por Virginia Dehesa Villasante, Psicóloga Clínica

Hipocondria CETECOVASi te reconoces en esa frase es posible que tengas hipocondría o ansiedad por la salud, que es un trastorno de ansiedad que produce un gran malestar y en el que la persona tiene una gran preocupación por padecer o está convencido de padecer una enfermedad grave.

Quizás estás pensando que tu preocupación no es ni excesiva, ni injustificada, que tú realmente notas cosas en tu cuerpo. Lo cual es absolutamente cierto. Por supuesto que notas cosas en tu cuerpo, algunas de ellas puede que sean muy molestas o incluso desagradables, poco comunes, o muy intensas, pero eso no significa que sean un síntoma de una enfermedad. Simplemente por estar vivo, y tener un cuerpo en funcionamiento, lo normal es tener sensaciones, variadas y de diversa intensidad, ya que nuestro cuerpo no es estático, sufre cambios constantes relacionados con la auto regulación corporal.

Si estás muy preocupado por esas sensaciones o cambios que notas, te generan un malestar diario, es bastante posible que seas hipocondriaco. Se calcula que entre un 5-7% de las personas que acuden al médico de cabecera son hipocondriacos, y el grupo de edad más vulnerable es el de los 20-30 años. Este trastorno de ansiedad no es algo nuevo. La propia etimología de la palabra es griega : upo (debajo de) y jondros (cartílago); hipocondrio significa literalmente “bajo la región del abdomen”, ya que era característico ver a estas personas preocupadas tocándose esa zona cuando creen que están enfermas. Incluso este trastorno de ansiedad se ha plasmado en obras literarias, la más conocida “El enfermo imaginario” de Moliere (1666), y ha habido numerosos personajes famosos a lo largo de la historia que sufrían hipocondría como Gabriel García- Márquez, Pío Baroja o Juan Ramón Jimenez.

Si tienes miedo a tener una enfermedad, probablemente esa preocupación está presente casi constantemente en tu cabeza. Puede que sólo te preocupe una enfermedad grave ( cáncer por ejemplo), o puede que te preocupen varias a la vez, o lo más probable, que te vayan preocupando de forma alternativa diferentes enfermedades. La ansiedad que esta preocupación te genera afecta a muchos ámbitos de tu vida y te hace infeliz. Intentas tranquilizarte comprobando el funcionamiento de tu cuerpo, o leyendo sobre la/s enfermedad/es que te preocupan, lo hablas con otras personas, y sobretodo vas al médico, aunque ir puede que te de mucho miedo.

Si compruebas partes de tu cuerpo, es probable que lo hagas varias veces al día, frente a un espejo, o comparando una parte del cuerpo con la otra. Encuentras diferencias o cosas que crees que antes no estaban ahí, y eso te genera cada vez más preocupaciones. Puede que busques información sobre las enfermedades que te preocupan (internet, amigos o familiares médicos), o puede que al contrario, evites saber nada de ellas y hasta nombrarlas te de ansiedad. Tiendes a comentar las cosas que te preocupan de salud con alguna persona de confianza de tu entorno (pareja, madre), y quizás estas personas ya te han insinuado que te preocupas en exceso, pero piensas que ellos no te entienden, que no saben lo que sufres. Es probable que no te entiendan, ya que ellos posiblemente no son ansiosos por la salud.

Si has ido al médico, quizás ha sido más de una vez, incluso a diferentes médicos de la misma especialidad. Si te piden pruebas médicas, por un lado piensas que genial porque así dejarás de preocuparte, pero en realidad estas pruebas te generan aún más preocupaciones, y aunque los resultados afirmen que no tienes nada, la preocupación te vuelve antes o después. ¿Y si sí que tengo algo y en las pruebas no sale?, ¿ y si no me ha hecho la prueba correcta para descartarlo?. Incluso la cara que ponga el médico, las palabras que use al dirigirse a ti, pueden generarte más preocupaciones.

Poco a poco esta preocupación por las enfermedades se está adueñando de tu vida. Tienes días mejores y días peores, pero en general, siempre está ahí. Probablemente te hace estar cada vez más triste. Ya no disfrutas de las cosas como antes, porque la preocupación te acompaña allí donde vas. Y estás bastante convencido de que tienes un problema o vas a tener un problema grave de salud.

Si te reconoces en estas líneas o conoces a alguien con estas preocupaciones o que hace este tipo de conductas, no dudes en acudir a nosotros. Quizás piensas que tu no necesitas un psicólogo, si no un médico, pero ya has ido a varios y la preocupación por la salud no sólo sigue ahí, sino que probablemente va a peor. La ansiedad y la tristeza que sufres, todo el malestar que cada día te acompaña, pueden desaparecer con la terapia adecuada. Por intentarlo no pierdes nada, y puedes ganar mucho.

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