Por motivación se entiende, usualmente, el proceso comprendido en la activación, dirección y persistencia de la conducta: se utiliza como uno de los factores determinantes de la misma. En la conducta humana se distinguen dos dimensiones básicas: la dimensión activa-dora y la dimensión direccional que se corresponden con funciones relativas al comportamiento, la activa-dora se asocia con aquellas funciones encargadas de dar energia a las respuestas y controlar su vigor y efi-cacia: a la dimensión direccional atañe el guiar elcomportamiento a fines específicos, es decir, dar una dirección al mismo (Cofer, 1972, Arnau, 1974). La motiva-ción es un proceso que no sólo debe explicar el nivel de activación de una conducta sino, del mismo modo, el porqué de su direccionalidad y persistencia en una dirección dada (Arnau, 1974).

Los procesos motivacionales ocupan un lugar muy importante en el análisis de la drogadicción. Las motiva-ciones para el uso, abuso o dependencia a sustancias adictivas, varían de un individuo a otro y en función de grupos, generaciones, comunidades y naciones (Pelechano, 1982; Vega, 1983).

Las motivaciones que conducen a un individuo al consumo de drogas, cambian en función de los diferen-tes momentos del proceso de adicción, generalmente, los motivos iniciales por los que se comienza suelen ser sustituidos, en la mayoría de los casos, por otros diferentes que hacen que se mantenga la adicción. En el inicio del consumo se produce un efecto positivo, sin embargo, una vez que aparece la adicción necesita consumir la sustancia para evitar el efecto negativo que le provoca la ausencia de la droga.

Las conductas adictivas comparten ciertas caracterís-ticas comunes, como son:

  • Mecanismos neurobiológicos que pueden facilitar el desarrollo de la dependencia.
  • Factores de aprendizaje y procesos cognitivos que intervienen en ellas.
  • Curso discontinuo de su evolución que seguiría unas fases o estadios típicos.
  • La frecuente vivencia subjetiva de “pérdida de control”(continúan pese a los esfuerzos del individuo por abstenerse o moderar su uso)
  • La obtención de gratificación inmediata a expensas, a menudo, de efectos negativos a largo plazo.
  • Las tasas de recaídas cuando el sujeto trata de cambiarlas por sí mismo o mediante un trata-miento (Pranken, 1982; Peele, 1985; Marlatt et al, 1988)

 

Las personas con problemas de adicciones, cambian a través de unos procesos cognitivos y conductuales que les lleva a recorrer unos estadios (Modelo transteórico de los estadios de cambio, descrito por Prochanska y DiClemente).

Partiendo de la ausencia de conciencia sobre la nece-sidad de cambiar (vida adictiva), se podría entrar en un circuito de cambio que, pasando por distintas etapas, llevaría a una vida sin adicciones.

 

Estos estadios de cambio son:

 

Precontemplación: En este estadio los adictos no creen tener ningún problema, no han pensado todavía en cambiar, ni siquiera se han planteado ponerse en trata-miento. Se clasificarían en cuatro: reacios, rebeldes, resignados y racionalizadores (Di Clemente, 1991).

Contemplación: En este estadio el adicto empieza a contemplar la posibilidad de cambiar, al menos en los próximos seis meses, es consciente de que tiene un problema. Esta fase se caracteriza por la ambivalencia “no tengo problemas con el alcohol pero la verdad es que últimamente bebo mucho”.

Preparación para la acción: En esta etapa de cambio ya se es consciente de que existe un problema y se comienza a hablar sobre la intención de cambiar “si tengo un problema con las drogas y tengo que dejarlas ¿qué puedo hacer? Aquí ya puede haber intentos de cambio.

Acción: En este estadio el sujeto adicto lleva a cabo cambios de comportamiento observables, bien por su cuenta o a partir de un tratamiento.

Mantenimiento: A partir de los 6 primeros meses de cambio, el sujeto entra en esta etapa. Se consolidan las ganancias que ha obtenido y se trabaja en prevención de recaídas ya que esta etapa no implica haber termi-nado el proceso, el riesgo de recaída persiste.

Recaída: Las recaídas suceden cuando las estrategias utilizadas en el estadio de acción o mantenimiento fracasan y esto puede provocar una vuelta a estadios iniciales de contemplación e incluso de precontemplación.

Finalización: Es la etapa donde se ha conseguido el control total sobre las situaciones de riesgo, no existe tentación de consumo y el nivel de eficacia y confianza en sí mismo es absoluto, suponiéndose que no se volve-rán a repetir los patrones de comportamiento que lleva-ron a la adicción.

Partiendo de la total falta de conciencia acerca de la necesidad de cambiar, sería la fase de adicción de los “precontempladores”, se puede entrar en un circuito de cambio que, a través de las distintas etapas, permita acceder a una vida libre de drogas. Es un modelo de cambio en espiral, ya que sugiere que los que recaen no giran sin parar en círculos y no regresan completamente al lugar donde comenzaron.

Muchas de las personas adictas no mantienen sus logros en el primer intento, la recaída ocurre con frecuencia, sin embargo, gran parte de ellos no abandonan sino que vuelven a comenzar en los primeros estadios para seguir avanzando en el proceso hasta la consecución del obje-tivo final: vivir sin drogas

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • MAYOR,L. Y TORTOSA, F.: “Ambitos de aplicación de la psicología motivacional”. DDB, 1990
  • TEJERO, A. y TRUJOLS, J.: “El modelo transteórico de Pochanska y Di Clemente: un modelo dinámico de cambio en el ámbito de las conductas adictivas”. DEBATE, 1994

Isabel Cervera Guillem

Promoción Master11ª

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