CEREMONIA DE CLAUSURA DEL MÁSTER EN PSICOLOGÍA CLÍNICA. 13ª PROMOCIÓN. Un adiós especial

El pasado 29 de Junio se celebró el acto de clausura de la 12ª promoción del Máster en Psicología Clínica del Centro de Terapia de Conducta, que tuvo lugar, por primera vez, en el magnífico marco del teatro Ateneo mercantil.

 

Tras la presentación del acto, a cargo de los directores Carmen Pastor y Juan Sevillá, se nos obsequió con una excelente conferencia sobre agresores sexuales a cargo de, nada más y nada menos que, J. A. Carboles, catedrático de Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y destacado profesional que ha contribuido notablemente a incrementar el conocimiento y la dignificación de nuestra disciplina.

Nos presentó un resumen del interesante e innovador trabajo que está llevando a cabo como director de un grupo de estudiantes de su facultad, en el que se destacan las actitudes y creencias que pueden facilitar este tipo de agresiones. Acompañó su exposición con los últimos datos estadísticos acerca del perfil psicológico del agresor sexual, la actual situación de malos tratos en España…

Resultó un auténtico placer poder escuchar ese notable trabajo de boca de quien, una vez más, se ha constatado como una de las figuras cardinales de referencia dentro del panorama de la psicología española .

 

A continuación tuvo lugar el momento protagonista, en el que los alumnos de 1º y 2º curso del máster, éstos últimos ahora ex-alumnos, fueron circulando uno a uno por el estrado para recoger los diplomas y las felicitaciones de todos cuantos estábamos allí.

 

Y como todo evento que se precie acaba con un buen brindis, no podíamos esperar menos. Tras la seriedad y solemnidad del acto, tuvimos la ocasión de relajarnos y disfrutar de un vino de honor, acompañado de un delicioso cóctel en la terraza del Ateneo. Momento para el esparcimiento y la reunión con compañeros de distintas promociones a los que probablemente hacía mucho tiempo que no veíamos.

 

Apoyo profundamente la celebración periódica de este tipo de eventos que sirven entre otras cosas, como excusa para mantener el contacto con colegas, amigos y ¿cómo no? con el “alma mater” que contribuyó en nuestra formación como psicólogos clínicos. Y si de paso, tenemos la oportunidad de contactar con personalidades ilustres en el mundo de la psicología como Carrobles, ¿qué mas se puede pedir?

Mª Luisa Martín Orgilés

Promoción Máster 11ª

“USTED ES DEPRESIVO Y LO SERÁ SIEMPRE”

“Usted es depresivo y lo será siempre” esto es lo que le dijo el jefe de psiquiatría de la unidad mental a uno de mis primeros clientes, cuando este proponía que le rebajara un poco la medicación. Es verdad que el cliente llevaba 11 años en depresión y que el psiquiatra le había recetado “casi de todo”, incluso lo había tenido en cama inyectándole potentes antidepresivos y tranquilizantes, con lo que al no “desaparecer” la depresión concluía que eso era una “enfermedad crónica de mi cliente” y que si le disminuía la medicación iba a volver a estar “muy malito”. Os podéis imaginar con la cara de “hundido” con la que venía a mi consulta en la siguiente visita. Tenía que estar toda la sesión volviéndole a explicar qué era la depresión, cuál era su origen y mantenimiento así como hacerle ver los avances que había alcanzado con la terapia. En las siguientes sesiones seguíamos trabajando y él iba adquiriendo control sobre su estado emocional hasta la próxima visita con el psiquiatra. Entonces el cliente volvía a pedir al psiquiatra que le rebajara la medicación, porque estaba muy bien y estaba acudiendo a terapia, por supuesto el psiquiatra le decía que la terapia no le serviría para nada, que él era depresivo y lo sería siempre y que, además, venía el otoño y recaería… De nuevo volvía el sufrido cliente a mi consulta convencido que lo suyo no tenía remedio y con una cara de gran abatimiento, y con ello vuelta otra vez a empezar a explicarle qué era la depresión y como él la estaba superando aprendiendo las técnicas psicológicas. Al final, tras varias consultas en las que el cliente le decía al psiquiatra que estaba muy bien y que quería que le rebajara la medicación, éste accedió a rebajarle muy poquito porque, claro estaba, que él volvería a caer en la más profunda de las depresiones. Pero no fue así, sino que el cliente estaba cada vez mejor y aplicaba muy bien las técnicas que había aprendido. Cuando ya estabamos en seguimiento, vino el cliente y me dijo que él mismo se había retirado el poco medicamento que le quedaba, porque el psiquiatra seguía empeñado en no quitárselo, y él se había dado cuenta que no necesitaba las pastillas y que no quería seguir dependiendo de ellas para siempre. Pues si, compañeros, esta fue mi primera gran lucha contra el “establishment médico”; yo era una joven psicóloga, que tenía la consulta en su casa, “desafiando” la opinión de un médico “con mucha experiencia” y para más inri, jefe de la unidad de psiquiatría de un Centro de Salud. La verdad es que ganar esta batalla de credibilidad ante el cliente, fue lo más difícil de toda la terapia, aunque aún no sé muy bien cual fue la circunstancia determinante de que el cliente decidiera seguir la terapia conmigo y desatender la opinión del psiquiatra, quizá fuera que yo le explicaba y razonaba mis conclusiones, le hacía participar de ellas, incluso le recomendaba bibliografía que apoyaba lo que le estaba diciendo y el psiquiatra solo daba una opinión categórica; quizá fue el hecho de que el cliente se sentía “sujeto activo” del proceso de terapia y con el tratamiento médico era un “sujeto pasivo”, tal vez fuera mi actitud de trabajo, colaboración y entusiasmo en su mejora, o que yo le ofrecía una esperanza y el psiquiatra no simplemente que, tras 11 años de tratamiento farmacológico, había experimentado menos mejoría que con unos meses de terapia psicológica.

En realidad yo creo que fue la suma de todos estos factores lo que me hizo ganar la batalla y con ello, por qué no decirlo, ganar en seguridad y autoestima profesional tan importante cuando se está empezando a ejercer una especialidad científica “nueva” con respecto a otras ya establecidas durante siglos, como la medicina, en la que el mero hecho de tener el título da un prestigio que no nos da a nosotros (por ahora) el título de psicólogo clínico. Tal vez “casi” abocado al ejercício privado, mientras los médicos tienen toda una potente estructura detrás de ellos como es la Seguridad Social con sus centros de salud, hospitales…

A partir de esta terapia tomé varias decisiones, entre ellas, que yo no trabajaría en un Centro de Salud, pero que me trasladaría a un despacho grande, bonito y con “solera” en la población en la que trabajo. ¡Qué caray! La imagen cuenta y si no podía hacer nada con respecto a mi juventud y al hecho de ser mujer, sí podía hacerlo respecto al espacio físico donde se desarrolla la terapia. También decidí seguir trabajando y formándome ampliamente, porque esta era la primera de las arduas “batallas” que libraría a lo largo de mi vida profesional, y debía sentirme segura y respaldada por toda la ciencia en la que trabajo, y esto a veces, trabajando en solitario, es complicado.

Pues bien compañeros como imaginé fue la primera de muchas “batallas” en las que me he visto envuelta pues con los años me han seguido entrando casos en los que el psiquiatra o médico de cabecera se empeñaba en que la terapia no “servia para nada”, en los que se le decía a una persona con pánico que eso era para siempre y que se hiciera a al idea que iba a necesitar medicamentos de por vida, en los que le diagnosticaba a una persona con fobia social generalizada, trastorno corporal y depresión, tras 20 minutos de consulta que era paranoico y que lo sería siempre, cuando a mí me costó evaluar el caso 5 sesiones y muchos cuestionarios, autoinformes… además de entrevistarme con su mujer para que me aclarara y ampliara algunos puntos; en los que se decía a una madre de una niña tartamuda que lo suyo es genético y que siempre tartamudeará, unas veces más y otras menos… y el momento culmen fue cuando, a petición de un cliente, llamé a su psiquiatra para informarle de la evaluación y, hablando de los pensamientos de suicidio del cliente, me dijo, adquiriendo un todo de superioridad, que él ya se había dado cuenta por la cara del cliente, la verdad es que me quedé a cuadros y decidí, aunque cordialmente, dar por concluida la conversación.

Así pues con los años he ido ganando en edad, experiencia y credibilidad y en la actualidad incluso algunos médicos de la población, cuando ya no saben qué hacer con su paciente, me lo remiten. Incluso médicos de la Seguridad Social han confiado en mi criterio a la hora de dar el alta o la baja a un paciente y ya, para mayor satisfacción de todos, algún psiquiatra, al informarle el paciente que acudía a la consulta de un psicólogo, le ha dicho que la medicación es un apoyo temporal, pero que debe seguir trabajando a fondo en la terapia psicológica ¡Aleluya! Quizás soplan aires de cambio para la posición y el trabajo del psicólogo clínico. Por nuestra parte, compañeros, tenemos que seguir amando nuestra profesión, formándonos constantemente y estando dispuestos a trabajar y luchar mucho para que ésta, nuestra ciencia, y nosotros los psicólogos ocupemos el lugar que nos merecemos en la sociedad.

Amparo Guaita Sanchis

Máster 9ª promoción

EL ALTRUISMO

Tantas noticias sobre agresiones y violencias, tantas quejas de personas solitarias, tantos miedos, venganzas y odios me hacen reflexionar sobre la naturaleza bondadosa del ser humano y si es verdad que el altruismo existe o no.

A lo largo de su historia, el hombre ha evolucionado y ha desarrollado técnicas que le han permitido situarse en lo más alto de la escala evolutiva de este planeta. Ha destacado, y con diferencia, sobre los demás seres vivos. Tales niveles de progreso han sido alcanzados gracias a la vida en sociedad.

Un grupo siempre será más productivo que la suma de la productividad aislada de las partes. Esto es así porque, gracias el grupo, mientras unos vigilan y defienden al colectivo, otros pueden descansar y comer tranquilos, cuidar a las crías e incluso dedicarse a otras tareas lúdicas o no relacionadas con la mera supervivencia. Es gracias al grupo que existe el tiempo libre y la energía sobrante para dedicarla a otros menesteres diferentes de la ansiedad por sobrevivir.

Gracias a la vida en sociedad, no sólo se encontraban aún más protegidos los individuos, sino que más de ellos podían disfrutar de más momentos sin tener que pensar en defenderse, atacar y comer. Una vez satisfechas las necesidades básicas, había vía libre para la expresión creativa.

Fue entonces cuando el hombre pudo comenzar a desear alcanzar nuevas metas y desarrollar en el intento sus procesos creativos. Inventó objetos para mejorar su forma de vida. Estos nuevos productos permitieron al hombre expandirse y colonizar tierras nuevas que anteriormente resultaban demasiado austeras o crudas para soportar su, en realidad, frágil vida.

La clave de todo este progreso está, pues, en la cohesión del grupo y, en su extensión, la sociedad. Para esto el ser humano desarrolló el instinto de la angustia de separación que garantiza el cuidado y la atención de los más pequeños y que impide que una madre abandone su cría. Generalizó dicho instinto, probablemente, a través de la dependencia (de los adultos del grupo) de individuos jóvenes, que ya no necesitaban buscarse la vida a tan temprana edad y, en cambio, podían seguir jugando y descubriendo el mundo con mayor tranquilidad. Esto contribuiría a un incremento de la plasticidad del cerebro, permitiendo en último lugar los grandes avances tecnológicos que nos distinguen.

Al desarrollar dicho instinto, la capacidad de poder sentir lo que siente otro individuo del grupo se convirtió en una rasgo adaptativo. La empatía, es por tanto, el rasgo que permite nuestra vida en sociedad. Entendiendo la sociedad como un agrupamiento de individuos de una misma especie que facilita un desarrollo y una adaptación muy superiores a la posible por individuos aislados o grupos reducidos que ocuparían un exceso de su tiempo vital en programas de supervivencia básica.

Con esta definición quiero recalcar el hecho de que si los individuos que pertenecen a un colectivo, enmarcado en un contexto supuestamente social, sienten elevados niveles de ansiedad, teniendo activados, por ende, sus sistemas defensivos, y viven a diario con sus instintos de territorialidad exacerbados, habría que cuestionar la naturaleza social del grupo. El estrés y la competitividad laboral de hoy en día han hecho que los individuos conecten de forma casi permanente su programa básico de defensa y supervivencia en un contexto que en realidad permite una satisfacción plena y sobrada de las necesidades básicas. Esta activación del organismo es consecuencia de una forma de vivir individualista, contraria a la de la sociedad, como la he definido anteriormente. A su vez, tiene en su causa la desconexión con los sentimientos de los demás individuos. Es decir, la desaparición de la empatía. Así, a modo de círculo vicioso, aunque pensemos lo contrario, nos estamos alienando de lo que es vivir en sociedad.

 

 

 

 

 

Volviendo a las funciones de la empatía, en un desarrollo posterior, el individuo que era capaz no sólo de ponerse en lugar del otro, sino de anticipar sus movimientos, tenía una mayor capacidad de adaptación. La anticipación de futuros acontecimientos y actuaciones de los demás individuos presentaba una clara ventaja no sólo al portador de semejante atributo, sino al colectivo al que pertenece, al anticipar y solventar posibles dificultades venideras.

La empatía es la clave de nuestra evolución y los sentimientos egocéntricos (son reflejo de la activación del programa de supervivencia) llevan a un estancamiento en nuestro desarrollo.

Pero, en términos estrictamente conductuales, ¿qué es la empatía? Siguiendo esta línea de razonamiento, podríamos definirla como un refuerzo positivo interno, cuando lo que sentimos es el bienestar del otro. Es decir, sentir la felicidad de los demás nos hace sentir felices, determinando nuestra conducta en ese sentido. De la misma forma, la desdicha ajena, obraría a modo de castigo, al causarnos dolor o malestar, por lo que dejaríamos de ejecutar aquellas conductas que produjeran tales efectos adversos.

De todo esto concluyo que en una sociedad la territorialidad está fuera de lugar, así como la agresividad y la necesidad de defenderse contra miembros del propio colectivo (que en definitiva siempre se reduce a defender la supervivencia propia). Si ocurren estas situaciones agresivas y defensivas, la sociedad deja de cumplir y facilitar su función. Si se vive en sociedad, permitiendo que la empatía sea uno de los reforzadores principales, el desarrollo se ve favorecido y la sociedad como colectivo avanza y se ve capacitada para entretenerse en y perfeccionar el proceso creativo.

En definitiva, el altruismo existe , aunque comprendo que en la actualidad resulte difícil ver debido a la dinámica agresiva-defensiva en la que estamos inmersos y que probablemente sea resultado de la dificultad de adaptación de una gran mayoría de individuos a los avances técnico impulsados por una sociedad que ha evolucionado demasiado rápidamente para su “metabolismo”. En otras palabras, se nos ha “indigestado” la evolución y consecuentemente estamos perdiendo aquello que nos ha permitido llegar hasta esos precisos niveles de progreso.

La solución, a estas alturas, no creo que radique en dar un paso atrás, involucionar un poco, para luego ponernos al día a un ritmo más pausado, aunque con una guerra mundial quizá sea lo que ocurra, sino más bien resida en concienciarnos de cómo tantos cambios nos están afectando, de cómo nuestros mecanismos de supervivencia están activados innecesariamente, de qué manera la empatía y, en definitiva, el altruismo están desapareciendo. Creo que recuperando la comunicación entre las personas tanto en su formas más esenciales (las caricias y sonrisas) como en la más habitual (la conversación superficial) y, por supuesto, en su forma más evolucionada (la comunicación de ideas propias y proyectos de futuro) recuperaríamos la empatía perdida que nos facilitaría, a su vez, una adaptación menos dificultosa a todos aquellos cambios vertiginosos de nuestro mundo actual.

El psicólogo, que además es claramente un ser con motivaciones altruistas (la empatía es la base de la que parte), tiene en su trabajo la clave del saneamiento de la sociedad. Tenemos un importante papel que jugar en la mejora del mundo en que vivimos.

Guiomar Ramírez-Montesinos Krogulska

Psicóloga. Col: PV-6915. Tel: 606 16 40 40. Jávea

TERAPIA DE GRUPO EN UNA UNIDAD DE TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA.

En este artículo voy a restringirme a las terapias de grupo que estamos aplicando en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario “La Fe” de Valencia, unidad dirigida por el Dr. Luis Rojo. Previamente recordaré el concepto de Terapia de Grupo. Por tal se entiende la terapia basada en la utilización de pequeños grupos de pacientes, familiares u otras personas en forma planificada bajo guía profesional para inducir cambios en la conducta de aquellos.

Por una parte, cuando hablamos de “forma planificada” queremos decir que el grupo terapéutico no puede tener una composición aleatoria. Sus miembros deben:

•  Ser capaces de realizar la tarea grupal de examinar su conducta interpersonal

•  Estar motivados para participar en el tratamiento (esto es, sentirse insatisfechos con su modo habitual de realación con los demás)

•  Estar dispuestos a dar y aceptar feedback de modo respetuoso en el grupo

•  Estar abiertos a intentar nuevas conductas y formas de relación con los demás en el grupo

•  Comprometerse a asistir al grupo con constancia

 

Por otra parte, cuando hablamos de “guía profesional” queremos decir que El terapeuta grupal debe poseer ciertas habilidades sociales fundamentales:

•  Debe ser un interlocutor empático y sensible a la incomodidad específica que vivencia cada paciente en particular

•  Ha de descubrir las características de las situaciones que generan tensión

•  Debe estar al tanto de los fenómenos grupales y el modo en que afectan a la tarea grupal

 

 

 

Hay distintos tipos de terapia de grupo, según se utilice como criterio de clasificación el abordaje o el destinatario.

En la UTCA antes citada, aplicamos Terapias de grupo de tres tipos de abordajes diferentes:

•  Terapia psicoeducativa

•  Terapia cognitivo-conductual

•  Terapia interpersonal

 

Caracterizaré a continuación de forma breve estos tipos de terapia.

En primer lugar, por lo que respecta a la terapia grupal psicoeducativa, cabe decir que

•  Se estructura el grupo con el fin de suministrarle:

•  Pautas psicoeducativas

y

•  Estrategias de soporte que ayuden a combatir la desmoralización.

 

 

El componente psicoeducativo :

•  supone dar la información pertinente acerca de la naturaleza del trastorno con el objetivo general de favorecer cambios de actitud y de conducta;

y

•  tiende a eliminar los mitos y concepciones erróneas sobre el trastorno, corrigiendo los aspectos cognitivos equivocados en relación con la comida, la autoestima y las dificultades interpersonales.

 

 

 

En segundo lugar, la terapia cognitivo-conductual.

•  Combina la educación sobre los trastornos de la ingesta con el empleo de métodos conductistas y cognitivos.

•  El objetivo es lograr cambios a nivel cognitivo, afectivo y comportamental.

 

Entre los métodos conductistas aludidos figuran :

•  Autoevaluación

•  Planificación de comidas

•  Control de estímulos

•  Solución de problemas

 

Por su parte, con los métodos cognitivos se intenta corregir las distorsiones e ideas erróneas asociadas al trastorno, reemplazándolas por juicios racionales y realistas sobre la comida, la autoimagen y las relaciones interpersonales.

Los objetivos de estos métodos cognitivos son :

•  Detectar ideas disfuncionales acerca de comida, peso y forma corporales

•  Examinar la asociación entre autoestima y aspecto físico

•  Reestructurar imagen corporal alterada

•  Examinar la validez y función adaptativa de las ideas

•  Controlar estímulos

•  Solucionar problemas

 

 

En tercer lugar, la terapia interpersonal :

•  Está basada en el psicoanálisis y la escuela cognitivo-conductual, tiene como objetivo principal reducir las emociones negativas que aparecen como consecuencia de déficits en la esfera interpersonal.

•  Aborda de forma indirecta los trastornos de la alimentación, según el esquema siguiente:

Estrés interpersonal

 

Autoestima

 

Disforia

 

Emociones negativas

 

Trastornos de la alimentación

 

 

 

 

 

 

Según el destinatario de la terapia de grupo, ésta puede ser:

•  Terapia grupal de pacientes :

•  Terapia psicoeducativa

•  Terapia cognitivo-conductual

•  Terapia grupal de padres :

•  Terapia psicoeducativa

•  Terapia Interpersonal

 

 

Analizaremos brevemente estos distintos tipos de terapia de grupo

En primer lugar, la terapia psicoeducativa de pacientes que aplicamos en la UTCA del Hospital Universitario “La Fe”, consta de una serie de sesiones semanales (una por semana) de una duración media de 60 minutos que tiene lugar durante el período de hospitalización de la paciente.

Las sesiones tienen un papel informativo, de apoyo y motivacional, siendo la función de la información el que las pacientes tomen conciencia del tipo de trastorno que sufren y de sus riesgos.

En estas sesiones se tratan diversos temas, entre los que figuran :

•  Concepto y síntomas de los trastornos de la conducta alimentaria.

•  Factores biológicos, psicológicos, familiares y sociales de riesgo.

•  (Bas y Andrés, 2000) Pautas de conducta de la paciente ante las dietas, la insatisfacción corporal, el perfeccionismo, la baja autoestima, la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, la necesidad de control, la hiperrresponsabilidad, la agresividad, etc. de la paciente.

 

La terapia cognitivo-conductual, de momento, sólo se aplica a pacientes de bulimia nerviosa. Se sigue un protocolo de actuación inspirado en Fairnburn (1998), en el que se contemplan cinco etapas:

En la Etapa 1, el objetivo es mejorar la capacidad de autocontrol de la paciente. A este fin se usan autorregistros que:

•  aportan información significativa acerca del problema de alimentación.

•  ayudan a cambiar ..

En la Etapa 2, el objetivo es establecer un patrón de alimentación regular, usándose para ello técnicas de planificación de comidas y registros de control (monitorización). Asimismo en esta etapa se fija como objetivo adicional el que la paciente abandone los vómitos y el abuso de laxantes y diuréticos

 

En las etapas siguientes, los objetivos son buscar actividades alternativas sustitutorias, desarrollar en la paciente habilidades para manejar los problemas de la vida diaria que, si no se controlan, podrían desencadenar ingestas compulsivas, eliminar las dietas como uno de los principales desencadenantes y mantenedores de la ingesta compulsiva y desarrollar en la paciente la habilidad para manejar su preocupaciones acerca de la figura y el peso. Finalmente, a la paciente se le enseñan técnicas para evitar recaídas.

 

Como psicóloga, quisiera destacar algunas de las técnicas que en estas etapas se aplican para que las pacientes manejen (controlen) sus preocupaciones acerca de su figura y peso.

 

Para controlar los pensamientos catastróficos, se aplica terapia cognitiva. Para el control de las emociones negativas se enseñan las técnicas de respiración profunda y relajación. El afrontamiento de las preocupaciones por la figura y el peso se consigue mediante las técnicas de exposición interoceptiva y exposición in vivo. Se superan esas preocupaciones creando las situaciones temidas. Y, finalmente, se mantienen los logros mediante técnicas que, preparando afrontamientos futuros, evitan recáidas y reoprganizan la vida de la paciente.

Refiriéndonos estrictamente a la terapia cognitiva, como medio de controlar los pensamientos catastróficos, diré que este tratamiento es una forma estructurada de cuestionar la validez de los pensamientos automáticos, que se parece mucho al método científico, pues en lugar de aceptar los pensamientos como verdades incuestionables, les da el carácter de meras hipótesis que deben ser contrastadas empíricamente. Desde el momento que los pensamientos son meras hipótesis, pueden ser perfectamente cambiados , dado que son fruto del aprendizaje y, del mismo modo que los hemos aprendido, podemos desaprenderlos. Una forma muy eficaz de cambiar nuestros pensamientos es, precisamente, recibirinformación poderosa que los contradiga .

Como terapia cognitiva se aplica en la UTCA citada la Terapia Racional Emotiva (R.E.T.), que pasa por las siguientes fases :

•  Explicación del A-B-C a la paciente .

•  Explicación de los criterios de racionalidad

•  Objetividad

•  Intensidad y/o duración

•  Utilidad

•  Lenguaje

•  Discusión verbal o cognitiva

•  Búsqueda de alternativas

•  Discusión de las creencias que aparecen en la bulimia, y de los pensamientos irracionales

•  Creencias de control/descontrol :

•  Creencias sobre comida y peso :

•  Creencias sobre la propia imagen corporal :

•  Creencias de baja autoestima :

•  Tipos de pensamientos irracionales :

•  Personalización

•  Sobregeneralización

•  Catastrofismo

•  Todo o nada

 

 

Hasta aquí las terapias que se aplican a grupos de pacientes en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria “La Fe” de Valencia.

También se aplican técnicas grupales de padres, en concreto terapia psicoeducativa de padres y terapia interpersonal de padres.

Por lo que respecta a la terapia psicoeducativa, siguiendo las opiniones de Vandereycken, Castro y Vanderlinden (1991), tratamos a las familias son tratadas como meramentefamilias de un miembro hospitalizado y no como familias patológicas. Les ofrecemos soporte, orientación y asesoramiento educativo en orden a su tratamiento global y la adquisición de habilidades en la resolución de problemas.

El tratamiento consta de una serie de sesiones semanales (una por semana) de una duración media de 30 minutos que tiene lugar durante el período de hospitalización de la paciente.

Estas sesiones tienen un papel informativo, de apoyo y motivacional. La función de la información es que los padres tomen conciencia del tipo de enfermedad de su hija y de sus riesgos. La función de apoyo del asesoramiento familiar es básica dado que el enfrentarse al ingreso por razones psiquiátricas de un miembro de la familia suele generar sentimientos de culpa y preguntas sobre “en qué hemos fallado con nuestra hija”. Finalmente, la función motivacional permite redefinir el papel de los padres, haciéndoles abandonar la creencia de que ellos no pueden aportar nada

En estas sesiones se abordan temas similares a los tratados en la terapia psicoeducativa de pacientes.

 

Concluiré este breve panorama, abordando la terapia interpersonal de padres (TIP) que, asimismo, aplicamos.

Mediante la TIP , tratamos de mejorar las relaciones interpersonales entre padres e hijos, y cambiar la actitud de la familia hacia la paciente a través del conocimiento de la enfermedad y de las conductas problemáticas

El tratamiento consta de 13-16 sesiones semanales y una sesión de seguimiento cada dos meses, durante un período de 8 meses. Son sesiones de 70 minutos.

Las sesiones iniciales (siete en total) tienen como objetivos:

•  Identificar el área-problema

•  Analizar los síntomas de las familias y las relaciones interpersonales entre padres e hijos que están conectadas con los síntomas

•  Abordar los aspectos satisfactorios e insatisfactorios de las relaciones familiares.

•  Analizar las expectativas que la familia tiene respecto de la hija, y su grado de cumplimiento.

•  Abordar los cambios que la familia desearía que se diesen en las relaciones que mantienen con las pacientes.

•  Clarificar el área-problema (las disputas interpersonales), y fijar objetivos..

 

En las sesiones intermedias (asimismo, siete en total), los objetivos son ahora:

•  Identificar la disputa, sus causas y sus relaciones con los síntomas.

•  Elegir el plan de acción

•  Modificar las expectativas

•  Modificar la comunicación. Esta modificación pasa por enseñar técnicas para :

•  Escucha activa

•  Estilos de comunicación

•  Hacer y recibir cumplidos

•  Aprender a hacer y a recibir críticas

•  Aprender a afrontar la hostilidad

 

 

 

En las sesiones finales (cuatro o seis), se repasan las sesiones anteriores y se habla de cosas pendientes; se acuerdan seguimientos (más o menos a los 2 meses), se resuelven conflictos y se evalúan los resultados alcanzados en el tratamiento.

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Fairburn, C. (1998): La superación de los atracones de comida , Barcelona, Paidós.

Bas, F. Y Andrés, V. (2000): Trastornos de la alimentación en nuestros hijos , Eos, Madrid.

Yalom, V.J. y Vinogradov, S. (1998): “Terapia grupal interpersonal”, en Kaplan, H.I. y Sadock, B.J. Terapia de grupo , Ed. Médica Panamericana, Madrid, págs. 201-211.

Rose, S. (1998): “Terapia de grupo cognitivo-conductual”, en Kaplan, H.I. y Sadock, B.J. Terapia de grupo , Ed. Médica Panamericana, Madrid, págs. 224-233.

Harper-Giuffre, H. y MacKenzie, R. (1998): “Terapia de grupo en los trastornos de ingesta”, en Kaplan, H.I. y Sadock, B.J. Terapia de grupo , Ed. Médica Panamericana, Madrid, págs. 485-502.

Vandereycken, W., Castro, J. Y Vanderlinden, J. (1991): Anorexia y bulimia. La familia en su génesis y tratamiento , Barcelona, Martínez Roca.

Fernández Moreno, L. (2000): La familia como grupo. Abordaje interpersonal , Material Mimeografiado del Diploma de Capacitación en Unidades de Trastorno de la Conduca Alimentaria, EVES, Valencia.

Turón Gil. (1997): Trastornos de la alimentación. Anorexia nerviosa, bulimia y obesidad , Barcelona, Masson.

Bel Villar, M. T. (1997): “Grupos psicoterapéuticos en los trastornos alimentarios”, en Turón Gil. Trastornos de la alimentación. Anorexia nerviosa, bulimia y obesidad , Barcelona, Masson, págs. 195-208.

Fernández-Aranda , F. Y Turón Gil, V.J. (1998): Trastornos de la alimentación. Guía básica de tratamiento en anorexia y bulimia , Barcelona, Masson.

Gloria Cava

Psicóloga

UTCA Hospital Universitario “La Fe”

Valencia

ESTUDIO DE CASO: HIPOCONDRÍA

PRESENTACION DEL CLIENTE

 

María, 33 años, de profesión liberal, trabaja en un gabinete de prensa.

Acude a consulta diciendo que tiene algo malo en la cabeza o en la parte posterior de los ojos.

Llama muy asustada pidiendo cita para lo antes posible porque su caso es urgente, se encuentra muy mal y está muy nerviosa.

Durante la evaluación llama un par de veces diciendo que se encuentra muy mal y preguntando si puede salir de viaje al día siguiente.

Hace 1 año y medio que se le ha diagnosticado un problema de circulación que le provoca que el gel vitrio del ojo se espese formando grumos y como consecuencia vea si se fija detenidamente unos puntitos negros. La enfermedad no reviste gravedad.

 

EVALUACION

 

Se utilizaron autorregistros: situación, qué pienso, qué siento , qué hago. Dándole la opción de que si le causaba mucha ansiedad rellenarlo se limitara a hacerlo 2 días entre semana y uno de fin de semana.

En el momento en que se acepta probar la hipótesis alternativa lleva un registro muy simple de palotes donde apunta día y hora en la que nota alguna molestia y al lado anota que molestia siente para comparar con la línea base y así probar que con la terapia mejoran los síntomas.

La mayoría de experimentos y exposiciones llevan un registro muy simple para comprobar que siente y nivel de ansiedad.

 

El mayor problema en este caso a la hora de evaluar se ha dado al tener varias respuestas que funcionaban también como estímulos.

 

 

ANALISIS FUNCIONAL

 

ORGANISMO

 

Origen y evolución del problema

 

Padres bastante mayores y ya con achaques.

Hace 10 años que el padre tuvo cáncer de vejiga en la actualidad superado.

Hace 2 años que el padre tuvo una parada respiratoria por una neumonía, estuvo muy grave. Estaba ella sola y le afecto mucho. Desde entonces está pendiente de su padre pero sobre todo de ella. Hace 1 año lo vuelven a ingresar por un problema digestivo.

Al mismo tiempo tiene problemas en el trabajo, se queda en paro y tarda unos meses en encontrar trabajo teniendo que hacer frente a la hipoteca de un piso. Cuando encuentra trabajo su jefe más directo le boicotea su trabajo hasta que al cabo del tiempo se decide a hablar con un superior que la pone a prueba. Hace muy poco tiempo que está bien considerada en su trabajo y se encuentra a gusto.

Hace 1 año y medio le diagnostican un problema circulatorio que le afecta levemente a la visión.

Al poco tiempo comienza a tener problemas de ansiedad.

 

Estilo personal

 

Presenta una filosofía irracional de base sobre la salud: “Hay que encontrar siempre una explicación para todos mis síntomas físicos”, “Los cambios corporales son signo siempre de que algo va mal”, “A los médicos, a menudo, se les pasan por alto enfermedades serias”, ”La única forma de detectar una enfermedad es hacer pruebas muy detalladas”, “La causa más frecuente de no sentirse bien es tener una enfermedad seria”.

Actualmente está tan alterada que no puede concentrarse, falta al trabajo para ir al médico o se sale para tomarse una tila o la tensión.

Es muy inteligente, trabajadora, perfeccionista, muy segura en cuanto a su trabajo pero insegura en cuanto a sus relaciones interpersonales, sobre todo le afecta “el qué dirán”

Utiliza autoinstrucciones y sabe relajarse aceptablemente.

 

Variables biológicas

 

Toma VALIUM 10: 0-0-1 recetado por el neurólogo.

 

 

 

 

 

 

 

ESTIMULOS

R. COGNITIVA

R. FISICA

R. MOTORA

CONSECUENCIA

INTERNOS:

•  Mareo

•  Dolor de cabeza

•  Presión en las sienes

•  Presión en la cabeza

•  Venas hinchadas y bultos en las sienes delante de las orejas

•  Puntitos negros cuando mira fijamente objetos, letras…

 

EXTERNOS:

•  Al despertarse

•  Al acostarse

•  Leer los periódicos en su trabajo nada más llegar

•  Autobús: mirar rótulos comerciales.

•  Mirarse al espejo

 

 

 

 

•  Me quedaré ciega

•  Y si tengo una enfermedad grave o rara no detectada por el oculista?

•  Tengo las venas de las sienes muy hinchadas y más oscuras. Seguro que tengo un tumor cerebral

•  No estoy bien, seguro que tengo algo

•  Me va a entrar otra vez la presión en la cabeza

•  Y si me vuelve esta noche la presión en las sienes y me pongo peor?

•  Estoy enferma

•  Me voy a morir por un tumor cerebral

•  Me van a tener que llevar al hospital esto no es normal.

•  Se mueven las líneas, las letras,…, esto no es normal, de cada vez estoy peor, Seguro que tengo algo grave

 

Operante:

 

•  Me ha bajado la regla eso lo explica todo

•  No me duele la cabeza en 2 o 3 días, si tuviera algo malo me dolería siempre, por lo tanto estoy mejor

 

•  Mareo

•  Aturdimiento

•  Inquietud

•  Miedo

•  Taquicardia

•  Hormigueo en las piernas

•  Problemas de concentración

•  Problemas digestivos (diarreas)

Distracción:

•  Oír música

•  Oír radio

•  Ver TV

•  Relajarse

 

Comprobar:

•  Mirar fijamente objetos y/o letras

•  Mirarse al espejo

•  Dedos delante las orejas, en las sienes

•  Tomar:

Valeriana, tila, valium, termalgin

La tensión.

Reasegurar.

Ir a médicos:

•  Otorrino

•  Neurólogo

•  Oculista

 

Amigos y familia:

•  Preguntar si ven o notan bultos en las sienes

•  Preguntar a amiga farmacéutica

 

No ponerse las lentillas

Leer menos

Beber mucha agua

 

•  Acabar pronto el repaso de prensa

•  No leer muy seguido los párrafos

•  Y cambiar de actividad

 

 

 

Refuerzo negativo

 

Nº DE SESION

OBJETIVOS

TAREAS

 

1ª Entrevista

 

 

 

 

 

2ª Entrevista

 

 

 

3º Entrevista

 

4º Sesión

 

 

 

 

 

5ª Tratamiento

 

 

 

 

 

 

6º Tratamiento

 

 

 

 

7ª Tratamiento

 

 

 

8ª Tratamiento

 

 

9ª Tratamiento

 

 

 

10ºTratamiento

 

 

 

11ªTratamiento

 

 

12ªTratamiento

 

13ºTratamiento

 

14ªTratamiento

 

 

15ªTratamiento

 

16ªTratamiento

 

17ªTratamiento

 

 

18ºTratamiento

 

Evaluación

 

 

 

 

 

Evaluación

 

 

 

Evaluación

 

Explicación de la hipótesis: confrontar su hipótesis(trastorno orgánico) con la hipótesis alternativa que le planteo(la ansiedad provoca las sensaciones físicas).

Educación sobre que es ansiedad.

 

Resumen de la sesión anterior.

Establezco un trato terapéutico en el que admite probar mi hipótesis.

A partir de aquí el objetivo general es probar mi hipótesis.

Pautas para la familia y amiga.

 

Explicación del A-B-C.

Criterios.

Preguntas para cuestionar pensamientos hipocondríacos.

 

Resumen de la sesión anterior.

Discusión cognitiva en la consulta.

 

 

Discusión cognitiva y búsqueda de alternativas

 

 

Discusión cognitiva.

Explicación de lo que es un experimento conductual y formas de hacerlos.

 

Discusión cognitiva.

Proponer entre las dos experimentos conductuales.

 

 

Idem, enseñándole técnicas verbales de reatribución.

 

 

Idem.

 

Idem, quitando escapes.

 

Explicación de la exposición y prevención de respuesta.

 

Idem

 

Discusión ideas cognitivas de base

 

Entrenamiento en el manejo de conductas de riesgo para la salud.

 

Prevención de recaídas.

 

•  Historia personal: Pastor y Sevillá, 1990)

•  Biblioterapia: Podría ayudarme un psicólogo. (Pastor y Sevillá, 1994)

•  Autorregistro

 

 

•  Inventario de creencias irracionales sobre la salud

•  Autorregistro

 

 

•  Autorregistro

 

•  Reflexionar sobre lo explicado en la sesión.

 

 

 

 

 

•  Pactar escapes y conductas de reaseguración(ya para toda la terapia): médicos, consultas, pruebas

médicas, reaseguración, consultar conmigo antes de ir.

 

 

•  Registro A-B-C

•  Repasar las preguntas.

 

 

 

•  Registro A-B-C

•  Hacer en casa por escrito la discusión cognitiva de la consulta.

 

•  Discusión cognitiva y búsqueda de alternativas

 

 

•  Discusión cognitiva

•  Experimento conductual.

•  Registro.

 

•  Idem.

 

 

 

•  Idem

 

 

•  Idem

 

•  Idem

 

•  Exposición y prevención de respuesta.

•  Registro.

 

•  Idem

 

•  Idem más discusión cognitiva

 

•  Buscar situación de riesgo y afrontarla

 

 

•  Provocar situación negativa y exposición.

 

EXPERIMENTOS CONDUCTUALES Y EXPOSICIÓN

 

•  Experimento de atención selectiva: (sesión 9)

Focaliza todas tus sensaciones corporales en el brazo izquierdo. Quiero probar que esto aumenta las sensaciones, sube la ansiedad y que incluso puede notar sensaciones en el otro brazo.

 

•  Probar las predicciones del sujeto: (sesión 10)

-¿Qué pasaría si provocáramos algo que tu crees que es perjudicial para tu salud, por ejemplo mareos?

-Me marearía mucho, la cabeza empezaría a darme vueltas, se me subiría la sangre a la cabeza y me pondría muy enferma, se me podría remover algo por dentro de la cabeza o de los ojos.

-Bien, pues vamos a probarlo: da vueltas sentada en una silla giratoria y luego da vueltas sobre ti misma.

 

•  Experimento conductual anterior más técnica de reatribución: gráfica de queso(sesión 11)

-¿Qué otras causas pueden generar mareo que no sean un tumor cerebral?, lístalas y pon que porcentaje atribuirías a cada una.

 

•  Procedimientos paradójicos: (sesiones 12 y 13)

Comprueba que sucede con tus sensaciones físicas y con tu ansiedad si te tocas durante 1 día varias veces delante de las orejas. Verás como las sienes se ponen rojas y se inflaman un poco los nervios que tocas.

En la siguiente sesión haremos exposición con prevención de respuesta: te tocarás 1 vez cada dos días sin comprobar en el espejo como estás.(comprueba 1 vez porque es estímulo y si dejara de hacerlo estaría escapando, hay que dejarla con la duda).

 

•  Procedimientos paradójicos:

Mira fijamente un anuncio de un periódico varias veces al día y comprueba que sucede con tus sensaciones físicas y con tu ansiedad.

En la siguiente sesión mira fijamente un anuncio pero solamente 1 vez en cada hora sin comprobar lo que ocurre.

 

•  Estrategia del modelo dual:

Cotejando la evidencia de que mi problema es un problema físico (tumor cerebral) en contra de la evidencia de que creo tener un problema físico grave.

 

•  Investigación:

Pregunta a la gente que más cerca tienes que les ocurre si se quedan mirando fijamente un objeto y compáralo con lo que te ocurre a ti.(controlando que no reasegure: lo pregunta sólo una vez y ya no comprueba más)

 

•  Mirarse al espejo dos veces al día sin comprobar nada y quedarse con la duda.

 

•  Al despertarse y acostarse mirar fijamente objetos de la habitación durante unos segundos y no comprobar más. Hacerlo 3 veces a la semana.

ANA MOLINA MOLINA

¿HIPERACTIVIDAD, DEPRESIÓN O… FALTA DE SUEÑO?

Es sorprendente observar cuántos niños llegan a la consulta “etiquetados” como hiperactivos, y cuántos adolescentes llegan “etiquetados” como depresivos. Pero lo más sorprendente es, que al hacer la evaluación, a la conclusión que llegamos es que su problema está relacionado con el “sueño”.

 

Actualmente, los niños llevan ritmos muy fuertes de vida; han de madrugar mucho según el horario de trabajo de los padres, algunos van a la “escola matinal”, han de rendir académicamente, han de cumplir con las actividades extraescolares…, y estos mismos niños (y también otros) son los que por las noches se acuestan después de las 11h. porque los padres han llegado tarde y no los han visto en todo el día, porque quieren ver los Simson o porque no pueden perderse el capítulo de “compañeros”.

 

De manera que nos estaríamos enfrentando con niños y adolescentes que tienen una falta crónica de horas de sueño.

 

Este es un problema serio que afecta directamente al niño y al adolescente e indirectamente al medio familiar.

 

Ante una privación de sueño, las áreas que se ven afectadas son tres:

 

•  cognitiva (con fallos en la memoria y confusión mental)

•  motora (con fatiga y somnolencia)

•  emocional (con irritabilidad, sentimientos depresivos y agresividad)

 

De estas tres, el área emocional es la que se ve más afectada, y después el rendimiento cognitivo, produciéndose en general un incremento de la irritabilidad y la impulsividad, y un descenso de la atención y el autocontrol, por lo que se necesitará más esfuerzo y más motivación para poder realizar cualquier tarea.

 

Es curioso, pero los niños en edad escolar , ante la pérdida de sueño, a corto plazo no muestran somnolencia, están mucho más activos, más inquietos y más irritables, lo que hace que los padres estén todo el tiempo pendientes de ellos llamándoles la atención por su “mal comportamiento”, consiguiendo que los niños estén más oposicionistas y toleren mal la frustación, llegando a provocar situaciones límites que alteran el medio familiar.

 

Suelen estar desatentos y esto afecta directamente a su rendimiento escolar, disminuyéndolo, pudiendo en ocasiones acabar en fracaso escolar.

 

Cuando un niño “responsable” observa que pese a que se esfuerza sigue manteniendo el fracaso escolar, a largo plazo es probable que empiece a estar más apático y que pierda interés por los temas escolares dado el esfuerzo mental que suponen, y como consecuencia puede que termine rechazando las tareas escolares e incluso abandonando los estudios o bien, que se sienta frustrado e impotente, pensando que no tiene capacidad y que “no podrá estudiar una carrera”, afectando negativamente a su autoestima y pudiendo presentar síntomas depresivos.

 

El adolescente preocupado por sus estudios, al detectar una bajada en su rendimiento escolar va a tratar de compensarlo y probablemente se quedará a estudiar más por la noche, tomará estimulantes (café, Coca-cola…), fumará más (si es fumador) porque está más nervioso, lo que agravará la situación y empeorará la calidad de su sueño.

Además el adolescente, contrariamente al niño escolar, está muy somnoliento por la mañana, no se acostaría por la noche pero tampoco se levantaría por la mañana. Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo empezará a estar agotado físicamente, a no rendir mentalmente, teniendo “lapsus” y “déficits” de atención, a estar más apático e incluso deprimido, disminuyendo su rendimiento y presentando fracaso escolar.

 

Según la Dra. M. Carskadon, no es cierto que los adolescentes necesiten dormir menos que los niños en edad escolar, en sus últimas investigaciones los resultados apuntan a que éstos necesitan dormir más, sin embargo debido a los cambios físicos (hormonales), cambios ambientales (paso del colegio al instituto…), y cambios en los horarios y en los hábitos de estudio (empiezan a estudiar más por la noche…), suelen dormir menos de lo que necesitan y como consecuencia van a estar excesivamente inquietos y excitados, preocupándose en exceso por “sus cosas”, generando ansiedad y miedos ante distintas situaciones estresantes para ellos (exámenes, relaciones sociales, adaptación escolar…).

 

Es situaciones extremas, como en épocas de exámenes, pueden llegar a no dormir nada o si lo hacen son menos de 5 horas, lo que a veces puede desatar, en sujetos vulnerables, un episodio psicótico.

 

 

Por otro lado, suele ser frecuente que los niños y adolescentes que no descansan bien presenten cefaleas, e incluso se vean involucrados en más accidentes al verse disminuidos sus reflejos y no prestar atención.

 

Por todo esto, mi objetivo al escribir estas líneas es recordar la importancia de la calidad del sueño en la edad escolar y adolescencia y las consecuencias que puede tener su privación, así como la sugerencia de tenerlo en cuenta para un posible diagnóstico diferencial con

 

•  trastorno por déficit de atención con hiperactividad

•  depresión

 

antes de iniciar un tratamiento.

Magdalena Cubel Alarcón

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