Introducción.

 

La definición de felicidad que la literatura especializada nos proporciona crea un aire de ambigüedad en torno a este concepto.

Desde la literatura clásica hasta nuestros días, distintas han sido las formas en que distintos autores han intentado su definición. Así, Aristóteles planteaba la existencia de tres formas de felicidad, una primera forma básica que se obtiene con la satisfacción de los deseos más esenciales. Una segunda, que se consigue mediante el sentimiento y conocimientos de la adecuada actuación. Y una tercera, llamada auténtica felicidad, que se consigue a través de la vida contemplativa. Por su parte Platón, hace referencia a la vida virtuosa como el medio para conseguir la felicidad. Y los Epicúreos aseguran que es reduciendo el número de deseos, asegurando la consecución de los mismos y obteniendo el placer asociado a dicha consecución, como podemos conseguir la felicidad, conclusión a la que también se llega en algunos trabajos actuales (Brunstein, Schultheiss, Maier y Guenter, 1999). Algo fundamental para alcanzar la felicidad era el bien, Santo Tomás exponía “el bien es la capacidad de satisfacer por completo y definitivamente la más profunda ser del ser humano… La felicidad consiste en una operación que yo protagonizo con el fin de alcanzar lo bueno que hay en la vida, en medio del trabajo, del amor y del legado cultural de mi entorno.”

Más actualmente, podemos encontrar científicos de reconocido prestigio, como el profesor Rodríguez Delgado, que nos hablan de la búsqueda de la felicidad como “…uno de los derechos básicos de los seres humanos. Es la motivación que dirige la mayoría de nuestras acciones, y es una fuente de placer personal cuando se logra. Entre los muchos elementos que contribuyen a la sensación de felicidad pueden citarse: la salud, el amor, el prestigio social, la fe, el dinero, el poder, la fama, las contribuciones artísticas y las actividades científicas. Hay que dejar bien claro que ninguno de estos elementos es totalmente esencial, y que no hay fórmulas conocidas de felicidad.” (Delgado, 1988, p. 13).

Encontramos en la literatura científica trabajos donde se solicita a distintos grupos de distintas edades la evaluación de la importancia de términos como la salud, el poder, los recursos económicos, la inteligencia, la sabiduría, en un intento de conceptualización de la felicidad. Comparando los resultados respecto a la edad de los sujetos participantes se encontró que, en términos generales, con el incremento de edad, se produce un incremento en la valoración de los conceptos, a excepción de la sabiduría, que obtenía un incremento relativamente menor entre los más mayores. (Triado y Villar, 1999)

Igualmente, encontramos trabajos que muestran la existencia de correlaciones significativas entre la fe y la felicidad en distintos grupos poblacionales (adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores) (Francis, Jones y Wilcox, 2000)

Por último, nos gustaría resaltar un último trabajo que estudió los factores asociados al bienestar en al anciano. Se estudiaron muchos factores, pero sólo los factores demográficos (edad, sexo, cultura, estado matrimonial), factores sociales (estado socioeconómico, niños, religión, contactos sociales), eventos vitales, salud y factores de personalidad, se encontraron relacionados con el bienestar personal. Además, se podía observar una diferencia entre factores de mayor o menor implicación en el bienestar personal. (Hillerss, Aguero-Torres y Winblad, 2001)

 

Todos estos estudios remarcan una idea: la felicidad es un término cambiante. Varía en función de la edad, de los acontecimientos vividos, de las condiciones personales, etc. Sin embargo, si preguntamos a una persona sobre su felicidad, sabrá decirnos aquello que le hace feliz y aquello que merma su felicidad.

Éste es el objetivo básico de nuestro estudio. Saber qué aporta felicidad a una población concreta, los adultos mayores o personas de la tercera edad. Observar cómo se relacionan estos conceptos con distintas variables sociodemográficas y de personalidad. Y establecer, si se puede, un grupo de conceptos representativos, y probablemente definitorios, del concepto felicidad para este grupo poblacional.

 

Material y Método

 

Muestra.

Para ello solicitamos la colaboración de 27 estudiantes de la Universidad de adultos de la Universitat Jaume I, Castelló de la Plana. El rango de edad oscila entre los 47 y los 67 años, con una edad media de 60,2 y una desviación típica de 5,21.

 

INSTRUMENTOS

  • Inventario de Bienestar Personal; autoinforme, construido especialmente para este estudio, donde se solicitaba al sujeto que informara respecto a aquellos 10 conceptos que le reportaban felicidad, tanto si los poseía como si carecía de ellos, pero los anhelaba. Se solicitaba además que los ordenase jerárquicamente, observando así la importancia que se le concedía a los distintos conceptos.
  • EPQ-R (Eysenck y Eysenck, 1996)
  • Finalmente, se presentó a los sujetos 50 términos que en otros estudios (Palmero, 1997; Hillerss, Aguero-Torres y Winlad, 2001) se han mostrado definitorios de felicidad, y se les pedía que indicaran el grado de satisfacción (de 1 a 6) que le sugerían los términos.

 

 

Hipótesis.

 

Nuestras hipótesis de trabajo fueron las siguientes:

  • La Salud se encontrará en un primer puesto de la escala jerárquica en los conceptos libres.
  • La familia y los términos relacionados con la interacción social se encontrarán dentro de los primeros puestos de la jerarquía.
  • Encontraremos relación entre las variables de personalidad y algunos de los conceptos definitorios de felicidad.

Resultados

 

Usamos el Inventario de Bienestar Personal a modo de autoinforme. Los sujetos debían dar una respuesta libre, pero se les exigía que fuera jerarquizada. Hemos puntuado de 10 (el primer concepto) a 1 (el último), y hemos registrado todos los conceptos obteniendo la siguiente lista/jerarquía.


Posteriormente, se realizó un estudio de correlaciones entre las puntuaciones obtenidas en el cuestionario de personalidad EPQ-R (Eysenck y Eysenck, 1996) y los distintos términos, definitorios de felicidad, que los sujetos debían valorar. En la siguiente tabla se muestran aquellas correlaciones que resultaron significativas, así como correlaciones que aunque no se muestran como significativas si que deben ser tenidas en cuenta:

 

Variable PD Extraversión PD Neuroticismo
Liderazgo 0.338 -0.307
Estatus Social 0.367 – 0.493**
Control sobre las cosas   -0.390*
Simpatía 0.421*  
Bienes Materiales   -0.414*
Reír 0.310  
Belleza   -0.553**
Poder 0.309 -0.529**
Estabilidad Emocional   -0.515**
Ser el Centro de Atención -0.594**
Dinero -0.550**
Elección del modo de vida -0.535**
Capacidad de Decisión 0.349  
Aparentar   -0.504**

*La correlación es significativa al nivel 0.05 (bilateral)

**La correlación es significativa al nivel 0.01 (bilateral)

 

Análisis de Resultados.

 

Encontramos la salud la primera dentro de la jerarquía libre. Este concepto es muy representativo en este tipo de población, y suele encontrarse prácticamente siempre en primer lugar. El hecho de que la gran mayoría de sujetos de esta edad tengan problemas de salud, o vivan como propios problemas que le ocurren a la gente de su entorno, hace que se valore la salud como muy importante para la felicidad individual.

Igualmente se valora mucho la familia, y las relaciones sociales, siendo fundamentalmente más valorado el cónyuge, dentro de los distintos vínculos sociales que se presentaron para valorar.

Encontramos una correlación positiva de algunos términos con la Extroversión, que si bien no son significativos en su mayor parte, si que apuntan tendencias.

Igualmente encontramos una correlación negativa significativa con el Neuroticismo. El sujeto que obtiene una puntuación mas alta en neuroticismo se centra más en aspectos sociales. Estos aspectos, y la relevancia que les da, hace que se encuentre en una situación de difícil elección, o ser feliz, o ser “bien” visto, lo que repercute negativamente sobre su felicidad.

 

 

 

Conclusiones al respecto de los resultados.

 

Aunque el propósito de este trabajo no es la psicología clínica, podemos sacar importantes conclusiones. Como remarcamos en el punto anterior, la salud es uno de los puntos más importantes para la felicidad de este grupo poblacional. Así habremos de tener muy en cuenta las enfermedades orgánicas que nuestros clientes puedan padecer.

Otro punto destacado es la importancia que se le concede a las relaciones sociales, por tanto, sería conveniente tenerlas a estas en cuenta como fuente de refuerzos positivos. Así amigos y familia, ocupando un lugar destacado el cónyuge, se muestran como muy importantes para la felicidad (refuerzos positivos). Igualmente, tendremos que tener en cuenta que la pérdida de estos, fallecimiento de algún amigo o del cónyuge, puede implicar una pérdida importante de refuerzos.

Y finalmente, observando la correlación negativa que obtenemos entre la felicidad y el neuroticismo, podríamos trabajar, a un nivel más cognitivo, los pensamientos de la “…dictadura que padecemos, que nadie denuncia y contra la que nadie se rebela: la de lo políticamente correcto.” (Burgos, 2002) ya que como muy bien se aprecia en los resultados, los sujetos que puntúan alto en neuroticismo sufren una merma de su felicidad. Muy posiblemente trabajando este aspecto en consulta, podríamos enseñar a nuestros clientes que estar pendiente de la opinión pública, en ocasiones va en contra de nuestra felicidad personal, como diría Charles Chaplin “ Sé tú, e intenta ser feliz, pero ante todo, sé tú.

 

 

Referencias.

 

Brunstein, J. C.; Schultheiss, O. C.; y Maier, G. W. (1999) The pursuit of personal goals: A motivational approach to well-being and life adjustment. En Brandtstaedter, J.; Lerner, R. M. (1999). Action & self-development:Theory and research through the life span. (pp. 169-196)

Burgos, A. (11 de Noviembre de 2002) El Mundo. El recuadro: Oriana y Valéry. Pp. 5

Delgado, J. M. R. (1988) La Felicidad. Donde se siente y como se alcanza. Como cultivar y aumentar la felicidad personal. Ediciones Temas de Hoy. Madrid.

Eysenck, M.W. (1990) Happiness: Facts and Myths. IEA, Ediciones.

Fernández – Abascal, E.G. (1997) Las Emociones. En Fernández – Abascal, E.G. Psicología General: Motivación y Emoción. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces s.a. Madrid. pp. 167-207.

Francis, L. J.; Jones, S. H.; y Wilcox, C. (2000) Religiosity and happiness: During adolescence, young adulthood, and later life. Journal of Psychology and Christianity. Vol. 19(3): 245-257

Hillerss, P. K.; Aguero-Torres, H.; y Winblad, B. (2001) Factors influencing well-being in the elderly. Current Opinion in Psychiatry. 2001 Jul; Vol. 14(4): 361-365

Palmero Cantero, F. (1997) Confección de una Escala de Felicidad. En Fernández – Abascal, E. G., Palmero Cantero, F., Chóliz Montañés, M., y Martínez Sánchez, F. Cuaderno de Prácticas de Motivación y Emoción. Ediciones Pirámide, pp. 151 – 171

Triado, C. y Villar, F. (1999) Teorías implícitas del cambio evolutivo en diferentes cohortes: representación de perdidas y ganancias en la adultez. / Implicit theories about developmental change in different cohorts: Representation of gains and losses throughout adulthood. Infancia y Aprendizaje. No 86: 73-90.

Raúl Martínez-Mir
Promoción 13ª

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