CAMBIOS DEL DSM- V RESPECTO AL DSM – IV- TR

Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos

Esquizofrenia

Dos cambios en el criterio A de esquizofrenia. Primer cambio, en el DSM anterior solo se requería un síntoma si las ideas delirantes son extrañas o existían alucinaciones, en el DSM V se necesitan dos síntomas del criterio A para el diagnóstico de esquizofrenia, en vez de sólo uno, debido a la no especificidad de los síntomas Scheneiderianos y la baja fiabilidad de la distinción entre delirios extraños y no extraños. Segundo cambio, se añade un requisito en el criterio A, que el individuo debe tener al menos uno de estos tres síntomas : delirios, alucinaciones y habla desorganizada. Al menos uno de estos síntomas positivos es necesario para el diagnóstico fiable de esquizofrenia. Subtipos de esquizofrenia Se eliminan los subtipos del DSM IV debido a su limitada estabilidad diagnóstica, baja fiabilidad y poca validez. Estos subtipos tampoco han demostrado tener una respuesta al tratamiento o un curso longitudinal diferenciado.  En vez de los subtipos, se incluye en la Sección III una aproximación dimensional para puntuar la severidad de los síntomas y para captar la importante heterogeneidad de los tipos de síntomas y su gravedad presentes en los individuos con trastornos psicóticos.

Trastorno esquizoafectivo

Se incluye como requisito que un episodio depresivo grave haya estado presente durante la mayor parte del trastorno aparte de cumplir el criterio A. Este cambio se ha basado en cuestiones conceptuales y psicométricas. Convierte el diagnóstico en longitudinal en vez de transversal, más comparable a la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el trastorno depresivo mayor. El cambio también se ha hecho para mejorar la fiabilidad, la estabilidad diagnóstica y validez del trastorno, mientras que reconoce que la caracterización de los pacientes con síntomas psicóticos y del estado de ánimo, que concurren ó en diferentes momentos de la enfermedad, ha sido un reto clínico.

Trastorno delirante

En el criterio A ya no se incluye el requisito de que los delirios deben ser no extraños.

Catatonia

Se usan los mismos criterios para diagnosticar catatonia tanto en los trastornos psicóticos, bipolares, depresivos, ó trastornos médicos no especificados. Se requieren tres síntomas catatónicos (de un total de 12)

Trastornos bipolares y relacionados

Trastornos bipolares

Para mejorar la exactitud del diagnóstico y facilitar la detección temprana en contextos clínicos, el criterio A para episodios maníacos ó hipomaníacos ahora enfatiza los cambios en actividad y energía, así como del estado de ánimo.  En el DSM-IV el diagnóstico de trastorno bipolar I, episodio mixto, que requería que el individuo a la vez cumpliera los criterios tanto para manía como para episodio depresivo mayor, se ha eliminado. En el nuevo DSM se especifica la etiqueta “con características mixtas”, y se aplica a episodios de manía o hipomanía con características depresivas, ó a episodios de depresión en el contexto de un trastorno depresivo mayor o trastorno bipolar, donde características de hipomanía o manía están presentes.

Otros trastornos bipolares específicos o relacionados

El DSM V permite especificar condiciones particulares para trastornos bipolares y relacionados, incluyendo categorizar individuos con una historia pasada de trastorno depresivo mayor que cumplen todos los criterios de hipomanía, excepto el criterio de duración (al menos 4 días consecutivos). También se diagnosticaría trastorno bipolar y relacionado, si no están presentes todos los síntomas de hipomanía para cumplir el criterio de trastorno bipolar II completo, aunque la duración sea suficiente de 4 o más días.

Trastornos depresivos

DSM V incluye varios trastornos depresivos nuevos como : el Trastorno disruptivo de desregulación emocional ( niños hasta 18 años con irritabilidad persistente y frecuentes episodios de descontrol conductual extremo, para evitar su sobrediagnótico y sobretratamiento como trastorno bipolar) y el Trastorno disfórico premenstrual (que en el DSM IV aparecía en el apéndice B, y que se ha incluido como trastorno debido a la fuerte evidencia científica recabada). La distimia del DSM IV ahora entra en la categoría de Trastorno depresivo persistente, que incluye tanto el trastorno depresivo mayor crónico como el trastorno distimico previo.

Trastorno depresivo mayor

No han cambiado ni los criterios, ni el requisito de duración de al menos dos semanas.  La presencia de “características mixtas” en un episodio de trastorno depresivo mayor aumenta la probabilidad de que la enfermedad esté dentro del espectro bipolar; sin embargo si el individuo nunca ha cumplido los criterios para un episodio maníaco o hipomaníaco, se mantiene el diagnóstico de trastorno depresivo mayor.

 

Exclusión del duelo

En el DSM IV no se diagnosticaba trastorno depresivo mayor si exístian síntomas depresivos que duraban menos de dos meses tras la muerte de un ser querido. Se ha quitado esta exclusión por duelo del DSM V por varios motivos. Primero para eliminar la idea de que el duelo dura solo dos meses, cuando la mayor parte de profesionales reconocen que la duración del duelo suele ser de 1-2 años. Segundo, porque se reconoce que el duelo es un estresor psicosocial grave que puede precipitar un episodio depresivo mayor en un individuo vulnerable, generalmente poco después de la pérdida. Cuando ocurre un trastorno depresivo mayor durante un proceso de duelo, se incrementa el riesgo de sufrimiento, sentimientos de inutilidad, ideación suicida, peor funcionamiento laboral e interpersonal, y se aumenta el riesgo de sufrir Trastorno por duelo persistente (duelo patológico), que se incluye en el DSMV dentro de “Trastornos para el estudio futuro” con criterios específicos. Tercero, la depresión mayor relacionada con el duelo es más probable que ocurra en individuos con historial personal o familiar de episodios depresivos. Está influido genéticamente y está asociado con características de personalidad similares, patrones de comorbilidad y riesgo de cronicidad y/o recurrencia como los episodios depresivos mayores no relacionados con el duelo.  Finalmente, los síntomas depresivos asociados con el duelo, responden a los mismos tratamientos farmacológicos y psicosociales que los síntomas depresivos no relacionados con el duelo.  Aunque la mayoría de la gente pasa un duelo sin desarrollar un trastorno depresivo mayor, la evidencia apoya que se incluya como uno de los estresores que puede precipitar un episodio depresivo mayor.

Especificaciones para los trastornos depresivos

Se proporcionan guías al clínico para evaluar el pensamiento suicida, planes, y la presencia de otros factores de riesgo para destacar la prevención del suicidio en el tratamiento

Trastornos de Ansiedad

El DSM V ya no incluye el TOC dentro de los trastornos de ansiedad (ahora está incluido en los Trastornos Obsesivos Compulsivos y trastornos relacionados). El DSM V ya no incluye el el TEPT ni el Trastorno por Estrés Agudo dentro de los trastornos de ansiedad (ahora están incluidos en Trastornos relacionados con el trauma y estresores). Sin embargo, el orden secuencial de estos capítulos en el DSM V refleja la cercana relación entre ellos.

Agorafobia, Fobia específica y Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social)

Primero, se elimina el requisito de que los mayores de 18 años reconozcan que su ansiedad es excesiva o irracional. En cambio se especifica que la ansiedad debe ser desproporcionada para el peligro o amenaza real de la situación, teniendo en cuenta los factores culturales. Segundo, el criterio de 6 meses de duración se aplica ahora a todas las edades, para reducir el sobrediagnóstico de miedos transitorios.

Ataque de pánico

Se cambian los diferentes tipos de ataques de pánico del DSM IV por los términos esperado e inesperado

Trastorno de pánico y agorafobia

Ambos diagnósticos no están relacionados en el DSM V, son dos diagnósticos con criterios separados. Este cambio reconoce que un número importante de individuos con agorafobia no tienen  síntomas de pánico.

Trastorno de Ansiedad Social (Fobia Social)

El término “generalizada” se ha eliminado y sustituido por “situaciones de ejecución” (ejemplo, hablar en público). Estos individuos se diferencian en términos de etiología, edad de inicio, respuesta fisiológica y respuesta al tratamiento.

Trastorno de Ansiedad por Separación

En el DSM IV estaba incluido en la sección “Trastornos en la infancia y adolescencia”, y en el DSM V pasa a los Trastornos de Ansiedad. Se elimina el criterio de inicio antes de los 18 años, se han especificado de forma más adecuada los síntomas del trastorno en los adultos (por ejemplo, las conductas de evitación pueden ocurrir en el trabajo) y se incluye un criterio de duración de al menos 6 meses, para diferenciarlo de miedos transitorios.

Mutismo selectivo

En el DSM IV estaba incluido en la sección “Trastornos en la infancia y adolescencia”, y en el DSM V pasa a los Trastornos de Ansiedad, ya que la gran mayoría de niños con este trastorno son ansiosos.

Trastornos obsesivo – compulsivos y relacionados

Incluye nuevos trastornos como Trastorno de acumulación, Trastorno de excoriación (“rascarse la piel ó dermatilomanía”), Trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados inducidos por sustancias o medicamentos y debidos a otras condiciones médicas.  La tricotilomanía en el DSM IV dentro de los Trastornos de control de impulsos, ahora se denomina Trastorno de tricotilomanía o de arrancarse el pelo , y se incluye en el DSM V dentro de los trastornos obsesivo – compulsivos y relacionados.

Especificaciones : se ha refinado la especificación de “con pobre insight” para permitir la distinción entre individuos con buen ó adecuado insight , pobre insight o insight ausente/delirante (completa convicción de que las creencias del trastorno obsesivo compulsivo son ciertas). Similares especificaciones de “insight” se han incluido para el trastorno dismórfico corporal y el trastorno de acumulación. Se ha incluido la especificación “relacionado con tics”, debido a la creciente literatura sobre la comorbilidad actual o pasada de un trastorno por tics, y las implicaciones clínicas de esta comorbilidad.

Trastorno dismórfico corporal

Se ha añadido un criterio diagnóstico de “conductas ó actos mentales repetitivos como respuesta a un defecto percibido en la apariencia física”. Se especifica “con dismorfobia muscular”

Trastorno de acumulación

Los datos disponibles no indican que la acumulación sea una variante del trastorno obsesivo compulsivo u otro trastorno mental, sino que hay evidencia de la validez diagnóstica y utilidad clínica de un trastorno de acumulación, que refleja la dificultad persistente de deshacerse de posesiones, por la necesidad percibida de guardarlas y el malestar asociado a tirarlas Este trastorno puede tener correlatos neurobiológicos únicos, y está asociado con un deterioro significativo.

Trastornos obsesivo compulsivos y relacionados no especificados

Como por ejemplo, Trastorno de la conducta repetitiva centrada en el cuerpo (conductas repetitivas, a parte de arrancarse el pelo ó la piel, como comerse las uñas, morderse los labios…,y los intentos repetitivos de disminuir ó parar esas conductas). O por ejemplo, los Celos obsesivos,caracterizados por la preocupación no delirante por la infidelidad percibida de la pareja.

Trastornos relacionados con estresores y traumas

Trastorno por estrés agudo

La mayor novedad es que en el criterio A, hay que explicitar si el evento traumático fue experimentado directa o indirectamente, ó se fue testigo, y se elimina el criterio A2 respecto a la reacción subjetiva, ya que las reacciones agudas postraumáticas son muy heterogéneas.

Trastornos de ajuste

Son un conjunto heterogéneo de síndromes de respuesta al estrés de un evento (traumático o no traumático)

 

Trastorno de estrés postraumático

Varios cambios significativos respecto al DSM anterior. En el criterio A, al igual que en el trastorno por estrés agudo, hay que explicitar si el evento traumático fue experimentado directa o indirectamente, ó se fue testigo, y se elimina el criterio A2 respecto a la reacción subjetiva.

Trastornos de síntomas somáticos y relacionados

Trastorno de la ansiedad por la enfermedad o hipocondría

La hipocondría ha sido eliminada como trastorno, en parte porque el nombre era percibido como peyorativo y no llevaba a una relación terapéutica efectiva. Muchas personas que antes hubieran sido diagnosticadas con hipocondría tienen un número significativo de síntomas somáticos además de alta ansiedad por la salud, y ahora con el DSM V recibirían el diagnóstico de Trastorno de síntomas somáticos. Así mismo, en el DSM V individuos con alta ansiedad por la salud sin síntomas somáticos recibirían el diagnóstico de Trastorno de ansiedad por la salud ( a menos que su ansiedad por la salud se explique mejor por un trastorno de ansiedad primario, como el trastorno de ansiedad generalizada).

Trastornos de alimentación

Tanto el  Trastorno de pica y ruminación como el Trastorno de evitación/restricción de ingesta de alimentos como los Trastorno de eliminación, se pueden diagnósticar a cualquier edad en el DSM V.

Anorexia Nerviosa : se ha eliminado el requerimiento de amenorrea, y el criterio B no sólo incluye miedo a ganar peso sino también conductas persistentes que interfieren con la ganancia de peso.

Bulimia Nerviosa y Trastorno por atracón : en el DSMV la frecuencia requerida de atracones y conductas compensatorias baja de dos a la semana durante 6 meses, a una a la semana durante tres meses.

Trastornos sueño-vigilia

Se elimina la distinción entre insomnio primario y secundario, siendo ahora el diagnóstico de Trastorno por insomnio, y se distingue la narcolepsia de otras formas de hipersomnolencia.

Entre los Trastornos del sueño relacionados con la respiración se incluyen hipoapnea obstructiva, apnea central e hipoventilación, debido a su diferente fisiopatología y planteamiento del tratamiento.

Entre los Trastornos del sueño relacionados con los ritmos circadianos, se distinguen el Síndrome de la fase avanzada del sueño, el Síndrome de sueño irregular, y el síndrome del sueño de no 24 horas, mientras que el jet lag se ha eliminado.

En el DSM V también se han incluido como trastornos con entidad propia (antes estaban en la categoría de disomnias), el Trastorno de la conducta del sueño REM y el Trastorno de piernas inquietas.

Trastornos sexuales

En el DSM V todas las disfunciones sexuales (excepto la inducida por sustancias ó medicación) requieren una duración mínima de 6 meses y criterios de gravedad más precisos, para reducir el sobrediagnóstico.

Es nuevo en el DSM V el Trastorno por penetración/dolor genitopélvico y representa una combinación de las categorías del DSM anterior de vaginismo y dispaurenia, que tenían alta comorbilidad y eran difíciles de distinguir. Se ha eliminado el diagnóstico de Trastorno por aversión al sexo, debido a su bajo uso y ausencia de estudios que lo avalen.

Trastornos de conducta disruptiva y del control de impulsos

Este capítulo es nuevo en el DSM V y aúna los trastornos antes incluidos en el capítulo Otros trastornos de la infancia, niñez y adolescencia, y en el capítulo Trastornos del control de impulsos no especificados.  Todos estos trastornos se caracterizan por problemas en autocontrol emocional y conductual. Debido a su cercana relación con los trastornos de conducta, el trastorno de personalidad antisocial, está incluido en este capítulo y en el de los trastornos de personalidad. El TDAH tiene altas comorbilidades con los trastornos de este capítulo pero está incluido dentro de los trastornos del neurodesarrollo.

Trastornos adictivos y relacionados con sustancias

Se incluye ahora el Trastorno por adicción al juego ya que hay evidencias consistentes de que el juego activa el sistema de recompensa cerebral de forma similar a las drogas y de que los síntomas son similares hasta cierto punto a los de los trastornos por uso de sustancias.

El DSM V no separa los diagnósticos de abuso y dependencia de sustancias. Se incluye el síndrome de abstinencia para el cannabis y para la cafeína, y una categoría de abuso de tabaquismo.

 

Nota :  fuente www.dsmV.org   “Highlight of changes from DSM-IV-TR  to DSM-V”

(Virginia Dehesa. Promoción 16ª)

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Crítica de libro: Loving Someone with Borderline Personality Disorder

Loving Someone with BPD es un manual que recoge la esencia del trabajo que se realiza desde la Terapia Dialéctica Conductual  (TDC) que, como sabéis, ahora mismo es el tratamiento por excelencia para el TLP, pero dirigido a los que conviven con este problema o con personas difíciles, en general. Su autora, S. Y. Manning, se formó con Linehan (que ha escrito el prólogo del libro) y lleva más de dos décadas trabajando con allegados cuya duda principal es: “¿Me quedo o me voy?”.
La esencia de este libro se basa en la siguiente premisa conductista: es posible cambiar a los demás cambiando nuestras reacciones ante los otros. La mayor parte del libro va sobre ello.
El primer paso: COMPRENDER.
Comprender el TLP.
En primer lugar, se describe el trastorno. Sigue la línea de Linehan, para explicar las 5 áreas en las que las personas con TLP son incapaces de regularse a sí mismas, tal y como lo hacen los demás:
1. Emocional. Es el área principal de desregulación para estas personas.  De hecho, los otros 4 tipos de desregulación resultan de las emociones extremas y rápidas que experimentan, lo que hace que sus reacciones sean imprevisibles. Muchas veces se les juzga por no tener el mínimo de autocontrol que todo el mundo parece tener; pero si se empieza a considerar este rasgo como una característica de su funcionamiento, en lugar de como un error por su parte, o de que no ponen el interés suficiente en controlarse, puede que las personas que les rodean empiecen a sentir algo menos de resentimiento.
2. Interpersonal. Las personas con TLP desean tener relaciones desesperadamente y están asustadas con la posibilidad de perderlas. La realidad es que al final, mucha gente les abandona. Sus temores no son infundados. Desde fuera, parece difícil entender que sigan haciendo las cosas que hacen que la gente se aleje de ellos. Sin embargo, muchas veces es porque realmente no saben cómo actuar dentro de una relación. Cuando se une una falta de habilidades interpersonales a la desregulación emocional, el resultado es una interacción caótica con los demás.
3. Conductual. Es la que hace que actúen impulsivamente y de forma repetida sin que parezca que aprendan de las consecuencias negativas. Esto les lleva a acabar en urgencias, en la cárcel o en la calle. Las personas con TLP parecen perder su capacidad de juicio cuando sus emociones están disparadas. De alguna manera, es más fácil entender que se haga una mala toma de decisiones bajo un gran estrés emocional. Cualquier cosa que salta a su mente y reduce su emoción incómoda, vale. Dado que las conductas impulsivas reducen su malestar, con el paso del tiempo se convierten en respuestas automáticas a la emoción, es decir, se enganchan en la conducta impulsiva antes incluso de experimentar la emoción dolorosa al completo y sin tomar decisiones conscientemente. El problema no es que no aprendan de sus errores, sino que el impulso por reducir la incomodidad es más fuerte que cualquier otra cosa.
4. Pérdida del sentido del yo. Muchas veces no tienen un sentido de lo que les gusta, de cuáles son sus valores o de quiénes son. Sus emociones, percepciones y conductas son tan cambiantes que no tienen un sentido de continuidad y consistencia de sí mismos.
5. Cognitiva. “¿Pero en qué estabas pensando?” , es una pregunta que probablemente han escuchado muchas veces. La respuesta es que seguramente no está pensando de la misma forma que los demás. En primer lugar, suelen tener grandes dificultades en controlar su atención. Dado que las emociones interfieren con la habilidad para concentrarse, experimentan dificultades de concentración. Otra característica importante a nivel cognitivo es que en mitad de un caos emocional, pueden tener pensamientos muy extremos, a veces llegando a la paranoia.
Y todos estos patrones están inter-relacionados: estas personas sienten emociones muy intensamente y no saben cómo regularlas, por lo que a veces cometen actos desesperados e impulsivos para aliviarlas; pero el resultado puede que les lleve al rechazo por parte de los demás y, dado que tienen dificultades para prestar atención a los estímulos importantes y aprender de sus errores, pueden reaccionar atacando de nuevo, llevando a la profecía autocumplida de que la gente se aleja de ellos. El abandono les causa más dolor y confirma su sentido de falta de valía personal. Sin un sentido de sí mismos, la persona va a la deriva, intentando conseguir nuevas parejas, nuevos trabajos, nuevos amigos para ver si alguien o algo encaja con ellos y les ayuda a definir quiénes son.

Comprender el porqué.
Se plantea que para poder seguir amando a la persona que te disgusta tantas veces, es necesario entender de dónde vienen esas emociones extremas y los comportamientos que las acompañan. Sin ese conocimiento se podría llegar a la conclusión de que terminar con la relación es la única solución.
Para ello, se explica la Teoría Biosocial, que explica que las personas con TLP nacieron con una diferencia biológica (facilidad para dispararse las emociones, de forma muy intensa y duradera) que influiría profundamente en el entorno en que crecían; entorno que, por otro lado, puede que no supiera cómo adaptarse a alguien tan reactivo emocionalmente y tratara las respuestas del niño como inapropiadas, poco realistas o patológicas, sin llegar nunca a enseñar una forma eficaz de regularlas. La interacción diaria, continua entre esa biología particular y el entorno invalidante daría como resultado el desarrollo de un TLP.
El  mensaje que se quiere transmitir es que “esa persona a la que quieres NO ES ALGUIEN TERRIBLE, aunque SE COMPORTE A VECES DE FORMA TERRIBLE; no es que quiera crear el caos y hacer sufrir a los que tiene alrededor. Se trata de que no puede hacer lo correcto porque NO SABE CÓMO HACERLO”.
Orientaciones generales para tratar con un TLP.
Al comprender la naturaleza de este trastorno, se desprenden de forma natural algunas líneas lógicas de actuación.
En primer lugar, no tiene sentido pedirle que se sienta de forma diferente a como lo hace. Decirle que está sobre-reaccionando o que no debería disgustarse o que las cosas no están tan mal sólo provocará una escalada. Recordar lo que se sabe acerca de la sensibilidad emocional. Con un sistema emocional que es hipersensible, lo normal es que se disguste.
Por otro lado, no es conveniente reajustar el mundo para acomodarlo a su fragilidad emocional. Tratarles como personas frágiles o débiles no les va a ayudar en absoluto. La única forma en la que puede sobrevivir es aprendiendo a vivir en este mundo tal y como es.
Y finalmente, comprender las tareas de regulación emocional que el otro necesita ser capaz de llevar a cabo. Para regular las emociones se puede:
– Reorientar la atención: hacer algo que no está relacionado con lo que nos está disgustando (distraernos).
– Subir o bajar nuestro arousal emocional.
– Parar de hacer lo que nuestro estado emocional nos dice que hagamos: ir al son de nuestras emociones es lo que se llama ser “dependiente de nuestro estado de ánimo”, implicando que nosotros no estamos al mando, sino nuestras emociones.
– Tener una vida con metas que sean independientes de la emoción.

De forma que cuando el otro llegue a casa furioso porque ha discutido con un compañero de trabajo, lo que se puede hacer, desde este enfoque, es:

1. Preguntarle qué ha pasado y escucharle sin contradecirle, juzgarle o hacerle comentarios acerca de su reacción desproporcionada.
2. Encontrar en lo que dice algo que tenga sentido (“Yo también me enfadaría si un compañero me criticara”; o algo más general: “Parece que realmente ha tenido un muy mal día; entiendo que necesita algo de tiempo para desconectar”).
3. Preguntarle si puedes ayudar haciendo algo que le distraiga: yéndoos a cenar, jugando a un juego o poniendo su peli favorita; o que le relaje (baño caliente, masaje…); o evitarle más estresores (encargarte tú de coger las llamadas esa noche…).

Es preciso recordar que las personas sensibles tienen emociones más duraderas que el resto. Pero al final pasarán si no hay más disparadores que las intensifiquen.

La importancia de validar.
Las personas con TLP, pueden reaccionar de forma muy negativa ante los intentos de ayudarles, pueden sentirse criticados y que les creemos inútiles, incapaces de conducir sus vidas. Y pueden reaccionar de formas que se nos quitan las ganas de seguir echándoles una mano (o se disparan más o nos ignoran), haciéndonos sentir inútiles.
¿Qué hacer entonces? Validar.
Validar significa encontrar una parte en el comportamiento (pensamiento, sentimiento o conducta) que es de verdad comprensible y comunicárselo a la otra persona. Es una respuesta que se puede usar en cada interacción para ayudar a reducir la emoción a un nivel más manejable.
Todos hemos experimentado el efecto de la validación. Cuando nos ha pasado algo que nos ha disgustado mucho, si al llegar a casa lo contamos, al revivirlo nos enfadamos aún más. Pero cuando oímos: “Me hago una idea de lo que te ha dolido”, “Es normal que te sientas así, cualquiera lo haría”, automáticamente nos sentimos un poco aliviados. Pero ¿qué ha pasado cuando en vez de eso nos han dicho “Estás exagerando, creo que no es para tanto”? El malestar se dispara más.
Se puede validar: pensamientos (“Entiendo por qué te preocupa; realmente es un problema”), sentimientos (“Claro que estás triste tras la ruptura. Es horrible”), acciones (“Comprendo por qué huiste de él en lugar de quedarte y seguir discutiendo”), puntos de vista (“Por supuesto que no tienes que hablar de ello ahora”), habilidades (“Sé que puedes hacer eso”)…
La validación, dice Manning, es un elemento esencial a la hora de reaccionar de forma distinta y evitar que las emociones entren en la escalada.
Pautas para regularnos a nosotros mismos.
Da igual la cantidad de veces que la persona que se relaciona con alguien muy reactivo se haya visto arrastrada por el mismo tipo de reacciones descontroladas una y otra vez, ni que casi siempre acabe recibiendo el mismo tipo de reproches por los que, una vez pasada la crisis, le pedirá perdón y le dirá que intentará controlarse la próxima vez…  Cada vez que sucede, la persona siente que pierde la estabilidad. Los comportamientos desregulados del otro, le hacen sentir frustrado, culpable, castigado, atacado… Y estos sentimientos, a su vez, provocan reacciones que encenderán aún más a la persona que está en crisis. Es muy difícil mantener la calma ante ellos. Ahí es cuando realmente se necesita una respuesta rápida que apague, no que dispare aún más, las emociones del otro.
La autora propone cinco sencillos pasos para aplicarlos cuando la persona se encuentre sobrepasada por una crisis o quiera mantener la conversación dentro de un camino productivo.
PASOS:
1. Regula tus propias emociones.
– Pausa: haz una respiración y date cuenta de tus sensaciones físicas. Etiquétalas como la emoción que estás experimentando.
– Presta atención a tu postura corporal: suelta tus manos, relaja los músculos de la cara. Revisa el resto de tu cuerpo y suéltalo.
– Media-sonrisa: mándale mensajes de calma a tu cerebro.
– Valida y anímate a ti mismo.
Si no puede regular sus emociones en el momento usando los 4 pasos anteriores, propone llevar a cabo la “acción opuesta”, un ejercicio de Linehan para cambiar emociones a través de la conducta, que consiste en hacer lo contrario de lo que la emoción que siente en ese momento, le impele a hacer.
Por ejemplo, sentir enfado lleva a impulsos de ataque a la otra persona; la acción opuesta sería alejarse, irse de la situación, colgar el teléfono, no enviar ese mensaje destructivo… pero además hacerlo de forma amable, sin decir la última palabra.
También puede resultar útil identificar sus disparadores emocionales, qué tipo de acontecimientos tienden a dispararle esa emoción tan intensa o le hacen más reactivo. Una vez sabe lo que le hace más vulnerable, puede tomar decisiones acerca de cómo cambiar su emoción o decidir no interactuar con el otro en ese momento.
2: Valida.
Valida siempre la experiencia emocional: “Veo que esto te duele mucho”, “Puedo entender por qué te enfada esto”. Nunca le digas: “No deberías sentirte así”, “No puede ser tan malo” o “Bueno, mira la parte buena”…
No le corrijas o contradigas. Di: “Sé que te sientes como un estúpido”, en lugar de “Para nada eres estúpido”.
Si dudas, haz una pregunta: “¿Qué crees que podría funcionar aquí?”, en vez de “Deberías…”.
3: Pregunta/evalúa.
Pregunta específicamente, pero de forma amable: “¿Cómo querrías que te ayudara?” “¿Quieres que te escuche, que te de un consejo o que te ayude a descubrir qué hacer?”
a) Si te dice que escuches, sáltate el paso 4 de Resolución de Problemas y vete al 5 (conseguir información acerca de tu papel).
b) Si quiere tu ayuda, pregunta: qué sucedió, cuándo empezó, qué es lo que ve como un problema, cuál querría que fuera el resultado.
4: Resolución de Problemas.
– Genera una lista de soluciones con su ayuda.
– Colabora con él para elegir una opción.
– Anticipa lo que podría encontrarse en el camino de la implementación de la opción elegida.
5: Consigue información de tu papel y el resultado que deseas.
– ¿Hay algo que necesitas hacer para ayudar o apoyar a tu pareja?
– Pídele feedback, si es importante para ti. Dile que de verdad estás interesado en saber cómo ha ido.

¿Y qué hacer cuando el otro no colabora?
Lo primero sigue siendo prestar atención y etiquetar su propia experiencia, para ayudar a regularse inmediatamente y para obtener información acerca de lo que le está molestando y si siente que sus límites están siendo rebasados. Si así fuera, Manning insiste en la necesidad de comunicárselos. Para ello propone las siguientes pautas:
1. Decirle que vas a acabar la conversación si no deja de hacer __________ (“Si no bajas el volumen”, “Si no me dejas hablar”…).
2. Darle la oportunidad de que modifique su comportamiento. “Lo estás haciendo otra vez, te pido que lo dejes” (dale un par de oprtunidades).
3. Dejar claro que abandonas esta interacción a causa de tus reacciones y de lo que quieres de esa interacción. “Sé que es doloroso para ti, pero es lo que necesito para seguir en esta relación”. “Sé que solía recibir llamadas tuyas 20 veces al día, pero me he dado cuenta de que es demasiado para mí”.
Aceptación.
La aceptación es un tema clave en la Terapia Dialéctica. Plantea el sufrimiento como resultado del dolor (ya sea físico o emocional) más la no aceptación. Relacionarse con otros genera necesariamente dolor y, según esta concepción, es la no aceptación la que llevaría a sufrir más de lo necesario.
Por lo tanto, plantea que debemos aprender a aceptar la realidad tal y como es en cada momento, y en concreto:
1- Cómo es nuestro ser querido en cada momento.
2- Nuestras reacciones a cómo es nuestro ser querido en cada momento.
3- La situación en que nos encontramos.
Aceptar estas cosas no significa que no deseemos que sean diferentes ni que no nos esforcemos para cambiar el momento siguiente. Lo que significa es que estamos viendo la realidad claramente, tal y como es. Sólo después de haberla reconocido, puedes decidir si quieres seguir aceptándola o cambiarla.
¿Cómo se practica la aceptación?
Se puede practicar cuando se da cuenta de que una idea o una emoción le crean incomodidad:
1. Date cuenta de qué es lo que no estás aceptando. Pregúntate: ¿qué me está haciendo sentir mal?
2. Di en voz alta: “Yo acepto…”.
3. Presta atención a la postura de tu cuerpo. Asegúrate de que tienes una postura de aceptación:
a. asegúrate de que las manos no están apretadas.
b. relaja los músculos faciales.

Cuida de ti mismo para poder cuidar del otro.
Como se ha señalado, dado que relacionarse de forma íntima con alguien con TLP puede ser una experiencia muy estresante, cuanto más sano físicamente y emocionalmente se encuentre la persona, más fuerte se sentirá  y menos vulnerable a experimentar emociones aunque el otro esté en crisis.

Sugiere algunos consejos básicos de cuidado como comer bien, dormir bien, evitar el exceso de cafeína, alcohol y azúcar; proporcionarse tranquilidad a través de los cinco sentidos (tomar un baño caliente, saborear una taza de cacao, encender velas aromáticas, mirar un paisaje, escuchar el sonido del agua…); realizar actividades placenteras e incluso tomarse unas “vacaciones”, que bien puede ser simplemente reservarse un espacio de tiempo para él, en el que no tenga nada que resolver.

También destaca la importancia de animarse a sí mismo. Normalmente somos buenos animando a los demás, pero cuando se trata de nosotros a veces cuesta. Para facilitarlo, plantea un ejercicio sencillo:

1. Piensa en lo que le dirías a un amigo si te llamara ara contarte que está en una situación similar a la tuya.
2. Enumera 3 cosas que le dirías ara animarle.
3. Repite estas tres cosas a ti mismo cada día,  hasta que se conviertan en frases que dices automáticamente.
Concluyendo.
Lo interesante de este libro es que explica y aplica los principios de la Terapia Dialéctica a los allegados de un TLP. Pautas y ejercicios utilizados con las personas Límite, son adaptados para los que están al otro lado. A través de muchos ejemplos, la autora consigue de forma eficaz transmitir la esencia de este complejo trastorno y las líneas generales de intervención desde casa.
Aunque destaca el papel fundamental de familiares, parejas y amigos  para ayudarles a cambiar los patrones disfuncionales de interacción, y que no abandonen en el intento, también enfatiza la concienciación de que, seguramente, además de su ayuda van a necesitar orientación  profesional y al final del libro recoge algunas propuestas.
Loving Someone with Borderline Personality Disorder  es un manual sencillo que, para cualquiera que esté interesado en el TLP, en trabajar con este problema  o que se vea afectado por él,  vale la pena leer.

Referencia:

MANNING, S. Y. (2011): Loving Someone with Borderline Personality Disorder . How to keep out-of-control emotions from destroying your relationship. New York: Guilford Press.

Mª Luisa Martín Orgilés
CENTRO DE TERAPIA DE CONDUCTA

QUE ES Y COMO FUNCIONA EL MOBBING Y EL BURNOUT Una revisión del Trabajo de Investigación para la comprensión de qué es y cómo funciona el Mobbing y el Burnout

Hace ya más de 8 años que realicé el trabajo de Investigación titulado “Un análisis exploratorio de las relaciones entre el mobbing y el síndrome del “burnout”, y he visto oportuno el poder hacer uso del mismo para poder exponer en este artículo una revisión lo más científica posible y con grandes aproximaciones teóricas de qué son ambos conceptos y su funcionamiento, para poder tener un punto de vista más amplio de lo que habitualmente solemos tener.
Así pues, paso a continuación a ir desmembrando y resumiendo estos dos conceptos de una forma lo más comprensible posible, dados los miles de estudios que hay al respecto de los mismos.

1. Concepto de “mobbing”.
Haciendo un poco de Historia, el concepto de mobbing o bullying surge a partir de las investigaciones de Heinz Leymann, terapeuta de familia. En 1986 escribió su primer libro titulado “Mobbing, violencia psicológica en el trabajo”, coincidiendo  su aparición con el interés creciente sobre el tema en aquella época. Hasta 1990 no había muchas publicaciones sobre el mobbing. En 1992 la periodista Andrea Adams, publica un libro llamado  “Mobbing en el trabajo”, y es en este momento debido a la difusión mediática que se le da al tema cuando la gente empieza contar sus experiencias y a denunciar este tipo de conductas. En 1993; Leyman publica un libro titulado “Mobbing, terror psicológico en el trabajo”, y es a partir de aquí cuando se empieza a tener conciencia de la problemática en otros países como Austria, Holanda, Hungría, Italia o incluso Australia.

Aunque el concepto es relativamente reciente el fenómeno, en sí, fue estudiado por el etólogo Konrad Lorenz (1968) al observar el comportamiento de determinadas especies animales constatando que en ciertos casos los individuos más débiles del grupo se coaligaban para atacar a otro más fuerte. Para definir esta situación se utilizó el verbo inglés “to mob” que se define como atacar con violencia. Una publicación de 1976, relacionada con el mobbing en el mundo laboral, hacía referencia al Trabajador hostigado (Brodsky, 1976). En este libro, por primera vez, se estudiaron casos de mobbing. Los países nórdicos, los países de habla alemana, Holanda y otros países mediterráneos, han adoptado el término de mobbing para referirse al acoso en el contexto laboral, mientras que el los países de habla inglesa prefieren utilizar el término de bullying. El acoso moral (mobbing) empieza así a cobrar relevancia social a partir  de sucesos y denuncias de personas que habían sido maltratadas o que habían vivido experiencias de acoso (Einarsen, 1998)

Hoy en día, el mobbing está considerado uno de los problemas laborales de nuestro tiempo y se utiliza para describir cuándo el comportamiento de alguien se percibe dirigido sistemáticamente a frustrar o atormentar un empleado que es incapaz de defenderse, o escapar de esa situación (Einarsen et al. 1994). Existen muchas definiciones y matizaciones sobre el término mobbing, pero voy a pasar a dar una definición final del mobbing en el trabajo que engloba todos los aspectos del mismo; Mobbing en el trabajo significa acosar, ofender, o excluir socialmente a alguien o afectar negativamente las tareas laborales de alguien. Para que la etiqueta  mobbing (o bullying) se aplique a una actividad particular, el proceso o la interacción tienen que ocurrir de forma repetida y regularmente durante un periodo de tiempo. El mobbing es un proceso que se extiende en el tiempo y en el cual la persona que tiene que hacer frente acaba en una posición inferior y se convierte en el objetivo o blanco de actos sociales sistemáticos negativos. Un conflicto no puede ser llamado mobbing si el incidente es un suceso aislado o si las dos partes tienen aproximadamente la misma “fuerza” (Einarsen and Skogstad, 1996; Leyman, 1996; Zapf, 1990)

El acoso laboral es un fenómeno del que nadie puede estar a salvo. Puede aparecer en cualquier nivel jerárquico y afectar tanto a hombres como mujeres. La mayoría de los autores coinciden en diferenciar tres tipos de mobbing:

Mobbing ascendente: Este tipo de mobbing es el que ejercen uno o varios subordinados sobre aquella persona que ostenta un rango jerárquico superior en la organización. Normalmente suele producirse cuando alguien exterior a la empresa se incorpora a ella con un rango laboral superior. Sus métodos no son aceptados por los trabajadores que se encuentran bajo su dirección y suele suceder porque un trabajador quería obtener ese puesto y no lo ha conseguido. También puede darse otra modalidad en la que el trabajador es ascendido a un puesto de responsabilidad, en virtud del cual, se le otorga la capacidad de organizar y dirigir a sus antiguos compañeros. La situación se complica si no se ha consultado, previamente, el ascenso al resto de trabajadores, y éstos no se muestran de acuerdo con la elección, o si el nuevo responsable no marca unos objetivos claros dentro del departamento generando intromisiones en las funciones de alguno o algunos de sus componente. Se puede desencadenar este fenómeno hacia aquellos jefes que se muestran arrogantes en el trato y muestran comportamientos autoritarios hacia sus inferiores.

Mobbing horizontal: En este tipo de mobbing un grupo de trabajadores se constituye como un individuo y actúa como un bloque con el fin de conseguir un único objetivo. En este supuesto un trabajador/a se ve acosado/a por un compañero con el mismo nivel jerárquico, aunque es posible que si bien no oficialmente, tenga una posición “de facto” superior. El ataque se puede dar por problemas personales o bien, porque algunos de los miembros del grupo sencillamente no aceptan las pautas de funcionamiento tácitamente o expresamente aceptadas por el resto. Otra circunstancia que da lugar a este comportamiento es la existencia de personas física o psíquicamente débiles o distintas, y estas diferencias son explotadas por los demás simplemente para mitigar el aburrimiento.

Mobbing descendente: Suele ser la situación más habitual. La persona que ejerce el poder lo hace a través de desprecios, falsas acusaciones e incluso insultos que pretende minar el ámbito psicológico del trabajador acosado para destacar frente a sus subordinados, para mantener su posición en la jerarquía laboral o simplemente se trata de una estrategia empresarial cuyo objetivo es deshacerse de una persona forzando el abandono “voluntario” de una personal determinada sin proceder a su despido legal, ya que sin motivo acarrearía un coste económico para la empresa.

Con respectos a las Fases cabe decir que el mobbing es un proceso en el cual desde las primeras fases las personas están sometidas a comportamientos agresivos que son difíciles de concretar por su naturaleza discreta e indirecta, apareciendo más tarde los comportamientos agresivos y directos (Björkqvist, 1992). Aunque Leyman (1996) ha analizado al objeto de hostigamiento como una víctima aislada, diversos estudios han mostrado que sólo una minoría de afectados informa haber sido objeto de acoso individualmente, mientras que una mayoría informa que ha compartido su experiencia con algunos de sus compañeros e incluso en algunos casos, con todo su grupo de trabajo (Hoel, Cooper y Faragher, 2001; Liefooghe y Mackenzie, 2001; Rayner, 1997).
1.1. Fases del mobbing

Las fases desarrolladas por Leyman (1996) son las que a continuación muy resumidamente paso a nombrar:

1. Primera fase: Se inicia el acoso psicológico? La primera respuesta es la desorientación, no se explican el porqué de la presión, pero no actúan contra ella, además confían en que más tarde o temprano la presión pasará. Si esto continúa, el acosado/s empiezan a preguntarse en qué han fallado y qué tienen que hacer para que cese el hostigamiento, aquí aparecen trastornos del sueño, pensamientos recurrentes así como los primeros signos de ansiedad y algunas alteraciones en hábitos alimenticios. En esta fase ya se ha identificado al acosador y se intenta el cese de la presión por medio de una solución no demasiado llamativa, esperando el entendimiento. Así pues, la víctima se encuentra en un “impasse” buscando la forma de resolver el problema sin que se vea perjudicado su estatus laboral o puesto de trabajo. Suele buscar ayuda en sus relaciones más cercanas encontrando incomprensión y falta de ayuda. En este momento se siente totalmente aislada. Se encuentra el acosado/a en un debate entre dos alternativas: negación del problema por un lado y la necesidad de enfrentamiento abierto hacia el acosador.

2. Segunda fase: Se abre el conflicto? Graduación más incisiva del acoso psicológico hacia la víctima, con el objetivo de intimidar a la misma y hacerle notar que cualquier movimiento para defenderse de su acosador solo conseguirá acrecentar el hostigamiento. A veces hay amenazas, de carácter punitivo, dirigidas explícitamente hacia el estatus o la seguridad laboral del acosado.
3. Tercera fase: La intervención de los superiores? Ante el incremento de la presión, la persona/o grupo acosado puede recurrir  a algunas personas de la organización que pudieran ayudarle a afrontar el problema (generalmente personas con cierto ascendiente o capacidad de influencia en la organización). La víctima sigue buscando que no sea de conocimiento público, por lo que la respuesta de estas personas de la organización tiende a ser positiva pero inoperante. Comienzan los primeros sentimientos de rechazo y de marginación, se empieza a sentir aislado y aparecen los primeros sentimientos de culpa y con ello algunos “brotes” depresivos. Si la persona se dispone a aguantar lo que sea necesario se entra directamente en lo que denominamos la espiral del Mobbing, que se caracteriza por un bucle de retroalimentación negativa en el que, la presión del acoso incidiendo en los síntomas patológicos, y éstos en la ineficacia de la respuesta laboral, justifican y refuerzan el hostigamiento de manera progresiva, llegando a agravar el problema hasta hacerlo insostenible. La víctima comienza a perder interés por su tarea y aumenta la preocupación hacia su salud (aquí comienzan las visitas a los distintos profesionales de la salud), además se convierte en carne de cañón para distintos problemas psicológicos (depresión, ansiedad…), puede ver mermado también el plano social y rendimiento laboral, así como tener propensión a conductas de tipo adictivo (tabaco, alcohol, drogas…), por lo que se acaba recurriendo a una incapacidad laboral transitoria habitualmente.

4. Cuarta fase: La huída ? Se hace insostenible la presencia en el ambiente laboral. La persona opta por buscar soluciones fuera del domino de la organización laboral a la que todavía pertenece, bien soportando la presión y  yéndose en cuanto se puede o prejubilándose amargamente si ya es tarde para buscar otras opciones.

En definitiva, las distintas formas de aplicación del acoso psicológico en el trabajo, si se mantienen de forma sostenida sobre una persona/s que no tiene los recursos suficientes como para enfrentarse al problema, pueden llegar a deteriorar su salud tanto física como psicológica. Así pues nos encontramos ante los siguientes aspectos más relevantes:

a) pérdida potencial profesional para las organizaciones
b) un daño difícil de reparar en el estado de salud de la víctima
c) un probable deterioro de sus relaciones personales y familiares
d) un inmenso costo de asistencia sanitaria y de pensiones asociadas.
1.2. Partes implicadas en el mobbing

Por último con respecto al acoso en el trabajo voy pasar a describir las partes implicadas:

• El agresor? Suelen ser personas con gran capacidad de convencimiento y es muy difícil desenmascararlo. Suelen ser encantadores en público y en privado violentas y rencorosas. En algunas ocasiones muestran comportamientos sexuales inadecuados que pueden generar sospechas de acoso sexual. El desprecio que presentan por las personas del otro sexo suelen proyectarlo también sobre personas de distinta raza. Suelen tener envidia por los éxitos y los méritos de los demás y parece moverles el miedo a perder determinados privilegios. Hirigoyen (2001), proporciona una serie de características de personalidades narcisistas que nos pueden ayudar a detectar a un hostigador en el lugar de trabajo:
a) Tiene una idea grandiosa de su propia importancia
b) Le absorben fantasías ilimitadas de éxito y de poder
c) Se considera especial y único
d) Tienen una necesidad excesiva de ser admirado
e) Piensa que se le debe todo
f) Explota a otro en sus relaciones interpersonales
g) Carecen de empatía aunque pueden ser muy brillantes socialmente
h) Puede fingir que entiende los sentimientos de los demás
i) Tienen actitudes y comportamientos arrogantes.

Por otro lado la asociación nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) opina que no existe un perfil propio de acosador ni de víctima. Todas las personas son potenciales partes implicadas en un caso de mobbing, aunque sí es posible detectar un entorno facilitador que suelen estar producidos por:
– Indefinición de funciones
– Ambientes excesivamente competitivos
– Altas retribuciones económicas dependientes del esfuerzo profesional
– Diferencias salariales muy marcadas entre mismos niveles jerárquicos.

• La víctima? No existe un perfil, puede ser cualquier persona que sea percibida como una amenaza por un agresor en potencia y encontrarse en un entorno favorable para la aparición del fenómeno. Aparecen ante el agresor como envidiables debido a sus características positivas, carismáticas, inteligencia, etc.

• El entorno? El entorno suele identificarse con el agresor en un alto porcentaje y se convierte en cómplice, sobretodo cuando justifican o celebran ese comportamiento. Por último hay un “entorno silencioso” cuando el que se lleva bien con la víctima, nunca ve ni oye nada, y cuando se recurre a ellos le quitan importancia al asunto.
Las Causas del mobbing suelen ser variadas.  Puede existir una asimetría entre las partes. En este caso, la parte hostigadora tiene más recursos, apoyos o posiciones de poder y se vale de algún argumento o estatuto de poder para llevar a cabo estos comportamientos hostigadores.  También pueden darse causas que tienen que ver con la organización:

– nuevas modalidades de relaciones contractuales y su repercusión en la seguridad;
– contratos de menor duración; las nuevas fórmulas de organización del trabajo y del empleo apoyadas por continuos cambios;
– fomento de la competitividad individual frente al mutuo apoyo y la solidaridad;
– etc.

2. Concepto de burnout.

Uno de los temas tratados en el estudio del burnout ha sido su definición, así como la diferenciación de este con el concepto estrés laboral. El síndrome de burnout que traducido al castellano significa “estar o sentirse quemado, agotado sobrecargado, exhausto”, fue definido por vez primera por el psicoanalista alemán Herbert J. Freudenberger en 1974 como un “conjunto de síntomas médico-biológicos y psicosociales inespecíficos, que se desarrollan en la actividad laboral, como resultado de una demanda excesiva de energía”.

En 1981, Maslach y Jackson entienden que el burnout se configura como “un síndrome tridimensional caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y reducida realización personal” Siguiendo a Sarros (1988), podemos entender las tres dimensiones citadas de la siguiente manera:
• Agotamiento emocional: haría referencia a las sensaciones de sobreesfuerzo físico y hastío emocional que se produce como consecuencia de las continuas interacciones que los trabajadores deben mantener entre ellos, así como con los clientes
• Despersonalización: supondría el desarrollo de actitudes y respuestas cínicas hacia las personas a quienes los trabajadores prestan sus servicios
• Reducida realización personal: conllevaría la pérdida de confianza en la realización personal y la presencia de un negativo autoconcepto como resultado, muchas veces inadvertido, de las situaciones ingratas

Esta definición, no es teórica, sino la consecuencia empírica del estudio que las autoras habían ido desarrollando (Maslach y Jackson, 1984).

A pesar de que hasta ese momento parecen existir líneas de definición aceptables, Smith y Nelson (1983b) concluyen que “obviamente no es posible ofrecer una definición concisa del fenómeno” , en clara referencia a la complejidad del término que se intenta conceptualizar. Elliot y Smith (1984), partiendo de que el burnout podría ser un rasgo de personalidad, entienden que en el proceso del síndrome hay que buscar el equilibrio que se ha perdido, planteando que puesto que la percepción del cambio es la fórmula para afrontar el burnout, habrá que partir de la siguiente ecuación:

Susceptibilidad Individual + Sobrecarga = Burnout.

Así pues, podemos decir que el burnout será consecuencia de eventos estresantes que disponen al individuo a padecerlo. Estos eventos serán de carácter laboral, fundamentalmente, ya que la interacción que el individuo mantiene con los diversos condicionantes del trabajo son la clave para la aparición del burnout.  Es necesaria la presencia de unas “interacciones humanas” trabajador-cliente, intensas y/o duraderas para que el síndrome aparezca. En este sentido, se podría definir el burnout como un proceso continuo que va surgiendo de una manera paulatina (Arthur, 1990; Ayuso y López, 1993) y que se va “instaurando” en el individuo hasta provocar en éste los sentimientos propios del síndrome.

Si tenemos que realizar una aproximación a la definición de burnout mediante las consideraciones y estudios que se han ido realizando durante estos años, podemos ver que todas ellas están encapsuladas en dos grandes puntos de vista diferentes:
• Por un lado, desde el punto de vista del desgaste por excesiva demanda en la actividad laboral, que provocará un agotamiento emocional y físico entre otros síntomas, una “respuesta” al estrés laboral.
• Por otro lado, observado desde otro punto de vista, podríamos decir que es la consecuencia de un afrontamiento incorrecto a las situaciones que se generan en el trabajo y las preocupaciones que éste conlleva.

Pero tal y como definen Maslach y Jackson, el burnout se configura como “un síndrome tridimensional caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y reducida realización personal”.

2.1. Dimensiones del burnout.

En 1996 cuando Maslach y Jackson consideran el burnout como un proceso de estrés crónico en el que se pueden encontrar tres dimensiones:
• El cansancio emocional? Consistiría en una disminución o pérdida de recursos emocionales, caracterizado por la pérdida progresiva de energía, desgaste y agotamiento. Este constituye el elemento central del síndrome y se caracteriza por una sensación creciente de agotamiento en el trabajo, desde el punto de vista profesional. Aquí el sujeto trata de aislarse de los demás, se desarrolla una actitud impersonal, mostrándose distanciado, a veces cínico y usando etiquetas despectivas o bien tratando de hacer culpables a los demás de sus frustraciones y disminuyendo su compromiso laboral.

• La despersonalización? Se refiere a una serie de actitudes de aislamiento, de pesimismo y negativismo, que va adoptando el sujeto y que surgen para protegerse del agotamiento. Existe un distanciamiento frente a los problemas, e incluso se culpabiliza a los demás del propio problema.

• La falta de realización profesional? El sujeto puede sentir que las demandas laborales exceden su capacidad, se encuentra insatisfecho con sus logros  profesionales, aunque también puede surgir el efecto contrario en el que el sujeto redobla sus esfuerzos, capacidades e intereses aumentando su dedicación  al trabajo y a los demás de forma inagotable. Es un sentimiento complejo de inadecuación personal y profesional al puesto de trabajo, que surge al comprobar que las demandas que se le requieren  exceden de su capacidad para atenderlas debidamente. Suelen haber respuestas negativas hacia sí mismo y el trabajo, estado de ánimo bajo, agotamiento físico y psíquico, descenso de la productividad en el trabajo, lo que conlleva una escasa o nula realización personal.

2.2. Estadios del burnout.

Este síndrome está considerado como una variable continua, que se extiende desde una presencia de nivel bajo o moderado de sintomatología hasta niveles elevados, de forma que una persona puede experimentar los tres componentes varias veces en diferentes épocas de su vida y en el mismo o en diferente trabajo.

Se podría así diferenciar el síndrome de burnout en tres estadios que se corresponden con los tres componentes esenciales:
1. Primer estadio: Las demandas laborales exceden los recursos materiales y humanos, dándose una situación de estrés. Hay una serie de factores que nos conducen al estrés como: desencanto en el trabajo, exceso de compromiso, responsabilidad y enfrentamiento a situaciones difíciles y un excesivo contacto directo con otros seres humanos. Aquí aparecen las primeras respuestas de hiperactividad, trabajan más horas sin cobrarlas, sienten que nunca tienen tiempo, manifiestan sentimientos de desengaño, etc. A continuación disminuye el nivel de compromiso, comienza a deshumanizarse la tarea, se altera la atención, se tienen aspiraciones excesivas, comienza la pérdida de ilusión, aparecen celos y problemas con el equipo de trabajo. Además también comienzan las reacciones emocionales, sentimientos de culpa, depresión, agresividad y se inicia una desorganización progresiva, disminuyendo la capacidad cognitiva, la creatividad y la motivación. Poco a poco se va instaurando la indiferencia y se manifiestan reacciones psicosomáticas. Empieza a aparecer la desesperación e incluso en situaciones de extrema gravedad puede haber intentos de suicidio.

2. Segundo estadio: Por los excesos o sobre esfuerzos que el sujeto daría como respuesta al desajuste sufrido, aparecen las respuestas de ansiedad y agotamiento. Esto exige al sujeto una adaptación psicológica.

3. Tercer estadio: En este estadio hay un cambio de actitudes frente a lo que le supone una situación laboral intolerable. Esta fase requiere tratamiento adecuado del sujeto en todos sus componentes tanto físicos como psicológicos
2.3. Las respuestas del burnout.

Con respecto a las respuestas del burnout estaría en primer lugar la respuesta cognitiva, caracterizada por pensamientos de desamparo, impotencia, fracaso, baja autoestima….En un segundo lugar estaría la respuesta física-emocional, caracterizada por cansancio, pérdida de peso, dolores osteoarticulares, cefaleas, trastornos del sueño, taquicardias, baja concentración y alteraciones gastrointestinales. En tercer lugar la respuesta conductual se podría caracterizar un consumo elevado de café, alcohol, fármacos y drogas ilegales, absentismo laboral, bajo rendimiento personal, aumento de conductas violentas, conflictos interpersonales en el trabajo y el ambiente familiar.

2.4. Desencadenantes del burnout.

Como posibles situaciones desencadenantes, encontraríamos la sobrecarga de trabajo y ocupación poco estimulante, la poca o nula participación en la toma de decisiones, la falta de medios para realizar la tarea o la excesiva burocracia donde no importa el resultado, solo hacer las cosas de una determinada forma.

Por desencadenantes del síndrome de quemarse en el trabajo se entienden aquellos estresores percibidos con carácter crónico que ocurren en el ambiente laboral.  Peiró (1992) establece cuatro categorías para el análisis de los estresores laborales:
• Ambiente físico de trabajo y contenidos del puesto como fuente de estrés laboral.
• Estrés por desempeño de roles, relaciones interpersonales y desarrollo de la carrera.
• Estresores relacionados con las nuevas tecnologías y otros aspectos organizacionales.

Vamos a referirnos brevemente a cada uno de ellos

Ambiente físico de trabajo y contenidos del puesto como fuente de estrés laboral.

– El nivel de ruido puede ser un desencadenante.
– El confort físico percibido por el sujeto en el lugar de trabajo.
– Las demandas estresantes del puesto como los turnos rodados de trabajo, el trabajo nocturno, estar expuesto a riesgos y peligros, o la sobrecarga laboral, pueden desencadenar el síndrome de quemarse por el trabajo.
– En relación a las demandas estresantes del puesto generadas por los contenidos del puesto, variables como:
– la oportunidad del sujeto para emplear las habilidades adquiridas,
– la variedad de tareas que debe realizar,
– la retroinformación (“feed-back”) recibida sobre su desempeño.
– la identidad de las tareas que realiza, pueden llegar a ser una importante fuente del síndrome de quemarse por el trabajo.

Estrés por desempeño de roles, relaciones interpersonales y desarrollo de la carrera.

• El denominado estrés de rol está integrado básicamente por dos disfunciones del rol: ambigüedad y conflicto de rol..
– La ambigüedad de rol es el grado de incertidumbre que el sujeto que desempeña un rol tiene respecto al mismo.
– El conflicto de rol ocurre cuando no se pueden satisfacer simultáneamente expectativas de rol contradictorias. Es un conflicto entre expectativas.

Tanto la ambigüedad como el conflicto de rol presentan relaciones significativas de signo negativo con los sentimientos de realización personal  en el trabajo y relaciones significativas de signo positivo con agotamiento emocional y despersonalización.

La ambigüedad de rol es el grado de incertidumbre que el sujeto que desempeña un rol tiene respecto al mismo. Puede estar producido por un déficit de información, cualitativo o cuantitativo, que impide un desarrollo adecuado del rol por parte del sujeto. A su vez, el conflicto de rol ocurre cuando no se pueden satisfacer simultáneamente expectativas de rol contradictorias. Es un conflicto entre expectativoas, el sujeto recibe dos o más expectativas de uno o varios miembros de su organización que no puede satisfacer simultáneamente porque resultan contradictorias entre sí, aunque sería importante el hacerlo.

Tanto la ambigüedad como el conflicto de rol presentan relaciones significativas de signo negativo con los sentimientos de realización personal  en el trabajo y relaciones significativas de signo positivo con agotamiento emocional y despersonalización.

Estos resultados se explicarían si se considera que en las profesiones de servicios en las que incide el síndrome de quemarse por el trabajo, los profesionales deben procurar no asumir los problemas de los clientes; pero al mismo tiempo, deben demostrar un cierto interés por estos problemas y cierta implicación emocional en ellos. Este tipo de situaciones es capaz de inducir respuestas afectivo-emocionales a través de un conflicto intra-rol. Además, frecuentemente, a estos profesionales se les exige atender las necesidades de los clientes y de la institución al mismo tiempo, lo que puede llegar a resultar conflictivo por problemas de tiempo o del contenido de esas necesidades. Por otra parte, la ambigüedad de rol afectaría fundamentalmente a la realización personal en el trabajo porque los profesionales de las instituciones de servicios se encuentran constantemente en situaciones de ambigüedad de expectativas asociadas al rol, en el sentido, que pueden o deben asumir funciones y tareas que no son propias de su rol.

• Cabe considerar también los efectos que sobre el síndrome de quemarse por el trabajo tienen las relaciones interpersonales, que los profesionales establecen con sus compañeros, supervisores, subordinados y usuarios o clientes a los que atienden. Así, Leiter (1988), en relación con los contactos interpersonales con miembros de la organización, señala que las relaciones interpersonales de carácter formal, por necesidades de las tareas, aumentaban los sentimientos de agotamiento emocional, mientras que las relaciones de carácter informal aumentaban los sentimientos de realización personal en el trabajo. Además, diferentes estudios ratifican que, respecto a la calidad de las relaciones formales, la falta de cohesión de grupo puede ser una variable añadida como desencadenante del síndrome de quemarse por el trabajo (Gaines y Jermier, 1983; Wade, Cooley y Savicki, 1986; Savicki y Cooley, 1987).

• Un último grupo de estresores desencadenantes del síndrome de quemarse por el trabajo a considerar incumbe al desarrollo de carrera y las posibilidades de promoción de los profesionales. En este sentido, para los sentimientos de agotamiento emocional se han obtenido relaciones significativas de signo positivo con la falta de seguridad en el puesto de trabajo en maestros (Anderson e Iwanicki, 1984) y de signo negativo con las oportunidades de promoción profesional en oficiales de policías (Gaines y Jermier, 1983).

Una posible explicación a la significatividad de estas relaciones se encontraría en la teoría de la equidad según se deriva del modelo de Schaufeli y cols. Hobfoll (1989)  partiendo de la teoría de la equidad, explica el desarrollo del estrés laboral como consecuencia de la falta de recursos; los individuos se orientan hacia la consecución de recursos, y están motivados para conseguirlos con el fin de prevenir futuras pérdidas y mejorar sus bienes, estatus, autoestima y relaciones. Cuando las inversiones que hace el sujeto para consecución de recursos son superiores a lo que él percibe que recibe a cambio , experimenta una pérdida, y esta pérdida le generará la experiencia de quemarse (Yperen, Buunk y Schaufeli, 1992).

• Estresores relacionados con las nuevas tecnologías y otros aspectos organizacionales.
– La tecnificación de las relaciones interpersonales cliente-profesional favorece en gran medida actitudes de despersonalización en la atención propiciando un trato de frialdad e indiferencia hacia los usuarios de la organización.
– Las dimensiones estructurales de la organización: centralización, complejidad y formalización, tambien se han  identificado como variables desencadenantes del síndrome. Suelen ser predictores indirectos del síndrome a través de los efectos que esas variables estructurales tienen sobre las disfunciones del rol y los sentimientos de impotencia laboral del sujeto.
– El último grupo de estresores que vamos a considerar como desencadenantes del síndrome está integrado por las variables del clima organizacional. Entre estas variables, los resultados obtenidos indican que el síndrome se asocia significativamente de forma positiva con falta de participación en la toma de decisiones, falta de autonomía y falta de apoyo social por parte de la supervisión. Los efectos que ejercen sobre el síndrome de quemarse por el trabajo, la falta de participación en la toma de decisiones (Whitehead, 1987; Holgate y Clegg, 1991) y la falta de autonomía (Lee y Ashforth, 1993b) quedan explicados de forma indirecta, especialmente, a través de los efectos directos que éstas tienen sobre las disfunciones del rol en el sentido de aumentar la ambigüedad y el conflicto de rol percibido por el sujeto.
– La falta de apoyo social percibido desde el supervisor a los compañeros es una variable que presenta efectos directos e indirectos sobre el síndrome de quemarse por el trabajo, y efectos moduladores en la relación que se establece entre el estrés y las respuestas que ante él se elaboran. Los efectos directos suponen que el apoyo social puede mejorar (o su ausencia empeorar) los sentimientos de tensión emocional y la salud de los sujetos independientemente de que cambien o no los niveles de estrés. Por último, los efectos de amortiguación se refieren a aquellas situaciones en las que el apoyo social no disminuye directamente los niveles de la respuesta al estrés ni afecta a los estresores, pero puede hacer que el impacto del estrés sobre el sujeto o la valoración que éste haga de los estresores sea menor.
La función de apoyo emocional que tiene el apoyo social en el trabajo. Tanto el apoyo técnico como el apoyo emocional ofrecido por compañeros y supervisores disminuye los sentimientos de quemarse or el trabajo y la ausencia de apoyo social puede ser considerarse como un estresor laboral con importantes efectos sobre el síndrome.
Como posibles consecuencias, tendríamos una pérdida de identificación con lo que se realiza, una percepción de que no se recibe refuerzo cuando el trabajo se desarrolla con eficacia, pudiendo haber no obstante castigo por hacerlo mal, y baja expectativa de qué hacer para que el trabajo sea tenido en cuenta y valorado.
A continuación, se presenta una taxonomía con los principales síntomas encontrados en la literatura para los que se ha obtenido evidencia empírica de carácter correlacional en relación con el síndrome de quemarse en el trabajo.

• Respuestas emocionales:
– Sentimientos de soledad.
– Sentimientos de alienación.
– Ansiedad.
– Sentimientos de impotencia.
– Sentimientos de omnipotencia.
– Tristeza
– Suspicacia.
• Respuestas Conductuales:
– Agresividad.
– Aislamiento del sujeto.
– Cambios bruscos de humor.
– Enfado frecuente.
– Irritabilidad.
– No verbalizar
– Hostilidad
– Cinismo
• Respuestas Fisiológicas (son las de mayor espectro)
– Dolor precordial y palpitaciones
– Hipertensión.
– Crisis asmáticas.
– Catarros frecuentes.
– Mayor frecuencia de infecciones.
– Aparición de alergias.
– Dolores cervicales y de espalda.
– Fatiga.
– Alteraciones menstruales.
– Úlcera gastroduodenal.
– Diarrea.
– Jaqueca.
– Insomnio.

Aparte de estas consecuencias individuales, existen otras de carácter organizacional. Tal y como recogen Gil-Monte y Peiró (1997) entre las consecuencias más importantes que repercuten sobre los objetivos y resultados de las organizaciones cabe citar:
– la satisfacción laboral disminuida
– el absentismo laboral elevado
– la propensión al abandono del puesto y/o de la organización
– la baja implicación laboral
– el bajo interés por las actividades laborales
– el deterioro de la calidad de servicio de la organización
– el aumento de los conflictos interpersonales con supervisores, compañeros y usuarios de la organización
– el aumento de la rotación laboral no deseada
– el aumento de accidentes laborales.

Veamos algunas de las más importantes:
• Satisfacción laboral baja:  Wolpin y col. (1991), así como Gil-Monte, Peiró y Valcarcel, 1995) indican que la satisfacción laboral es una consecuencia del síndrome de quemarse por el trabajo y no viceversa.
• Propensión al abandono de la organización:  El abandono de las organización por parte de los sujetos va a tener importantes consecuencias negativas para aquellas. Tales como costos económicos, pérdida de eficacia y eficiencia de la organización para conseguir sus objetivos, alteración de las redes de comunicación, implantación inadecuada de políticas organizacionales, etc.
• Absentismo laboral:  Los nivelesde absentismo (faltas al trabajo justificadas o sin justificar) constituyen una de las consecuencias del síndrome de quemarse por el trabajo.
• Deterioro de la calidad de servicio de la organización:   Se adoptan actitudes rutinarias en el desarrollo del servicio, y se presta menos atención a las necesidades humanas del receptor.
2.5. Profesiones con mayor riesgo de burnout.

En cuanto a los trabajos que mayor riesgo o más probabilidad tienen de padecer burnout se pueden agrupar en tres ámbitos, el de la educación (profesores, docentes, maestros…que cada vez asumen mayor número de funciones y que poseen deficiencias ambientales donde ejercen su trabajo, muchas veces sin casi apoyos de las organizaciones), aquellos que ofrecen un servicio al ciudadano (policías, bomberos, servicios de emergencia, funcionarios de prisiones…que constantemente se ven sometidos a situaciones de estrés que acontecen de forma imprevisible y con grandes demandas por parte de los usuarios) y los profesionales de la sanidad (médicos, ATS, profesionales de dedicados a la salud mental, asistentes sociales…que desarrollan sus funciones en contacto directo con los pacientes, y estos a su vez llegan “cargados” debidos a sus diferentes afecciones y a su particular forma de sentirlas).

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Araceli Calatayud Torres, Centro de Terapia de Conducta

“TE PEGO PORQUE TE QUIERO”: El “secuestro psicológico” de las víctimas de violencia de género en los delitos de maltrato.

Marta, Clara, Teresa, Lucía o Begoña tienen en común que son mujeres y que todas ellas son víctimas de violencia de género. Sobre alguna de ellas se ejerció violencia física grave, la mayoría llegó a temer seriamente por  su vida y en algún momento  pensó que su pareja iba a matarlas, una de ellas fue víctima de violencia sexual  de forma reiterada durante los últimos años de la relación y todas ellas fueron víctimas silenciosas de maltrato psicológico. Dos de ellas tienen estudios superiores y de éstas una ejerce en su profesión, cuatro de ellas tienen hijos y una es de origen extranjero. Sus edades oscilan entre los  17 y los 53 años y tres de ellas tienen serias dificultades para llegar a fin de mes.
Todas se preguntan cómo es posible que su propio compañero sentimental haya ejercido violencia sobre ellas o por qué han permanecido en esa situación sin dar la voz de alarma ante la primera agresión. Se esfuerzan por identificar en qué momento exacto se perdieron a sí mismas, dejaron de ser ellas para dar prioridad a cubrir las demandas y exigencias de su pareja, o quiénes son ahora cuando comienzan a recuperar su independencia y autonomía.
En todos los casos, sus compañeros emplearon la violencia (psicológica, física y/o sexual) ejerciendo poder sobre ellas como un medio de control con el fin de dominarlas y someterlas, haciendo prevalecer su autoridad. En la base de sus relaciones hay una clara asimetría marcada por la  desigualdad entre los dos miembros de la pareja.
“Te pego porque te quiero” es la justificación que algunos agresores han llegado a dar a sus víctimas tras una agresión y algunas de las mujeres a las que han ido dirigidas estas palabras han decidido compartirlo conmigo. Cada vez que escucho esta afirmación u otras similares me sigo estremeciendo. ¿Qué mensajes lleva implícitos?
Si recurrimos al marco teórico encontramos diversas teorías explicativas de esta realidad entre las que destacan la teoría del Ciclo de la Violencia de Leonor Walker y la teoría del Síndrome de Adaptación Paradójica a la Violencia Doméstica (SAPAVD) de Andrés Montero, donde el autor desmenuza los procesos psicológicos que subyacen cuando se detecta violencia psicológica en el contexto de un delito de violencia de género y  llega a establecer cierto paralelismo entre el síndrome que plantea y  el Síndrome de Estocolmo. Hay quienes lo vinculan con el estado mental del cautivo o quienes lo consideran un tipo de “secuestro psicológico” o “secuestro de la psique” haciendo especial hincapié en el hecho de que la mujer teniendo la posibilidad real y puntual de salir del ciclo de la violencia del maltrato, no contempla esta opción ni la percibe como buena elección al poder verse disminuida su capacidad cognoscitiva y volitiva.
Lo cierto es que la intermitencia del uso de la violencia en la relación de pareja, que se intercala entre periodos de tranquilidad donde predomina la intención de cambio del agresor y prevalece la afectividad y la calma, favorece la dependencia o enganche emocional, alimenta la esperanza de cambio efectiva que la víctima mantiene de forma constante durante gran parte de relación, sustenta la atención y focalización selectiva de la mujer hacia los episodios y etapas positivas y genera un gran desconcierto y pérdida de seguridad derivado de la incongruencia entre el comportamiento violento del agresor y el que manifiesta en las fases de “luna de miel”.
Profundizar en los métodos de control y dominación específicos que ha empleado el agresor durante la relación es sumamente importante para que la mujer víctima o superviviente, tal y como se tiende a denominar cada vez más en los foros de debate, reasigne las responsabilidades despojándose de la culpa, entienda y comprenda los mecanismos intrínsecos y se permita integrar lo sucedido en su historia vital reestructurando cognitivamente lo vivido y rescatando aquellos elementos de sí misma que quiere conservar para reconstruirse contando con ellos.
De una forma sutil en la mayoría de ocasiones y no tan burda en los inicios, el compañero sentimental, quien según los mitos del amor romántico siempre debería velar por su cuidado y seguridad, va estableciendo y ampliando una red de control en cuanto a las personas con las que interacciona la mujer, al uso y el acceso al dinero o en cuanto a las actividades a las que dedica su tiempo. En las fases de tensión y explosión, el agresor entra a cuestionar las ideas y opiniones de la víctima, desconfía de sus amistades y familiares, cosifica a la mujer, desvaloriza sus opiniones y actuaciones, la menosprecia, dificulta su toma de decisiones haciendo prevalecer lo que él considera (“yo sé lo que es mejor para ti”), la descalifica, destruye alguna propiedad de ella, la intimida infundiendo miedo, la culpabiliza de cualquier cosa o de todo, minimiza el abuso que está cometiendo, la chantajea emocionalmente o amenaza con abandonarla, irse de casa, no volver a ver a sus hijos, agredirla o matarla en el peor de los casos. En la otra cara de la moneda encontramos en la mayoría de los casos una mujer aterrorizada, aislada, con falta de información, que de forma operante ha aprendido a callar porque de este modo evita los conflictos y que depende económica y emocionalmente de la única fuente de afecto que consigue reconocer y visualizar, su propio agresor. La víctima se cuestiona, se culpabiliza, espera un cambio, no se escucha, tiene una baja autoestima, siente vergüenza, cree que ella exagera, que “no sirve para nada” y que sin su compañero no va a poder seguir adelante. Siente una gran necesidad de estar cerca de él y ayudarlo cediendo cada vez en un mayor número de sus áreas vitales reduciendo su existencia diaria a su rol de pareja y madre.
Marta, Clara, Teresa, Lucía y Begoña, son algunas de muchas. Todas ellas grandes personas y grandes mujeres que se han reencontrado tras haber vivido una auténtica tortura psicológica, base del maltrato físico y sexual. Trabajar diariamente con estas mujeres supone presenciar en primera fila como la fragilidad da paso a la fortaleza y como la seguridad y la independencia (emocional, económica y personal) se instalan o reinstalan en sus vidas.
La intervención psicológica de orientación cognitivo conductual es una de las vías que favorece el proceso de recuperación integral de las víctimas de violencia. En la base de los mapas cognitivos de éstas encontramos diferentes distorsiones cognitivas y pensamientos automáticos a los que las mujeres víctimas otorgan una credibilidad 100% sin haberlos cuestionado. Es sumamente importante cribar y analizar estos pensamientos sometiéndolos a diferentes filtros (criterios de objetividad/veracidad, utilidad, emocional y formal) con el fin de valorar si se ajustan o no a la realidad y si son saludables. Es importante que las distorsiones cognitivas pierdan fuerza y se reemplacen por pensamientos alternativos idóneos y adecuados ya que estos son los que encienden las otras modalidades de respuesta más visibles e incapacitantes (respuesta fisiológica y motora).
Como profesionales, transmitir esperanza, acompañarlas y guiarlas hacia la salida respetando sus ritmos es una responsabilidad y un reto constante.
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Susana Tárrega Verdú
Lic. psicología, Lic. criminología, Máster en psicología clínica por el Centro de Terapia de Conducta de Valencia.
Actualmente trabajando como psicóloga en atención directa con mujeres víctimas de violencia en un recurso público.

DECALOGO DEL PSICOLOGO PRINCIPIANTE

Hace pocos meses que empecé mi práctica clínica. He tenido la suerte de tener varios clientes en estos principios tan costosos, y sobretodo mucha ilusión. Cada uno viene por razones muy distintas por lo que mis comienzos están siendo a la par complicados y entretenidos.
Ante esta tesitura he elaborado, o convertido en palabras, los 10 principios que desde el primer día que comencé a trabajar como psicóloga cumplo y aplico.

1. No sólo hay que serlo, hay que parecerlo.
Es decir, no basta con creer firmemente en aquello que eres, en tus capacidades y en la ciencia que aplicas, también hay que trasmitir esa sensación a los demás. Sí, eres psicólogo, tienes una buena formación y una buena autoestima que te hacen creer en ti y te convierten en alguien que aplica bien lo aprendido, pero no serás un profesional completo si no lo pareces. La apariencia importa. Y no como algo materialista o simple, sino como un conjunto de comunicación verbal, no verbal y calma, que hacen de ti alguien que parece un profesional en quien confiar.

2. Confidencialidad.

Es fácil que al principio tengas clientes que son conocidos de tus conocidos, gente que forma parte de tu red extensa. Y es natural que las personas que te recomendaron se preocupen por cómo está yendo la terapia, por cómo se encuentra ese conocido. No hay que molestarse porque la gente pregunte, es natural que si la persona con la que haces terapia no les comenta nada y ellos la aprecian, te pregunten. Pero no sólo no debes caer en la tentación de tranquilizar a estas personas sino que ni siquiera debes dar a entender que esa persona a la que te recomendaron te llamó, quizá no se lo dijo. Yo tengo una respuesta estándar y muy asertiva para este tipo de situaciones: “Entiendo que te preocupes por él y por cómo se encuentra, pero no puedo darte ninguna información”.

 
3. Ser psicólogo 24 horas.
Esto no debe confundirse con ir “salvando el mundo”, ni corrigiendo a los demás en sus “errores”, ni diagnosticando trastornos de personalidad (todos conocemos a algún compañero así). Con ser psicólogo 24 horas me refiero más bien a predicar con el ejemplo. Ser una persona coherente, que aplica más y predica menos, que tiene el control de sus emociones, que no pierde los papeles fácilmente. Todos podemos cometer errores pero es importante ser una persona íntegra y coherente si esperas que los demás depositen su confianza en ti. Ver el mundo y a las personas que lo componen desde un prisma de tu profesión te hará mejor profesional, mirar a través de las gafas de la psicología.
Hablar de la psicología con respeto, no hablar de trastornos o de síntomas en tono jocoso, ponerte serio cuando alguien decide preguntarte por algo relacionado con la psicología.

4. Respetar a los compañeros de profesión.

Está claro que podemos estar en desacuerdo con algunos de nuestros compañeros, pero no hay que olvidar que son compañeros de profesión. Puedes aprender de su opinión, de cómo aplican ciertas técnicas, etc. y aunque no aprendas nada porque no estás de acuerdo, puedes hacérselo saber desde el respeto.
Hay una excepción en este punto, y son aquellos compañeros que sabemos que no cumplen con el código deontológico – que los hay – y que sin problemas hablan de ello. Tener pleno respeto por tu profesión es lo básico para ser un buen profesional, y quién no respeta tu profesión te ofende y es importante defender ese respeto si se da la ocasión.

5. Se paciente.

No busques clientes debajo de las piedras, no repartas desesperado tu tarjeta de visita. Haz las cosas de forma paciente. Los clientes aparecen y es tu buena praxis la que hará que te recomienden y vengan más. Está bien dar tu tarjeta pero no a diestro y siniestro dejándola en cualquier parte, estar desesperado no es una buena característica en un psicólogo.
Espera tranquilo y aprovecha las pausas para estudiar y mejorar. Al fin y al cabo este trabajo tiene temporadas de más afluencia y otras de menos y hay que saber aguantar las pausas y tomárselo con calma.

6. Horarios.

La propia ventaja de trabajar para uno mismo a veces se puede convertir en un problema: horarios flexibles que nos permiten ir al despacho cuando queramos. Es importante que “la inspiración te pille trabajando”, emplea tu tiempo en el despacho estudiando, leyendo artículos científicos, etc. Los clientes llegan en el momento más inesperado y todo el tiempo empleado en el despacho se refleja en tu trabajo, no sólo por los conocimientos que adquieres estudiando, también en lo cómodo que te sientes entre esas cuatro paredes y en la calma que trasmites.

7. Curiosidad.

Bajo mi punto de vista una de las cosas que tienen en común todos los buenos psicólogos que conozco es que son personas curiosas. Tener curiosidad por cómo la gente que te rodea soluciona sus problemas, la opinión de la gente sobre cualquier tema, la forma de expresarse, los gestos, la proxemia, la relación que tienen con las nuevas tecnologías, con la comida, con el sueño. No se trata de vivir en una continua fase de evaluación pero sí de escuchar mucho y de preguntar un poco más de lo que haría cualquiera, ir un paso más allá, y tener ganas de saber. Si alguien nombra una droga que desconoces, una enfermedad que desconoces, un síntoma que desconoces, etc. buscar información, conocerlo. Cultivarte cada día.

8. Humildad.

Que puedas ver ciertas cosas gracias a tu formación que quizá otros no puedan ver no te hace superior ante nadie. No te hagas el sabio, no hables más de la cuenta, no aconsejes si nadie te pide consejo. Respeta la sabiduría de la edad y de lo vivido. Escucha más, habla menos.

9. Vive.

Conoce gente nueva, conoce costumbres de otras personas, idiomas, redes sociales, formas de vida. Como psicólogo no sólo tienes que tener muchos conocimientos de ciencia, también de la vida. ¿Qué cosas son normales en qué contextos?
El vocabulario, el volumen, los gestos, pueden ser muy cambiantes según el contexto, la edad y el nivel sociocultural de la persona que tienes delante. Es importante saberlo sobre el papel pero también conocerlo directamente.

10. No lo hagas por el dinero.

No trabajes por el dinero. El dinero es necesario, es una parte muy importante de tu trabajo, porque necesitas pagar tus gastos personales, el despacho, el colegio, autónomos, etc. pero no debes convertirlo en la razón primera. Se nota cuando uno trabaja por el dinero. No cojas un caso si no te ves preparado, eso te perjudica como profesional. Lo harás mal y eso afectará no sólo a tu autoestima y tu prestigio como profesional sino a lo más importante: tu cliente.

BEGOÑA ALBALAT PERAITA
24 promoción

CIENCIA VS FUERZAS MISTERIOSAS.

Resumen
En estos últimos años, el número terapias enfocadas hacia la introspección retrospectiva se ha incrementado considerablemente. La tesis esencial del psicoanálisis como terapia introspectiva, es, que en la mente existen contenidos psíquicos inconscientes ocultos que el sujeto tiene de experiencias pasadas  Como vemos, Freud, hacia referencia a experiencias pasadas,lo significativo de la teoría que menciono a continuación es, que  hace alusión a vidas pasadas.  El interés por profundizar en su eficacia está inquietando a multitud de profesionales que basados en el método científico comprueban como cada vez con más frecuencia, esta seudoterapia introduce contenidos seudocientíficos.
Desde este trabajo se pretende profundizar en las bases que sustentan esta terapia  a la vez que se pretende cuestionar los criterios de objetividad en la que ésta se sustenta

Introducción.
Ante el planteamiento de no tener una mente cerrada, de ser ecléctica o mejor no reduccionista, compruebo que hay circulando teorías que se denominan “terapias” y llama poderosamente mi atención la: Terapia Regresiva a Vidas Pasadas; busco información sobre esta Terapia, y centrándome en la época moderna, el impulso definitivo vino de la mano de Morey de Bernstein, un hipnotizador aficionado, que en 1956 publicó The Search for Bridey Murphy (En Busca de Bridey Murphy)(en:Bridey Murphy), sobre el caso de una persona que mediante hipnosis regresiva y espontáneamente llegó a rememorar una supuesta vida pasada, y que inmediatamente se convirtió en película.

Qué es la terapia regresiva? La terapia regresiva es una técnica de acceso al inconsciente utilizada desde hace más de 3000 años por muchas culturas”.
“¿En qué se basa la terapia regresiva? En el intento de profundizar y escuchar los trasfondos de la mente desde una actitud abierta con tolerancia y predisposición para observar al ser humano desde otro ángulo de conciencia. Para ello se utiliza como herramienta de trabajo una profunda relajación que permite entrar en un nivel de ondas cerebrales en el que se produce un estado alterado de conciencia idóneo para provocar la libre asociación del inconsciente. Para realizar una REGRESION se necesita que la persona se encuentre en un nivel mental Alfa-Zeta cercano al sueño pero sin entrar en él, al cual se llega mediante una profunda relajación física dirigida por el terapeuta. Sin embargo una vez alcanzado este nivel la persona no pierde en ningún momento su conciencia, por lo que es absolutamente libre de marcharse, no hacer el trabajo e incluso razonar lo que esta sucediendo.”
El texto anterior, sería una introducción a la información que les sigo proporcionando, atendiendo a preguntas y respuestas del Dr. Weiss, psiquiatra que descubrió que con Catherine era diferente:
En su libro “Muchas vidas. Muchos maestros”, en donde narra sus sesiones con la mujer que le cambió su visión del mundo, encontramos las siguientes reflexiones que, según él, se dieron después de la primera sesión:
“Cuando Catherine se hubo ido, y durante varios días más, reflexioné mucho en los detalles de la regresión hipnótica. Reflexionar es natural en mí. Muy pocos de los detalles que emergieran de una hora de terapia, incluso de las “normales”, escapaban a mi obsesivo análisis mental, y esa sesión difícilmente podía considerarse “normal”. Por añadidura, era muy escéptico con respecto a la vida después de la muerte, la reencarnación, las experiencias de abandono del cuerpo y los fenómenos de ese tipo. Después de todo, según pensaba la parte lógica de mi persona, eso podía ser fantasía de Catherine. En realidad, me sería imposible demostrar la veracidad de sus aseveraciones o visualizaciones. Pero yo también tenía conciencia, aunque mucho más difusa, de un pensamiento menos emocional. Mantén la mente abierta —me decía ese pensamiento—, la verdadera ciencia comienza por la observación. Sus “recuerdos” podían no ser fantasías ni imaginación. Podía haber algo más de lo que estaba a la vista… o al alcance de cualquier otro sentido. “Mantén la mente abierta. Consigue más datos.” Otro pensamiento me importunaba. Catherine, tan propensa a temores y ansiedades desde siempre, ¿no tendría demasiado miedo de volver a someterse a la hipnosis? Resolví no llamarla. Que ella también digiriera la experiencia. Esperaría a la semana siguiente.”(página 9).“
Mantén la mente abierta … la verdadera ciencia comienza por la observación” ¿Y cuál es el método científicamente válido que aplica en sus “observaciones”, por ejemplo? Podemos leer todo este libro y no encontramos una sola explicación de método alguno, sino puras reflexiones y descripciones de las “sesiones”.
Ni que decir tiene y a juicio del lector dejo la definición: la verdadera ciencia comienza por la observación…podía haber algo más de lo que estaba a la vista..¿ a qué vista? – pregunto-.
En una entrevista realizada por la revista “Mente Sana”, sin fecha, el Dr. Weiss da lo que parece ser una especie de definición:

¿Qué son las regresiones?
el Dr.Weiss contesta: “Regresión significa ir atrás en el tiempo. Cuando una persona está en un estado de relajación profunda o hipnosis, es más fácil llegar a la raíz, a la causa que origina el síntoma, independientemente de que el trauma se haya producido en la infancia, en el útero materno o en vidas pasadas.”

Ante esta definición me pregunto de nuevo: ¿En estado de relajación profunda existe una visión objetiva que aporte datos a la ciencia?  En mi experiencia, en ese estado se percibe un bienestar agradable que hasta puede llevar a tener sensaciones de levitar, pero “solo” son sensaciones. Sensaciones, repito ante la siguiente respuesta por Dr. Weiss a la revista Psychologies del 7 de octubre de 2005.

¿Puede explicarnos qué es y en que consiste la terapia regresiva?”
Dr. Weiss contesta lo siguiente:
La terapia regresiva es un tratamiento que valiéndose de distintas herramientas como puede ser la hipnosis, la relajación y la visualización, ayuda al paciente a rastrear en su inconsciente el origen de sus problemas y su manera de resolverlos. Y muchas veces esa raíz se encuentra en existencias anteriores cuyos avatares coinciden con los síntomas que presentan en sus vidas actuales.
Estaba muy claro, que no había ciencia alguna de entrada en lo que nos está describiendo, se dio cuenta de que era necesario echar mano de otra clase de conocimientos:
Durante esa semana, yo había repasado el libro de texto de un curso de religiones comparadas que había seguido en mi primer año en la Universidad de Columbia. Había, ciertamente, referencias a la reencarnación en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. En el año 325 d. de C., el emperador romano Constantino el Grande, junto con Helena, su madre, había eliminado las referencias a la reencarnación contenidas en el Nuevo Testamento. El segundo Concilio de Constantinopla, reunido en el 553, confirmó ese acto y declaró herética la idea de la reencarnación. Al parecer, consideraban que esta idea debilitaría el creciente poder de la Iglesia, al conceder a los seres humanos demasiado tiempo para buscar la salvación. Sin embargo, las referencias originarias habían existido; los primeros padres de la Iglesia aceptaban el concepto de la reencarnación. Los primitivos gnósticos —Clemente de Alejandría, Orígenes, san Jerónimo y muchos otros— estaban convencidos de haber vivido anteriormente y de que volverían a hacerlo. Pero yo no había creído nunca en la reencarnación. Ni siquiera había pensado mucho en el tema. Aunque mi temprana educación religiosa hablaba de una vaga existencia del «alma» después de la muerte, la idea no me convencía.
(página 10)
Si Weiss se hubiera concretado a este apoyo de su conocimiento, sus doctrinas no pasarían de ser, en el mejor de los casos, opiniones personales de un psiquiatra que no tiene explicación sensata para el fenómeno que está observando. No sería el primero que pasaría por una situación de fracaso ni ciertamente el último, o, en el mejor de los casos, la recuperación de su paciente sería uno de los tantos “milagros” a los que se enfrentan los especialistas que ignoran por qué de pronto la enfermedad de un paciente remite, pero Weiss no podía dejar la cosa así, y la necesidad de explicaciones “a modo” lo impulsaron a buscar “respuestas científicas” que pronto lo llevarían a ser el famoso y rico doctor que ahora es.

Las Terapias Regresivas son todo lo que se quiera menos ciencia ni conocimiento objetivo. Tienen todo el esquema de una religión o secta, de la charlatanería que sirve para nada porque pretende curar absolutamente todo. Justifica, dependiendo de quienes lo promuevan, si la hipnosis será usada o no, si los pacientes con trastornos graves pueden recibirla o no, si la relajación será necesaria o no. Encontramos en la página “Regresiones” del Instituto Español de Terapia Regresiva:

¿Siempre hay que hacer una relajación previa para entrar en regresión? No necesariamente. El método propuesto por Netherton en Vida Passada. Uma abordagem psicoterapica,  implica establecer un diálogo con el paciente que le permita focalizar e intensificar el síntoma, y a través de un proceso asociativo muy espontáneo de su mente, entrar directamente en regresión sin ningún tipo de técnica hipnótica o relajación previa.
Tengo la impresión de estar ante un galimatías, después de leer estas definiciones. Si a usted terapéuticamente le vale, a mi, que pienso que esta charlatanería no es ciencia, me vale.
En Psicología, todo no vale, definición que expuso en su Conferencia, el Dr .D. Francisco J. Labrador de la Universidad Complutense de Madrid. III Symposium Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes, celebrado en la Ciudad de Elche (Alicante).2013.
Es muy importante reflexionar sobre lo expuesto por F.J. Labrador, porque proporcionar datos empíricos a la Psicología aplicada tiene que ver con lo que a continuación presento:

“La formulación de los problemas psicológicos en términos de premisas incorrectas y de una predisposición a experiencias imaginarias distorsionadas representa una clara desviación de las formulaciones generalmente aceptadas de los trastornos psicológicos”……..La irracionalidad puede comprenderse en términos de inadecuaciones en organizar e interpretar la realidad.
Cognitive therapy and the emotional disorders. Beck (1976, págs. 19-20)

Los problemas psicológicos no son necesariamente el producto de fuerzas misteriosas, impenetrables, sino de procesos comunes como el aprendizaje defectuoso, hacer inferencias incorrectas sobre la base de una información inadecuada o incorrecta, y no distinguir adecuadamente entre imaginación y realidad. Además, el pensamiento puede ser poco realista porque se deriva de premisas erróneas; la conducta puede ser auto-destructiva porque se basa sobre actitudes poco razonables.

Así, los problemas psicológicos se pueden dominar perfeccionando las discriminaciones, corrigiendo conceptualizaciones erróneas y aprendiendo más sobre actitudes más adaptativas. Ya que la introspección, el insight, la comprobación de la realidad, y el aprendizaje son básicamente procesos cognitivos,he denominado terapia cognitiva a este enfoque sobre las neurosis (Beck, 1967, pág. 318).

Para Kovacs y Beck (1978, pág. 525) la “cognición sería un término amplio que se refiere tanto al contenido del pensamiento, como a los procesos implicados en éste”.

Una cuestión a resaltar es que el grupo de Beck ha dado, como vemos por lo anterior, diversas versiones de lo que considera la “cognición”. En este sentido, es significativo que Beck y su grupo en su descripción del modelo cognitivo de la depresión comenten que la terapia cognitiva usa el término “cognición” no como si estuviera en relación con una “maquinaria” estática dentro de la persona, sino como el compromiso de la persona con el mundo en general (Clark, Beck y Alford, 1999).

Una anécdota que relata Beck (1997)refleja de forma sencilla el alcance del modelo cognitivo. Preguntado Beck, por un taxista, sobre la conferencia que iba a dar, éste le dijo: “tiene que ver con cómo la gente se habla a sí misma”. El taxista le respondió “oh, pensaba que ése era el motivo principal por el que acudían al psiquiatra”. A lo que Beck le respondió, “sí, pero les enseñamos cómo responderse”.

Partiendo de que la terapia cognitiva no es una terapia integradora como han alegado algunos (véase a este respecto, Alford y Norcross, 1991; Caro, 1998), sino que siempre ha dejado bien claro su interés por ser la terapia de elección, o la terapia más adecuada para diversos trastornos por sus características particulares, “integrarla” de esta manera con campos antitéticos puede ser problemático. Si la terapia cognitiva pierde sus límites, su delimitación, de esta manera, ¿qué es pues, la terapia cognitiva?

 
Conclusiones

Conclusión: La pregunta con la que finalizo el artículo, refleja claramente que puede ser problemático integrar la Psicología cognitiva con campos antitéticos, en este caso, la terapia de vidas pasadas. Freud, respetable padre de la Psicología, que su obra, forma parte de Historia de la Psicología; en su teoría ya mencionaba contenidos psíquicos, inconscientes ocultos al propio sujeto merced a la represión; éstos contenidos pueden ser de tipo representativo, como los que se refieren al que el sujeto tiene de experiencias pasadas o de tipo emotivo, como son los deseos, instintos o apetitos en general. Desde Freud, numerosos avances en investigación dentro del campo de la Psicología Científica, han sido significativos, para establecer tratamientos fiables y trabajar con  ellos en Psicología Aplicada. Seguimos y seguiremos investigando, con hipótesis,con datos objetivos, con observaciones basadas en el empirismo, en la búsqueda de estrategias y técnicas para llevar a cabo la resolución de los problemas emocionales,no cabe por tanto recurrir a unas vidas pasadas cuando hay mucho trabajo de investigación que hacer en el presente.

Referencias
• Morey de Bernstein, 1956 publicó The Search for Bridey Murphy
• Brian L. Weiss, B. L. (2004). Muchas vidas, Muchos maestros. Ediciones B, España
• Dr. Weiss a la revista Psychologies del 7 de octubre de 2005..
• Boletin de psicología Nº 107. Marzo2013 Lo cognitivo en psicoterapias cognitivas una reflexión crítica. Isabel Caro.
• Internet. Darío, en La ciencia y sus demonios.
• Netherton, Morris. Vida Passada. Uma abordagem psicoterapica. Grupo editorial Summus, 1997.
• Cognitive therapy and the emotional disorders. Beck (1976, págs. 19-20)
• III Symposium Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes, celebrado en la Ciudad de Elche (Alicante).2013.

                                          Ana Meroño Picazo.
Psicóloga.Licenciada por la U.N.E.D.
Master en Psicología Clínica, realizado en el
Centro de Terapia de Conducta.(Valencia).

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