello ahora”), habilidades (“Sé que puedes hacer eso”)…
La validación, dice Manning, es un elemento esencial a la hora de reaccionar de forma distinta y evitar que las emociones entren en la escalada.
Pautas para regularnos a nosotros mismos.
Da igual la cantidad de veces que la persona que se relaciona con alguien muy reactivo se haya visto arrastrada por el mismo tipo de reacciones descontroladas una y otra vez, ni que casi siempre acabe recibiendo el mismo tipo de reproches por los que, una vez pasada la crisis, le pedirá perdón y le dirá que intentará controlarse la próxima vez…  Cada vez que sucede, la persona siente que pierde la estabilidad. Los comportamientos desregulados del otro, le hacen sentir frustrado, culpable, castigado, atacado… Y estos sentimientos, a su vez, provocan reacciones que encenderán aún más a la persona que está en crisis. Es muy difícil mantener la calma ante ellos. Ahí es cuando realmente se necesita una respuesta rápida que apague, no que dispare aún más, las emociones del otro.
La autora propone cinco sencillos pasos para aplicarlos cuando la persona se encuentre sobrepasada por una crisis o quiera mantener la conversación dentro de un camino productivo.
PASOS:
1. Regula tus propias emociones.
– Pausa: haz una respiración y date cuenta de tus sensaciones físicas. Etiquétalas como la emoción que estás experimentando.
– Presta atención a tu postura corporal: suelta tus manos, relaja los músculos de la cara. Revisa el resto de tu cuerpo y suéltalo.
– Media-sonrisa: mándale mensajes de calma a tu cerebro.
– Valida y anímate a ti mismo.
Si no puede regular sus emociones en el momento usando los 4 pasos anteriores, propone llevar a cabo la “acción opuesta”, un ejercicio de Linehan para cambiar emociones a través de la conducta, que consiste en hacer lo contrario de lo que la emoción que siente en ese momento, le impele a hacer.
Por ejemplo, sentir enfado lleva a impulsos de ataque a la otra persona; la acción opuesta sería alejarse, irse de la situación, colgar el teléfono, no enviar ese mensaje destructivo… pero además hacerlo de forma amable, sin decir la última palabra.
También puede resultar útil identificar sus disparadores emocionales, qué tipo de acontecimientos tienden a dispararle esa emoción tan intensa o le hacen más reactivo. Una vez sabe lo que le hace más vulnerable, puede tomar decisiones acerca de cómo cambiar su emoción o decidir no interactuar con el otro en ese momento.
2: Valida.
Valida siempre la experiencia emocional: “Veo que esto te duele mucho”, “Puedo entender por qué te enfada esto”. Nunca le digas: “No deberías sentirte así”, “No puede ser tan malo” o “Bueno, mira la parte buena”…
No le corrijas o contradigas. Di: “Sé que te sientes como un estúpido”, en lugar de “Para nada eres estúpido”.
Si dudas, haz una pregunta: “¿Qué crees que podría funcionar aquí?”, en vez de “Deberías…”.
3: Pregunta/evalúa.
Pregunta específicamente, pero de forma amable: “¿Cómo querrías que te ayudara?” “¿Quieres que te escuche, que te de un consejo o que te ayude a descubrir qué hacer?”
a) Si te dice que escuches, sáltate el paso 4 de Resolución de Problemas y vete al 5 (conseguir información acerca de tu papel).
b) Si quiere tu ayuda, pregunta: qué sucedió, cuándo empezó, qué es lo que ve como un problema, cuál querría que fuera el resultado.
4: Resolución de Problemas.
– Genera una lista de soluciones con su ayuda.
– Colabora con él para elegir una opción.
– Anticipa lo que podría encontrarse en el camino de la implementación de la opción elegida.
5: Consigue información de tu papel y el resultado que deseas.
– ¿Hay algo que necesitas hacer para ayudar o apoyar a tu pareja?
– Pídele feedback, si es importante para ti. Dile que de verdad estás interesado en saber cómo ha ido.

¿Y qué hacer cuando el otro no colabora?
Lo primero sigue siendo prestar atención y etiquetar su propia experiencia, para ayudar a regularse inmediatamente y para obtener información acerca de lo que le está molestando y si siente que sus límites están siendo rebasados. Si así fuera, Manning insiste en la necesidad de comunicárselos. Para ello propone las siguientes pautas:
1. Decirle que vas a acabar la conversación si no deja de hacer __________ (“Si no bajas el volumen”, “Si no me dejas hablar”…).
2. Darle la oportunidad de que modifique su comportamiento. “Lo estás haciendo otra vez, te pido que lo dejes” (dale un par de oprtunidades).
3. Dejar claro que abandonas esta interacción a causa de tus reacciones y de lo que quieres de esa interacción. “Sé que es doloroso para ti, pero es lo que necesito para seguir en esta relación”. “Sé que solía recibir llamadas tuyas 20 veces al día, pero me he dado cuenta de que es demasiado para mí”.
Aceptación.
La aceptación es un tema clave en la Terapia Dialéctica. Plantea el sufrimiento como resultado del dolor (ya sea físico o emocional) más la no aceptación. Relacionarse con otros genera necesariamente dolor y, según esta concepción, es la no aceptación la que llevaría a sufrir más de lo necesario.
Por lo tanto, plantea que debemos aprender a aceptar la realidad tal y como es en cada momento, y en concreto:
1- Cómo es nuestro ser querido en cada momento.
2- Nuestras reacciones a cómo es nuestro ser querido en cada momento.
3- La situación en que nos encontramos.
Aceptar estas cosas no significa que no deseemos que sean diferentes ni que no nos esforcemos para cambiar el momento siguiente. Lo que significa es que estamos viendo la realidad claramente, tal y como es. Sólo después de haberla reconocido, puedes decidir si quieres seguir aceptándola o cambiarla.
¿Cómo se practica la aceptación?
Se puede practicar cuando se da cuenta de que una idea o una emoción le crean incomodidad:
1. Date cuenta de qué es lo que no estás aceptando. Pregúntate: ¿qué me está haciendo sentir mal?
2. Di en voz alta: “Yo acepto…”.
3. Presta atención a la postura de tu cuerpo. Asegúrate de que tienes una postura de aceptación:
a. asegúrate de que las manos no están apretadas.
b. relaja los músculos faciales.

Cuida de ti mismo para poder cuidar del otro.
Como se ha señalado, dado que relacionarse de forma íntima con alguien con TLP puede ser una experiencia muy estresante, cuanto más sano físicamente y emocionalmente se encuentre la persona, más fuerte se sentirá  y menos vulnerable a experimentar emociones aunque el otro esté en crisis.

Sugiere algunos consejos básicos de cuidado como comer bien, dormir bien, evitar el exceso de cafeína, alcohol y azúcar; proporcionarse tranquilidad a través de los cinco sentidos (tomar un baño caliente, saborear una taza de cacao, encender velas aromáticas, mirar un paisaje, escuchar el sonido del agua…); realizar actividades placenteras e incluso tomarse unas “vacaciones”, que bien puede ser simplemente reservarse un espacio de tiempo para él, en el que no tenga nada que resolver.

También destaca la importancia de animarse a sí mismo. Normalmente somos buenos animando a los demás, pero cuando se trata de nosotros a veces cuesta. Para facilitarlo, plantea un ejercicio sencillo:

1. Piensa en lo que le dirías a un amigo si te llamara ara contarte que está en una situación similar a la tuya.
2. Enumera 3 cosas que le dirías ara animarle.
3. Repite estas tres cosas a ti mismo cada día,  hasta que se conviertan en frases que dices automáticamente.
Concluyendo.
Lo interesante de este libro es que explica y aplica los principios de la Terapia Dialéctica a los allegados de un TLP. Pautas y ejercicios utilizados con las personas Límite, son adaptados para los que están al otro lado. A través de muchos ejemplos, la autora consigue de forma eficaz transmitir la esencia de este complejo trastorno y las líneas generales de intervención desde casa.
Aunque destaca el papel fundamental de familiares, parejas y amigos  para ayudarles a cambiar los patrones disfuncionales de interacción, y que no abandonen en el intento, también enfatiza la concienciación de que, seguramente, además de su ayuda van a necesitar orientación  profesional y al final del libro recoge algunas propuestas.
Loving Someone with Borderline Personality Disorder  es un manual sencillo que, para cualquiera que esté interesado en el TLP, en trabajar con este problema  o que se vea afectado por él,  vale la pena leer.

Referencia:

MANNING, S. Y. (2011): Loving Someone with Borderline Personality Disorder . How to keep out-of-control emotions from destroying your relationship. New York: Guilford Press.

Mª Luisa Martín Orgilés
CENTRO DE TERAPIA DE CONDUCTA

“TE PEGO PORQUE TE QUIERO”: El «secuestro psicológico» de las víctimas de violencia de género en los delitos de maltrato.

Marta, Clara, Teresa, Lucía o Begoña tienen en común que son mujeres y que todas ellas son víctimas de violencia de género. Sobre alguna de ellas se ejerció violencia física grave, la mayoría llegó a temer seriamente por  su vida y en algún momento  pensó que su pareja iba a matarlas, una de ellas fue víctima de violencia sexual  de forma reiterada durante los últimos años de la relación y todas ellas fueron víctimas silenciosas de maltrato psicológico. Dos de ellas tienen estudios superiores y de éstas una ejerce en su profesión, cuatro de ellas tienen hijos y una es de origen extranjero. Sus edades oscilan entre los  17 y los 53 años y tres de ellas tienen serias dificultades para llegar a fin de mes.
Todas se preguntan cómo es posible que su propio compañero sentimental haya ejercido violencia sobre ellas o por qué han permanecido en esa situación sin dar la voz de alarma ante la primera agresión. Se esfuerzan por identificar en qué momento exacto se perdieron a sí mismas, dejaron de ser ellas para dar prioridad a cubrir las demandas y exigencias de su pareja, o quiénes son ahora cuando comienzan a recuperar su independencia y autonomía.
En todos los casos, sus compañeros emplearon la violencia (psicológica, física y/o sexual) ejerciendo poder sobre ellas como un medio de control con el fin de dominarlas y someterlas, haciendo prevalecer su autoridad. En la base de sus relaciones hay una clara asimetría marcada por la  desigualdad entre los dos miembros de la pareja.
“Te pego porque te quiero” es la justificación que algunos agresores han llegado a dar a sus víctimas tras una agresión y algunas de las mujeres a las que han ido dirigidas estas palabras han decidido compartirlo conmigo. Cada vez que escucho esta afirmación u otras similares me sigo estremeciendo. ¿Qué mensajes lleva implícitos?
Si recurrimos al marco teórico encontramos diversas teorías explicativas de esta realidad entre las que destacan la teoría del Ciclo de la Violencia de Leonor Walker y la teoría del Síndrome de Adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica (SAPAVD) de Andrés Montero, donde el autor desmenuza los procesos psicológicos que subyacen cuando se detecta violencia psicológica en el contexto de un delito de violencia de género y  llega a establecer cierto paralelismo entre el síndrome que plantea y  el Síndrome de Estocolmo. Hay quienes lo vinculan con el estado mental del cautivo o quienes lo consideran un tipo de «secuestro psicológico» o «secuestro de la psique» haciendo especial hincapié en el hecho de que la mujer teniendo la posibilidad real y puntual de salir del ciclo de la violencia del maltrato, no contempla esta opción ni la percibe como buena elección al poder verse disminuida su capacidad cognoscitiva y volitiva.
Lo cierto es que la intermitencia del uso de la violencia en la relación de pareja, que se intercala entre periodos de tranquilidad donde predomina la intención de cambio del agresor y prevalece la afectividad y la calma, favorece la dependencia o enganche emocional, alimenta la esperanza de cambio efectiva que la víctima mantiene de forma constante durante gran parte de relación, sustenta la atención y focalización selectiva de la mujer hacia los episodios y etapas positivas y genera un gran desconcierto y pérdida de seguridad derivado de la incongruencia entre el comportamiento violento del agresor y el que manifiesta en las fases de “luna de miel”.
Profundizar en los métodos de control y dominación específicos que ha empleado el agresor durante la relación es sumamente importante para que la mujer víctima o superviviente, tal y como se tiende a denominar cada vez más en los foros de debate, reasigne las responsabilidades despojándose de la culpa, entienda y comprenda los mecanismos intrínsecos y se permita integrar lo sucedido en su historia vital reestructurando cognitivamente lo vivido y rescatando aquellos elementos de sí misma que quiere conservar para reconstruirse contando con ellos.
De una forma sutil en la mayoría de ocasiones y no tan burda en los inicios, el compañero sentimental, quien según los mitos del amor romántico siempre debería velar por su cuidado y seguridad, va estableciendo y ampliando una red de control en cuanto a las personas con las que interacciona la mujer, al uso y el acceso al dinero o en cuanto a las actividades a las que dedica su tiempo. En las fases de tensión y explosión, el agresor entra a cuestionar las ideas y opiniones de la víctima, desconfía de sus amistades y familiares, cosifica a la mujer, desvaloriza sus opiniones y actuaciones, la menosprecia, dificulta su toma de decisiones haciendo prevalecer lo que él considera (“yo sé lo que es mejor para ti”), la descalifica, destruye alguna propiedad de ella, la intimida infundiendo miedo, la culpabiliza de cualquier cosa o de todo, minimiza el abuso que está cometiendo, la chantajea emocionalmente o amenaza con abandonarla, irse de casa, no volver a ver a sus hijos, agredirla o matarla en el peor de los casos. En la otra cara de la moneda encontramos en la mayoría de los casos una mujer aterrorizada, aislada, con falta de información, que de forma operante ha aprendido a callar porque de este modo evita los conflictos y que depende económica y emocionalmente de la única fuente de afecto que consigue reconocer y visualizar, su propio agresor. La víctima se cuestiona, se culpabiliza, espera un cambio, no se escucha, tiene una baja autoestima, siente vergüenza, cree que ella exagera, que “no sirve para nada” y que sin su compañero no va a poder seguir adelante. Siente una gran necesidad de estar cerca de él y ayudarlo cediendo cada vez en un mayor número de sus áreas vitales reduciendo su existencia diaria a su rol de pareja y madre.
Marta, Clara, Teresa, Lucía y Begoña, son algunas de muchas. Todas ellas grandes personas y grandes mujeres que se han reencontrado tras haber vivido una auténtica tortura psicológica, base del maltrato físico y sexual. Trabajar diariamente con estas mujeres supone presenciar en primera fila como la fragilidad da paso a la fortaleza y como la seguridad y la independencia (emocional, económica y personal) se instalan o reinstalan en sus vidas.
La intervención psicológica de orientación cognitivo conductual es una de las vías que favorece el proceso de recuperación integral de las víctimas de violencia. En la base de los mapas cognitivos de éstas encontramos diferentes distorsiones cognitivas y pensamientos automáticos a los que las mujeres víctimas otorgan una credibilidad 100% sin haberlos cuestionado. Es sumamente importante cribar y analizar estos pensamientos sometiéndolos a diferentes filtros (criterios de objetividad/veracidad, utilidad, emocional y formal) con el fin de valorar si se ajustan o no a la realidad y si son saludables. Es importante que las distorsiones cognitivas pierdan fuerza y se reemplacen por pensamientos alternativos idóneos y adecuados ya que estos son los que encienden las otras modalidades de respuesta más visibles e incapacitantes (respuesta fisiológica y motora).
Como profesionales, transmitir esperanza, acompañarlas y guiarlas hacia la salida respetando sus ritmos es una responsabilidad y un reto constante.
____________________________________________________

Susana Tárrega Verdú
Lic. psicología, Lic. criminología, Máster en psicología clínica por el Centro de Terapia de Conducta de Valencia.
Actualmente trabajando como psicóloga en atención directa con mujeres víctimas de violencia en un recurso público.

DECALOGO DEL PSICOLOGO PRINCIPIANTE

Hace pocos meses que empecé mi práctica clínica. He tenido la suerte de tener varios clientes en estos principios tan costosos, y sobretodo mucha ilusión. Cada uno viene por razones muy distintas por lo que mis comienzos están siendo a la par complicados y entretenidos.
Ante esta tesitura he elaborado, o convertido en palabras, los 10 principios que desde el primer día que comencé a trabajar como psicóloga cumplo y aplico.

1. No sólo hay que serlo, hay que parecerlo.
Es decir, no basta con creer firmemente en aquello que eres, en tus capacidades y en la ciencia que aplicas, también hay que trasmitir esa sensación a los demás. Sí, eres psicólogo, tienes una buena formación y una buena autoestima que te hacen creer en ti y te convierten en alguien que aplica bien lo aprendido, pero no serás un profesional completo si no lo pareces. La apariencia importa. Y no como algo materialista o simple, sino como un conjunto de comunicación verbal, no verbal y calma, que hacen de ti alguien que parece un profesional en quien confiar.

2. Confidencialidad.

Es fácil que al principio tengas clientes que son conocidos de tus conocidos, gente que forma parte de tu red extensa. Y es natural que las personas que te recomendaron se preocupen por cómo está yendo la terapia, por cómo se encuentra ese conocido. No hay que molestarse porque la gente pregunte, es natural que si la persona con la que haces terapia no les comenta nada y ellos la aprecian, te pregunten. Pero no sólo no debes caer en la tentación de tranquilizar a estas personas sino que ni siquiera debes dar a entender que esa persona a la que te recomendaron te llamó, quizá no se lo dijo. Yo tengo una respuesta estándar y muy asertiva para este tipo de situaciones: “Entiendo que te preocupes por él y por cómo se encuentra, pero no puedo darte ninguna información”.

 
3. Ser psicólogo 24 horas.
Esto no debe confundirse con ir “salvando el mundo”, ni corrigiendo a los demás en sus “errores”, ni diagnosticando trastornos de personalidad (todos conocemos a algún compañero así). Con ser psicólogo 24 horas me refiero más bien a predicar con el ejemplo. Ser una persona coherente, que aplica más y predica menos, que tiene el control de sus emociones, que no pierde los papeles fácilmente. Todos podemos cometer errores pero es importante ser una persona íntegra y coherente si esperas que los demás depositen su confianza en ti. Ver el mundo y a las personas que lo componen desde un prisma de tu profesión te hará mejor profesional, mirar a través de las gafas de la psicología.
Hablar de la psicología con respeto, no hablar de trastornos o de síntomas en tono jocoso, ponerte serio cuando alguien decide preguntarte por algo relacionado con la psicología.

4. Respetar a los compañeros de profesión.

Está claro que podemos estar en desacuerdo con algunos de nuestros compañeros, pero no hay que olvidar que son compañeros de profesión. Puedes aprender de su opinión, de cómo aplican ciertas técnicas, etc. y aunque no aprendas nada porque no estás de acuerdo, puedes hacérselo saber desde el respeto.
Hay una excepción en este punto, y son aquellos compañeros que sabemos que no cumplen con el código deontológico – que los hay – y que sin problemas hablan de ello. Tener pleno respeto por tu profesión es lo básico para ser un buen profesional, y quién no respeta tu profesión te ofende y es importante defender ese respeto si se da la ocasión.

5. Se paciente.

No busques clientes debajo de las piedras, no repartas desesperado tu tarjeta de visita. Haz las cosas de forma paciente. Los clientes aparecen y es tu buena praxis la que hará que te recomienden y vengan más. Está bien dar tu tarjeta pero no a diestro y siniestro dejándola en cualquier parte, estar desesperado no es una buena característica en un psicólogo.
Espera tranquilo y aprovecha las pausas para estudiar y mejorar. Al fin y al cabo este trabajo tiene temporadas de más afluencia y otras de menos y hay que saber aguantar las pausas y tomárselo con calma.

6. Horarios.

La propia ventaja de trabajar para uno mismo a veces se puede convertir en un problema: horarios flexibles que nos permiten ir al despacho cuando queramos. Es importante que “la inspiración te pille trabajando”, emplea tu tiempo en el despacho estudiando, leyendo artículos científicos, etc. Los clientes llegan en el momento más inesperado y todo el tiempo empleado en el despacho se refleja en tu trabajo, no sólo por los conocimientos que adquieres estudiando, también en lo cómodo que te sientes entre esas cuatro paredes y en la calma que trasmites.

7. Curiosidad.

Bajo mi punto de vista una de las cosas que tienen en común todos los buenos psicólogos que conozco es que son personas curiosas. Tener curiosidad por cómo la gente que te rodea soluciona sus problemas, la opinión de la gente sobre cualquier tema, la forma de expresarse, los gestos, la proxemia, la relación que tienen con las nuevas tecnologías, con la comida, con el sueño. No se trata de vivir en una continua fase de evaluación pero sí de escuchar mucho y de preguntar un poco más de lo que haría cualquiera, ir un paso más allá, y tener ganas de saber. Si alguien nombra una droga que desconoces, una enfermedad que desconoces, un síntoma que desconoces, etc. buscar información, conocerlo. Cultivarte cada día.

8. Humildad.

Que puedas ver ciertas cosas gracias a tu formación que quizá otros no puedan ver no te hace superior ante nadie. No te hagas el sabio, no hables más de la cuenta, no aconsejes si nadie te pide consejo. Respeta la sabiduría de la edad y de lo vivido. Escucha más, habla menos.

9. Vive.

Conoce gente nueva, conoce costumbres de otras personas, idiomas, redes sociales, formas de vida. Como psicólogo no sólo tienes que tener muchos conocimientos de ciencia, también de la vida. ¿Qué cosas son normales en qué contextos?
El vocabulario, el volumen, los gestos, pueden ser muy cambiantes según el contexto, la edad y el nivel sociocultural de la persona que tienes delante. Es importante saberlo sobre el papel pero también conocerlo directamente.

10. No lo hagas por el dinero.

No trabajes por el dinero. El dinero es necesario, es una parte muy importante de tu trabajo, porque necesitas pagar tus gastos personales, el despacho, el colegio, autónomos, etc. pero no debes convertirlo en la razón primera. Se nota cuando uno trabaja por el dinero. No cojas un caso si no te ves preparado, eso te perjudica como profesional. Lo harás mal y eso afectará no sólo a tu autoestima y tu prestigio como profesional sino a lo más importante: tu cliente.

BEGOÑA ALBALAT PERAITA
24 promoción

CIENCIA VS FUERZAS MISTERIOSAS.

Resumen
En estos últimos años, el número terapias enfocadas hacia la introspección retrospectiva se ha incrementado considerablemente. La tesis esencial del psicoanálisis como terapia introspectiva, es, que en la mente existen contenidos psíquicos inconscientes ocultos que el sujeto tiene de experiencias pasadas  Como vemos, Freud, hacia referencia a experiencias pasadas,lo significativo de la teoría que menciono a continuación es, que  hace alusión a vidas pasadas.  El interés por profundizar en su eficacia está inquietando a multitud de profesionales que basados en el método científico comprueban como cada vez con más frecuencia, esta seudoterapia introduce contenidos seudocientíficos.
Desde este trabajo se pretende profundizar en las bases que sustentan esta terapia  a la vez que se pretende cuestionar los criterios de objetividad en la que ésta se sustenta

Introducción.
Ante el planteamiento de no tener una mente cerrada, de ser ecléctica o mejor no reduccionista, compruebo que hay circulando teorías que se denominan “terapias” y llama poderosamente mi atención la: Terapia Regresiva a Vidas Pasadas; busco información sobre esta Terapia, y centrándome en la época moderna, el impulso definitivo vino de la mano de Morey de Bernstein, un hipnotizador aficionado, que en 1956 publicó The Search for Bridey Murphy (En Busca de Bridey Murphy)(en:Bridey Murphy), sobre el caso de una persona que mediante hipnosis regresiva y espontáneamente llegó a rememorar una supuesta vida pasada, y que inmediatamente se convirtió en película.

Qué es la terapia regresiva? La terapia regresiva es una técnica de acceso al inconsciente utilizada desde hace más de 3000 años por muchas culturas”.
“¿En qué se basa la terapia regresiva? En el intento de profundizar y escuchar los trasfondos de la mente desde una actitud abierta con tolerancia y predisposición para observar al ser humano desde otro ángulo de conciencia. Para ello se utiliza como herramienta de trabajo una profunda relajación que permite entrar en un nivel de ondas cerebrales en el que se produce un estado alterado de conciencia idóneo para provocar la libre asociación del inconsciente. Para realizar una REGRESION se necesita que la persona se encuentre en un nivel mental Alfa-Zeta cercano al sueño pero sin entrar en él, al cual se llega mediante una profunda relajación física dirigida por el terapeuta. Sin embargo una vez alcanzado este nivel la persona no pierde en ningún momento su conciencia, por lo que es absolutamente libre de marcharse, no hacer el trabajo e incluso razonar lo que esta sucediendo.”
El texto anterior, sería una introducción a la información que les sigo proporcionando, atendiendo a preguntas y respuestas del Dr. Weiss, psiquiatra que descubrió que con Catherine era diferente:
En su libro “Muchas vidas. Muchos maestros”, en donde narra sus sesiones con la mujer que le cambió su visión del mundo, encontramos las siguientes reflexiones que, según él, se dieron después de la primera sesión:
“Cuando Catherine se hubo ido, y durante varios días más, reflexioné mucho en los detalles de la regresión hipnótica. Reflexionar es natural en mí. Muy pocos de los detalles que emergieran de una hora de terapia, incluso de las “normales”, escapaban a mi obsesivo análisis mental, y esa sesión difícilmente podía considerarse “normal”. Por añadidura, era muy escéptico con respecto a la vida después de la muerte, la reencarnación, las experiencias de abandono del cuerpo y los fenómenos de ese tipo. Después de todo, según pensaba la parte lógica de mi persona, eso podía ser fantasía de Catherine. En realidad, me sería imposible demostrar la veracidad de sus aseveraciones o visualizaciones. Pero yo también tenía conciencia, aunque mucho más difusa, de un pensamiento menos emocional. Mantén la mente abierta —me decía ese pensamiento—, la verdadera ciencia comienza por la observación. Sus “recuerdos” podían no ser fantasías ni imaginación. Podía haber algo más de lo que estaba a la vista… o al alcance de cualquier otro sentido. “Mantén la mente abierta. Consigue más datos.” Otro pensamiento me importunaba. Catherine, tan propensa a temores y ansiedades desde siempre, ¿no tendría demasiado miedo de volver a someterse a la hipnosis? Resolví no llamarla. Que ella también digiriera la experiencia. Esperaría a la semana siguiente.”(página 9).“
Mantén la mente abierta … la verdadera ciencia comienza por la observación” ¿Y cuál es el método científicamente válido que aplica en sus “observaciones”, por ejemplo? Podemos leer todo este libro y no encontramos una sola explicación de método alguno, sino puras reflexiones y descripciones de las “sesiones”.
Ni que decir tiene y a juicio del lector dejo la definición: la verdadera ciencia comienza por la observación…podía haber algo más de lo que estaba a la vista..¿ a qué vista? – pregunto-.
En una entrevista realizada por la revista “Mente Sana”, sin fecha, el Dr. Weiss da lo que parece ser una especie de definición:

¿Qué son las regresiones?
el Dr.Weiss contesta: “Regresión significa ir atrás en el tiempo. Cuando una persona está en un estado de relajación profunda o hipnosis, es más fácil llegar a la raíz, a la causa que origina el síntoma, independientemente de que el trauma se haya producido en la infancia, en el útero materno o en vidas pasadas.”

Ante esta definición me pregunto de nuevo: ¿En estado de relajación profunda existe una visión objetiva que aporte datos a la ciencia?  En mi experiencia, en ese estado se percibe un bienestar agradable que hasta puede llevar a tener sensaciones de levitar, pero “solo” son sensaciones. Sensaciones, repito ante la siguiente respuesta por Dr. Weiss a la revista Psychologies del 7 de octubre de 2005.

¿Puede explicarnos qué es y en que consiste la terapia regresiva?”
Dr. Weiss contesta lo siguiente:
La terapia regresiva es un tratamiento que valiéndose de distintas herramientas como puede ser la hipnosis, la relajación y la visualización, ayuda al paciente a rastrear en su inconsciente el origen de sus problemas y su manera de resolverlos. Y muchas veces esa raíz se encuentra en existencias anteriores cuyos avatares coinciden con los síntomas que presentan en sus vidas actuales.
Estaba muy claro, que no había ciencia alguna de entrada en lo que nos está describiendo, se dio cuenta de que era necesario echar mano de otra clase de conocimientos:
Durante esa semana, yo había repasado el libro de texto de un curso de religiones comparadas que había seguido en mi primer año en la Universidad de Columbia. Había, ciertamente, referencias a la reencarnación en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el año 325 d. de C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo Testamento. El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese acto y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos demasiado tiempo para buscar la salvación. Sin embargo, las referencias originarias habían existido; los primeros padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la reencarnación. Los primitivos gnósticos —Clemente de Alejandría, Orígenes, san Jerónimo y muchos otros— estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de que volverían a hacerlo. Pero yo no había creído nunca en la reencarnación. Ni siquiera había pensado mucho en el tema. Aunque mi temprana educación religiosa hablaba de una vaga existencia del «alma» después de la muerte, la idea no me convencía.
(página 10)
Si Weiss se hubiera concretado a este apoyo de su conocimiento, sus doctrinas no pasarían de ser, en el mejor de los casos, opiniones personales de un psiquiatra que no tiene explicación sensata para el fenómeno que está observando. No sería el primero que pasaría por una situación de fracaso ni ciertamente el último, o, en el mejor de los casos, la recuperación de su paciente sería uno de los tantos “milagros” a los que se enfrentan los especialistas que ignoran por qué de pronto la enfermedad de un paciente remite, pero Weiss no podía dejar la cosa así, y la necesidad de explicaciones “a modo” lo impulsaron a buscar “respuestas científicas” que pronto lo llevarían a ser el famoso y rico doctor que ahora es.

Las Terapias Regresivas son todo lo que se quiera menos ciencia ni conocimiento objetivo. Tienen todo el esquema de una religión o secta, de la charlatanería que sirve para nada porque pretende curar absolutamente todo. Justifica, dependiendo de quienes lo promuevan, si la hipnosis será usada o no, si los pacientes con trastornos graves pueden recibirla o no, si la relajación será necesaria o no. Encontramos en la página “Regresiones” del Instituto Español de Terapia Regresiva:

¿Siempre hay que hacer una relajación previa para entrar en regresión? No necesariamente. El método propuesto por Netherton en Vida Passada. Uma abordagem psicoterapica,  implica establecer un diálogo con el paciente que le permita focalizar e intensificar el síntoma, y a través de un proceso asociativo muy espontáneo de su mente, entrar directamente en regresión sin ningún tipo de técnica hipnótica o relajación previa.
Tengo la impresión de estar ante un galimatías, después de leer estas definiciones. Si a usted terapéuticamente le vale, a mi, que pienso que esta charlatanería no es ciencia, me vale.
En Psicología, todo no vale, definición que expuso en su Conferencia, el Dr .D. Francisco J. Labrador de la Universidad Complutense de Madrid. III Symposium Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes, celebrado en la Ciudad de Elche (Alicante).2013.
Es muy importante reflexionar sobre lo expuesto por F.J. Labrador, porque proporcionar datos empíricos a la Psicología aplicada tiene que ver con lo que a continuación presento:

“La formulación de los problemas psicológicos en términos de premisas incorrectas y de una predisposición a experiencias imaginarias distorsionadas representa una clara desviación de las formulaciones generalmente aceptadas de los trastornos psicológicos”……..La irracionalidad puede comprenderse en términos de inadecuaciones en organizar e interpretar la realidad.
Cognitive therapy and the emotional disorders. Beck (1976, págs. 19-20)

Los problemas psicológicos no son necesariamente el producto de fuerzas misteriosas, impenetrables, sino de procesos comunes como el aprendizaje defectuoso, hacer inferencias incorrectas sobre la base de una información inadecuada o incorrecta, y no distinguir adecuadamente entre imaginación y realidad. Además, el pensamiento puede ser poco realista porque se deriva de premisas erróneas; la conducta puede ser auto-destructiva porque se basa sobre actitudes poco razonables.

Así, los problemas psicológicos se pueden dominar perfeccionando las discriminaciones, corrigiendo conceptualizaciones erróneas y aprendiendo más sobre actitudes más adaptativas. Ya que la introspección, el insight, la comprobación de la realidad, y el aprendizaje son básicamente procesos cognitivos,he denominado terapia cognitiva a este enfoque sobre las neurosis (Beck, 1967, pág. 318).

Para Kovacs y Beck (1978, pág. 525) la “cognición sería un término amplio que se refiere tanto al contenido del pensamiento, como a los procesos implicados en éste”.

Una cuestión a resaltar es que el grupo de Beck ha dado, como vemos por lo anterior, diversas versiones de lo que considera la “cognición”. En este sentido, es significativo que Beck y su grupo en su descripción del modelo cognitivo de la depresión comenten que la terapia cognitiva usa el término “cognición” no como si estuviera en relación con una “maquinaria” estática dentro de la persona, sino como el compromiso de la persona con el mundo en general (Clark, Beck y Alford, 1999).

Una anécdota que relata Beck (1997)refleja de forma sencilla el alcance del modelo cognitivo. Preguntado Beck, por un taxista, sobre la conferencia que iba a dar, éste le dijo: “tiene que ver con cómo la gente se habla a sí misma”. El taxista le respondió “oh, pensaba que ése era el motivo principal por el que acudían al psiquiatra”. A lo que Beck le respondió, “sí, pero les enseñamos cómo responderse”.

Partiendo de que la terapia cognitiva no es una terapia integradora como han alegado algunos (véase a este respecto, Alford y Norcross, 1991; Caro, 1998), sino que siempre ha dejado bien claro su interés por ser la terapia de elección, o la terapia más adecuada para diversos trastornos por sus características particulares, “integrarla” de esta manera con campos antitéticos puede ser problemático. Si la terapia cognitiva pierde sus límites, su delimitación, de esta manera, ¿qué es pues, la terapia cognitiva?

 
Conclusiones

Conclusión: La pregunta con la que finalizo el artículo, refleja claramente que puede ser problemático integrar la Psicología cognitiva con campos antitéticos, en este caso, la terapia de vidas pasadas. Freud, respetable padre de la Psicología, que su obra, forma parte de Historia de la Psicología; en su teoría ya mencionaba contenidos psíquicos, inconscientes ocultos al propio sujeto merced a la represión; éstos contenidos pueden ser de tipo representativo, como los que se refieren al que el sujeto tiene de experiencias pasadas o de tipo emotivo, como son los deseos, instintos o apetitos en general. Desde Freud, numerosos avances en investigación dentro del campo de la Psicología Científica, han sido significativos, para establecer tratamientos fiables y trabajar con  ellos en Psicología Aplicada. Seguimos y seguiremos investigando, con hipótesis,con datos objetivos, con observaciones basadas en el empirismo, en la búsqueda de estrategias y técnicas para llevar a cabo la resolución de los problemas emocionales,no cabe por tanto recurrir a unas vidas pasadas cuando hay mucho trabajo de investigación que hacer en el presente.

Referencias
• Morey de Bernstein, 1956 publicó The Search for Bridey Murphy
• Brian L. Weiss, B. L. (2004). Muchas vidas, Muchos maestros. Ediciones B, España
• Dr. Weiss a la revista Psychologies del 7 de octubre de 2005..
• Boletin de psicología Nº 107. Marzo2013 Lo cognitivo en psicoterapias cognitivas una reflexión crítica. Isabel Caro.
• Internet. Darío, en La ciencia y sus demonios.
• Netherton, Morris. Vida Passada. Uma abordagem psicoterapica. Grupo editorial Summus, 1997.
• Cognitive therapy and the emotional disorders. Beck (1976, págs. 19-20)
• III Symposium Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes, celebrado en la Ciudad de Elche (Alicante).2013.

                                          Ana Meroño Picazo.
Psicóloga.Licenciada por la U.N.E.D.
Master en Psicología Clínica, realizado en el
Centro de Terapia de Conducta.(Valencia).

COCO 16; Editorial

Queridos amigos,

Este año estamos más optimistas. Los temas sobre el futuro de la práctica de la Psicología clínica se van aclarando. Y tal y como esperábamos, al final no va a ser tan grave como parecía. Podemos seguir ejerciendo nuestra profesión como hasta ahora. Ser licenciado o graduado te capacita para ejercer como psicólogo/psicoterapeuta de la misma forma que lo estábamos haciendo en los últimos años. Las nuevas titulaciones de psicólogo clínico y de psicólogo generalista, añaden oficialidad a la profesión, pero no legalidad para ejercer.
La habilitación para trabajar en un Centro Sanitario no da el título de Psicólogo General Sanitario, pero habilita al psicólogo para ejercer con las mismas funciones del Generalista en Centros Sanitarios. Así, que os animamos a que os habilitéis en el Colegio de Psicólogos. Con el Máster de Psicología Clínica del Centro de Terapia de Conducta se consigue sin ningún problema dicha habilitación. Y aunque hasta ahora la ley habla de Octubre de 2014, parece ser (y es lógico y necesario que así sea)  van a prorrogar la habilitación para bastante tiempo.
Así que respirad y sonreíd.
Por otro lado, este año celebramos la 25ª edición del máster, y este junio damos diploma a la 25ª promoción de alumnos formados en el Centro. ¿No es increíble? Hace nada celebramos la 20ª promoción con aquella fiesta memorable en el barco Sulawasi en el puerto de Valencia, y ya estamos en el número 25. Ya hemos montado eventos para celebrarlo: las Jornadas de Psicología Infantil, que fueron muy bien acogidas por todos vosotros, el curso de alto nivel de la profesora Christine Purdon sobre Tratamiento de los pensamientos intrusivos en Trastornos de Ansiedad, y varios eventos on line. Os animamos a seguir escribiendo en el facebook de 25 aniversario Máster Psicología Clínica Centro Terapia de Conducta. Y desde luego, visitad la página porque hay muchas sorpresas interesantes, divertidas y emocionantes.
Esta edición del Correo Conductual plantea retos y aclara ciertos temas importantes. Por ejemplo, leed el artículo sobre las diferencias entre DSM IV-R y DSM V y encontraréis un resumen magnífico de cómo enmarcar los problemas emocionales. Otro artículo que aclara conceptos tan de moda como el bulling y el burn out no os lo podéis perder. Contamos también con el trabajo de una compañera sobre las víctimas de violencia de género que revela las bases de este gran problema, y otras dos reflexiones sobre visiones de la psicología a nivel práctico. Encontraréis al final una opinión y resumen sobre un libro muy actual.
Esperamos que sea de vuestro agrado e interés, y que os animéis a escribir. Hay tanto que decir, opinar, reflexionar, criticar, sugerir, revisar, reforzar, aprender, replantear en esta nuestra querida profesión!!!
En junio quedáis invitados a la fiesta de fin de curso de la promoción 25 del Máster. Nos vemos pronto y brindamos por el futuro!

Un abrazo

Mayo 2014

Carmen Pastor Y Juan Sevillá

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