Hace pocos meses que empecé mi práctica clínica. He tenido la suerte de tener varios clientes en estos principios tan costosos, y sobretodo mucha ilusión. Cada uno viene por razones muy distintas por lo que mis comienzos están siendo a la par complicados y entretenidos.
Ante esta tesitura he elaborado, o convertido en palabras, los 10 principios que desde el primer día que comencé a trabajar como psicóloga cumplo y aplico.

1. No sólo hay que serlo, hay que parecerlo.
Es decir, no basta con creer firmemente en aquello que eres, en tus capacidades y en la ciencia que aplicas, también hay que trasmitir esa sensación a los demás. Sí, eres psicólogo, tienes una buena formación y una buena autoestima que te hacen creer en ti y te convierten en alguien que aplica bien lo aprendido, pero no serás un profesional completo si no lo pareces. La apariencia importa. Y no como algo materialista o simple, sino como un conjunto de comunicación verbal, no verbal y calma, que hacen de ti alguien que parece un profesional en quien confiar.

2. Confidencialidad.

Es fácil que al principio tengas clientes que son conocidos de tus conocidos, gente que forma parte de tu red extensa. Y es natural que las personas que te recomendaron se preocupen por cómo está yendo la terapia, por cómo se encuentra ese conocido. No hay que molestarse porque la gente pregunte, es natural que si la persona con la que haces terapia no les comenta nada y ellos la aprecian, te pregunten. Pero no sólo no debes caer en la tentación de tranquilizar a estas personas sino que ni siquiera debes dar a entender que esa persona a la que te recomendaron te llamó, quizá no se lo dijo. Yo tengo una respuesta estándar y muy asertiva para este tipo de situaciones: “Entiendo que te preocupes por él y por cómo se encuentra, pero no puedo darte ninguna información”.

 
3. Ser psicólogo 24 horas.
Esto no debe confundirse con ir “salvando el mundo”, ni corrigiendo a los demás en sus “errores”, ni diagnosticando trastornos de personalidad (todos conocemos a algún compañero así). Con ser psicólogo 24 horas me refiero más bien a predicar con el ejemplo. Ser una persona coherente, que aplica más y predica menos, que tiene el control de sus emociones, que no pierde los papeles fácilmente. Todos podemos cometer errores pero es importante ser una persona íntegra y coherente si esperas que los demás depositen su confianza en ti. Ver el mundo y a las personas que lo componen desde un prisma de tu profesión te hará mejor profesional, mirar a través de las gafas de la psicología.
Hablar de la psicología con respeto, no hablar de trastornos o de síntomas en tono jocoso, ponerte serio cuando alguien decide preguntarte por algo relacionado con la psicología.

4. Respetar a los compañeros de profesión.

Está claro que podemos estar en desacuerdo con algunos de nuestros compañeros, pero no hay que olvidar que son compañeros de profesión. Puedes aprender de su opinión, de cómo aplican ciertas técnicas, etc. y aunque no aprendas nada porque no estás de acuerdo, puedes hacérselo saber desde el respeto.
Hay una excepción en este punto, y son aquellos compañeros que sabemos que no cumplen con el código deontológico – que los hay – y que sin problemas hablan de ello. Tener pleno respeto por tu profesión es lo básico para ser un buen profesional, y quién no respeta tu profesión te ofende y es importante defender ese respeto si se da la ocasión.

5. Se paciente.

No busques clientes debajo de las piedras, no repartas desesperado tu tarjeta de visita. Haz las cosas de forma paciente. Los clientes aparecen y es tu buena praxis la que hará que te recomienden y vengan más. Está bien dar tu tarjeta pero no a diestro y siniestro dejándola en cualquier parte, estar desesperado no es una buena característica en un psicólogo.
Espera tranquilo y aprovecha las pausas para estudiar y mejorar. Al fin y al cabo este trabajo tiene temporadas de más afluencia y otras de menos y hay que saber aguantar las pausas y tomárselo con calma.

6. Horarios.

La propia ventaja de trabajar para uno mismo a veces se puede convertir en un problema: horarios flexibles que nos permiten ir al despacho cuando queramos. Es importante que “la inspiración te pille trabajando”, emplea tu tiempo en el despacho estudiando, leyendo artículos científicos, etc. Los clientes llegan en el momento más inesperado y todo el tiempo empleado en el despacho se refleja en tu trabajo, no sólo por los conocimientos que adquieres estudiando, también en lo cómodo que te sientes entre esas cuatro paredes y en la calma que trasmites.

7. Curiosidad.

Bajo mi punto de vista una de las cosas que tienen en común todos los buenos psicólogos que conozco es que son personas curiosas. Tener curiosidad por cómo la gente que te rodea soluciona sus problemas, la opinión de la gente sobre cualquier tema, la forma de expresarse, los gestos, la proxemia, la relación que tienen con las nuevas tecnologías, con la comida, con el sueño. No se trata de vivir en una continua fase de evaluación pero sí de escuchar mucho y de preguntar un poco más de lo que haría cualquiera, ir un paso más allá, y tener ganas de saber. Si alguien nombra una droga que desconoces, una enfermedad que desconoces, un síntoma que desconoces, etc. buscar información, conocerlo. Cultivarte cada día.

8. Humildad.

Que puedas ver ciertas cosas gracias a tu formación que quizá otros no puedan ver no te hace superior ante nadie. No te hagas el sabio, no hables más de la cuenta, no aconsejes si nadie te pide consejo. Respeta la sabiduría de la edad y de lo vivido. Escucha más, habla menos.

9. Vive.

Conoce gente nueva, conoce costumbres de otras personas, idiomas, redes sociales, formas de vida. Como psicólogo no sólo tienes que tener muchos conocimientos de ciencia, también de la vida. ¿Qué cosas son normales en qué contextos?
El vocabulario, el volumen, los gestos, pueden ser muy cambiantes según el contexto, la edad y el nivel sociocultural de la persona que tienes delante. Es importante saberlo sobre el papel pero también conocerlo directamente.

10. No lo hagas por el dinero.

No trabajes por el dinero. El dinero es necesario, es una parte muy importante de tu trabajo, porque necesitas pagar tus gastos personales, el despacho, el colegio, autónomos, etc. pero no debes convertirlo en la razón primera. Se nota cuando uno trabaja por el dinero. No cojas un caso si no te ves preparado, eso te perjudica como profesional. Lo harás mal y eso afectará no sólo a tu autoestima y tu prestigio como profesional sino a lo más importante: tu cliente.

BEGOÑA ALBALAT PERAITA
24 promoción

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Más información...

ACEPTAR
Aviso de cookies