El dolor crónico constituye, hoy por hoy, uno de los mayores problemas de salud de nuestra sociedad. Y esto es así tanto desde un punto de vista material (pérdida de horas de trabajo, gasto farmacéutico, pensiones, indemnizaciones, etc.)Como desde la perspectiva del paciente, que ve afectados diversos campos de su vida: trabajo, sexualidad, actividades de ocio, relaciones sociales, vida familiar, etc. La experiencia de un dolor continuo conlleva, además sentimientos de miedo e indefensión y una amplia variedad de síntomas ansiosos y depresivos.

Esto resulta de particular relevancia en el caso de la fibromialgia, entidad clínica que pasaré a explicar brevemente a continuación.

La fibromialgia es un síndrome que se caracteriza por dolor musculoesquelético difuso crónico, fatiga, rigidez matutina y sueño no reparador, y que con cierta frecuencia se asocia con otros trastornos, siendo los más frecuentes cefaleas, síndrome de fatiga crónica, colon irritable, síndrome de Raynaud, síndrome seco y trastornos emocionales, sobre todo ansiedad y depresión.

El 90% de los afectados son mujeres y el rango de edad más frecuente está entre los 30 y 50 años. La prevalencia de la fibromialgia en países occidentales ronda el 2 por 100 de la población general.

Dos rasgos esenciales de la fibromialgia son la alodinia (sensación de dolor evocada por un estímulo que en condiciones normales no es doloroso), así como la hiperalgesia (respuesta dolorosa incrementada frente a un estímulo que en condiciones normales ya es doloroso), ambas generalizadas e interpretadas clínicamente como una disminución de los umbrales de tolerancia para el dolor.

El tratamiento psicológico del dolor crónico, y en particular de la fibromialgia, persigue la modificación del estado emocional, la conducta y las atribuciones y creencias con la finalidad de aumentar la funcionalidad del paciente, promover la utilización de estrategias de afrontamiento adaptativas y mantener sus interacciones sociales.

La evaluación de un problema de Fibromialgia se aborda de la misma manera que cualquier otro síndrome de dolor crónico.

Los instrumentos básicos utilizados son la entrevista conductual, escalas de estimación cuantitativa (numérica, visual) y cualitativa (verbal) los autorregistros (diario de dolor, patrón de actividad) y cuestionarios (Mc Gill, Cuestionario de las conductas de dolor, ansiedad y depresión, etc.).

La entrevista debe recabar información detallada respecto a cuatro áreas básicas: historia del problema, características fisiológicas, conductuales y cognitivas especificas del problema del dolor, factores desencadenantes, agravantes o modulares del dolor y contexto social en el que se mueve el/la paciente.

Nos centraremos en cuatro objetivos básicos en el tratamiento psicológico del dolor crónico:

 

  1. Normalización del sueño. Objetivo:

 

Intervención:

 

  • Relajación y respiración
  • Técnicas de control de estímulos
  • Higiene del sueño
  • Regularización de los ritmos sueño/vigilia
  • Farmacológica

 

2. Objetivo: Normalización de la actividad

 

Intervención:

 

  • Rehabilitación física ( Nivel basal conductual, establecimiento de cuotas; Incremento gradual)
  • Rehabilitación funcional( Terapiaocupacional, reinserción en el trabajo, actividades distractivas)

 

 

3. Objetivo: Readaptación social

 

Intervención:

 

  • Modificación de la respuesta social de las personas que rodean al paciente. Manejo de contingencias.
  • Aumento y mejoría cualitativa de contactos sociales.
  • Adquisición de habilidades sociales
  • Solución de problemas.

 

4) Objetivo: Reconceptualizar el tema del dolor

 

Intervención:

 

  • Reestructuración cognitiva
  • Técnicas de focalización atencional (Diferentes estímulos, operaciones aritméticas, etc.)
  • Visualización-imaginación ( paisajes, escenas)
  • Cambiar significado del dolor.

 

Por último destacar el importante papel que juegan las Asociaciones de Afectados/as, para la persona enferma, en ellas conseguirá sentirse integrada en un colectivo de personas con problemas similares, con las que puede compartir experiencias y sentirse oída y entendida. A través de las asociaciones podrá asimismo conseguir asesoramiento en múltiples aspectos relacionados con su trastorno (legales, asistenciales, etc.) yparticipar en las actividades que en ellas se organicen (reuniones, jornadas, cursos, sesiones de fisioterapia, terapia psicológica, etc.)

 

La experiencia de hablar con personas que han pasado por los mismo problemas que uno mismo tiene, y sobretodo, el conocer la forma en que ellos han llegado a superarlos, supone un alivio para el aislamiento y soledad que muchas veces conlleva la enfermedad y resulta tremendamente útil en el proceso de adaptación.

 

Referencias:

 

  • Vallejo M:A y Comeche.1994 Evaluación y tratamiento del dolor crónico. Ed. Fundación Universidad Empresa.
  • José Pedro Espada, José Olivares, Francisco Xavier Méndez. Terapia Psicológica- Casos prácticos. Ed. Psicología Pirámide.
  • Philips.1988.Evaluación y Tratamiento del dolor Crónico. Ed Pirámide.
  • http://www.institutferran.org-/ Instituto Ferran de reumatología.
  • http://www.afibrom.org/. Asociación de fibromialgia de Madrid
  • www.competic.es/avafi- Asociación valenciana de FM
  • http://www.fibromialgia-cat.org-/ Asociación Catalana de FM

BENJAMIN PASTOR SANCHIS

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