Desde hace un año y medio que mis días suponen un reto nuevo. Éste es el tiempo que llevo desempeñando mi labor en un Centro de Día de ancianos.

Cuando entro por la mañana al Centro, están todos mis “chicos y chicas” esperando ese saludo afectivo, esa caricia que les desea un buen día. Es maravilloso ver cómo les cambia la expresión de la cara cuando te ven entrar. Este es uno de los momentos dulces: cómo han dormido, si hay alguna novedad en casa, alguna noticia a destacar…

A partir de entonces, comienza el trabajo con ellos. Según el nivel, se planifica la actividad, bien individual o bien grupal(grupo con déficits similares y caracteres afines).

Ahora es cuando empieza el reto diario. El trabajo con personas mayores requiere una continua adaptación. Depende de cómo se encuentren física y anímicamente, si les apetece trabajar con un juego o con otro. Si tienen un “buen día” puedes trabajar memoria a corto plazo, tarea ardua para ellos. ¿Cómo hacer que la memorización de un trigrama( tres palabras) sea divertida y efectiva?: Poniendo las imágenes de las palabras, haciendo que lo dibujen o lo coloreen, cantando una canción relacionada con ellas, fabricando frases con esas palabras… Depende de con que persona trabajes adaptarás la actividad a sus intereses, capacidades, estado físico y emocional. Si tienen un “día malo”, se pueden plantear actividades de percepción y reconocimiento visual; Por ejemplo: recordar a través de fotografías personas importantes de nuestra actualidad(el Rey, el Presidente…) o famosos que les gusten (Carmen Sevilla, Rocío Jurado…)… Tambiénpodemos aprovechar para realizar juegos verbales que estimulen la denominación, la fluidez verbal, la memoria semántica…

A las doce del mediodía, es la oportunidad para salir al parque a practicar ejercicios de psicomotricidad o juegos que promuevan la comunicación y el razonamiento lógico (chistes, adivinanzas, noticias de actualidad…).

De todos modos, sea como sea el día que tiene cada uno de ellos, es básica la terapia de orientación a la realidad: espacial, temporal y, si es necesaria, personal.

Siempre que estimulamos es esencial mantener un contacto físico(coger de la mano, abrazar…), acariciarles es lo que más despierta su atención. Además, así conseguimos reforzarles, proporcionarles calidez y ayudarles a retomar la realidad. También es importante extinguir las conductas desadaptativas(quejas infundadas, llanto…) y premiar las conductas alternativas.

Es maravilloso trabajar con personas mayores, cada momento es un momento nuevo. Si sigues las pautas establecidas por los manuales de estimulación cognitiva y terapia ocupacional, tu puedes crear juegos adaptados a los déficits que has de estimular en los ancianos, sus intereses e incluso los tuyos ¿porqué no?.

Una de las cosas más bonitas de mi trabajo es descubrir lo que ellos (ancianos) consiguen sacar de ti: paciencia, comprensión, ternura, afecto… y cómo ese se refleja a modo de espejo. Es fantástico que cuando les pides que escriban una frase espontánea, eres tú la protagonista, eres la amiga, la “profe”, una persona querida que les ayuda y a la que acuden cuando hay problemas.

Otra gran satisfacción es cuando después de la primera evaluación, pasas meses estimulándolos y en la segunda evaluación ¡MEJORAN!, ¡es genial!. Los puntos del MNSE o del CAMCOG (pruebas de valoración cognitiva) es lo de menos, lo fantástico es cómo has contribuido a mejorar su calidad de vida, la de sus familiares, incluso la de sus propios compañeros en el centro. También es muy gratificante cuando sus familiares felicitan a los ancianos y ellos te lo cuentan emocionados.

El trabajo en un centro de día es fabuloso, pero en el camino de rosas también hay espinas que afrontar. Te encuentras con ancianos muy deteriorados, otros apáticos, otros con síntomas psicóticos… pero esto supone la oportunidad de aprender nuevas habilidades y de crear nuevos juegos. Cuando uno de estos ancianos consigue mejorar, entonces merece la pena los siete meses de insistencia.

Recientemente he tenido una experiencia maravillosa con una de mis “chicas”. Ella se encuentra en una fase avanzada de Alzheimer y presenta mutismo, ahora dice frases simples, denomina algún objeto y comienza a comunicarse poco a poco. Estos son momentos en los que te emocionas, les abrazas, les besas, les aplaudes y lo comunicas a sus compañeros. Aquí la piel se te eriza y los ojos se te empañan. Sabes que lleva siete meses intentándose comunicar y lo habéis conseguido.

Trabajar con personas mayores merece la pena. Aprendes de ellos cada día, tienen algo estupendo que enseñar: la experiencia y la sabiduría de la edad y la ternura de un niño.

Las personas que trabajamos con ellos les libramos de un gran temor, la soledad. Es fundamental ser cariñosos con ellos y siempre, siempre mantener una actitud positiva.

Continuaría así contándoos anécdotas, hojas y hojas.

Me gustaría que este artículo sirva para borrar esa imagen distorsionada y pesimista de los centros de día. Todo lo malo ya sale en los medios de comunicación, la realidad es dura, pero también depende de qué actitud adoptas respecto a ellos y a tu trabajo con ellos. Espero animar a aquellos que empezáis en el mundo laboral a ver esta alternativa tan en alza, cada vez son más los millones de ancianos españoles y aquí estamos nosotros para hacerles más felices y fructífera su vida y la de sus familiares.

Mª Isabel Giner. Máster promoción: 14ª

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