20 Años de Máster...
Parece que fue ayer, pero nuestros cabellos (que afortunadamente aún conservamos) ya peinan canas, y nuestra mirada se rodea de arruguitas al sonreír. Será que hemos sonreído mucho. Llevamos 20 años desarrollando un trabajo que nos apasiona: compartir experiencias profesionales con otros psicólogos que quieren vivir la Psicología Clínica de forma parecida a como nosotros la vemos. Hemos recibido tanto, tanto…hemos aprendido tanto de nuestros estudiantes-alumnos-colegas-amigos, que es un orgullo sentir que los años pasan y todavía vale la pena seguir aprendiendo.
El Master ha cambiado mucho. La duración, la estructura, los tutores, las prácticas, los locales y la nueva tecnología ha ido perfeccionándose, pero la esencia del Máster no ha cambiado un ápice. Lo que nos movía en la primera promoción nos sigue moviendo en la vigésima. El principal objetivo del Master era formar psicólogos en Terapia cognitivo-conductual que vivan la psicología clínica sintiéndose orgullosos de ser psicólogos. Queríamos formar una nueva raza de psicólogos sin complejos, que pudieran hablar de tú a tú con otros profesionales, y que dieran una imagen de ciencia, seriedad y eficacia a la sociedad. Cuando recibimos noticias sobre nuestros exalumnos, cuando los vemos en algún programa de TV, o publican artículos y libros, cuando organizan cursos, jornadas o congresos, cuando leen sus tesis doctorales, cuando publican sus investigaciones, cuando aprueban el PIR, cuando trabajan en puestos importantes en hospitales, cuando abren su propio gabinete, y sobre todo, cuando nos consultan casos y percibimos lo buenos profesionales que son…es entonces cuando sabemos que todo ha valido la pena.
Volviendo la vista atrás, porque hoy estamos melancólicos, hemos recordado algunos momentos de estos 20 cursos. Empezamos con muy poquitos alumnos en la primera promoción, sólo 16, y ya en la segunda tuvimos que formar dos grupos. En las siguientes tres promociones el Máster se fue consolidando. Muchos recordaréis las clases, los compañeros y las cenas. En 1992 organizamos el I congreso en Valencia sobre el tratamiento de los problemas de ansiedad, en el que hicimos buenos amigos, reunimos a tres grandes de la Psicología y a casi 300 psicólogos. Todos los asistentes recuerdan el magnífico seminario del profesor Salkovskis en el que representó un ataque de pánico tan fielmente que una azafata que no llevaba los cascos de traducción simultánea corrió a salvarle. Otros quizá recuerden mejor la cena con el Dr. Isaac Marks o la fiesta en la discoteca Jardines. También fueron interesantes y divertidos los trabajos de campo sobre las habilidades sociales para ligar, el homenaje a Skinner, el trabajo sobre actitudes sociales, etc. En el Máster hay profesores que nos han acompañado en las 20 ediciones como nuestra gran amiga Angeles Sanz, y otros que se nos han ido uniendo como el profesor Xavier Méndez con quién celebramos su cátedra hace unos años. El Dr. Vicente Caballo nos anima cada curso a trabajar con trastornos de personalidad y a bailar samba. Los más nuevos del equipo docente han marcado su huella rápidamente: el Dr. Eduard Estivill con su magnífica oratoria, ya hable de sueño o de música Folk., encandila al más duro; el Dr. Gonzalo Pin marca su propio estilo, elegante y sistemático; Oscar Vallina, sólo con su acentillo del norte, nos tiene ganados a los 10 minutos. Y decir algo del profesor Freeman es un compromiso. Baste un ejemplo: ¿quién sino él es capaz de explicar la Terapia Cognitiva con un juego de magia?
En el día a día del curso también hay momentos inolvidables y frases célebres (como “Me he equivocado pero podría no haberme equivocado”, o ¿Pa quéeee? O los “paniqueros”). Bromas (como la del examen sorpresa) y anécdotas divertidas casi a diario, porque entendemos que es mejor aprender con una sonrisa y, si es posible, con una carcajada. Confiamos que nuestros errores hayan sido perdonados, porque cuando los hemos cometido, nunca ha sido con el objetivo de molestar a nadie, ni por falta de cariño o dedicación, sino porque, en ocasiones, no podemos evitar ser como somos.
Hay otras personas del Centro que también recordarán nuestros alumnos: Mª Luisa Martín y Araceli Calatayud, con las que nuestros estudiantes han trabajado muy duro practicando todo lo aprendido y que hay que reconocerles el gran mérito de su ilusión y empeño en cada minuto de su trabajo. Y por último, todos los psicólogos que han pasado por el Master recuerdan especialmente a Rocío; nuestra fiel, eficiente y paciente Rocío, sin la que hubiese sido imposible aguantar todos estos años. Ella nos organiza, aconseja y hasta, si es necesario, nos hace terapia a los cinco clínicos que somos en el Centro.
Guardamos el recuerdo de cada uno de nuestros alumnos en nuestro álbum de fotos, pero sobre todo les tenemos reservado para siempre un lugar en nuestro corazón.
Un abrazo muy grande a todos y muchas GRACIAS por estos 20 años.
Carmen Pastor y Juan Sevillá
3 de Junio de 2007
P.S.: Todavía no sabemos qué, cómo, ni cuándo, pero estad seguros de que vamos a organizar “una gorda” para celebrar estos 20 años |