ECLECTICISMO ¿VIRTUD O DEFECTO?

Juan Sevillá Gascó

Centro de Terapia de Conducta

La palabra eclecticismo sugiere apertura mental, conciliación o incluso según el contexto en que se escuche, cosmopolitismo, multiculturalidad o estilo democrático.

Es más, cuando un escritor, pintor o cocinero, se define a sí mismo como ecléctico, nos suena muy bien y evocamos imágenes de diferentes líneas de formación, y como en un alarde de  inteligencia y creatividad, esa persona ha ido desarrollando su propio estilo con multitud de influencias. Lo asociamos a madurez y evolución personal. Nos encanta; alguien en quien confiar!!

Pero, ¿Sucede lo mismo en ciencia? Si un físico nos dijera que es ecléctico y que a la hora de expresar su teoría de cómo se creó el universo mezclara ideas filosóficas o religiosas, como el creacionismo, con ideas científicas, como el big bang, ¿Qué opinaríamos? ¿Qué diría la comunidad científica? ¿Esa apertura mental sería admirada como en el caso de un poeta o un escultor?  ¡Probablemente no!

¿Y en ciencias de la salud? ¿Cómo  conceptualizaríamos a un neurocirujano que combinara la medicina científica con la medicina alternativa? ¿Lo elegiríamos para que nos extirpara un tumor cerebral? ¡Probablemente no!

Sin embargo en Psicología Clínica y Sanitaria el modelo ecléctico perdura y hasta suena lógico y creíble: “no, es que yo, dependiendo del tipo del tipo de cliente y del problema, elijo el tipo de terapia más adecuado: gestalt, psicoanálisis, Terapia de Aceptación y Compromiso…porque cada persona es un mundo…

¿Cómo es posible? Hay, en realidad, muchas explicaciones. La primera, y sin la cual el resto no podrían existir, es el caso de aquellos terapeutas que no consideran la psicología una ciencia. Los que creen que la psicología está mas cerca de la filosofía que de la ciencia. La Creencia Disfuncional a la base es considerar que algo tan  vasto y genuino  como la mente humana no se puede entender, definir y precisar como si fuera algo simple y lineal. Haría falta, sin duda, añadir otros elementos que, a veces, son de tipo espiritual o incluso con matices esotéricos.

La segunda explicación sería el caso de aquellos que nunca tuvieron una formación sólida. Que en cuanto obtuvieron su título universitario siguieron un camino autodidacta, picoteando de aquí y de allá, sin tener en ningún momento un modelo claro acerca de la naturaleza y la psicología humana, y por tanto tampoco de la terapia.

Son recolectores de técnicas, aprenden diferentes estrategias terapéuticas y las aplican siguiendo sus propios criterios, desarrollados a partir de su experiencia personal y el ensayo/error.

Una tercera posibilidad sería el caso de aquellos practicantes que se formaron de manera estricta en un determinado sistema, pero luego, con los años de práctica, fueron encontrando limitaciones al modelo y empezaron a añadir tecnología psicológica que provenía de otros sistemas. Esta vía de llegada a la psicología ecléctica es la que más afecta a terapeutas que se formaron en Terapia Cognitivo-Conductual. Sucede de dos maneras: o bien al practicar la ciencia su nivel de eficiencia no era satisfactorio, y para “corregir los errores del modelo” añadieron técnicas de otras orientaciones, o bien a la hora de auto aplicar el modelo en sí mismos, de nuevo con poca eficacia, buscaron nuevas estrategias fuera. Su lógica, aunque razonable, también estuvo teñida de matices narcisistas “no fallo yo, falla el sistema”.

Ser científico en Psicología es difícil, incluso para mucha  gente puede sonar políticamente incorrecto y por supuesto rígido. Es comprensible. En la calle la psicología sigue siendo una pseudociencia, los psicólogos clínicos y sanitarios siguen siendo vistos por muchos ciudadanos como consejeros, gurús o incluso “amigos imparciales”

Pero la psicología es una ciencia; ciencia de la salud, pero ciencia, como la medicina por ejemplo, y está basada en datos fiables que provienen de la investigación. Cuando practicamos una terapia ecléctica, no somos científicos, ofrecemos a nuestros clientes técnicas que nos gustan y, por supuesto, de las que estamos convencidos que funcionan, pero no tenemos evidencias de que así sea.

Además, en nuestra opinión, estamos rozando la falta de ética, porque nuestra obligación como profesionales, y así lo recoge el Colegio Oficial de Psicólogos, es usar técnicas eficaces.

Por todo ello, terapeutas, a la hora de combinar diferentes tipos de estrategias, evaluad lo que estáis haciendo, por qué y si tiene sentido.

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