¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LA FORMACIÓN DE UN TERAPEUTA?

Carmen Pastor y Juan Sevillá. Cetecova.

Formarse como terapeuta es una misión ciertamente compleja. Revisando la literatura sobre el tema encontramos una serie de variables que la mayor parte de los autores comparten.

  • Formación teórica. Dentro de lo que es la formación teórica, distinguiríamos entre la formación académica y la formación aplicada. Por ejemplo, los contenidos teóricos que el candidato a terapeuta debe asimilar no incluyen solo la descripción de la técnica y su implementación (formación académica) sino cómo ponerla en marcha en un contexto clínico, paso a paso y resolver las dificultades que puedan aparecer (formación aplicada).
  • Experiencia: Sin duda para que las técnicas que se aprenden en la formación teórica se conviertan en parte del repertorio del terapeuta novel, deben practicarse, y eso implica experiencia. Tratar clientes reales. Sin embargo, es muy importante resaltar que la experiencia sin formación, a menudo conduce a la maestría en cometer errores. Si las estrategias terapéuticas se aprenden en una versión desvirtuada, habitualmente a través de un proceso autodidacta, la experiencia lleva a hacerlo cada vez peor. Nos entrenamos en el error. Además, la investigación demuestra que la experiencia no es un elemento tan importante como creemos en la formación del terapeuta (Goldberg y cols., 2016).
  • Modelado/Observación: Observar cómo un terapeuta experto hace terapia, bien de manera presencial o visualizando sesiones reales grabadas en vídeo. Es una parte esencial de la formación aplicada, aceptando que los modelos sean los adecuados. Y si preguntáramos a  los estudiantes que se están formando, la mayoría estaría de acuerdo y además añadiría que es uno de los elementos que más les gusta, porque es cómodo y divertido. Pero nuestra impresión es que sólo observar modelos sin añadir otros modos de formación, es insuficiente. No enseña. Las habilidades que se observan no pasan a ser parte del repertorio del terapeuta en formación sin entrenamiento de lo observado. Pero esto no debería extrañarnos. Ver a dos estrellas del tenis jugando no hace que aprendamos a jugar a tenis. Quizás el factor modelado/observación podría ser más útil para mejorar las destrezas en terapeutas ya más experimentados.
  • Recibir terapia: Aunque no es un elemento imprescindible, los datos apuntan que tener la experiencia de ser cliente puede ayudar a llegar a ser mejor terapeuta porque es una forma excelente de desarrollar especialmente la empatía y la autoconsciencia. (Hill y cols., 2017)
  • Supervisión: Hay diferentes tipos de supervisión. La más habitual es que el terapeuta novel relate los casos que esté llevando a un grupo de iguales o a un terapeuta experto, y éstos le den feedback y sugerencias sobre su trabajo. Algo diferente y mucho mejor, es que un terapeuta experto y tutor escuche o visualice al novel haciendo terapia, y después le dé feedback de su actuación y sugerencias de su desempeño, y juntos diseñen la agenda de la próxima sesión. 
  • Práctica deliberada: O entrenamiento de habilidades específicas a través de la práctica sistemática con ejercicios diseñados para desarrollar cada habilidad. Incluye práctica repetida y feedback La manera más habitual de poner en marcha la práctica deliberada es a través del role-play. La literatura científica apunta a que la práctica deliberada es un ingrediente esencial en la formación.

En general, a la hora de evaluar la calidad de un programa de formación postgrado, tanto oficial como de título propio, mucha gente sobrevalora la importancia de la experiencia (“me dejan hacer terapia!!”) y la observación (“me dejan ver clientes!!!”). Pero en realidad, y en consonancia con lo que la investigación sugiere, aunque estos dos ingredientes deben ser parte de la formación tienen un peso muy bajo en el resultado final.

Nuestra opinión es que además estos procedimientos pueden incluso incurrir en un cierto grado de irresponsabilidad. Dejar que un graduado de psicología, eso sí, después de aprobar un examen difícil o cumplir un perfil para ser aceptado en un posgrado, trate directamente clientes sin haber recibido un entrenamiento previo conduce a la ineficiencia. Ineficiencia que paga el cliente y la profesión.

Antes que la experiencia y la observación, se requiere formación aplicada, práctica deliberada, modelado y supervisión en su versión intensa.

Finalmente, nos gustaría resaltar otro elemento fundamental para la construcción de un buen terapeuta: la formación continua. La psicología es una ciencia viva. Cada día se hacen avances, y hay que integrar los nuevos conocimientos con lo que ya sabemos. Es fundamental por lo tanto seguir leyendo artículos y libros, asistiendo a cursos y congresos. Los conocimientos científicos, como los tiburones, mueren cuando dejan de moverse.

 

Goldberg, S. B., Rousmaniere, T., Miller, S. D., Whipple, J., Nielsen, S. L., Hoyt, W. T., & Wampold, B. E. (2016). Do psychotherapists improve with time and experience? A longitudinal analysis of outcomes in a clinical setting. Journal of Counseling Psychology, 63(1), 1–11

 

Hill, C. E., Spiegel, S. B., Hoffman, M. A., Kivlighan Jr, D. M., & Gelso, C. J. (2017). Therapist expertise in psychotherapy revisited. The Counseling Psychologist45(1), 7-53.

 

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