¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LA FORMACIÓN DE UN TERAPEUTA?

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LA FORMACIÓN DE UN TERAPEUTA?

Carmen Pastor y Juan Sevillá. Cetecova.

Formarse como terapeuta es una misión ciertamente compleja. Revisando la literatura sobre el tema encontramos una serie de variables que la mayor parte de los autores comparten.

  • Formación teórica. Dentro de lo que es la formación teórica, distinguiríamos entre la formación académica y la formación aplicada. Por ejemplo, los contenidos teóricos que el candidato a terapeuta debe asimilar no incluyen solo la descripción de la técnica y su implementación (formación académica) sino cómo ponerla en marcha en un contexto clínico, paso a paso y resolver las dificultades que puedan aparecer (formación aplicada).
  • Experiencia: Sin duda para que las técnicas que se aprenden en la formación teórica se conviertan en parte del repertorio del terapeuta novel, deben practicarse, y eso implica experiencia. Tratar clientes reales. Sin embargo, es muy importante resaltar que la experiencia sin formación, a menudo conduce a la maestría en cometer errores. Si las estrategias terapéuticas se aprenden en una versión desvirtuada, habitualmente a través de un proceso autodidacta, la experiencia lleva a hacerlo cada vez peor. Nos entrenamos en el error. Además, la investigación demuestra que la experiencia no es un elemento tan importante como creemos en la formación del terapeuta (Goldberg y cols., 2016).
  • Modelado/Observación: Observar cómo un terapeuta experto hace terapia, bien de manera presencial o visualizando sesiones reales grabadas en vídeo. Es una parte esencial de la formación aplicada, aceptando que los modelos sean los adecuados. Y si preguntáramos a  los estudiantes que se están formando, la mayoría estaría de acuerdo y además añadiría que es uno de los elementos que más les gusta, porque es cómodo y divertido. Pero nuestra impresión es que sólo observar modelos sin añadir otros modos de formación, es insuficiente. No enseña. Las habilidades que se observan no pasan a ser parte del repertorio del terapeuta en formación sin entrenamiento de lo observado. Pero esto no debería extrañarnos. Ver a dos estrellas del tenis jugando no hace que aprendamos a jugar a tenis. Quizás el factor modelado/observación podría ser más útil para mejorar las destrezas en terapeutas ya más experimentados.
  • Recibir terapia: Aunque no es un elemento imprescindible, los datos apuntan que tener la experiencia de ser cliente puede ayudar a llegar a ser mejor terapeuta porque es una forma excelente de desarrollar especialmente la empatía y la autoconsciencia. (Hill y cols., 2017)
  • Supervisión: Hay diferentes tipos de supervisión. La más habitual es que el terapeuta novel relate los casos que esté llevando a un grupo de iguales o a un terapeuta experto, y éstos le den feedback y sugerencias sobre su trabajo. Algo diferente y mucho mejor, es que un terapeuta experto y tutor escuche o visualice al novel haciendo terapia, y después le dé feedback de su actuación y sugerencias de su desempeño, y juntos diseñen la agenda de la próxima sesión. 
  • Práctica deliberada: O entrenamiento de habilidades específicas a través de la práctica sistemática con ejercicios diseñados para desarrollar cada habilidad. Incluye práctica repetida y feedback La manera más habitual de poner en marcha la práctica deliberada es a través del role-play. La literatura científica apunta a que la práctica deliberada es un ingrediente esencial en la formación.

En general, a la hora de evaluar la calidad de un programa de formación postgrado, tanto oficial como de título propio, mucha gente sobrevalora la importancia de la experiencia (“me dejan hacer terapia!!”) y la observación (“me dejan ver clientes!!!”). Pero en realidad, y en consonancia con lo que la investigación sugiere, aunque estos dos ingredientes deben ser parte de la formación tienen un peso muy bajo en el resultado final.

Nuestra opinión es que además estos procedimientos pueden incluso incurrir en un cierto grado de irresponsabilidad. Dejar que un graduado de psicología, eso sí, después de aprobar un examen difícil o cumplir un perfil para ser aceptado en un posgrado, trate directamente clientes sin haber recibido un entrenamiento previo conduce a la ineficiencia. Ineficiencia que paga el cliente y la profesión.

Antes que la experiencia y la observación, se requiere formación aplicada, práctica deliberada, modelado y supervisión en su versión intensa.

Finalmente, nos gustaría resaltar otro elemento fundamental para la construcción de un buen terapeuta: la formación continua. La psicología es una ciencia viva. Cada día se hacen avances, y hay que integrar los nuevos conocimientos con lo que ya sabemos. Es fundamental por lo tanto seguir leyendo artículos y libros, asistiendo a cursos y congresos. Los conocimientos científicos, como los tiburones, mueren cuando dejan de moverse.

 

Goldberg, S. B., Rousmaniere, T., Miller, S. D., Whipple, J., Nielsen, S. L., Hoyt, W. T., & Wampold, B. E. (2016). Do psychotherapists improve with time and experience? A longitudinal analysis of outcomes in a clinical setting. Journal of Counseling Psychology, 63(1), 1–11

 

Hill, C. E., Spiegel, S. B., Hoffman, M. A., Kivlighan Jr, D. M., & Gelso, C. J. (2017). Therapist expertise in psychotherapy revisited. The Counseling Psychologist45(1), 7-53.

 

COCO 20; Editorial

PSICOLOGIA EN TIEMPOS DE CORONOVIRUS

En esta edición del Correo Conductual número 20, nos vamos a encontrar con artículos de muy diversa temática. Y es que la psicología confinada ha dado mucho de sí.

Un tema muy actual es la procrastinación por sus altas tasas en la población general y preocupa especialmente en adolescentes y jóvenes.

El artículo sobre el programa Family Connect nos acerca a la problemática que viven los familiares de personas diagnosticadas con Trastorno Límite de la Personalidad.

Contamos con una aportación muy cuidada sobre el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal que va a sorprenderos por la posible relación con muchos casos que habréis visto en niños y adolescentes.

También es momento de reflexionar sobre las frustraciones del psicólogo haciendo clínica: cuando hay recaídas, nuestra actitud ante las mentiras, y ante la propia frustración.

Y encontraréis muy interesante también el concepto de “idiota emocional” de la penúltima aportación.

Para acabar, intentaremos contestar a la pregunta sobre qué factores influyen en la formación de un psicólogo como terapeuta.

Esperamos que este año 2020 nos traiga al menos oportunidades para seguir avanzando en el campo infinito de la psicología clínica.

Y esperamos con mucha más intensidad que estéis todos bien.

Un abrazo,

Carmen Pastor y Juan Sevillá

Junio 2020

Ir al contenido completo de la revista «Correo Conductual 20»

ANSIEDAD SOCIAL EN LAS REDES SOCIALES

ESTUDIO DE CASO:

ANSIEDAD SOCIAL EN LAS REDES SOCIALES

Virginia Dehesa

Centro de Terapia de Conducta de Valencia

La ansiedad social es un trastorno conocido y ampliamente estudiado a nivel de interacciones cara a cara, pero no lo es tanto a nivel de interacciones online. Desde hace unos años, y coincidiendo con el auge y expansión del uso de las redes sociales, a la hora de evaluar u problema de ansiedad social aparecen cada vez con mayor frecuencia, secuencias relativas a la interacción online. En estas secuencias, los miedos sociales son similares a los de las secuencias offline (miedo a la evaluación, humillación, juicio negativo, rechazo por parte de los demás), pero las conductas de seguridad son obviamente muy especificas debido a las características intrínsecas de la comunicación online. Por ello, a  la hora de realizar una evaluación completa de un trastorno de ansiedad social, especialmente en poblaciones jóvenes y de mediana edad, es fundamental no obviar que la vida social actualmente se da tanto fuera como dentro de las redes. Así mismo, el tratamiento también ha de  ir enfocado al manejo de la ansiedad social online y no sólo offline, pudiendo usarse las mismas técnicas que se proponen desde el enfoque cognitivo-conductual para el tratamiento de la ansiedad social.

A continuación se presenta un estudio de caso sobre una mujer joven con diagnóstico de ansiedad social, con dificultades tanto a nivel offline como online, centrándonos en sus secuencias a nivel online y su tratamiento.

Evaluación del caso

Se realiza en tres sesiones a través de entrevista clínica, autorregistros, cuestionarios (Historia Personal de Pastor y Sevillá, 1990, y los cuestionarios de ansiedad social del grupo de Oxford)  y observación en consulta. Tras la evaluación inicial, se distinguen claramente dos tipos de secuencias, las de interacciones cara a cara y las de interacciones online y no se observa un problema de habilidades sociales.

Organismo / Análisis Funcional

  1. es una mujer de 34 años, funcionaria, con pareja, que vive sola en Valencia. Respecto al origen del problema, la clienta se recuerda desde pequeña, “nerviosa cuando está con gente”, habiendo habido un posible modelado por parte de sus padres que eran y son “tímidos y con relaciones sociales limitadas a la familia directa”. Durante la etapa escolar se produjo un condicionamiento tras episodios de acoso en el colegio, a lo largo de diversos años, por parte de un grupo de chicas de su clase. En la etapa escolar sólo tenía una amiga íntima y evitaba los grupos grandes. Al inicio del instituto y posteriormente la facultad, sentía un miedo constante a caer mal, al rechazo, e hizo pocas amistades y se involucraba en pocas actividades sociales. Al inicio de la vida laboral, persisten los miedos sociales e incluso se incrementan a la hora de relacionarse con sus compañeros. Había acudido anteriormente a terapia psicológica, no resultándole de ayuda. No toma psicofármacos.

Las secuencias más significativas relacionadas con la interacción online tenían que ver con el uso de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp y el uso de la red social Facebook. La clienta sólo usaba estas dos redes sociales ya que aunque manifiesta que le gustaría usar otras, como Instagram, lo evita por la ansiedad que su posible uso le generaría.

Secuencias WhatsApp

Estímulos : foto de perfil y estado, ser incluida en un grupo, recibir un mensaje privado y tener que contestar, recibir un mensaje en un grupo, iniciar una conversación privada.

  1. Cognitiva : “Si pongo una foto mía pensarán que soy fea”, “Tengo que encontrar la mejor frase posible para el estado de WhatsApp”, “Si escribo algo en el grupo lo criticarán o no me contestarán”, “Pensará que mi respuesta es sosa, aburrida”, “Diré algo inadecuado, se enfadarán”.
  2. Fisiológica : nudo en el estómago, aceleración corazón, tensión muscular
  3. Motora : evitar poner foto personal (poner foto de algo neutro, un objeto, animal o paisaje), evitar poner estado de WhatsApp (dejarlo en blanco), evitar contestar (no participar en los grupos), evitar escribir mensajes personales, pensar mucho que escribir (que palabras usar, si usar emoticonos o no), comprobar si han leído el mensaje y si ya han respondido, analizar la/s respuestas.

Consecuencias: refuerzo negativo. Alivio a corto plazo y mantenimiento del problema a largo plazo. Las conductas de búsqueda de seguridad de comprobaciones de si han leído los mensajes y sobre todo la de analizar las respuestas de los demás y pensar mucho que responder, mantenían la ansiedad elevada durante horas.

Patrón de refuerzo continuo

Secuencias Facebook

Estímulos : foto de perfil, datos personales, enviar solicitudes de amistad, aceptar solicitudes de amistad, colgar algo en el muro, reaccionar a lo que cuelgan en el muro los contactos

  1. Cognitiva : “Si pongo una foto mía pensarán que soy fea”, “Si le mando a un conocido solicitud de amistad no me la aceptará porque piensa que soy sosa, aburrida”, “Si acepto una solicitud de amistad verá que no cuelgo cosas en mi muro y pensará mal de mí”, “Si cuelgo algo en el muro me criticarán”, “Debería poner comentarios graciosos a las fotos de la gente”
  2. Fisiológica : nudo en el estómago, aceleración corazón, tensión muscular.
  3. Motora : evitar poner foto personal (poner foto de algo neutro, un objeto, animal o paisaje), evitar mandar solicitudes de amistad, evitar aceptar algunas solicitudes de amistad, evitar colgar cosas en el muro, evitar comentar lo que la gente cuelga, si se decide a comentar algo pensar mucho que palabras usar y como expresarse.

Consecuencias : refuerzo negativo. Alivio a corto plazo y mantenimiento del problema a largo plazo. La conducta de búsqueda de seguridad de pensar mucho qué palabras usar, podía ser muy duradera en el tiempo, produciendo  “bucles”.

Patrón de refuerzo continuo

Presentación de hipótesis

Se presenta la hipótesis a la clienta como siempre haciendo hincapié en la trampa de la ansiedad secuencia a secuencia, incluyendo las secuencias online. A continuación se le plantea el tratamiento: Terapia Cognitiva y Experimentos Conductuales.

Tratamiento

Los pensamientos (offline y online) se abordan mediante terapia cognitiva y se realizan diversos experimentos conductuales (offline y online) con el objetivo de que L. afronte las situaciones sin dar las conductas de seguridad que impiden que saque las conclusiones adecuadas y por tanto su ansiedad desaparezca.

La terapia cognitiva se utilizó para los pensamientos de las secuencias online que son principalmente sobre el juicio descalificativo de los demás, y de horrorización ante la posible evaluación negativa de los demás, y los experimentos conductuales para facilitar la eliminación de las conductas de seguridad y las múltiple estrategias de evitación online.

Ejemplos de experimentos conductuales online:

TEMOR CONDUCTAS DE SEGURIDAD EXPERIMENTO CONDUCTUAL OTROS EXPERIMENTOS
Miedo a parecer sosa/aburrida en una contestación de WhatsApp Pensar mucho la respuesta.

Elegir las palabras, emoticonos para que suene interesante.

No responder o demorar la respuesta.

 

Escribir lo primero que se me venga a la cabeza

No revisar lo que se va a escribir

Responder en cuanto se pueda

De observación : en grupos de WhatsApp observar los comentarios de la gente, hacer un listado de todo lo que no fue interesante y constatar que no se dan efectos negativos

 

 

Miedo a que piensen que soy fea Evitar poner una foto personal

Poner fotos de cosas neutras

Poner una foto personal escogiéndola en base a tu gusto De observación : fijarse en las fotos personales de la gente.
Miedo a que no acepten una solicitud de amistad Evitar mandar solicitudes de amistad Mandar solicitud de amistad a un conocido  
Miedo a no poner comentarios ingeniosos en Facebook y quedar mal Evitar comentar

Pensar mucho que decir y cómo

Comentar lo primero que se me ocurra

Poner un comentario sencillo: qué foto más bonita

De observación: observar el tipo de comentarios que hace la gente a los demás y apuntar aquellos poco ingeniosos

 

En los experimentos se predecían previamente los comportamientos de los demás que validarían su hipótesis (pensamientos concretos como “pensarán que soy fea”) y las reacciones que nos llevarían a concluir que sus creencias eran erróneas. Y tras poner en marcha el experimento se sacaban conclusiones sobre la adecuación de sus pensamientos y se llegaba a un pensamiento alternativo en concordancia con  los datos obtenidos.

Respecto a la evitación del uso de Instagram, se le propuso crearse una cuenta, directamente en sesión, con foto de perfil escogida en el momento, y dando indicaciones de como manejar la cuenta a nivel conductual (posibles conductas de seguridad, evitaciones y cuáles serían las conductas alternativas adaptativas).

El objetivo general a nivel de secuencias online, es como siempre, reducir niveles de ansiedad, mediante el manejo de los pensamientos y a través del no uso de conductas de seguridad/evitación. Estos experimentos a nivel online se propusieron a lo largo de diversas sesiones, en ocasiones en paralelo a experimentos a nivel offline.

La terapia tuvo una duración de unas 20 sesiones en total, pero las consecuencias positivas de los experimentos quedaron patentes desde el inicio, especialmente los experimentos respecto al uso de WhatsApp, ya que es una red social cuya frecuencia general de utilización es muy alta. Se propusieron así mismo, experimentos de ir más allá, como observar cómo otros enviaban y reaccionaban, y luego enviar ella misma, vía WhatsApp, fotos o memes o noticias de contenido absurdo o políticamente incorrecto, especialmente a grupos. Estos experimentos fueron muy positivos a la hora de sacar conclusiones sobre sus miedos.

Seguimiento y prevención de recaídas

Durante el seguimiento, hubo varias situaciones “difíciles” (por ejemplo, no recibir respuesta/reacciones a mensajes o fotos que enviaba), que manejó bien, no haciendo conductas posteriores de comprobación. El objetivo final a nivel online una vez superada la ansiedad, era manejar como quisiera/apeteciera las aplicaciones en función de su tiempo, gustos o necesidades, que es en definitiva el manejo que haría una persona sin ansiedad social.

El tratamiento de las secuencias online, mediante las técnicas TCC, redujo la ansiedad online de la clienta, y contribuyó a mejoras en su relación/interacción offline (aumentó el número de eventos a los que era invitada y asistía, ayudó a profundizar en relaciones).

Teniendo en cuenta que probablemente en el futuro inmediato el uso de las redes sociales será cada vez más habitual, es aconsejable que no nos olvidemos de evaluar y tratar el potencial malestar que generan a nuestros clientes ansiosos sociales 😊

VIOLENCIA FILIO-PARENTAL, PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

VIOLENCIA FILIO-PARENTAL, PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

Míriam Molina Espí (CV13792)

Master Psicología Clínica  (Cetecova) Promoción 28ª

La violencia filio-parental o el maltrato familiar ascendente es un fenómeno objeto de investigación en muchos estudios debido a la repercusión que está teniendo en la sociedad actual. Según las estadísticas de la Fiscalía General del Estado (2017) este año ha descendido respecto del anterior, aun así, sigue habiendo un número muy elevado de procedimientos, que absorben una buena parte del quehacer diario de las Secciones de Menores, hasta el punto de que en bastantes provincias la mayoría de las medidas cautelares acordadas lo son por estos delitos. Podemos encontrar diferentes definiciones para un problema tan  complejo, en este caso voy a adherirme a la acordada por Pereira et al. (2017):

Conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica, dirigida a los y las progenitoras, o a aquellos adultos que ocupan su lugar. Se excluyen: las agresiones puntuales, las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando ésta se recupera (intoxicaciones, síndromes de abstinencia, estados delirantes o alucinatorios), el autismo o la deficiencia mental grave, el parricidio sin historia de agresiones previas (p.220).

En este artículo se hablará de la complejidad de este tipo de violencia y se describirá un tratamiento psicológico y psicoeducativo,  el Programa de intervención para familias y menores con conductas de maltrato (Sánchez, Ridaura, & Arias, 2012) enmarcado en el enfoque teórico de la terapia cognitivo-conductual. El cual se está llevando a cabo en distintos centros de reeducación de menores para el cumplimiento de medidas judiciales por delitos de violencia filio – parental en España.

EVALUACIÓN

En primer lugar, para ponernos en contexto, empezaremos hablando de un perfil general que se recoge en la fase de evaluación de estos jóvenes y sus progenitores. Por un lado, nos encontramos ante adolescentes de entre 14 y 18 años con problemas de conducta, trastornos mentales asociados en ocasiones y/o un consumo prolongado de cannabis u otras sustancias tóxico – dependientes.  En cuanto a la cognitiva encontramos pensamientos irracionales que utilizan para justificar su conducta violenta. Emocionalmente existe falta de empatía, evaluando a nivel conductual dificultades para relacionarse dentro del marco de la asertividad y resolver problemas. Además, es muy característico detectar baja tolerancia a la frustración, impulsividad y un repertorio de conductas muy instauradas. Por otro lado, tenemos a unos padres y/o madres con sentimientos negativos, de vergüenza, frustración, culpa y con muchas dudas sin resolver. También observamos que existe un déficit de habilidades a la hora de resolver problemas, muchas veces la forma de comunicarse puede ser inadecuada y las pautas educativas empleadas o inexistentes pueden haber ayudado en la aparición de este problema dentro del ámbito familiar.

PLANTEAMIENTO DE HIPÓTESIS

En la fase de planteamiento de hipótesis podemos tratar de resolver una pregunta muy frecuente entre los padres y/o madres: ¿Cómo se ha originado una situación de esta magnitud y como ésta se ha mantenido en el tiempo para llegar hasta este punto? Vayamos por partes. Para obtener una respuesta a la pregunta sobre cómo se ha originado el conflicto, tenemos en cuenta el modelo de Lykken (2000) que engloba ciertos factores como son el temperamento del adolescente y las competencias parentales. En primer lugar, con la observación de los comportamientos innatos de un recién nacido y ciertas conductas en la niñez, ya podemos determinar dependiendo de su adaptación si la persona tiene un temperamento fácil o difícil. En segundo lugar, deberemos tener presente si durante el crecimiento del niño o niña los padres y/o madres han establecido pautas educativas coherentes a la edad y capacidades de su hijo o hija, junto con el afecto y una comunicación adecuada. Estas dos variables mantienen una relación significativa a la hora de evaluar un problema de estas características. En esta fase de la terapia, después de haber realizado una evaluación exhaustiva, tenemos que trasmitir  a los padres y/o madres que el problema de su hijo o hija es un problema de conducta y por tanto aprendido, es decir, no es un problema genético. Por tanto, el modelado puede haber influido en el aprendizaje de este tipo de conductas agresivas. Así como también, hay que tener presente la etapa evolutiva en la que se encuentran sus hijos e hijas y todos los cambios que esta conlleva. Hasta aquí hablamos de cómo se produce el problema, pero hay algo más, y es cómo este se mantiene en el tiempo. Si prestamos atención al análisis funcional podemos ver que de las situaciones conflictivas se obtienen ganancias. La clave está en el refuerzo positivo, cuando el menor o la menor ante la respuesta de sus progenitores, como puede ser ceder ante sus amenazas, consigue aquello que quiere; bien sea material como dinero (consecuencias externas) o bien aquello más reforzante como es atención, poder y control del hogar (consecuencias internas), sometiendo a sus familiares a sus demandas. Por tanto los menores aprenden que con faltas de respeto, agresividad y en muchas ocasiones el chantaje emocional consiguen aquello que quieren y además someten a su familia. También los padres y/o madres obtienen refuerzo, pero en este caso negativo y es que, cediendo ante las exigentes demandas de sus hijos o hijas no tienen que enfrentarse a situaciones desagradables que lo más probable es que terminen en conflicto y con violencia. Lo que ocurre es que la duración del alivio que experimentan es a corto plazo y a largo plazo se consigue mantener el conflicto familiar.

Tras la práctica clínica y como veremos más adelante, concluyo en la importancia de esta fase, ya que si los padres y madres no llegan a la misma conclusión o se les quedan dudas acerca de esto, aparecerán dificultades en el resto del proceso.

INTERVENCIÓN

A continuación, se va a pasar a una de las fases más complejas del tratamiento, la intervención. El objetivo general de esta fase al margen de la finalidad del internamiento en un centro, el cual es reeducar y reinsertar al menor en la sociedad, es el de reconstruir o retomar el vínculo y la relación familiar reconociendo la existencia del problema. Por tanto, la intervención se divide en diferentes bloques y es que para obtener un resultado exitoso y que se alcancen los objetivos propuestos para cada joven hay que trabajar de forma transversal tanto con ellos como con sus progenitores. Además, se puede crear una Escuela de Padres y Madres y diferentes talleres para trabajar con los jóvenes educación emocional y/o habilidades sociales, de las cuales carecen y, por otro lado, la prevención o la intervención en lo que se refiere a sustancias tóxico – dependientes.

Durante la intervención hay que tener en cuenta que cada menor viene con su historia personal y rasgos característicos. Matizar que, aun teniendo una intervención estructurada y determinadas sesiones planteadas con un contenido específico, habrá que adaptarse siempre a las necesidades y complejidades evaluadas en cada caso. Esto quiere decir que durante esta fase debemos ser flexibles, respetar los tiempos y trabajar en mayor medida las distintas características que estén interfiriendo  y dificultando la relación familiar. De esta forma, también incidiremos más en unas partes u otras del programa según las habilidades o déficits del menor y sus progenitores. A continuación vamos a ver a modo de resumen los contenidos de los principales bloques de la intervención (Tabla 1) para centrarme en aquellos en los que durante la práctica clínica me han parecido más interesantes o en los que he encontrado más dificultades.

Tabla 1

Contenidos de los bloques de la intervención

Intervención con jóvenes Intervención con padres y madres Intervención conjunta
Responsabilidad/Empatía

Resolución de problemas

Normas y consecuencias

Habilidades sociales

Educación emocional

Control de la ira

Pensamientos irracionales

Responsabilidad

Refuerzo positivo

Técnicas para aumentar y disminuir conductas

Educar

Normas y consecuencias

Comunicación: peticiones, críticas, decir ‘No’

Pensamientos irracionales

Expresión de positivo

Afrontamiento del conflicto

Contrato conductual

Fuente: Elaboración propia

 

En primer lugar, abarcaré la intervención con el menor o la menor. El objetivo de la primera tarea seria asumir y aceptar su parte de responsabilidad en el conflicto. También se puede evaluar en esta parte el grado de empatía y si fuese necesario trabajarla simultáneamente. Hacer este trabajo personal y como resultado no justificarse es muy importante, ya que sin esto no hay consciencia del problema y el resto de la intervención no cobraría sentido. Encontramos ciertas dificultades como la no aceptación y la  resistencia al cambio reflejado en pensamientos irracionales para justificarse y, en muchas ocasiones, en la resistencia a hacer las tareas de sus propias situaciones problema.

Otro de los contenidos desde mi punto de vista más importante, aunque no siempre será una condición a trabajar en la intervención, es el control de la ira y la agresividad. Nos ayudaremos de la educación emocional y del modelo ABC de Ellis. Para esto los chicos y chicas deben exponerse a ciertas situaciones lo que requiere de cierto riesgo al cual tenemos que preparar a sus padres y madres para que sepan responder y no caer en el bucle que mantenía dicho problema.

Por último, me gustaría centrarme en la parte cognitiva. Se trata de trabajar pensamientos irracionales detectados mediante la técnica de la reestructuración cognitiva. Estos pensamientos pueden girar en torno a la minimización de situaciones, justificándolas debido al locus de control externo que presentan; a las obligaciones de sus padres y sus propios derechos y/o a su capacidad de autosuficiencia. Esta parte es de gran importancia y en ocasiones habrá que tirar de ella antes de lo previsto para que los pasos anteriores puedan evolucionar y la intervención sea de éxito.

Paralelamente a las sesiones con los menores atenderemos a los padres y madres en sesiones individuales. Con los progenitores incidiremos en la parte de responsabilidad, ayudándoles mediante la discusión cognitiva a desmontar los pensamientos que les producen sentimientos de culpa. Deben entender que todo lo ocurrido y la forma en la que han actuado hasta ahora no han sido con la intención de llegar a este punto. Fácilmente la terapia cognitiva se alarga durante toda la intervención y esto es necesario para que tomen la decisión de poner en práctica todo aquello que les vamos a ir explicando a lo largo de esta fase. Una de las grandes dificultades que nos encontramos en estos casos es que los padres y madres no acaban de ver aquello que les explicamos porque desde la fase de planteamiento de hipótesis no les ha quedado del todo claro aquello que deben o pueden hacer para cambiar la situación. Están de alguna forma, cegados por el pasado y los sentimientos negativos, por lo que les cuesta mucho llegar a la conclusión de que pueden salir del problema en el que se encuentran envueltos. Por esta causa, pueden también ocultar datos no siendo sinceros, e incluso, pueden llegar a crear alianzas con los hijos e hijas. Por tanto, debemos hacer hincapié en que deben exponerse asumiendo riesgos, para que puedan comprobar por ellos mismos que solo así podrán resolver el problema. Por otro lado, nos encontramos casos en los que actúan desde la comodidad de no enfrentarse al problema, como hemos visto anteriormente, como consecuencia del refuerzo negativo. Por tanto, aquí debemos evaluar exhaustivamente y confrontar estos pensamientos con los progenitores para que se atrevan y den el paso. Por último, otra cosa muy significativa es que debemos tratar en algunas ocasiones ideas irracionales que aparecen en torno a la permisividad y consentimiento. Debemos hacerles ver que su responsabilidad es enseñar a sus hijos e hijas a tolerar la frustración de cara a un futuro próximo fuera del seno familiar, donde sí existen limitaciones.

Como hemos dicho anteriormente, también ofrecemos espacios estructurados donde ambas partes puedan compartir tiempo y empezar a tener contactos con las personas que realizamos la mediación. Aquí el objetivo principal  es el de afrontar el conflicto y reconstruir el vínculo. Por un lado, se aprovecha para tener los primeros acercamientos. Para este momento tan emotivo utilizaremos la expresión de positivo donde se realizan cumplidos y se recuerdan momentos alegres del pasado con fotografías, para crear un ambiente agradable. Esta sesión es muy importante para poder observarles y empezar una intervención conjunta, aquí la relación se destensa y la motivación para el cambio puede empezar a aparecer. Por otro lado, en cuanto al afrontamiento del conflicto, momento crucial para la intervención, donde se trata de poner sobre la mesa aquellos problemas que han conducido a la familia hasta aquí, en un ambiente estructurado. Para esto, el vínculo tiene que estar construyéndose positivamente y como terapeutas debemos estar seguros de que las partes han trabajado por su lado asumiendo su responsabilidad, entrenando las habilidades sociales desde la asertividad para poder empezar a comunicarse adecuadamente, realizando peticiones y críticas para aceptarlas, rechazarlas o negociarlas.

Como clínicos debemos ser capaces de detectar las dificultades aquí presentes para tomar una dirección u otra en la intervención. Un error muy común es  que a veces somos ambiciosos y debemos replantearnos los objetivos dejando que sea la persona a la que acompañamos la que marque los tiempos.

CONCLUSIONES

Para terminar, me gustaría hacer hincapié en la importancia de trabajar desde la prevención en un fenómeno tan complejo y multifactorial como es la violencia filio–parental. Trabajar desde la prevención para que no llegar a poner en manos de la justicia estos casos. Debemos tener presente que es un problema que se gesta con los años a modo de escalada, donde se pasa por la desobediencia hasta llegar, en algunos casos, a las agresiones físicas. Es decir, es un problema que podría detectarse en el tiempo. Aquí podemos comprobar que es un problema social, en el cual se debe tomar consciencia de la importancia de la educación en el seno familiar, educar a un hijo o una hija no es fácil, y los padres tienen una gran responsabilidad,  ya que su educación repercute directamente en sus vidas. Por tanto, los padres y madres deben tener presente su tarea estableciendo desde bien temprano vínculos afectivos positivos, que no alianzas, aplicando una disciplina adecuada mediante una comunicación basada en el respeto y la asertividad. Estos son los ingredientes  principales para un trabajo tan arduo como es el de educar a los hijos e hijas. Como he dicho, educar no es tarea fácil y como sociedad también somos responsables de que esto se lleve a cabo adecuadamente. Por tanto, si prestamos atención a nuestro alrededor hay ciertos prejuicios que nos impiden pedir ayuda para tal tarea. Y como consecuencia, los pocos recursos existentes se ven infrautilizados, aun sabiendo que existen herramientas eficaces para producir cambios. Es nuestra tarea, como profesionales, investigar y llegar a acuerdos sobre modelos explicativos y programas de intervención. Como también es de gran importancia llevar un seguimiento exhaustivo y longitudinal de este tipo de programas para conocer resultados y lograr su máxima eficacia. Esta problemática social requiere de una respuesta específica, lo que supone una formación académica concreta.

BIBLIOGRAFIA

Fiscalía General del Estado (2017). Memoria elevada al gobierno de S. M. presentada al inicio del año judicial por el fiscal general del estado Excmo. Sr. Don José Manuel Maza Martín. Volumen I. Madrid.

Lykken, D.T. (2000). Personalidades antisociales. Barcelona: Herder.

Pereira, R., Loinaz, I., del Hoyo, J., Arrospide, J., Bertino, L., Calvo, A., Montes, Y., Gutiérrez, M. M. (2017).  Propuesta de definición de violencia filio-parental: Consenso de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio – Parental (SEVIFIP). Papeles del psicólogo. 38 (3), 216-223.

Sánchez, J., Ridaura, M., Arias, C. (2012). Manual de Intervención para familias y menores con conductas de maltrato. Valencia: Tirant Humanidades.

Sánchez, J, Ridaura M.J y Arias, C. (2015). Violencia filio-parental. Etiología y modelos explicativos. En J.J. Navarro y M.V. Mestre. El marco global de atención al menor. (pp. 431-449). Valencia: Tirant Humanidades.

 

            Míriam Molina Espí (CV13792)

Promoción 28ª

 

 

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