NUEVAS DEMANDAS DE LOS CLIENTES: ADICCIÓN A LAS LÍNEAS DE ADIVINACIÓN

Introducción

En este artículo queremos comentar la adicción al teléfono y concretamente la “adicción a las líneas de adivinación”, ya que tal vez anecdóticamente y no de forma estadísticamente significativa, hemos visto a lo largo de este último año varios casos de este tipo. Anteriormente comenzamos a ver otros casos relacionados con el uso desadaptativo del teléfono, como adicción a las líneas eróticas (Martínez y Perelló, 2000) y adicciones a teléfonos móviles. Todas ellas con un componente común: el uso desadaptativo del teléfono.

Características de la adicción a las líneas de adivinación

Las características esenciales de este problema son:

  • Los sujetos suelen tener creencias mágicas relacionadas con lo paranormal y/o les gusta, aunque sea lúdicamente: el tarot, cartas de adivinación, acudir a videntes, consultar horóscopos, etc. Por lo que el principio de este problema es por refuerzo positivo.
  • A partir de un hecho estresante y al cual no encuentran explicación racional (ej. ruptura sentimental, pérdida de trabajo…) acuden en búsqueda de explicación a lo paranormal.
  • Cuando acuden a estas explicaciones encuentran un gran alivio del malestar inmediato y a corto plazo.
  • Poco a poco van experimentando un deseo intenso de llamar.
  • Se pasan una gran parte del día mientras realizan otras actividades pensando en llamar y la frecuencia de las llamadas se va incrementando.
  • Desarrollan la conducta compulsiva de llamar a las líneas de adivinación ante cualquier duda o situación que les causa incertidumbre. Realizan, en muchos casos, un comportamiento obsesivo-compulsivo. Van llamando de un número a otro hasta que les dicen algo que les alivia el malestar.
  • Las dudas que les asaltan suelen ir dirigidas a cuatro grandes temas: amor y trabajo principalmente, seguido de búsqueda de información acerca de sus relaciones sociales y familiares, y por último dinero y salud (esto hace referencia a los casos que hemos visto nosotros).
  • Este tipo de conducta se oculta, ya que les produce vergüenza, y en algunos casos hay una tendencia a quitarle importancia. Después de haber llamado aparecen sentimientos de culpabilidad y pensamientos de inutilidad.
  • Conforme van arraigando la conducta otras estrategias de afrontamiento adecuadas se van empobreciendo. (ej. si tienen que utilizar estrategias adecuadas de búsqueda de empleo o de formación dejan de realizarlas porque piensan que según les han dicho en la línea de adivinación el porvenir les depara un gran empleo).
  • Acuden a consulta después de haber recibido una factura telefónica de un alto precio. La funcionalidad de la alta cuantía telefónica es de un castigo a largo plazo (1 o 2 meses después de haber realizado la conducta).

 

 

 

Análisis Funcional

Los estímulos externos suelen ser: el mismo teléfono o lugares donde aparecen anunciadas estas líneas (revistas, anuncios TV…), estar en casa y a solas. También, dependiendo de la idiosincrasia de cada caso, los desencadenantes externos pueden ser personas, lugares y situaciones. Por ejemplo, una persona se haya separado de la pareja, cuando ve a la pareja, habla con ella o alguien le cuenta algo sobre ella, suscita la conducta problema (llamar para ver si volverán).

Los estímulos internos: estados emocionales negativos (ansiedad, tristeza, aburrimiento, sentimientos de soledad); recuerdos de situaciones pasadas negativas (ej. la separación, el despido de un trabajo); cansancio, decaimiento físico.

Las Respuestas más frecuentes que hemos evaluado en nuestros clientes son:

  • Cognitivas: rumiaciones sobre el tema que le preocupa; pensamientos negativos sobre sí mismos (baja autoestima) y el futuro; y pensamientos intrusitos (o impulsos internos de llamar).
  • Fisiológica: nerviosismo, sobre todo alteraciones gastrointestinales (muy similares al “craving” de las drogas, pero lo describen con menor intensidad).
  • Motora: Búsqueda del número (revistas, anuncios, agenda); llamar de forma compulsiva hasta que experimentan un alivio de la ansiedad, esto se produce después de haber llamado a varios números. Suelen ir probando en diferentes números y cambiando con el tiempo. Respecto a la frecuencia y duración de las llamadas (evaluada por facturas telefónicas) es muy variada, va de 1 minuto hasta el máximo permitido por compañías (aproximadamente 35 minutos) y suelen llamar a diario. También hemos observado déficit de conductas adecuadas de afrontamiento a sus problemas.

Las Consecuencias temporalmente aparecen en este orden:

1º Refuerzo negativo interno (alivio del malestar)

2º Autocastigo: vergüenza, culpabilidad, sentimientos de inutilidad, que en muchas ocasiones provocan que sigan llamando para aliviar estos mismos.

3º Castigo externo de familiares y amigos por llamar (les echan la bronca) y el Castigo que representa el alto coste de las llamadas cuando reciben la factura telefónica.

Otra consecuencia que puede aparecer es el refuerzo social positivo del entorno del cliente hacia lo paranormal y que personas allegadas también hagan uso de estas líneas u otros medios de adivinación. Siendo el patrón de refuerzo en todos los casos que hemos visto intermitente.

Como se puede observar el Análisis Funcional desde el punto de vista técnico es fascinante, y reúne todas las cualidades para que la conducta se aprenda y quede instaurada en el cliente.

 

Ejemplo de secuencia funcional

Situación

Pensamientos antes de llamar

Sensaciones físicas y

emociones antes de llamar

Nº de llamadas y duración

¿Qué pregunto y

qué me dicen?

Consecuencias

Sola en casa

Viernes noche había quedado para salir y me llama la amiga con la que iba a salir para anular la cita.

“Se me han venido todos los planes abajo”

“No tengo a nadie, estoysola”

 

Hormigueo muy molesto en el estómago. Me siento triste, sola y nerviosa Llamo a 4 números, durante 30 minutos aproximadamente

Pregunto sobre el trabajo y el amor.

Me dicen que el trabajo irá muy bien. Y sobre el amor que encontraré a alguien inmediatamente pero no me gustan las características y vuelvo a llamar a otros números

Me siento más tranquila, pero más tarde me siento estúpida y ridícula

 

Tratamiento

Las técnicas de tratamiento que hemos utilizado son las siguientes:

  • Ventajas/desventajas de llamar
  • Control de Estímulos
  • Terapia cognitiva (no sobre los pensamientos intrusitos, si los hay; o sobre si aciertan o no; se trabajan los pensamientos facilitadores de las llamadas y pensamientos negativos)
  • Experimentos conductuales
  • Exposición y prevención de respuesta
  • Resolución de problemas
  • Prevención de recaídas, muy importante

Si hay otro problema asociado:

  • Control de estímulos, y durante la fase de control de estímulos trabajamos el problema o déficit de habilidades (habilidades sociales, habilidades búsqueda de empleo y/o habilidades para ligar). Después de esto se sigue trabajando exposición y prevención de respuestas y prevención de recaídas.

Dificultades en la Evaluación y Tratamiento

Los problemas que suelen aparecer en las entrevistas de evaluación son:

  • Dificultades para contar el problema a causa de que les avergüenza, y suelen quitarle importancia; algunos clientes llegan con una baja motivación, lo que dificulta la adherencia al tratamiento: suelen buscar soluciones rápidas, e inclusive en algunos casos, mágicas; o también, no reconocen abiertamente que tienen un problema.
  • Las creencias arraigadas sobre la adivinación y lo paranormal. No vale la pena discutir con los clientes sobre si existe o no poderes paranormales o similares, para muchos de ellos es una cuestión de fe. Es mejor abordar directamente el problema y enfocar la terapia en que “no llamen”.

Los problemas, en cuanto al tratamiento son:

  • Dificultades en el control de estímulos, por un lado, la gran accesibilidad a un teléfono, y por otro, las dificultades que ponen las compañías de teléfono para restringir este tipo de llamadas.
  • Las recaídas es algo muy frecuente, hay que entrenar en diversas habilidades y dedicar una fase del tratamiento a la prevención de recaídas.

No son casos fáciles ya que el rápido acceso que se puede tener a un teléfono y la facilidad para contactar con este tipo de líneas hace que se pueda llamar en cualquier momento y en cualquier lugar, también las personas que atienden estas líneas les suelen dar buenas noticias sobre el área que les consultan, aliviando la ansiedad de forma inmediata pero siempre a muy corto plazo. La velocidad, accesibilidad e información que proporcionan las líneas de videncia parecen contribuir al potencial de la adicción, del mismo modo que la rapidez de absorción de una droga es directamente proporcional al potencial adictivo de la droga (Greenfield, 1999).

 

Referencias bibliográficas

  • Greenfield , D.N. (1999). The nature of Internet Addiction: Psychological factors in compulsive internet use. Presentado en los encuentros de la APA de Boston, Massachussets, 20 de Agosto de 1999. Disponible en: http://www.virtual-addiction.com/internetaddiction.htm
  • Greenfield, D.N. (1999). Virtual Addiction: Help for Netheads, Cyber Freaks, and Those who love them.Oakland: New Harbinger Publications.
  • Martínez, C. y Perelló, M.J. (2000): Intervención en un Trastorno de Adicción a las Líneas Eróticas. Ponencia presentada en el I Symposium sobre casos clínicos de trastornos psicopatológicos, Asociación Española de psicología Conductual, Granada, Mayo, 2000.

Miguel J. Perelló.Promoción 9ª

Consuelo Martínez. Promoción 6ª

FELICIDAD EN ADULTOS MAYORES.

Introducción.

 

La definición de felicidad que la literatura especializada nos proporciona crea un aire de ambigüedad en torno a este concepto.

Desde la literatura clásica hasta nuestros días, distintas han sido las formas en que distintos autores han intentado su definición. Así, Aristóteles planteaba la existencia de tres formas de felicidad, una primera forma básica que se obtiene con la satisfacción de los deseos más esenciales. Una segunda, que se consigue mediante el sentimiento y conocimientos de la adecuada actuación. Y una tercera, llamada auténtica felicidad, que se consigue a través de la vida contemplativa. Por su parte Platón, hace referencia a la vida virtuosa como el medio para conseguir la felicidad. Y los Epicúreos aseguran que es reduciendo el número de deseos, asegurando la consecución de los mismos y obteniendo el placer asociado a dicha consecución, como podemos conseguir la felicidad, conclusión a la que también se llega en algunos trabajos actuales (Brunstein, Schultheiss, Maier y Guenter, 1999). Algo fundamental para alcanzar la felicidad era el bien, Santo Tomás exponía “el bien es la capacidad de satisfacer por completo y definitivamente la más profunda ser del ser humano… La felicidad consiste en una operación que yo protagonizo con el fin de alcanzar lo bueno que hay en la vida, en medio del trabajo, del amor y del legado cultural de mi entorno.”

Más actualmente, podemos encontrar científicos de reconocido prestigio, como el profesor Rodríguez Delgado, que nos hablan de la búsqueda de la felicidad como “…uno de los derechos básicos de los seres humanos. Es la motivación que dirige la mayoría de nuestras acciones, y es una fuente de placer personal cuando se logra. Entre los muchos elementos que contribuyen a la sensación de felicidad pueden citarse: la salud, el amor, el prestigio social, la fe, el dinero, el poder, la fama, las contribuciones artísticas y las actividades científicas. Hay que dejar bien claro que ninguno de estos elementos es totalmente esencial, y que no hay fórmulas conocidas de felicidad.” (Delgado, 1988, p. 13).

Encontramos en la literatura científica trabajos donde se solicita a distintos grupos de distintas edades la evaluación de la importancia de términos como la salud, el poder, los recursos económicos, la inteligencia, la sabiduría, en un intento de conceptualización de la felicidad. Comparando los resultados respecto a la edad de los sujetos participantes se encontró que, en términos generales, con el incremento de edad, se produce un incremento en la valoración de los conceptos, a excepción de la sabiduría, que obtenía un incremento relativamente menor entre los más mayores. (Triado y Villar, 1999)

Igualmente, encontramos trabajos que muestran la existencia de correlaciones significativas entre la fe y la felicidad en distintos grupos poblacionales (adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores) (Francis, Jones y Wilcox, 2000)

Por último, nos gustaría resaltar un último trabajo que estudió los factores asociados al bienestar en al anciano. Se estudiaron muchos factores, pero sólo los factores demográficos (edad, sexo, cultura, estado matrimonial), factores sociales (estado socioeconómico, niños, religión, contactos sociales), eventos vitales, salud y factores de personalidad, se encontraron relacionados con el bienestar personal. Además, se podía observar una diferencia entre factores de mayor o menor implicación en el bienestar personal. (Hillerss, Aguero-Torres y Winblad, 2001)

 

Todos estos estudios remarcan una idea: la felicidad es un término cambiante. Varía en función de la edad, de los acontecimientos vividos, de las condiciones personales, etc. Sin embargo, si preguntamos a una persona sobre su felicidad, sabrá decirnos aquello que le hace feliz y aquello que merma su felicidad.

Éste es el objetivo básico de nuestro estudio. Saber qué aporta felicidad a una población concreta, los adultos mayores o personas de la tercera edad. Observar cómo se relacionan estos conceptos con distintas variables sociodemográficas y de personalidad. Y establecer, si se puede, un grupo de conceptos representativos, y probablemente definitorios, del concepto felicidad para este grupo poblacional.

 

Material y Método

 

Muestra.

Para ello solicitamos la colaboración de 27 estudiantes de la Universidad de adultos de la Universitat Jaume I, Castelló de la Plana. El rango de edad oscila entre los 47 y los 67 años, con una edad media de 60,2 y una desviación típica de 5,21.

 

INSTRUMENTOS

  • Inventario de Bienestar Personal; autoinforme, construido especialmente para este estudio, donde se solicitaba al sujeto que informara respecto a aquellos 10 conceptos que le reportaban felicidad, tanto si los poseía como si carecía de ellos, pero los anhelaba. Se solicitaba además que los ordenase jerárquicamente, observando así la importancia que se le concedía a los distintos conceptos.
  • EPQ-R (Eysenck y Eysenck, 1996)
  • Finalmente, se presentó a los sujetos 50 términos que en otros estudios (Palmero, 1997; Hillerss, Aguero-Torres y Winlad, 2001) se han mostrado definitorios de felicidad, y se les pedía que indicaran el grado de satisfacción (de 1 a 6) que le sugerían los términos.

 

 

Hipótesis.

 

Nuestras hipótesis de trabajo fueron las siguientes:

  • La Salud se encontrará en un primer puesto de la escala jerárquica en los conceptos libres.
  • La familia y los términos relacionados con la interacción social se encontrarán dentro de los primeros puestos de la jerarquía.
  • Encontraremos relación entre las variables de personalidad y algunos de los conceptos definitorios de felicidad.

Resultados

 

Usamos el Inventario de Bienestar Personal a modo de autoinforme. Los sujetos debían dar una respuesta libre, pero se les exigía que fuera jerarquizada. Hemos puntuado de 10 (el primer concepto) a 1 (el último), y hemos registrado todos los conceptos obteniendo la siguiente lista/jerarquía.


Posteriormente, se realizó un estudio de correlaciones entre las puntuaciones obtenidas en el cuestionario de personalidad EPQ-R (Eysenck y Eysenck, 1996) y los distintos términos, definitorios de felicidad, que los sujetos debían valorar. En la siguiente tabla se muestran aquellas correlaciones que resultaron significativas, así como correlaciones que aunque no se muestran como significativas si que deben ser tenidas en cuenta:

 

Variable PD Extraversión PD Neuroticismo
Liderazgo 0.338 -0.307
Estatus Social 0.367 – 0.493**
Control sobre las cosas   -0.390*
Simpatía 0.421*  
Bienes Materiales   -0.414*
Reír 0.310  
Belleza   -0.553**
Poder 0.309 -0.529**
Estabilidad Emocional   -0.515**
Ser el Centro de Atención -0.594**
Dinero -0.550**
Elección del modo de vida -0.535**
Capacidad de Decisión 0.349  
Aparentar   -0.504**

*La correlación es significativa al nivel 0.05 (bilateral)

**La correlación es significativa al nivel 0.01 (bilateral)

 

Análisis de Resultados.

 

Encontramos la salud la primera dentro de la jerarquía libre. Este concepto es muy representativo en este tipo de población, y suele encontrarse prácticamente siempre en primer lugar. El hecho de que la gran mayoría de sujetos de esta edad tengan problemas de salud, o vivan como propios problemas que le ocurren a la gente de su entorno, hace que se valore la salud como muy importante para la felicidad individual.

Igualmente se valora mucho la familia, y las relaciones sociales, siendo fundamentalmente más valorado el cónyuge, dentro de los distintos vínculos sociales que se presentaron para valorar.

Encontramos una correlación positiva de algunos términos con la Extroversión, que si bien no son significativos en su mayor parte, si que apuntan tendencias.

Igualmente encontramos una correlación negativa significativa con el Neuroticismo. El sujeto que obtiene una puntuación mas alta en neuroticismo se centra más en aspectos sociales. Estos aspectos, y la relevancia que les da, hace que se encuentre en una situación de difícil elección, o ser feliz, o ser “bien” visto, lo que repercute negativamente sobre su felicidad.

 

 

 

Conclusiones al respecto de los resultados.

 

Aunque el propósito de este trabajo no es la psicología clínica, podemos sacar importantes conclusiones. Como remarcamos en el punto anterior, la salud es uno de los puntos más importantes para la felicidad de este grupo poblacional. Así habremos de tener muy en cuenta las enfermedades orgánicas que nuestros clientes puedan padecer.

Otro punto destacado es la importancia que se le concede a las relaciones sociales, por tanto, sería conveniente tenerlas a estas en cuenta como fuente de refuerzos positivos. Así amigos y familia, ocupando un lugar destacado el cónyuge, se muestran como muy importantes para la felicidad (refuerzos positivos). Igualmente, tendremos que tener en cuenta que la pérdida de estos, fallecimiento de algún amigo o del cónyuge, puede implicar una pérdida importante de refuerzos.

Y finalmente, observando la correlación negativa que obtenemos entre la felicidad y el neuroticismo, podríamos trabajar, a un nivel más cognitivo, los pensamientos de la “…dictadura que padecemos, que nadie denuncia y contra la que nadie se rebela: la de lo políticamente correcto.” (Burgos, 2002) ya que como muy bien se aprecia en los resultados, los sujetos que puntúan alto en neuroticismo sufren una merma de su felicidad. Muy posiblemente trabajando este aspecto en consulta, podríamos enseñar a nuestros clientes que estar pendiente de la opinión pública, en ocasiones va en contra de nuestra felicidad personal, como diría Charles Chaplin “ Sé tú, e intenta ser feliz, pero ante todo, sé tú.

 

 

Referencias.

 

Brunstein, J. C.; Schultheiss, O. C.; y Maier, G. W. (1999) The pursuit of personal goals: A motivational approach to well-being and life adjustment. En Brandtstaedter, J.; Lerner, R. M. (1999). Action & self-development:Theory and research through the life span. (pp. 169-196)

Burgos, A. (11 de Noviembre de 2002) El Mundo. El recuadro: Oriana y Valéry. Pp. 5

Delgado, J. M. R. (1988) La Felicidad. Donde se siente y como se alcanza. Como cultivar y aumentar la felicidad personal. Ediciones Temas de Hoy. Madrid.

Eysenck, M.W. (1990) Happiness: Facts and Myths. IEA, Ediciones.

Fernández – Abascal, E.G. (1997) Las Emociones. En Fernández – Abascal, E.G. Psicología General: Motivación y Emoción. Editorial Centro de Estudios Ramón Areces s.a. Madrid. pp. 167-207.

Francis, L. J.; Jones, S. H.; y Wilcox, C. (2000) Religiosity and happiness: During adolescence, young adulthood, and later life. Journal of Psychology and Christianity. Vol. 19(3): 245-257

Hillerss, P. K.; Aguero-Torres, H.; y Winblad, B. (2001) Factors influencing well-being in the elderly. Current Opinion in Psychiatry. 2001 Jul; Vol. 14(4): 361-365

Palmero Cantero, F. (1997) Confección de una Escala de Felicidad. En Fernández – Abascal, E. G., Palmero Cantero, F., Chóliz Montañés, M., y Martínez Sánchez, F. Cuaderno de Prácticas de Motivación y Emoción. Ediciones Pirámide, pp. 151 – 171

Triado, C. y Villar, F. (1999) Teorías implícitas del cambio evolutivo en diferentes cohortes: representación de perdidas y ganancias en la adultez. / Implicit theories about developmental change in different cohorts: Representation of gains and losses throughout adulthood. Infancia y Aprendizaje. No 86: 73-90.

Raúl Martínez-Mir
Promoción 13ª

¿EN QUE LUGAR NOS ENCONTRAMOS LOS PSICÓLOGOS?

Llevo dedicándome cinco años a esta profesión. Aparentemente pocos años, pero los suficientes para darme cuenta, que en el área clínica no somos nadie. Un día un cliente de 13 años en mi consulta me comento que él era “ la caca de la vaca” en su casa. En aquel momento, me hizo gracia como expreso su sentimiento, de no sentirse nadie dentro de su familia. Sinceramente me lo podría haber dicho mas bruscamente. Curiosamente hoy en día tengo yo ese sentimiento como Psicóloga dedicada al ámbito Clínico. Después de muchos momentos de impotencia siento que los Psicólogos que nos dedicamos a esta área, somos eso: “ La caca de la vaca”.

 

Esta misma tarde he llamado a una nueva compañía de seguros médicos. CIGNA esperando idiotamente, que en esta compañía nos hubieran hecho un hueco, a los Psicólogos dentro de su cuadro facultativo. Nuevamente, la contestación ha sido la misma, que en las restantes que funcionan en el estado español. “La Psicología no está cubierta”. Por lo tanto estamos excluidos de su cuadro de profesionales. Esta vez me puedo dar por satisfecha porque al menos su contestación no me ha puesto de mal humor. Ya que sus colegas los de SANITAS me contestaron: “ ustedes no pertenecen al cuadro sanitario, no se dedican a la salud”. Si entendemos por pertenecer al área de la clínica solo y exclusivamente aquellos que curan a través de sustancias químicas, evidentemente todos estaremos de acuerdo que no pertenecemos. Pero también estaremos de acuerdo que actualmente hay otras Medicinas Alternativas como la Osteopatía, Homeopatas… que llegan a restablecer la calidad de vida del cliente sin necesidad de medicación clásica. Nosotros cuando un cliente nos viene con un trastorno emocional, lo que hacemos,¿ no es restablecer su calidad de vida? igualmente que cuando acude al médico porque le duele la garganta y le prescriben el antibiótico de turno. ¿ O es que pertenecen al área de la Salud, simplemente aquel que receta ? como nosotros no tenemos ese privilegio ¿ Ya no somos nadie ?.Al igual que las medicinas alternativas tampoco se dedican a la salud, según ellos. Me gustaría que estas personas con mentalidad aún arcaica se remitiese a nuestros datos clínicos y experimentales. Viesen los resultados al utilizar el tratamiento psicológico. Se diesen cuenta que la Psicología es una ciencia con hechos verificados. Los Psicólogos no somos ni charlatanes ni curas.

 

En la práctica privada, hacerse un hueco, un camino es muy duro. A los médicos les cuesta sudor y lágrimas derivarte algún cliente. Lo primero prescriben sus Ansiolíticos, Antidepresivos en segunda opción informan de la posibilidad de acudir al Psicólogo. En la primera toma de contacto el cliente derivado te pregunta: ¿Vas por Sanitas, Asisa… ? Obviamente tú le contestas: “ No lo siento, voy por privado su compañia no cubre la psicología”; – “Bueno, me tomaré las pastillas y si mi encuentro peor, te pido cita”. Desde luego si que hay gente que se queda a recibir el tratamiento y los que vienen por libre huyendo de las pastillas, aquellos que te conocen de otros clientes no todo es tan negativo, pero mi experiencia clínica, de compartir mi lugar de trabajo con una doctora así me lo confirma. Un 40% de sus pacientes derivados que sinceramente en estos 5 años han sido mínimos, la contestación dada ha sido la expuesta anteriormente. Prefieren el tratamiento de las pastillas. Lo triste es que si yo hubiera ido por la compañia, sise habrian quedado para llevar a cabo la terapia. Una vez me dijo un traumatólogo: “Marién, el dinero bien empleado, bien está” y así es.

 

A nivel público las cosas no nos van mejor. Pensemos ¿ cuántas plazas salen de P.I.R ? ; ¿Psiquiatras ? ; ¿ Traumatólogos ? ; ¿ Ginecólogo ? etc… Las cifras sufren un gran desnivel ¿ no es así ? . Me pregunto yo hasta cuando vamos a seguir en esta situación siendo “ la caca de la vaca” .

Lo último ya son las Oposiciones convocadas para consolidar plazas porque son eso, consolidación de plazas. Para que las convocan de opción libre ¿ qué posibilidad tienen los psicólogos que van por libre y no estan dentro del SERVASA ? como le diriamos a nuestros clientes en una escala de 0 a 100 puntue, mi puntuación es 0.

 

Algún día los psicólogos actuaremos como un colectivo unido y fuerte. No cada uno independiente y aguantando todo lo que nos quieren echar. Como total, no abrimos la boca para quejarnos. Podriamos aprender en ese aspecto de los médicos que ellos si que son una piña.

Marien Rodrigo Pelaez

Promoción 8

LIMITACIONES AFECTIVAS DE LA TERAPIA COGNITIVA

INTRODUCCIÓN

Las relaciones afectivas son unos de los pilares básicos de la vida de las personas. Es innegable que la calidad de nuestras relaciones afectivas nos influye en un amplio espectro de nuestras vidas. Sin embargo, cuando analizamos el trato que las terapias cognitivas derivadas de Albert Ellis dan a la emocionalidad existe, a mi parecer, un enorme vacío conceptual. Leyendo la literatura donde la terapia cognitiva es aplicada a parejas, uno tiene la impresión de que lo realmente sano y aquello que en cierto modo nos “inmuniza” contra posibles daños, es mantener una actitud cercana al desapego afectivo. Soy consciente de que se hace referencia a aspectos positivos de la afectividad, pero ninguna de sus ideas irracionales base, ni los estilos de discusión de ellas derivadas hacen referencia a la posibilidad de que realmente el afecto sea algo necesario en nuestras vidas. Más bien al contrario, las discusiones cognitivas de todos los manuales que he leído, van en la línea de patologías relacionadas con la dependencia emocional. Pero yo me pregunto ¿y que ocurre con aquellos que priorizan su independencia a costa de una apertura emocional? ¿Realmente es por qué son más felices o hay algo más?.

En este trabajo, pretendo destacar la importancia de los vínculos afectivos humanos como necesidad básica. Para ello, voy a basarme en la teoría del apego de John Bowlby (1969, 1973, 1980) y, desde ella, expresar mi desacuerdo en lo relativo a cómo la teoría racional emotiva aborda ciertos aspectos de las relaciones afectivas.

 

La teoría del apego intenta explicar el modo en el que las personas nos manejamos en nuestras relaciones íntimas y sus repercusiones tanto a nivel emocional como conductual y cognitivo. Para entender esta teoría, hay que tener en cuenta que parte del supuesto de que la necesidad afectiva en cualquier etapa del desarrollo es innata en el ser humano. En un principio, psicoanalistas y teóricos del aprendizaje consideraban que el vínculo se producía como un proceso secundario, consecuencia de la satisfacción de las necesidades fisiológicas del bebé. Sin embargo, investigaciones como las de Konrad Lorenz (1935) y Harlow y Zimmerman (1959) demostraron que la satisfacción de las necesidades más elementales no era el factor determinante en el establecimiento del vínculo.

 

Concretamente, Harlow y Zimmerman, llevaron a cabo experimentos con monos rhesus en los que separaban a las crías de las madres desde el primer día de vida y, durante cinco meses, eran criadas por dos madres sustitutas: una de felpa y otra de alambre con un biberón incorporado cada una. A pesar de que la mitad de los monitos fueron criados por la madre de alambre, se observó que éstos se vincularon a la madre de trapo. Así, pasaban una media de 15 horas con ésta y sólo la hora correspondiente a la alimentación con la madre de alambre. Resulta impresionante ver como el monito, a pesar de ser alimentado por la madre de alambre, mantiene el contacto con aquella que le proporciona calidez al tacto.

 

 

Con estos y otros estudios similares, la búsqueda de contacto con la madre se convierte en algo independiente de la satisfacción alimentaria, poniendo de manifiesto la importancia de la formación del vínculo como un proceso primario, entendido como una tendencia conductual innata, favorecida por la selección natural dado su valor para la supervivencia.

Si partimos de que la necesidad de afecto es innata en el ser humano, esto implica asumir su continuidad a lo largo del desarrollo. El apego o estilo afectivo que manifiesta un adulto es el resultado de los esquemas mentales formados en las experiencias tempranas de interacción en el marco de la familia. Las expectativas generadas sobre el comportamiento paterno, son automatizadas y traspasadas a las nuevas relaciones donde juegan un rol activo percepción y gía de la conducta. Obviamente, la teoría no es determinista y asume que ciertas circunstancias (transiciones importantes, terapia, etc.) y especialmente las nuevas relaciones íntimas pueden hacer que el sujeto reevalúe y modifique sus esquemas. No obstante, si no se produce un cambio, el estilo afectivo que presenta un adulto es aquel que ha aprendido a utilizar porque le ha sido funcional en un momento determinado. Brevemente intentaré esquematizar como se logra este proceso.

Por ejemplo, un niño que ha sido criado en una familia donde el comportamiento de la figura de apego se caracteriza principalmente por su impredictibilidad, donde el niño se encuentra con que unos mismos comportamientos, unas veces complacen a sus padres mientras que otras consiguen el efecto contrario, supone una incertidumbre sobre la disponibilidad y capacidad de ayuda y respuesta de la figura de apego. En este caso estaremos ante un posible adulto ambivalente, caracterizado principalmente por una necesidad de agradar a los demás y un sentimiento constante de falta de cariño lo que le lleva a buscar desesperadamente la confirmación de que son queridos.

Imaginemos ahora unos padres que, a pesar de presentar consistencia en su comportamiento, se limitan a reforzar positiva y adecuadamente aquellos comportamientos referidos a la consecución de objetivos (logros, éxito, etc) a la vez que muestran frialdad afectiva. El adulto con estos antecedentes de rechazo afectivo tiene bastantes posibilidades de seralejadoo evitativo, caracterizado principalmente por la desactivación de sus necesidades de apego. Estos sujetos aprenden a negar tanto sus necesidades afectivas como la de los demás, mostrando una autosuficiencia emocional como mecanismo defensivo. Este mecanismo se activa mediante una idealización de los padres y el sí mismo y una gran necesidad de éxito, perfeccionismo, adicción al trabajo o materialismo. Muestran a su vez dificultades para intimar y permitir al otro sentirse entendido y querido, puesto que su objetivo es mantener a los demás los suficientemente alejado para no romper su coraza de autonomía.

Cuando la actuación parental se encuentra en el extremos de la insensibilidad, es bastante probable que surja un sujeto caracterizado por una imagen negativa de sí mismo junto a un miedo intenso al rechazo emocional (temeroso). Este es el estilo más cercano a la patología y con menos expectativas de éxito, puesto que presentan problemas de inhibición conductual que, unido al miedo al rechazo, hace que evite las situaciones sociales y las relaciones íntimas. En este proceso, ellos mismos socavan la posibilidad de establecer relaciones satisfactorias que pudieran modificar sus representaciones tempranas de apego.

Los estilos alejado y temeroso comparten la característica de la evitación de la intimidad; difieren sin embargo, en la necesidad personal de aceptación de los demás para mantener una consideración positiva de sí mismo. De forma similar, los grupos ambivalente y temeroso, se parecen en que ambos muestran una fuerte dependencia de los demás en la valoración de sí mismo, pero difieren en su disposición a implicarse en relaciones íntimas. Mientras el estilo preocupado “arriesga” buscando relaciones en las que implicarse emocionalmente, el temeroso las rehuye.

Por último, el estilo de apego ideal o seguro, se obtiene cuando existe una actuación parental que satisface las dos necesidades básicas: el ser tenido en cuenta y evaluado positivamente y la necesidad de control y predictibilidad. El modelo mental de relación de un sujeto seguro estaría formado por un sentido de confianza básico sobre la disponibilidad y accesibilidad del cuidador y una satisfacción de su necesidad de apego. Con esta seguridad de partida, es lógico que el sujeto seguro se atreva a explorar el entorno siendo capaz tanto de confiar en sí mismo como de pedir ayuda a los demás cuando la necesita.

Hemos de insistir en que la teoría no asume una evolución rígida del individuo. Así, un modelo de relación adulto seguro, no implica necesariamente unas experiencias infantiles de responsividad y disponibilidad. Significa que existe una flexibilidad cognitiva que permite la adaptación a las nuevas situaciones vitales del individuo, a través de la integración de información nueva y la modificación de la preexistente. La tabla 1 resume algunas de las características de estos estilos.

Hasta aquí he comentado brevemente la teoría del apego con el objetivo de que mis discusiones sobre la teoría racional emotiva tuviesen mayor claridad. Antes de comenzar, me gustaría señalar que si me he planteado estos interrogantes es, precisamente, porque considero la terapia cognitiva como uno de los mayores logros en la psicología. No me gustaría que mis dudas se entendiesen como meras críticas sino más bien como un intento de ampliar su perspectiva.

Cuando la terapia cognitiva es aplicada a problemas de relación, las actitudes disfuncionales que se trabajan son aquellas relativas a la excesiva dependencia de la pareja (Burns, 1980, Ellis,1989, Ellis, 2000). La tabla 2 señala las ideas pertenecientes a la subescala del amor que componen la escala de actitudes disfuncionales de Weissman.

 

 

No puedo ser feliz sin ser amado por otra persona
 
Si no gustas a otros, es probable que seas menos feliz
 
Si la gente que me preocupa me rechaza, significa que hay algo en mi que no está bien
 
Si alguien a quien amo no me ama, significa que no soy digno de amor
 
Estar aislado de los demás es razón para ser infeliz

Tabla 2. Subescala de amor del Das, Ariene Weissman

 

Se observa como las ideas de la subescala de amor tratan de las actitudes disfuncionales que desde la teoría del apego se asocian con un estilo de apego ambivalente pero, ¿dónde aparecen reflejadas las creencias del resto de los estilos afectivos inseguros? Es cierto que encontramos algunas actitudes disfuncionales relativas a aspectos de perfeccionismo que bien podrían servir para el estilo alejado, ¿pero que ocurre con las ideas relacionadas con la represión afectiva? ¿Acaso la independencia excesiva no puede ser signo de patología?

 

La idea irracional base sería “No puedo ser completamente feliz ni sentirme lleno como persona a no ser que sea amado por un miembro del sexo opuesto. El amor verdadero es necesario”. Como señala Burns “ La demanda o necesidad de amor para ser feliz es llamada dependencia” (Burns, 1980; p.267). Y mi pregunta es ¿siempre?

 

Mi posición es, en primer lugar, que necesitar a alguien, querer tener un vínculo afectivo con alguien no sólo no tiene porqué significar dependencia sino que además, si el vínculo es sano, implica una mayor seguridad personal. Que uno es más feliz en una relación de pareja ¿es realmente dependencia?, ¿no tiene parte de realidad? Me resisto a creer que los intentos por conseguir pareja se deban exclusivamente a los modelos sociales dominantes. Podrían alegarse otras múltiples razones, como la tendencia a lo largo de la evolución a formar relaciones, la crianza de los hijos, seguridad emocional, compañía, intimidad, desarrollo personal, etc. ¿Acaso uno no crece en una relación de pareja? No creo en la dependencia, sino en la construcción. Pero demos la vuelta a la pregunta “Uno es más feliz sin una relación de pareja”. ¿Por qué no se trata esta idea como irracional si fuese una pilar filosófico de la persona?. ¿Hasta que punto no está relacionada con un miedo al compromiso, un temor al daño emocional, una frialdad afectiva? Algunas dirán que no, pero ¿aquí no influyen los modelos de autosuficiencia e independencia marcadamente americanos?. Y si estas personas fueran además adictos al trabajo, anteponiendo su éxito personal a sus relacione afectivas en modo extremo, ¿ahí no habría que intervenir? ¿O es sólo necesaria la intervención cuando existe un “exceso” de manifestación emocional? Por supuesto que una dependencia emocional tiene consecuencias negativas, pero, en mi opinión, tantas como el desapego emocional.

Cuando se habla de amor, se tiende a asimilar a dependencia. Cuando digo que el tener un vínculo afectivo con alguien es una cuestión innata, no estoy haciendo referencia a tener un amor idealizado, que sea innato no implica una necesidad patológica que lleve a la persona a buscar desesperadamente y a costa de su propia valía el hombre o la mujer que le llene de felicidad. Lo que se consigue con un vínculo es que la persona desarrolle un sentimiento de seguridad afectiva básico cuya consecuencia no sea una búsqueda incesante del compañero, más bien al contrario, una seguridad que le permita sentirse bien a pesar de estar a miles de kilómetros de la figura de apego. Eso es un vínculo de calidad.

En su defensa de la individualidad, Burns continúa: “Si eres más independiente, no estás obligado a estar sólo- simplemente tienes la capacidad de sentirte feliz cuando estás sólo Cuanto más independiente eres, más seguro estarás en tus sentimientos” (Burns, 1980; p.268). No niego que ser autónomo sea más sano que ser una persona dependiente, pero ¿por qué enfatizar la autosuficiencia afectiva? Volvemos a asociar apego a dependencia. Y, ¿qué ocurre con las parejas de estos autosuficientes emocionales? ¿No corremos el peligro de tratarlas como dependientes cuando quizás sus demandas estén basadas en los problemas de interacción derivados?. Los estudios que han relacionado apego y calidad de la relación de pareja señalan que tanto los grupos ambivalente como los alejados presentan mayor número de rupturas en sus relaciones y una menor satisfacción en las mismas (Kirkpatrick y Hazan (1994); Jones y Cunningham (1996))

 

 

Ni dependencia ni autosuficiencia, opino que la solución ideal es mantener un equilibrio entre las necesidades de autonomía y necesidades afectivas. Sin menospreciar unas ni otras, puesto que como señala Bowlby “Tildar de regresiva la conducta afectiva de los adultos equivale a soslayar el papel vital que desempeña aquélla en la vida del hombre desde la cuna hasta la sepultura” (Bowlby, 1979, p. 129).

Antes de finalizar, me gustaría aclarar que si me he centrado en la pareja no es porque no considere las relaciones de amistad o las familiares menos importantes, sino porque conforme la persona crece, sus necesidades afectivas cambian y lo que en un principio significó la familia, o en etapas como la adolescencia, las amistades, en la etapa adulta creo que es la pareja la que ocupa un lugar principal. Es cierto que hay amistades que son un verdadero apoyo, pero prácticamente ninguna llega a alcanzar los niveles de intimidad e implicación emocional que se obtienen en una relación de pareja adaptada.

A modo de resumen y para terminar, mi crítica está referida al énfasis que los teóricos otorgan a las personas dependientes mientras olvidan por completo a aquellos sujetos que minimizan sus necesidades afectivas debido a una incapacidad para abrirse y disfrutar de la afectividad. Estoy convencida de que estas personas poseen una sería de actitudes disfuncionales que sería necesario descubrir, más aún teniendo en cuenta que hoy en día, los valores sociales les ayudan no a resolver sus problemas sino a endurecer aún más su coraza de independencia y su represión emocional. Espero que las personas dedicadas a la clínica sepan ver estas dificultades y a tenerlas en consideración.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Bartholomew, K. (1994). Assessment of individual differences in adult attachment. Psychological inquiry, 5, 23-27

Bowlby, J. (1969): Attachment and loss, Vol. 1: Attachment.New York: Basic Books. (Trad. cast.: El vínculo afectivo. Trad. por I. Pardal. Paidós. Barcelona, 1993).

Bowlby, J. (1973): Attachment and loss, Vol. 2: Separation. New York: Basic Books. (Trad. cast.: La separación afectiva. Trad. por I. Pardal. Paidós. Barcelona, 1993).

Bowlby, J. (1980):Attachment and loss. Vol 3, Loss, sadness and depression. New York: Basic Books. (Trad. cast.: La pérdida afectiva. Trad. por A. Báez. Paidós. Barcelona, 1993).

Bowlby, J. (1979): The making and breaking of affectional bonds.Londres:Tavistock Publications. (Trad. cast.: Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. Trad. por A. Guerra. Morata. Madrid, 1986).

Burns, D. Feeling Good. The new mood therapy. New York, New American Library, 1980.

Ellis, A. (1989). Reational-emotive couples therapy. Pergamon.

Ellis, A. (2000). Problemas de amor y sexo en las mujeres. En Ellis, A. Y Grieger, R. Manual de terapia racional emotiva. Desclée.

Harlow, H.F. y Zimmermann, R.R. (1959). Affectional responses in the infant monkey. Science, 130, 427-432.

Lorenz, K.Z. (1935). Der kumpan in der unwelt des vegels. Journal fur ornithologie, 83, 137-413.

Kirkpatrick, L y Hazan, C. (1994). Attachment styles and close relationships: A four year prospective study. Personal relationships, 1, 123-142.

Jones, J. Y Cunningham, J (1996). Attachment styles and other predictors of relationship satisfaction in dating couples.

Reme Melero Cavero
Promoción 11ª

¡MAMÁ, QUIERO SER PSICÓLOGA!

Desde mi corta experiencia como terapeutahe observadouna conducta en los clientes, muy común en la consulta, que no correspondía a la explicación que normalmente le he dado. La conducta: llanto, asociada a emociones positivas (alegría) y negativas (rabia). Todo esto como resultado de que el psicólogo les explicara el origen y mantenimiento de su problema (hipótesis), descubriendo de este modo que no estaban ni enfermos ni locos. A partir de ese momento la terapia funciona realmente bien. Son clientes que llevaban mucho tiempo esperando que algún profesional les hiciera trabajar duramente para solucionar su problema emocional.

Cuando evalúas los tratamientos anteriores, tus habilidades como terapeuta tienen que estar en plena forma porque las barbaridades que puedes oír son de distinta índole. Ejemplos de éstas pueden ser la aplicación de detención de pensamiento o resolución de problemas -en una sesión todo!-, en un trastorno obsesivo-compulsivo, qué pasada!!. Es muy normal que el cliente te pregunte por qué no le habían dado antes esa explicación tan lógica, por qué han estado cinco años medicándose, por qué le dijeron que estaba enfermo, por qué… Nuevamente habilidades del terapeuta, sobretodo habilidades de autocontrol emocional. Asertivamente solucionas el problema y centras al cliente en la importancia de estar en el momentoen el que está: empezando a resolver su problema.

En estas ocasiones recuerdas el corporativismo que existe entre la clase médica, pase lo que pase, o mejor dicho, hagan lo que hagan, y deseas que tu profesión goce del prestigio que merece y pueda crearse ese ambiente de “colegas” como el que impera en la medicina y otras profesiones. Yo personalmente me lo tomo muy en serio, y creo que tod@s l@s compañer@s que están leyendo este artículo también, pero hay muchos “profesionales” y medios de comunicación -no voy a mencionar ninguno, pero seguro que tendréis alguno en mente – que insisten en retrasar el momento en que nuestra profesión alcance el nombre que merece. Todo esto nos debería motivar a seguir trabajando como nos han enseñado y, claro está, nos tocará “coser muchos descosidos”.

Considero que somos profesionales privilegiados porque contamos con una multitud de recursos y conocimientos que otros profesionales carecen de ellos. Estamos cualificados para trabajar en diversos y diferentes contextos, siempre que actuemos con el método de trabajo que nos han enseñado: investigar, formarnos técnica y científicamente, evaluar, en primer lugar, y, siendo consecuentes con todo esto, proceder de una forma pragmática, lógica y eficaz. Los resultados son altamente gratificantes.

Quiero compartir con vosotr@s un proyecto que tengo en marcha y creo que resultaría muy positivo en nuestro trabajo. Consiste en realizar actividades (p.e. charlas) que difundan la función del psicólogo, en qué consiste la terapia, qué son los problemas emocionales.., es decir, la información general que nos gustaría que imperase en la calle y que diese una imagen diferente y real de los psicólogos como profesionales.

Por último, para darle sentido al título del artículo, confesaros que hace unos quince años -tenía sólo once- yo dije: ¡Mamá quiero ser psicóloga! Para mí es un sueño cumplido.

Una última reflexión. La carrera te da el nombre pero la profesionalidad sólo se consigue creyendo en lo que haces y trabajando duramente cada día.

¡Vale la pena!

Sara Calzado Lucas. Promoción 14

COCO 7; Editorial

Queridos amigos:

Este es nuestro séptimo número de CO·CO. Os habéis animado a escribir y aquí está el resultado: un COCO con muchas páginas!!. Vais a leer artículos de reflexión sobre el trabajo del clínico, tanto visiones optimistas como crudas. Pueden ser motivo de debate entre vosotros y podreis darnos vuestra opinión sobre ellos. Todo es válido menos la indiferencia.

También encontraréis un estudio sobre la felicidad, que desde luego nos interesa a todos, otro sobre las limitaciones afectivas de la terapia cognitiva y un tercero sobre el tratamiento de la adicción a las líneas telefónicas.

Deseamos que tengáis suerte los que hayáis solicitado en el COP la especialidad clínica. Sabemos que ha sido estresante y agotador la recolección de títulos, contratos y justificantes para los curriculums, pero valdrá la pena si acaba bien.

Para motivarnos un poco en la entrada del próximo año, queremos contaros que en la próxima Formación Internacional conoceréis al Dr. Arthur Freeman (Universidad de Filadelfia) uno de los grandes GRANDES de la Terapia Cognitiva. Hablará de un tema difícil “Trastornos de Personalidad”. Pero es un gran orador y un gran profesional, así que espero que nos aclare muchas cosas.

Os mandamos un fuerte abrazo y os deseamos una feliz Navidad y un feliz y lleno de trabajo año 2003.

 

 

Juan Sevillá y Carmen Pastor

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