En los últimos años se ha producido un aumento considerable del interés por el uso del humor en terapia, plasmado en el incremento de artículos, manuales e incluso asociaciones sobre el llamado “humor terapéutico”. La literatura revisada señala que el humor es utilizado por gran parte de profesionales y que su adecuada utilización no atenta contra la credibilidad y el status del profesional y puede ser enormemente efectiva (Quintero, 2002).

 

¿Qué es el “humor terapéutico”?

 

Según Firenze (2001), incluye las técnicas usadas por los terapeutas tanto de forma espontánea como intencional, que conducen a la mejora de la autocomprensión y la conducta de los clientes y que incluirían desde los chistes, hasta la identificación de lo absurdo de las situaciones, el parafraseo, ejemplos de pensamientos ilógicos y las exageraciones. El resultado que se obtiene típicamente es una experiencia emocional positiva compartida por terapeuta y cliente, que abarcaría desde una empatía silenciosa hasta la carcajada.

La AATH (Asociación Americana de Humor Terapéutico) lo define como “cualquier intervención que promueve la salud y el bienestar estimulando el descubrimiento, apreciación o expresión de lo absurdo o incongruente de la vida” (Sultanoff, 2000).

 

Beneficios del humor

 

Los beneficios generales del humor incluirían el aliviodel dolor y el aumento de la calidad de vida en pacientes terminales ( Kisner, 1994), mejorías en la actividad celular de las natural killers (Bennet, 1998), ayuda a la expansiónde las redes sociales (Ruch, 1998), y mejorías en las estrategias de afrontamiento del estrés (Buckman, 1994ª; Kuiper & Martin, 1998).

A un nivel más específico del uso del humor en terapia, Kuhlman (1984) no encontró referencias sobre el humor en la literatura conductista hasta principios de los años 70, sin embargo, el 98% de los terapeutas conductistas del estudio de Franzini (2000) afirmaron usar de forma intencional el humor en terapia, especialmente para los siguientes objetivos : ayudar a establecer la alianza terapéutica, parailustrar el pensamiento ilógico o irracional del cliente o para compartir con el cliente una experiencia emocional positiva.

McGhee (1979) sugiere que el humor usado de forma adecuada en terapia puede ayudar a crear una atmósfera más relajada, propiciar la comunicación de temas delicados, ayudar a entender los conflictos, facilitar la expresión de sentimientos de forma segura y no amenazante, y ayudar a superar un estilo social formal y rígido.

Ventis (1987) afirma que uso del humor puede incrementar la autoeficacia del cliente ya que puede ser una herramienta para afrontar situaciones previamente complicadas, puede facilitar el entrenamiento en asertividad reduciendo los miedos de los clientes, y a la vez muestra como expresar sentimientos de forma adecuada a individuos con problemas de enfado.

Según Young (2001), el humor es una técnicaque facilita los nuevos aprendizajes de los clientes y el replanteamiento de sus situaciones problemáticas. Para Bloomfield (1980) el uso del humor humaniza la imagen del terapeuta, desafía creencias preconcebidas y arraigadas, permite expresar afecto e intimidad.

Uno de los autores más prolíficos en el tema del humor en terapia es Ellis (1977, 1996, 1997) que afirma su utilidad para aceptar la realidad y sus imperfecciones, reducir la disparidad entre los roles del cliente y del terapeuta, promover la autoaceptación a pesar de los fallos inherentes al ser humano, enseñar técnicas de afrontamiento basadas en lo humorístico, y para remediar la baja tolerancia a la frustración. Para algunos autores como Quintero (2002), el creador de la Terapia Racional Emotiva Conductual es “el exponente principal, precursor en los años 50, y quien aporta directamente la participación del humor en psicoterapia”.

Incluso algunos autores como Fry y Salameh (1987) han identificado efectos beneficiosos del uso del humor para el terapeuta como estrategia de afrontamiento del estrés y una herramienta preventiva del burnout profesional.

La investigación de Pappaterra (1996) con psicólogos que ejercían la práctica clínica puso de manifiesto que el 94% de ellos considera el humor como técnica eficaz en el proceso terapéutico que ayuda a lograr la alianza terapéutica, permite reducir la tensión del proceso y tratar temas dolorosos entre otros.

 

 

Riesgos del humor

 

Una técnica como el humor que es lo suficientemente poderosa como para ayudar, también lo es para perjudicar (Franzini, 2001).No podemos pasar por alto que incluso los autores defensores del uso del humor en terapia, alertan de los riesgos que un uso inadecuado del humor puede conllevar. Salameh (1987), diferencia entre “humor que ayuda” y “humor que daña”. Saper (1987) sugiere que el humor inapropiado es aquel que “humilla, desaprueba o mina la autoestima, inteligencia, o bienestar del cliente”.

Ellis (1977,1998), también alerta de los posibles peligros del humor como que el cliente interprete una broma como un ataque hacia su persona en vez de hacia sus creencias irracionales, o que haga que la terapia parezca demasiado sencilla cuando en realidad requiere que el cliente trabaje y practique.

El autor más reacio al uso del humor es Kubie, autor del artículo “El potencial destructivo del humor en psicoterapia” (1971), que aunque reconoce que “a veces el humor expresa verdadero afecto y calor” y que “no pretende persuadir a nadie de que el humor es siempre destructivo”, también señala que “su rol en terapia es limitado”.

 

El humor como técnica eficaz

 

En la literatura se han presentado varios elementos clave para identificar la eficacia del humor como técnica terapéutica. Dentro de ésta se han considerado : el momento de la terapia, la opinión de los clientes sobre el uso del humor, y la comodidad del terapeuta con la técnica, entre otros (Quintero, 2002).

Momento de la terapia : Algunos autores como Salameh (1987) matizan que un terapeuta juicioso ha de ser consciente de en que momentoes adecuado o no el uso del humor dependiendo del momento de la terapia y del grado de receptividad del cliente.

Saper (1987) predice posibles desastres si el humor es usado “prematuramente” en terapia. En la investigaciónde Pappaterra (1996), el 85% de los participantes, terapeutas de 1 a 40 años de experiencia clínica, expresó utilizar el humor como técnica terapéutica, preferiblemente no en las sesiones iniciales, sino a mitad y final del proceso terapéutico. De ser utilizado en una etapa temprana de la terapia, puede hacer parecer al terapeuta como incompetente o insensible a la queja del cliente (Goldin & Bordam, 1999).

Comodidad del terapeuta : El terapeuta ha de poseer ciertas habilidades humorísticas y ser rápido verbalmente (Franzini, 2001), así mismo su nivel de madurez parece ser el factor clave para el uso efectivo del humor, no el número de años de práctica profesional (Killinger, 1987). Pero aunque muchos autores abogan por el uso del humor en terapia por parte de los terapeutas, “casi nunca se especifica como los terapeutaspueden aprender a usar el humor en su practica diaria”(Franzini, 2001). En palabras de este mismo autor, un entrenamiento formal en el uso del humor debería incluir los siguientes componentes : el modelado y refuerzo de las conductas humorísticas usadas por el terapeuta por parte de “supervisores clínicos”, un entrenamiento de carácter específico en la diversidad de técnicas de humor, y potenciar la receptividad del terapeuta ante las muestras de humor del cliente, que pueden resultar puntos críticos de transición en el proceso terapéutico. Partiendo del último punto mencionado, la importancia de la reacción del terapeuta ante las muestras de humor del cliente, se puede decir que esta reacción puede incluir desde la risa genuina, hasta la risa falsa de compromiso o la risa por compasión, intentos de superar la broma del cliente con una “mejor” o el usar información de sus bromas para diagnosticar tendencias psicopatológicas ocultas. Todas estas reacciones, excepto la primera, serían probablemente reacciones contraproducentes (Franzini, 2001).

Han sido varios los autores que han propuesto programas de entrenamiento del humorpara terapeutas. Prerost (1985,1994) propone una técnica de entrenamiento específica para enseñar a los terapeutas habilidades humorísticas, la “Técnica de la Situación Humorística Imaginada” (HIST).Así mismo, Salameh (1987, 1994) ha desarrollado un programa de entrenamiento para el desarrollo del humor y la creatividad denominado “Entrenamiento en Inmersión al Humor” que enseña técnicas como las exageraciones, simplificaciones, incongruidades, giros de significados, juegos de palabras y uso de dobles significados . Este autor también anima a los terapeutas ha usar su propia historia personal y sus características físicas para identificar puntos humorísticosde sus vidas que puedan facilitar el desarrollo de su humor.

La opinión de los clientes sobre el uso del humor : Sultanoff (1994), sugiere evaluar el “cociente de humor” del cliente, mediante la observación cuidadosa de la utilización y apreciación del humor por parte del cliente, incluyendo su habilidad para reírse de sí mismo y su reacción ante las bromas del terapeuta, para valorar su posible nivel de receptividad.

 

Usos del humor con niños, familias y grupos

 

El uso del humor dentro del proceso terapéutico varía según la población (Quintero, 2002). Algunos autores como Goldin & Bordan (1999), ofrecen ideas en las que se puede trabajar el humor con niños, familias y grupos. Con niños, es de utilidad la integración de marionetas, juegos, o uso de imaginación en historias, entre otros. En el caso de grupos y familias el terapeuta debe pedir a los participantes que rían y mantengan la risa sin importar que lo percibido sea gracioso o no. El terapeuta debe reír con el grupo. Esto permite la ruptura de barreras. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta la receptividad del grupo, por tratarse de varios individuos que aunque con la misma problemática, poseen características individuales (Goldin & Bordan, 1999).

McGhee (1979) también presenta algunas ideas para la aplicación clínica del humor con niños :

  • Pregunta al niño su tipo de broma o chiste favorito : a menudo los niños usan el humor como una herramienta contra los problemas, miedos o situaciones estresantes. Es de utilidad conocer el uso que el niño hace del humor.
  • Usa el humor para reírte de ti mismo : hacer bromas sobre uno mismo puede reducir la brechaentre tu y el niño. Un ejemplo sería contar una historia divertida sobre tu vida, teniendo en cuenta los límites usuales de la autorevelación. A continuación se le puede pedir al niño que relate una historia divertida sobre sí mismo. Modelar con humor puede incrementar la actitud positiva de los clientes más jóvenes.
  • Cambio de roles : representar diferentes personajes pude ser entretenido y divertido. Si el niño se muestra reacio, se pueden usar muñecos o marionetas, o incluir disfraces o accesorios.

 

Ejemplos del uso del humor

 

Dentro del marco cognitivo- conductual Quintero (2002) recomienda el uso del humor en las siguientes técnicas :

  • Role playing : “por medio de la dramatización de situaciones en forma humorística que permita al cliente una nueva visón de las mismas, minimizando a su vez estados de tensión y formando lazos de comunicación entre las partes involucradas”.
  • Imaginación : “por medio de la visualización de actividades que provocan humor y con ello, sensaciones de bienestar. El cliente puede imaginarse a sí mismo riendo sin parar y disfrutando de su ambiente. Así mismo, puede imaginar la solución de un problema en forma jocosa que puede servir de guía a la solución final de una situación. El uso del humor puede provocar sentimientos de control sobre la situación y permitir trabajar cognitivamente sobre ella”.
  • Técnicas de relajación : “teniendo presente utilizar el humor como reductor de tensiones que permitan la relajación, ésta actividad puede fomentar sensaciones de bienestar. Se pueden incluir actividades adicionales como unirse en grupo a contar chistes o anécdotas jocosas o recordar o hasta escribir las mismas en una especie de diario, para recurrir a ellas si fuese necesario”.
  • Discusión de ideas irracionales : “por medio de la confrontación de ideas, utilizando comentarios jocosos y analizando los resultados obtenidos en decisiones tomadas; desarrollando la capacidad de reírse de sí mismo en lugar de señalarse por errores cometidos y minimizar así el poder destructivo de dichas ideas y autocríticas”.
  • Educación al cliente de su situación : “utilizando el humor como vía de comunicación y facilitador de la relación terapéutica que permita la receptividad del cliente y motive la objetividad”.

Ventis (1987) describe claramente diversos procedimientos conductuales en los cuales se puede introducir el humor y la manera de hacerlo :

  • Desensibilización sistemática : “el humor podría ser usado de tres maneras. En primer lugar para inducir relajación cuando la persona tiene dificultad para relajarse o no hay mucho tiempo para un entrenamiento formal en relajación. El humor puede incluirse previo al uso de la jerarquía de escenas para imaginar (Navas,1989), incluirse en las escenas mismas, o ambas cosas. En segundo lugar si el cliente encuentra las secenas a imaginar humorísticas, se pueden incluir parcial o completamente en toda la jerarquía de escenas, lo cual podría tener un efecto de cambio cognitivo al reinterpretar de forma diferente la situación. En este caso el humor puede ayudar a aumentar cogniciones de autoeficacia. En tercer lugar como una ayuda para “cruzar” a través de una escena muy ansiogénica agregando el componente humorístico a dicha escena”.
  • Entrenamiento asertivo : “el crear o enfatizar diversos aspectos humorísticos en la técnica del juego de roles puede ser de ayuda en reducir los temores de las personas con problemas de asertividad. La estrategia a usar sería la exageración. Durante el ensayo conductual, el terapeuta inesperadamente exagera la reacción de la otra persona, por ejemplo actuando amenazantemente, presionando, con asombro o rechazando. El cliente puede ver entonces lo exagerado de su expectación hasta un punto ridículo. Este procedimiento puede ayudar al cliente a focalizar y calibrar la manera en que exagera las posibles reacciones de otras personas y la probabilidad de que ocurran”.
  • Modelado : “al utilizar el humor como cualquiera de las técnicas conductuales, el terapeuta está al menos implícitamente modelando para el cliente que el humor tiene usos constructivos y/o terapéuticos a la hora de enfocar los problemas. El terapeuta también modela transmitiendo el mensaje de que un problema puede simultáneamente ser tomado seriamente y describirlo humorísticamente”.
  • Reforzamiento : “cuando un cliente es capaz de hacer bromas y reírse acerca de asuntos personales que antes habían sido dolorosos o avergonzantes, dicha reacción humorística por lo general representa un cambio significativo en la visión de sí mismo, del mundo y de sus circunstancias” (Ventis, 1987; Navas, 1989). “El terapeuta tiene la oportunidad de reforzar el uso del humor por parte del cliente; bien sea elogiando directamente el sentido humorístico, o más típicamente riéndose ante una buena expresión de humor”.

 

“Parece que quienes creemos en el humor como herramienta eficaz en el proceso terapéutico y la vida personal, podemos sonreír, pues el humor va con paso firme hacia su reconocimiento” (Quintero, 2002). En palabras del propio Ellis (1976), “ de cualquier forma que se presente, la psicopatología consiste en tomar demasiado en serio no sólo la vida sino también a nosotros mismos: exigiendo que debemos conseguir exactamente lo que queremos; concluyendo que es trágico cuando nuestros deseos se ven frustrados o aplazados; juzgando que nosotros o los demás son demonios o dioses según la forma de actuar buena o mala. De aquí se deduce que una de las finalidades más importante de la psicoterapia es socavar la excesiva seriedad de las personas”.

 

 

Bibliografía

 

  • Ellis, A. (1977). Fun as psychoterapy. Rational Living 12, 2-6.
  • Ellis, A (1998, November). Humor in behavioral and cognitive therapies. Simposium conducted at the annual meeting of the association for the Advancement of Behavior Therapy, WashingtonD.C.
  • Franzini, L.R. (2001). Humor in therapy : the case for training therapist in its

uses and risks. Journal of General Psychology, 128 (2), 170-193. También disponible www.findarticles.com/p/articles/mi_m2405/is_2_128/ai_77674937

  • Fry, W. and Salameh, W. (Eds) (1987). Handbook of humor and psychoterapy :

Advances in the clinical use of humor. Sarasota, FL : Professional Resources. Exchange, Inc.

  • Kuhlman, T. L. (1984). Humor and psychoterapy. Homewood, IL : Dow Jones-

Irwin.

  • McGhee, P. (1979). Humor : Its origin and development. San Francisco: W. H. Freeman.
  • McGhee, P and Goldstein, J.H. (Eds) (1983). Handbook of humor research. New York. Springer Verlag.
  • Navas, J.J. (2001). Perspectiva sobre el uso del humor en la psicoterapia y la terapia conductual cognitiva. Artículo de www.psypro.com/articulo2.htm
  • Quintero Cartagena, E. (2002). El humor como estrategia psicoterapéutica para el manejo de la depresión y la ansiedad. Artículo de candidatura recuperado dehttp://www.humorterapeutico.com/
  • Sultanoff, , S.M (2000). Página web http://www.humormatters.com/y http://www.aath.org/(American Association for Therapeutic Humor)
  • Ventis, W. L (1987). Humor and laughter in behavior therapy.Incluido en el manual de Fry and Salameh (pp. 149-169)

Virginia Dehesa Villasante

Centro de Terapia de Conducta

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