LAS SOMATIZACIONES O REACCIONES PSICOSOMÁTICAS

Actualmente son muchas las personas que acuden a la consulta de su médico presentando una sintomatología que les genera malestar y una gran preocupación por su salud. En un gran número de casos, después de la entrevista y de las exploraciones necesarias, puede que no se encuentre ninguna alteración que justifique su malestar y es entonces cuando suelen ser remitidos al especialista correspondiente. Esto implica someterse a nuevas exploraciones, tratamientos y consultas, sin que se encuentre una causa orgánica a su sufrimiento.

 

Las consultas de este tipo según las estadísticas están aumentando, constituyendo el 25% de las nuevas consultas en Atención Primaria y, lo más preocupante, suelen

ser diagnosticados y tratados como trastornos difusos sometiéndose a un tratamiento orgánico y a sus consiguientes riesgos, olvidando totalmente el papel de

la psicología en la aparición de estos síntomas. Por todo ello, las somatizaciones tienden a cronificarse, lo que a menudo, genera un abuso o dependencia a determinados fármacos, como sedantes o analgésicos, agravándose así el problema.

Por somatización entendemos cualquier síntoma corporal que surge o se incrementa en respuesta a factores psicológicos o situacionales. Según diversos estudios parece ser que las mujeres presentan una mayor tendencia a somatizar que los hombres, no obstante, esta tendencia varía mucho de una cultura a otra. Además las somatizaciones son frecuentes en pacientes que sufren de depresión y ansiedad y se ha encontrado una gran comorbilidad entre la somatización y el estrés.

En la historia personal de un cliente que somatiza podemos encontrar varios indicadores, entre ellos, un trastorno psicológico coexistente, el haber sido rechazo repetido de médicos que les habían atendido, múltiples pruebas diagnósticas recientes, numerosas visitas a los servicios de urgencia e incluso el haber recurrido a medicinas o terapias alternativas en busca de una explicación.

El realizar una buena evaluación es de suma importancia para el estudio y tratamiento de cualquier trastorno, no obstante, ésta cobra aún mayor protagonismo en las somatizaciones.

Es necesario incluir la somatización en el diagnóstico diferencial y descartar en primer lugar si se trata de una enfermedad orgánica. En caso de confirmarse que el problema es de tipo psicológico, debemos detectar si los síntomas obedecen a otros trastornos más amplios como la ansiedad o la depresión y en caso contrario, buscar las causas psicológicas o del entorno que están provocando que el cliente somatice. Sólo haciendo un buen diagnóstico sentaremos las bases de un buen tratamiento.

Un aspecto a tener en cuenta cuando se trabaja con un cliente de este tipo es que por exagerados que puedan parecer los síntomas, el sufrimiento del paciente es siempre real, siendo necesaria una actitud empática y de aceptación para un manejo eficaz de nuestro cliente, sin caeren una discusión sistemática de todos los síntomas que éste presenta.

Son muchos los síntomas y síndromes que pueden presentar las personas que somatizan, algunos de tal gravedad que pueden desencadenar otros problemas de salud física más amplios. Entre ellos se encuentran los que se exponen a continuación:

a) Gastrointestinales: vómitos,  dolor abdominal  náuseas  flatulencia  hinchazón, diarrea,  intolerancias alimentarias.

b)Pseudoneurológicos: amnesia, dificultad al tragar, pérdida de voz, sordera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, pseudoconvulsiones, dificultad miccional.

c)Síntomas dolorosos: dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor articular, dolor al orinar, cefaleas.

d) Aparato reproductor: dispareunia, dismenorrea, irregularidad ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales.

e) Cardiopulmonares: dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareo.

f)Síndromes: alergias alimentarias extrañas, síndrome de fatiga crónica, síndrome de articulación temporomandibular, fibromialgia, sensibilidad medicamentosa múltiple.

Finalmente, consideramos que la psicología puede tener un papel de suma importancia en el tratamiento de este trastorno. Después de leer mucho sobre el

tema hemos encontrado un modelo de tratamiento cognitivo-conductual que parece estar teniendo muy buenos resultados, por ello hemos decidido exponerlo:

1º) Averiguar si la actitud de nuestro cliente ante el tratamiento psicológico es positiva, conociendo hasta qué punto confía o cree que le podemos ayudar con la terapia.

2º) En caso de que nos encontremos con una actitud poco receptiva, intentaremos conseguir que el cliente colabore con la terapia y muestre una actitud más positiva hacia ésta, presentando, por ejemplo, el tratamiento como un conjunto de técnicas capaces de ayudar también a problemas orgánicos (por ejemplo el modelo de estrés), planteando iniciar el tratamiento y valorar su eficacia a medio plazo (pactando un plazo) o bien aferrándonos a una mínima duda sobre la certeza subjetiva de la enfermedad física.

3º) En cuanto a la evaluación del problema, debemos recopilar la siguiente información: descripción detallada del problema (con secuencias recientes), inicio y curso del mismo, variables que lo mejoran y empeoran, evitaciones realizadas, reacciones de otras personas de su entorno, historia de tratamientos anteriores y uso de fármacos, deterioro a causa del entorno socio-laboral, creencias sobre el origen, causa y curso del problema, creencias sobre el significado del problema, situación psicosocial. Es aconsejable la utilización de cualquier cuestionario que nos aporte información válida para poder realizar un buen análisis funcional a tener en cuenta en nuestra hipótesis y que nos permita descartar otros problemas.

4º) En cuanto al tratamiento, la fase educativa será de suma importancia así como detectar las creencias sobre los síntomas, la enfermedad y las conductas de salud, reemplazándolas por pensamientos más adaptativos. Por otro lado el cliente tendrá que reatribuir las causas de sus síntomas corporales a motivos más benignos y objetivos, suprimiendo cualquier refuerzo que pueda estar recibiendo al mostrar el rol de enfermo o reasegurándose.

En nuestra hipótesis se presentará el problema desde la causa no orgánica de tipo “problema de ansiedad o estrés”. En esta fase se debe aclarar toda duda que surja ante el tratamiento. Algunas de las tareas serán: autoobservar la relación entre el síntoma y su causa (p.e. estrés), que haga una lista de las conductas de evitación de actividades, experimentos conductuales, orientar a familiares de cómo actuar.

La técnica clave en el tratamiento de las somatizaciones es la cognitiva, de manera que el cliente consiga hacer una reestructuración de sus interpretaciones y creencias ante el síntoma. También debe darse al cliente estrategias para enfrentarse a la causa, por ejemplo lo entrenaremos en relajación, practicaremos la exposición, y haremos resolución de problemas. Y por supuesto como en todo tratamiento, prevención de recaídas y seguimiento.

Consideramos que este tipo de trastorno debe ser foco de interés para todos los psicólogos que trabajamos en clínica puesto que el abordaje terapéutico que ofrece la medicina no es efectivo, siendo la causa de índole psicológica. Es un área importante en la que seguir investigando, siempre teniendo como fin último la mejora del cliente.

Rosario Hernández López

Promoción 17ª

MODELO DE TALLER DE AYUDA A MUJERES MALTRATADAS

A lo largo de la historia de la humanidad, la agresión y la violencia se han convertido en las principales lacras de una especie que se suponía social por naturaleza y superior en inteligencia.

 

En la actualidad convivimos a diario con continuas muestras de violencia que creemos ajenas a nosotros por producirse en lugares lejanos, haciéndonos inmunes a semejantes actos y resignándonos a aceptarlos.

 

En contra de lo que muchos creen, las agresiones y la violación de los derechos básicos no están tan distantes, muchas personas, en su mayoría mujeres, sufren a diario malos tratos por personas cercanas a ellas que convierten sus vidas en un infierno.

 

Fruto de un aumento de las denuncias o por una mayor pérdida de valores, el número de casos de violencia doméstica crece año tras año. Este hecho hace necesario que se ofrezcan a este sector de la población nuevos servicios de atención y ayuda.

 

Aportar información real y actualizada sobre el maltrato, detectar los apoyos sociales e institucionales de los que disponen, mejorar sus posibilidades de independencia económica y enseñarles habilidades de manejo como el control de la ansiedad o de los pensamientos negativos, son piezas clave en la atención a las mujeres victimas de maltrato.

Este taller intenta aportar a esas mujeres un apoyo en su nuevo desafío, demostrar a la sociedad y a si mismas que son capaces de superar tales vivencias y llevar una vida plena, dotándolas de los recursos sociales y personales necesarios para un correcto funcionamiento.

 

OBJETIVOS

 

  • Aportar información real y objetiva sobre el maltrato y la violencia doméstica.

 

  • Analizar la problemática del maltrato desde el ámbito sociocultural y personal.

 

  • Valorar las medidas de apoyo social a las victimas del maltrato y la protección física, jurídica y social de la que disponen.

 

  • Adquisición de habilidades de afrontamiento básicas para el control de la ansiedad, sentimientos de culpabilidad y creencias disfuncionales.

 

  • Eliminar sentimientos de vergüenza o exclusión social.

 

  • Conocimiento de casos similares y cómo se superaron (valoración del problema desde una perspectiva objetiva).

 

  • Información sobre las posibles repercusiones sociales y psicológicas del maltrato.

 

  • Reforzar la autoestima y la seguridad en sí mismas.

 

  • Normalización de los estilos de vida con la realización de actividades y la superación de temores.

 

  • Orientación laboral y educativa puente hacia la independencia económica.

 

 

PROGRAMA

 

Bloque I: El maltrato y la sociedad

 

  • El maltrato: Análisis de los distintos tipos y definiciones de cada uno de ellos, describiendo su impacto psicológico y social.

 

  • El reparto de roles en nuestra cultura: Revisión a las creencias socialmente aceptadas sobre el maltrato y los roles culturalmente asignados a hombres y mujeres.

 

  • El agresor: Perfil y motivos que mueven a ciertas personas a agredir a parejas, realizando un análisis de sus pensamientos, conductas y evolución.

 

  • Víctimas de maltrato: Perfil de las mujeres que sufren agresiones por parte de sus parejas, realizando un análisis de sus pensamientos, conductas y evolución.

 

  • Recursos sociales e institucionales: Detección y descripción de los diferentes organismos públicos y privados que ofrecen ayuda a las víctimas de violencia doméstica. Legislación relacionada.

 

  • Estadísticas sobre maltrato: Análisis del actual crecimiento de casos de maltrato y revisión de casos y gráficos.

 

 

BLOQUE II: Recursos psicológicos y sociales

 

  • Culpabilidad-Vergüenza: Análisis y descripción de los diferentes sentimientos que las víctimas de maltrato sienten y cómo afrontarlos.

 

  • Dominando nuestros pensamientos: La forma de pensar influye directamente sobre nuestra forma de comportarnos, cómo nos sentimos y nuestra autoestima.

 

  • Conocer la ansiedad: Análisis de este proceso biológico básico, su influencia en nuestra salud (física y psicológica) y cómo controlarla.

 

  • Aprender a relajarse: Dominar una forma rápida y efectiva de afrontar las situaciones cotidianas y nuestros temores con el objetivo de sentirnos mejor y más seguros.

 

  • Manejo social: Adquirir y dominar habilidades sociales básicas es necesario en una sociedad como la nuestra para lograr un funcionamiento personal adecuado.

 

  • Solucionar problemas: En nuestra vida cotidiana convivimos con un sinfín de problemas que debemos ir superando a fin de evitar el estrés y la ansiedad. Aprenderemos la mejor forma de hacerlo así como a tomar las decisiones más adecuadas para cada situación (pedir ayuda, denunciar, abandonar a la pareja, etc.).

 

BLOQUE III: Superando el maltrato

 

  • Disfrutar nuestro tiempo: Adquirir o recuperar una serie de actividades satisfactorias que ayuden a la mujer a normalizar su vida y a disfrutar de ella.

 

  • Independencia económica: Orientación individual/grupal con el objetivo de adquirir los recursos necesarios para mejorar las posibilidades laborales y económicas.

 

  • Pasando página: Aprender a hablar de las vivencias sufridas y del tema del maltrato de forma adecuada así como afrontar sin temores nuevas relaciones con hombres, tanto afectivas como sexuales.

 

Hijos del maltrato: Asesoramiento y apoyo a los hijos de las mujeres maltratadas. El objetivo es trabajar la transmisión de valores sobre el maltrato y las relaciones de pareja, sesgados por las experiencias sufridas, que puedan desencadenar en temores y evitaciones de futuras relaciones y minimizar las posibilidades de ser potenciales maltratadores.

Joaquín Estrellés Ferrando

Promoción 17ª

ESTUDIO DE CASO SOBRE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Últimamente todos tenemos conocimiento a través de la televisión y del resto de los medios de comunicación, de la violencia que existe en institutos y centros de enseñanza secundaria. Pensamos que es una barbaridad, que no se debería consentir, que los centros tendrían que estar más vigilados y los alumnos más controlados. También hay opiniones que piden que los profesores se impliquen más, así como los directores, padres, orientadores, etc. Por haber, hasta hay gente a la que le hace gracia que las peleas se graben en los móviles y las comparan con las travesuras que ellos hacían hace 20 ó 30 años. Sin embargo, ¿alguien se para a pensar en lo que le puede ocurrir a la víctima?, ¿creemos que su vida sigue como si no hubiera sucedido nada?, ¿imaginamos por un solo momento el trauma que se le ocasiona a esta persona?, ¿conocemos que muchos de ellos, después de sufrir una agresión, piensa en el suicidio?

Vamos a ver un caso de estrés postraumático como consecuencia de una fuerte agresión.

 

 

HISTORIA

 

A.S. es una chica de 17 años que cursa segundo de bachillerato. Tiene un nivel cultural medio y es muy inteligente. Es una persona extremadamente madura para su edad porque, según ella, sus padres siempre han estado trabajando y ella se ha criado con sus abuelas, tías y primas mayores que ella.

 

Viene a la consulta “empujada” por su madre, que dice de ella que últimamente está muy rara, irascible, muy exigente con todo y con todos, (sobretodo con los padres y con su novio), pero que lo que más le preocupa es que está exigiendo a todos un elevado nivel de justicia, sinceridad, honradez, perfección, y que las cosas tienen un solo punto de vista y una única forma de hacerse: la suya.

 

A.S. explica que hacía unas semanas había sufrido una agresión. Cuenta que durante un recreo del instituto observó que unas chicas estaban discutiendo, a ella le hacía gracia porque parecían niñas de cinco años, pero la discusión fue a mayores e intentaron pegar a una de ellas. A.S. acudió a separarlas a la vez que algún profesor y la cosa no fue a más, aunque sí recibió amenazas por parte de una de las agresoras por haberse metido en la pelea. Ella no hizo el menor caso.

 

Ese mismo día, al terminar las clases a las 2:30 de la tarde, A.S. se marcha a casa andando, como todos los dias. Cuando estaba ya en su calle, oye que unas chicas empiezan a insultarla. Ella se vuelve y ve que son las chicas de la pelea del instituto acompañadas por otras que no conoce, en total unas diez. A.S. acelera el paso y las otras siguen insultando y empiezan a correr detrás de ella. A la altura de su casa, le dan alcance y la acorralan. A.S. se pega a la pared y las otras empiezan a insultarla y empujarla, ella no se defiende, baja la cabeza y se tapa la cara con las manos. Le dan puñetazos en la cara y el cuerpo, empujones, le tiran del pelo, la tiran al suelo y le dan patadas en la espalda. Por curioso que parezca, a esa hora no pasa nadie por la calle que la pueda ayudar. De repente puede salir corriendo, llega a su casa y toca el timbre para que baje su padre. Las chicas salen corriendo y escapan. El padre la lleva al hospital. Tiene la cara destrozada, una fisura en una costilla y contusiones por todo el cuerpo, la curan,le dan tranquilizantes y les aconsejan que denuncien. Del hospital van a la comisaría, ponen la denuncia correspondiente y se van a casa.

 

Al dia siguiente no quiere ir al instituto y sus padres acceden a que no vaya. Por la tarde su novio la recoge para que salga un rato de casa y al volver, se encuentra a la madre de una de las agresoras hablando con sus padres. Esta les pedía que quitaran la denuncia, que su hija no había hecho nada y que había sido A.S. la que lo había empezado todo y que eran “cosas de crías” que no había que hacerle caso y que lo que había pasado notenía importancia. A.S. sufre un ataque de ira, se pone a llorar, a gritar y la señora se va de casa. A partir de ahí se derrumba, piensa que sus padres no la van a apoyar y proteger, se enfada con ellos y empiezan las conductas y los problemas de los que hablaba su madre.

 

Reconoce que todo esto ha afectado a todos los ámbitos de su vida. Empieza a suspender todas las asignaturas porque no puede concentrarse y estudiar, deja de salir sola a la calle, por tanto deja de hacer muchas cosas que antes hacía, no puede dormir, no puede comer en sitios no seguros, empieza a tratar mal a su hermano y a sus padres, con su novio también empieza a llevarse mal, él no le da todo el apoyo que ella cree que debía darle, se da cuenta que todo va mal en su vida. Ella era muy independiente y ahora depende de todos para moverse y hacer cosas, se siente inútil y consideraque así no merece la pena vivir. Es en este punto cuando llega a la consulta.

 

 

ANALISIS FUNCIONAL

 

Estímulos desencadenantes:

 

  • externos:
    • ver a las chicas que le pegaron: en el instituto, pubs, discotecas…
    • grupos de chicas que le miren fijamente
    • la calle donde le pegaron
    • calles desiertas, tanto de dia como de noche
    • salir de noche
    • estar sola en casa
    • el instituto, sobretodo el recreo
    • el trayecto de su casa al instituto y viceversa
    • estar con la chica que intentó “salvar”
    • ver películas de violencia, noticias de agresiones o malos tratos

 

  • internos:

 

    • pensar en las chicas

 

Respuestas:

 

  • Cognitiva
    • Flashbacks, recuerdos del dolor, de las heridas
    • Pesadillas
    • “¿Lo podría haber evitado?, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?”
    • “No puedo hacer nada, ¿cuándo acabará esto?”
    • “Soy una inútil, no hago ni la mitad de cosas que yo hacía, ¿en qué me he convertido?”
    • “Pueden aparecer para darme otra paliza y matarme y nadie estará allí para ayudarme”.
    • “¿Y si me vuelve a pasar algo?”
    • “Me tenía que haber defendido, soy culpable de estar así”
    • “Si no las hubiera separado, no me habrían pegado”
    • “¿He hecho bien denunciándolas?. Seguro que se cabrean más y vienen a por mí”

 

  • Fisiológica
    • Ansiedad elevada: taquicardia, temblores en piernas y brazos, sensación de debilidad, nudo en el estómago, mareos, dolor de barriga, dolor de espalda, ahogo, dolor de cabeza
    • Ganas de llorar, sensación de inutilidad y fracaso
    • Dificultades para tragar en sitios no seguros (no puede almorzar en el instituto)

 

  • Motora
    • Conductas de evitación: evita ir por la calle donde le ocurrió, ir por las calles donde viven las chicas que le pegaron, estar sola en el recreo, estar cerca de las agresoras en el instituto, salir sola de noche, salir sola a la calle en horas que ella cree que se las puede encontrar, abrir la puerta de su casa si no sabe quién es, ir andando al instituto y volver (su padre la lleva en coche y la recoge). Cuando sale, solo va a sitios seguros, su casa, la oficina de su padre y casa de sus abuelas y siempre que haya alguien. Si cree que no va a haber nadie, no se arriesga a salir.
    • Conductas de escape: intenta cortar los flashbacks y los recuerdos pensando en otras cosas, intenta distraerse como sea. En escenas de violencia de alguna película, cierra los ojos, cambia de canal o se va del sitio. Si ve artículos en periódicos sobre maltratos, solo lee el titular, nunca lee la noticia, pasa la página o cierra el periódico.
    • Conductas de seguridad: va andando por la calle con la cabeza agachada y tapada hasta los ojos porque dice que así pasa desapercibida. Cuando va por la calle se vuelve si oye ruidos extraños, está muy pendiente de todo lo que le rodea, mira el reflejo de los escaparates en la parte de atrás. Siempre lleva en los bolsillos dos teléfonos móviles con los números de su padre y de su abuela marcados.

 

Consecuencias:

 

  • Refuerzo negativo: alivio a través de todas las conductas de escape y evitación
  • Autocastigo: tenía que haberme defendido, soy una inútil, un asco, me da miedo todo.
  • Refuerzo positivo: más atención por parte de sus padres: su padre la lleva y la recoge del instituto todos los dias y su madre se ha preocupado más por ella y la ha traido al psicólogo.

 

 

TRATAMIENTO

 

En la fase de evaluación ocupo cuatro sesiones. El material empleado es el siguiente:

-Historia personal. Cuestionario biográfico (Pastor y Sevillá, 1990)

-Inventario Penn (P.T.S.D) (Hammarberg, 1990)

-Escala de Trastorno de Ansiedad Generalizada

-Autorregistros A-B-C

 

También intento averiguar si tiene estímulos indirectos y qué hace con ellos. Esto es bastante laborioso y complicado porque ella efectúa muchos escapes sutiles ante estos estímulos y apenas es consciente de que los hace, pero van saliendo poco a poco. De hecho hay escapes finísimos que encontramos en sesiones posteriores.

 

HIPOTESIS

 

En la quinta sesión le explico la hipótesis del trastorno.

Le comento detalladamente los cambios que ha sufrido desde la agresión.

  • Miedo y ansiedad: la ansiedad es una reacción natural y habitual ante una situación de peligro. Para ella el peligro continúa puesto que la visión del mundo y su sensación de seguridad han cambiado. Tiene a su alrededor un gran número de estímulos que le hacen sentir una activación constante: está inquieta, temblorosa, se sobresalta fácilmente y no puede concentrarse ni dormir. Esta excesiva activación hace que necesite más energía de la habitual, por lo que siempre se encuentra agotada.
  • La evitación: es la manera más habitual de controlar el dolor relacionado con el trauma. Evita todo lo relacionado con la agresión para intentar no recordar: situaciones, lugares, personas, horas. Pero a partir de aquí ha generalizado y ha evitado otras situaciones menos relacionadas con la agresión, de forma que el círculo cotidiano de su vida se va cerrando hasta verse incapaz de hacer nada por ella misma. Le explico la trampa de la ansiedad.
  • Reexperimentación del trauma: tiene flashbacks recurrentes y no puede deshacerse de ellos. A veces tiene pesadillas tan vívidas que se orina en la cama. Le explico que la experiencia que ha vivido es tan fuerte y tan diferente de su vida cotidiana que su mente no puede encajarla dentro de su visión del mundo. Por eso, con el objetivo de comprender lo que ocurrió, su mente sigue trayendo a su memoria lo acontecido para asimilarlo y asumirlo mejory de forma más eficaz.
  • Aprendizaje: le comento que ha aprendido a reaccionar así, a evitar y a generalizar a través del Condicionamiento Clásico y del Refuerzo Negativo. A.S. es muy inteligente y cuando le explico esto empieza a comprender porque está actuando así. Por fin sabe el motivo de la mayoría de sus conductas, lo que le hace animarse mucho y tener gran motivación hacia la terapia.

 

 

TERAPIA

 

Lo más inmediato para A.S. es que pueda dormir y comer mejor. Para ello decido empezar con la relajación. El objetivo fundamental es que, se vaya a la cama más tranquila y con menos activación. También queremos que coma más, por tanto necesitamos que desaparezca ese nudo que tiene en el estómago que le impide comer con normalidad. Ella domina muy bien la respiración porque le habían enseñado en el gimnasio y es capaz de relajarse muy profundamente. Le grabo una cinta con la relajación y le pido que se relaje dos veces al dia. A la siguiente sesión me dice que ya lleva un par de noches que duerme de un tirón, aunque sigue teniendo pesadillas. También empieza a comer un poco más, en el instituto todavía no, pero en casa , a veces, ya come las mismas cosas y cantidades que el resto de la familia. Llegamos hasta la relajación mental a lo largo de las semanas.

 

Con A.S. no puedo hacer terapia cognitiva a sus pensamientos ya que sería muy doloroso para ella, por lo tanto no explico precriterios ni criterios, pero sí intento hacer pequeñas conversaciones sobre sus errores de sobreestimación y catastrofización.

Le explico ambas cosas y empiezo con los errores de sobreestimación ya que considero que son más fáciles para ella. Buscamos juntas las evidencias de afirmaciones tales como: “Me van a pegar en el próximo recreo”, “Si me quedo sola en casa, seguro que llaman al timbre y son ellas”, “Me están mirando, seguro que están planeando volver a pegarme”.

Se da cuenta que no hay evidencias que confirmen estos pensamientos y que lo que le lleva a pensar esto es el miedo, la frustracióny la desconfianza que siente.

Posteriormente empiezo a comentarle que también comete errores de catastrofización. Ella afirma que una vez que cree que va a ocurrir algo, las consecuencias serán terribles.

Algunos de sus errores de catastrofización son: “¿Y si me cruzo con ella cara a cara en un pasillo del instituto? Será terrible”, “¿ Y si me vuelve a pasar? No lo podría soportar, me moriría”, “¿Y si lo hubiera podido evitar? No estaría sufriendo así”.

Le enseño que podemos intentar descatastrofizar anteponiendo las palabras “¿Y QUÉ?” a las frases anteriores: ¿Y QUÉ si me cruzo con ella en un pasillo del instituto?, ¿Y QUÉ si me vuelve a pasar?. Vamos buscando respuestas y alternativas de actuación ya que aunque la probabilidad es muy pequeña, no podemos demostrarle ni garantizarle que no le pueda volver a ocurrir.

Una vez trabajados los errores tanto en consulta como en casa, A.S. ya está en disposición de hacer exposición imaginada al trauma. Le explico en qué consiste esta técnica y que el objetivo es capacitarla para tener pensamientos sobre el trauma, poder hablar, ver y estar en situaciones que puedan estar conectadas a él sin que le provoquen esos niveles elevados de ansiedad que dominan y paralizan su vida cotidiana. A.S. revive toda la secuencia en primera persona y en presente como si estuviera ocurriendo aquí y ahora, presta atención a todos los detalles para que todo sea muy real e impactante con el fin de que llegue a los niveles de ansiedad que le hacen sentir tan incómoda. Llora mucho pero ella misma se obliga a llegar al final. Le he ido pidiendo a lo largo de la narración el nivel de ansiedad que iba teniendo. Grabo todo el relato para que lo oiga en casa.

Durante dos semanas escuchando la grabación dos veces diarias, los niveles de ansiedad van descendiendo progresivamente hasta llegar a 0. Para asegurarme, escuchamos la grabación en sesión y compruebo que efectivamente su ansiedad no sube.

A continuación confeccionamos una jerarquia a las situaciones temidas para hacer exposición in vivo. A estas alturas las situaciones temidas han descendido notablemente y solo quedan 4 ó 5 a las que A.S. no ha podido enfrentarse. Las supera en muy poco tiempo.

 

Debo indicar que a mitad de terapia, A.S. recibe carta del Juzgado con la fecha del juicio. Tuvimos que hacer un paréntesis en la terapia, ya que dos sesiones las dedicamos a hacer frente a esta situación. Una sesión se dedicó a hacer un rol-play de lo que iba a ser el juicio en sí, de lo que le podría preguntar el juez, el médico forense y de lo que iba a escuchar por parte de las chicas denunciadas. Ella solo quería no llorar durante el juicio. Ensayamos posibles respuestas y conductas adecuadas al momento. La segunda sesión fue más complicada. Teníamos que enfrentarnos a la posibilidad de no ganar el juicio, su pensamiento era: “¿Y si no gano el juicio?, ¿Y si le dan la razón a ellas puesto que lo van a negar todo? Si esto ocurre, no lo podré soportar”, “Si ellas ganan, volverán a pegarme”.

 

SEGUIMIENTO

 

En las últimas sesiones vuelvo a pasar el Inventario Penn y la Escala del Trastorno de Ansiedad Generalizada. Las diferencias con los primeros son abrumadoras.Recordamos su análisis funcional y el origen y mantenimiento del trauma.

También hicimos un repaso de todas las técnicas aprendidas, cuales habían sido más útiles y cómo y cuando emplearlas ante situaciones futuras que pudieran causarle problemas.

A.S. afirmó que se encontraba preparada para hacer frente a situaciones difíciles que pudieran presentarse a lo largo de su vida, se sentía libre, feliz y muy segura de sí misma.

Se volvió a integrar perfectamente en el instituto, mejoró la comunicación y confianza con sus compañeros y profesores y consiguió aprobar todo el curso en Junio.

 

Afortunadamente para todos, A.S. ganó el juicio.

Mª Angeles Vicente Navarro

Promoción 17ª

USO DEL HUMOR EN TERAPIA

En los últimos años se ha producido un aumento considerable del interés por el uso del humor en terapia, plasmado en el incremento de artículos, manuales e incluso asociaciones sobre el llamado “humor terapéutico”. La literatura revisada señala que el humor es utilizado por gran parte de profesionales y que su adecuada utilización no atenta contra la credibilidad y el status del profesional y puede ser enormemente efectiva (Quintero, 2002).

 

¿Qué es el “humor terapéutico”?

 

Según Firenze (2001), incluye las técnicas usadas por los terapeutas tanto de forma espontánea como intencional, que conducen a la mejora de la autocomprensión y la conducta de los clientes y que incluirían desde los chistes, hasta la identificación de lo absurdo de las situaciones, el parafraseo, ejemplos de pensamientos ilógicos y las exageraciones. El resultado que se obtiene típicamente es una experiencia emocional positiva compartida por terapeuta y cliente, que abarcaría desde una empatía silenciosa hasta la carcajada.

La AATH (Asociación Americana de Humor Terapéutico) lo define como “cualquier intervención que promueve la salud y el bienestar estimulando el descubrimiento, apreciación o expresión de lo absurdo o incongruente de la vida” (Sultanoff, 2000).

 

Beneficios del humor

 

Los beneficios generales del humor incluirían el aliviodel dolor y el aumento de la calidad de vida en pacientes terminales ( Kisner, 1994), mejorías en la actividad celular de las natural killers (Bennet, 1998), ayuda a la expansiónde las redes sociales (Ruch, 1998), y mejorías en las estrategias de afrontamiento del estrés (Buckman, 1994ª; Kuiper & Martin, 1998).

A un nivel más específico del uso del humor en terapia, Kuhlman (1984) no encontró referencias sobre el humor en la literatura conductista hasta principios de los años 70, sin embargo, el 98% de los terapeutas conductistas del estudio de Franzini (2000) afirmaron usar de forma intencional el humor en terapia, especialmente para los siguientes objetivos : ayudar a establecer la alianza terapéutica, parailustrar el pensamiento ilógico o irracional del cliente o para compartir con el cliente una experiencia emocional positiva.

McGhee (1979) sugiere que el humor usado de forma adecuada en terapia puede ayudar a crear una atmósfera más relajada, propiciar la comunicación de temas delicados, ayudar a entender los conflictos, facilitar la expresión de sentimientos de forma segura y no amenazante, y ayudar a superar un estilo social formal y rígido.

Ventis (1987) afirma que uso del humor puede incrementar la autoeficacia del cliente ya que puede ser una herramienta para afrontar situaciones previamente complicadas, puede facilitar el entrenamiento en asertividad reduciendo los miedos de los clientes, y a la vez muestra como expresar sentimientos de forma adecuada a individuos con problemas de enfado.

Según Young (2001), el humor es una técnicaque facilita los nuevos aprendizajes de los clientes y el replanteamiento de sus situaciones problemáticas. Para Bloomfield (1980) el uso del humor humaniza la imagen del terapeuta, desafía creencias preconcebidas y arraigadas, permite expresar afecto e intimidad.

Uno de los autores más prolíficos en el tema del humor en terapia es Ellis (1977, 1996, 1997) que afirma su utilidad para aceptar la realidad y sus imperfecciones, reducir la disparidad entre los roles del cliente y del terapeuta, promover la autoaceptación a pesar de los fallos inherentes al ser humano, enseñar técnicas de afrontamiento basadas en lo humorístico, y para remediar la baja tolerancia a la frustración. Para algunos autores como Quintero (2002), el creador de la Terapia Racional Emotiva Conductual es “el exponente principal, precursor en los años 50, y quien aporta directamente la participación del humor en psicoterapia”.

Incluso algunos autores como Fry y Salameh (1987) han identificado efectos beneficiosos del uso del humor para el terapeuta como estrategia de afrontamiento del estrés y una herramienta preventiva del burnout profesional.

La investigación de Pappaterra (1996) con psicólogos que ejercían la práctica clínica puso de manifiesto que el 94% de ellos considera el humor como técnica eficaz en el proceso terapéutico que ayuda a lograr la alianza terapéutica, permite reducir la tensión del proceso y tratar temas dolorosos entre otros.

 

 

Riesgos del humor

 

Una técnica como el humor que es lo suficientemente poderosa como para ayudar, también lo es para perjudicar (Franzini, 2001).No podemos pasar por alto que incluso los autores defensores del uso del humor en terapia, alertan de los riesgos que un uso inadecuado del humor puede conllevar. Salameh (1987), diferencia entre “humor que ayuda” y “humor que daña”. Saper (1987) sugiere que el humor inapropiado es aquel que “humilla, desaprueba o mina la autoestima, inteligencia, o bienestar del cliente”.

Ellis (1977,1998), también alerta de los posibles peligros del humor como que el cliente interprete una broma como un ataque hacia su persona en vez de hacia sus creencias irracionales, o que haga que la terapia parezca demasiado sencilla cuando en realidad requiere que el cliente trabaje y practique.

El autor más reacio al uso del humor es Kubie, autor del artículo “El potencial destructivo del humor en psicoterapia” (1971), que aunque reconoce que “a veces el humor expresa verdadero afecto y calor” y que “no pretende persuadir a nadie de que el humor es siempre destructivo”, también señala que “su rol en terapia es limitado”.

 

El humor como técnica eficaz

 

En la literatura se han presentado varios elementos clave para identificar la eficacia del humor como técnica terapéutica. Dentro de ésta se han considerado : el momento de la terapia, la opinión de los clientes sobre el uso del humor, y la comodidad del terapeuta con la técnica, entre otros (Quintero, 2002).

Momento de la terapia : Algunos autores como Salameh (1987) matizan que un terapeuta juicioso ha de ser consciente de en que momentoes adecuado o no el uso del humor dependiendo del momento de la terapia y del grado de receptividad del cliente.

Saper (1987) predice posibles desastres si el humor es usado “prematuramente” en terapia. En la investigaciónde Pappaterra (1996), el 85% de los participantes, terapeutas de 1 a 40 años de experiencia clínica, expresó utilizar el humor como técnica terapéutica, preferiblemente no en las sesiones iniciales, sino a mitad y final del proceso terapéutico. De ser utilizado en una etapa temprana de la terapia, puede hacer parecer al terapeuta como incompetente o insensible a la queja del cliente (Goldin & Bordam, 1999).

Comodidad del terapeuta : El terapeuta ha de poseer ciertas habilidades humorísticas y ser rápido verbalmente (Franzini, 2001), así mismo su nivel de madurez parece ser el factor clave para el uso efectivo del humor, no el número de años de práctica profesional (Killinger, 1987). Pero aunque muchos autores abogan por el uso del humor en terapia por parte de los terapeutas, “casi nunca se especifica como los terapeutaspueden aprender a usar el humor en su practica diaria”(Franzini, 2001). En palabras de este mismo autor, un entrenamiento formal en el uso del humor debería incluir los siguientes componentes : el modelado y refuerzo de las conductas humorísticas usadas por el terapeuta por parte de “supervisores clínicos”, un entrenamiento de carácter específico en la diversidad de técnicas de humor, y potenciar la receptividad del terapeuta ante las muestras de humor del cliente, que pueden resultar puntos críticos de transición en el proceso terapéutico. Partiendo del último punto mencionado, la importancia de la reacción del terapeuta ante las muestras de humor del cliente, se puede decir que esta reacción puede incluir desde la risa genuina, hasta la risa falsa de compromiso o la risa por compasión, intentos de superar la broma del cliente con una “mejor” o el usar información de sus bromas para diagnosticar tendencias psicopatológicas ocultas. Todas estas reacciones, excepto la primera, serían probablemente reacciones contraproducentes (Franzini, 2001).

Han sido varios los autores que han propuesto programas de entrenamiento del humorpara terapeutas. Prerost (1985,1994) propone una técnica de entrenamiento específica para enseñar a los terapeutas habilidades humorísticas, la “Técnica de la Situación Humorística Imaginada” (HIST).Así mismo, Salameh (1987, 1994) ha desarrollado un programa de entrenamiento para el desarrollo del humor y la creatividad denominado “Entrenamiento en Inmersión al Humor” que enseña técnicas como las exageraciones, simplificaciones, incongruidades, giros de significados, juegos de palabras y uso de dobles significados . Este autor también anima a los terapeutas ha usar su propia historia personal y sus características físicas para identificar puntos humorísticosde sus vidas que puedan facilitar el desarrollo de su humor.

La opinión de los clientes sobre el uso del humor : Sultanoff (1994), sugiere evaluar el “cociente de humor” del cliente, mediante la observación cuidadosa de la utilización y apreciación del humor por parte del cliente, incluyendo su habilidad para reírse de sí mismo y su reacción ante las bromas del terapeuta, para valorar su posible nivel de receptividad.

 

Usos del humor con niños, familias y grupos

 

El uso del humor dentro del proceso terapéutico varía según la población (Quintero, 2002). Algunos autores como Goldin & Bordan (1999), ofrecen ideas en las que se puede trabajar el humor con niños, familias y grupos. Con niños, es de utilidad la integración de marionetas, juegos, o uso de imaginación en historias, entre otros. En el caso de grupos y familias el terapeuta debe pedir a los participantes que rían y mantengan la risa sin importar que lo percibido sea gracioso o no. El terapeuta debe reír con el grupo. Esto permite la ruptura de barreras. Sin embargo, ha de tenerse en cuenta la receptividad del grupo, por tratarse de varios individuos que aunque con la misma problemática, poseen características individuales (Goldin & Bordan, 1999).

McGhee (1979) también presenta algunas ideas para la aplicación clínica del humor con niños :

  • Pregunta al niño su tipo de broma o chiste favorito : a menudo los niños usan el humor como una herramienta contra los problemas, miedos o situaciones estresantes. Es de utilidad conocer el uso que el niño hace del humor.
  • Usa el humor para reírte de ti mismo : hacer bromas sobre uno mismo puede reducir la brechaentre tu y el niño. Un ejemplo sería contar una historia divertida sobre tu vida, teniendo en cuenta los límites usuales de la autorevelación. A continuación se le puede pedir al niño que relate una historia divertida sobre sí mismo. Modelar con humor puede incrementar la actitud positiva de los clientes más jóvenes.
  • Cambio de roles : representar diferentes personajes pude ser entretenido y divertido. Si el niño se muestra reacio, se pueden usar muñecos o marionetas, o incluir disfraces o accesorios.

 

Ejemplos del uso del humor

 

Dentro del marco cognitivo- conductual Quintero (2002) recomienda el uso del humor en las siguientes técnicas :

  • Role playing : “por medio de la dramatización de situaciones en forma humorística que permita al cliente una nueva visón de las mismas, minimizando a su vez estados de tensión y formando lazos de comunicación entre las partes involucradas”.
  • Imaginación : “por medio de la visualización de actividades que provocan humor y con ello, sensaciones de bienestar. El cliente puede imaginarse a sí mismo riendo sin parar y disfrutando de su ambiente. Así mismo, puede imaginar la solución de un problema en forma jocosa que puede servir de guía a la solución final de una situación. El uso del humor puede provocar sentimientos de control sobre la situación y permitir trabajar cognitivamente sobre ella”.
  • Técnicas de relajación : “teniendo presente utilizar el humor como reductor de tensiones que permitan la relajación, ésta actividad puede fomentar sensaciones de bienestar. Se pueden incluir actividades adicionales como unirse en grupo a contar chistes o anécdotas jocosas o recordar o hasta escribir las mismas en una especie de diario, para recurrir a ellas si fuese necesario”.
  • Discusión de ideas irracionales : “por medio de la confrontación de ideas, utilizando comentarios jocosos y analizando los resultados obtenidos en decisiones tomadas; desarrollando la capacidad de reírse de sí mismo en lugar de señalarse por errores cometidos y minimizar así el poder destructivo de dichas ideas y autocríticas”.
  • Educación al cliente de su situación : “utilizando el humor como vía de comunicación y facilitador de la relación terapéutica que permita la receptividad del cliente y motive la objetividad”.

Ventis (1987) describe claramente diversos procedimientos conductuales en los cuales se puede introducir el humor y la manera de hacerlo :

  • Desensibilización sistemática : “el humor podría ser usado de tres maneras. En primer lugar para inducir relajación cuando la persona tiene dificultad para relajarse o no hay mucho tiempo para un entrenamiento formal en relajación. El humor puede incluirse previo al uso de la jerarquía de escenas para imaginar (Navas,1989), incluirse en las escenas mismas, o ambas cosas. En segundo lugar si el cliente encuentra las secenas a imaginar humorísticas, se pueden incluir parcial o completamente en toda la jerarquía de escenas, lo cual podría tener un efecto de cambio cognitivo al reinterpretar de forma diferente la situación. En este caso el humor puede ayudar a aumentar cogniciones de autoeficacia. En tercer lugar como una ayuda para “cruzar” a través de una escena muy ansiogénica agregando el componente humorístico a dicha escena”.
  • Entrenamiento asertivo : “el crear o enfatizar diversos aspectos humorísticos en la técnica del juego de roles puede ser de ayuda en reducir los temores de las personas con problemas de asertividad. La estrategia a usar sería la exageración. Durante el ensayo conductual, el terapeuta inesperadamente exagera la reacción de la otra persona, por ejemplo actuando amenazantemente, presionando, con asombro o rechazando. El cliente puede ver entonces lo exagerado de su expectación hasta un punto ridículo. Este procedimiento puede ayudar al cliente a focalizar y calibrar la manera en que exagera las posibles reacciones de otras personas y la probabilidad de que ocurran”.
  • Modelado : “al utilizar el humor como cualquiera de las técnicas conductuales, el terapeuta está al menos implícitamente modelando para el cliente que el humor tiene usos constructivos y/o terapéuticos a la hora de enfocar los problemas. El terapeuta también modela transmitiendo el mensaje de que un problema puede simultáneamente ser tomado seriamente y describirlo humorísticamente”.
  • Reforzamiento : “cuando un cliente es capaz de hacer bromas y reírse acerca de asuntos personales que antes habían sido dolorosos o avergonzantes, dicha reacción humorística por lo general representa un cambio significativo en la visión de sí mismo, del mundo y de sus circunstancias” (Ventis, 1987; Navas, 1989). “El terapeuta tiene la oportunidad de reforzar el uso del humor por parte del cliente; bien sea elogiando directamente el sentido humorístico, o más típicamente riéndose ante una buena expresión de humor”.

 

“Parece que quienes creemos en el humor como herramienta eficaz en el proceso terapéutico y la vida personal, podemos sonreír, pues el humor va con paso firme hacia su reconocimiento” (Quintero, 2002). En palabras del propio Ellis (1976), “ de cualquier forma que se presente, la psicopatología consiste en tomar demasiado en serio no sólo la vida sino también a nosotros mismos: exigiendo que debemos conseguir exactamente lo que queremos; concluyendo que es trágico cuando nuestros deseos se ven frustrados o aplazados; juzgando que nosotros o los demás son demonios o dioses según la forma de actuar buena o mala. De aquí se deduce que una de las finalidades más importante de la psicoterapia es socavar la excesiva seriedad de las personas”.

 

 

Bibliografía

 

  • Ellis, A. (1977). Fun as psychoterapy. Rational Living 12, 2-6.
  • Ellis, A (1998, November). Humor in behavioral and cognitive therapies. Simposium conducted at the annual meeting of the association for the Advancement of Behavior Therapy, WashingtonD.C.
  • Franzini, L.R. (2001). Humor in therapy : the case for training therapist in its

uses and risks. Journal of General Psychology, 128 (2), 170-193. También disponible www.findarticles.com/p/articles/mi_m2405/is_2_128/ai_77674937

  • Fry, W. and Salameh, W. (Eds) (1987). Handbook of humor and psychoterapy :

Advances in the clinical use of humor. Sarasota, FL : Professional Resources. Exchange, Inc.

  • Kuhlman, T. L. (1984). Humor and psychoterapy. Homewood, IL : Dow Jones-

Irwin.

  • McGhee, P. (1979). Humor : Its origin and development. San Francisco: W. H. Freeman.
  • McGhee, P and Goldstein, J.H. (Eds) (1983). Handbook of humor research. New York. Springer Verlag.
  • Navas, J.J. (2001). Perspectiva sobre el uso del humor en la psicoterapia y la terapia conductual cognitiva. Artículo de www.psypro.com/articulo2.htm
  • Quintero Cartagena, E. (2002). El humor como estrategia psicoterapéutica para el manejo de la depresión y la ansiedad. Artículo de candidatura recuperado dehttp://www.humorterapeutico.com/
  • Sultanoff, , S.M (2000). Página web http://www.humormatters.com/y http://www.aath.org/(American Association for Therapeutic Humor)
  • Ventis, W. L (1987). Humor and laughter in behavior therapy.Incluido en el manual de Fry and Salameh (pp. 149-169)

Virginia Dehesa Villasante

Centro de Terapia de Conducta

EL ACOSO LABORAL (MOBBING) Y EL SINDROME DE QUEMARSE EN EL TRABAJO (BURTNOUT)

Realizo el Doctorado en la Facultad de Psicología de Valencia en el Departamento de personalidad y mi trabajo de investigación tiene como título “Un análisis exploratorio de las relaciones entre el mobbing y el síndrome del burnout” , para esto los instumentos utilizados han sido las siguientes: “Inventario Psicosocial” (apartados D y F);“Maslach Burnout Inventory” (MBI) (cuestionario del apartado D de que mide: despersonalización, realización en el trabajo y agotamiento Emocional ); y por último la “Escala de Acoso Laboral” a una muestra total de 233 sujetos (117 hombres y 116 mujeres) para después pasar a hacer los análisis necesarios y obtener los resultados sobre la consistencia interna, las diferencias de género en la exposición a las actividades de mobbing, la correspondencia entre las dos medidas de evaluación del Burnout (tanto en muestra total como en diferencias de género) y por último .las relaciones entre mobbing y burnout (muestra total y género). Por todo esto me ha parecido interesante, dar simplemente unas pinceladas sobre ambos conceptos en este artículo (algo más sería demasiado extenso) después de haber hecho una búsqueda amplia sobre los mismos, ya que actualmente son temas de interés que están en el candelero y son considerados como problemas laborales muy importantes en la actualidad.

 

El concepto de mobbing o bullying empieza a cobrar relevancia social a partirde sucesos y denuncias de personas que habían sido maltratadas o que habían vivido experiencias de acoso (Einarsen, 1998)

Hoy día se considera el mayor problema laboral de nuestro tiempo y se utiliza para describir cuando el comportamiento de alguien se percibe dirigido sistemáticamente a frustrar o atormentar un empleado que es incapaz de defenderse, o escapar de esa situación (Einarsen et al. 1994)

Existen muchas definiciones y matizaciones sobre el término mobbing, pero voy a pasar a dar una definición final del mobbing en el trabajo que engloba todos los aspectos del mismo. Mobbing en el trabajo significa acosar, ofender, o excluir socialmente a alguien o afectar negativamente las tareas laborales de alguien. Para que la etiquetamobbing (o bullying) se aplique a una actividad particular, el proceso o la interacción tienen que ocurrir de forma repetida y regularmente durante un periodo de tiempo. El mobbing es un proceso que se extiende en el tiempo y en el cual la persona que tiene que hacer frente acaba en una posición inferior y se convierte en el objetivo o blanco de actos sociales sistemáticos negativos. Un conflicto no puede ser llamado mobbing si el incidente es un suceso aislado o si las dos partes tienen aproximadamente la misma “fuerza” (Einarsen and Skogstad, 1996; Leyman, 1996; Zapf, 1990)

 

Existen varios tipos de clasificación del Mobbing, una forma de clasificación sería según el estatus ocupado en la jerarquía laboral y otras tienen que ver con las conductas, comportamientos o actividades de mobbing.

Con respectos a las Fases cabe decir que el mobbing es un proceso en el cual desde las primeras fases las personas están sometidas a comportamientos agresivos que son difíciles de concretar por su naturaleza discreta e indirecta, apareciendo más tarde los comportamientos agresivos y directos (Björkqvist, 1992). Aunque Leyman (1996) ha analizado al objeto de hostigamiento como una víctima aislada, diversos estudios han mostrado que sólo una minoría de afectados informa haber sido objeto de acoso individualmente, mientras que una mayoría informa que ha compartido su

experiencia con algunos de sus compañeros e incluso en algunos casos, con todo su grupo de trabajo (Hoel, Cooper y Faragher, 2001; Liefooghe y Mackenzie, 2001; Rayner, 1997).

Las fases desarrolladas por Leyman (1996) son las que a continuación muy resumidamente paso a nombrar:

 

  • Primera fase: Se inicia el acoso psicológicoà La primera respuesta es la desorientación, no se explican el porqué de la presión, pero no actúan contra ella, además confían en que más tarde o temprano la presión pasará. Si esto continúa el acosado/s empiezan a preguntarse en qué han fallado y qué tienen que hacer para que cese el hostigamiento, aquí aparecen trastornos del sueño e ideación recurrente así como los primeros signos de ansiedad y algunas alteraciones en hábitos alimenticios. En esta fase ya se ha identificado al acosador y se intenta el cese de la presión por medio de una solución no demasiado llamativa, esperando el entendimiento. Así pues, la víctima se encuentra en un “impasse” buscando la forma de resolver el problema sin que se vea perjudicado su estatus laboral o puesto de trabajo. Suele buscar ayuda en sus relaciones más cercanas encontrando incomprensión y falta de contribución. En este momento se siente totalmente aislada. Se encuentra el acosado/a en un debate entre dos alternativas: negación del problema por un lado y la necesidad de enfrentamiento abierto hacia el acosador.
  • Segunda fase: Se abre el conflictoà Graduación más incisiva del acoso psicológico hacia la víctima, con el objetivo de intimidar a la misma y hacerle notar que cualquier movimiento para defenderse de su acosador solo conseguirá acrecentar el hostigamiento. A veces hay amenazas, de carácter punitivo, dirigidas explícitamente hacia el estatus o la seguridad laboral del acosado.
  • Tercera fase: La intervención de los superioresà Ante el incremento de la presión, la persona/o grupo acosado puede recurrira algunas personas de la organización que pudieran ayudarle a afrontar el problema (generalmente personas con cierto ascendiente o capacidad de influencia en la organización). La víctima sigue buscando que no sea de conocimiento público, por lo que la respuesta de estas personas de la organización tiende a ser positiva pero inoperante. Comienzan los primeros sentimientos de rechazo y de marginación, se empieza a sentir aislado y aparecen los primeros sentimientos de culpa y con ello algunos “brotes” depresivos. Si la persona se dispone a aguantar lo que sea necesario se entra directamente en lo que denominamos la espiral del Mobbing, que se caracteriza por un bucle de retroalimentación negativa en el que, la presión del acoso incidiendo en los síntomas patológicos, y éstos en la ineficacia de la respuesta laboral, justifican y refuerzan el hostigamiento de manera progresiva, llegando a agravar el problema hasta hacerlo insostenible. La víctima comienza a perder interés por su tarea y aumenta la preocupación hacia su salud (aquí comienzan las visitas a los distintos profesionales de la salud), además de ser carne de cañón para distintos problemas psicológicos (depresión, ansiedad…), verse mermado también el plano social y rendimiento laboral como una propensión a conductas de tipo adictivo (tabaco, alcohol, drogas…), por lo que se acaba recurriendo a una incapacidad laboral transitoria habitualmente.
  • Cuarta fase: La huídaà Se hace insostenible la presencia en el ambiente laboral. La persona opta por buscar soluciones fuera del domino de la organización laboral a la que todavía pertenece, bien soportando la presión yyéndose en cuanto se puede o prejubilándose amargamente si ya es tarde para buscar otras opciones.

 

En definitiva, las distintas formas de aplicación del acoso psicológico en el trabajo, si se mantienen de forma sostenida sobre una persona/s que no tiene los recursos suficientes como para enfrentarse al problema, pueden llegar a deteriorar su salud tanto física como psicológica.

Así pues nos encontramos ante los siguientes aspectos más relevantes: a) pérdida potencial profesional para las organizaciones; b) un daño difícil de reparar en el estado de salud de la víctima; c) un probable deterioro de sus relaciones personales y familiares; d) un inmenso costo de asistencia sanitaria y de pensiones asociadas.

 

Las Causas suelen ser variadas, desde una asimetría entre las partes, donde la parte hostigadora tiene más recursos, apoyos o posiciones de poder y se vale de algún argumento o estatuto de poder para llevar a cabo estos comportamientos hostigadores, como causas que tienen que ver con la organización; nuevas modalidades de relaciones contractuales y su repercusión en la seguridad; contratos de menor duración; las nuevas fórmulas de organización del trabajo y del empleo apoyadas por continuos cambios; el fomento de la competitividad individual frente al mutuo apoyo y la solidaridad, etc.

 

Por último con respecto al acoso en el trabajo voy pasar a describir las partes implicadas:

  • El agresorà Suelen ser personas con gran capacidad de convencimiento y es muy difícil desenmascararlo. Suelen ser encantadores en público y en privado violentas y rencorosas. En algunas ocasiones muestran comportamientos sexuales inadecuados que pueden generar sospechas de acoso sexual. El desprecio que presentan por las personas del otro sexo suelen proyectarlo también sobre personas de distinta raza. Suelen tener envidia por los éxitos y los méritos de los demás y parece moverles el miedo a perder determinados privilegios.

 

Hirigoyen (2001), proporciona una serie de características de personalidades narcisistas que nos pueden ayudar a detectar a un hostigador en el lugar de trabajo: a) Tiene una idea grandiosa de su propia importancia; b) Le absorben fantasías ilimitadas de éxito y de poder; c) Se considera especial y único; d) Tienen una necesidad excesiva de ser admirado; e) Piensa que se le debe todo; f) Explota a otro en sus relaciones interpersonales; g) Carecen de empatía aunque pueden ser muy brillantes socialmente; h) Puede fingir que entiende los sentimientos de los demás; i) Tienen actitudes y comportamientos arrogantes.

Por otro lado la asociación nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) opina que no existe un perfil propio de acosador ni de víctima. Todas las personas son potenciales partes implicadas en un caso de mobbing, aunque sí es posible detectar un entorno facilitador que suelen estar producidos por: Indefinición de funciones/ Ambientes excesivamente competitivos/ Altas retribuciones económicas dependientes del esfuerzo profesional/ Diferencias salariales muy marcadas entre mismos niveles jerárquicos.

  • La víctimaà No existe un perfil, puede ser cualquier persona que sea percibida como una amenaza por un agresor en potencia y encontrarse en un entorno favorable para la aparición del fenómeno. Aparecen ante el agresor como envidiables debido a sus características positivas, carismáticas, inteligencia, etc.
  • El entornoàEl entorno suele identificarse con el agresor en un alto porcentaje y se convierte en cómplice, sobretodo cuando justifican o celebran ese comportamiento.

Por último hay un “entorno silencioso” cuando el que se lleva bien con la víctima, nunca ve ni oye nada, y cuando se recurre a ellos le quitan importancia al asunto.

 

El segundo punto al que a continuación hago referencia es el síndrome de burtnout que traducido al castellano significa “estar o sentirse quemado, agotado sobrecargado, exhausto”, fue definido por vez primera por el psicoanalista alemán Herbert J. Freudenberger en 1974 como un “conjunto de síntomas médico-biológicos y psicosociales inespecíficos, que se desarrollan en la actividad laboral, como resultado de una demanda excesiva de energía”.

Este término ha sido un tema muy estudiado, sobretodo a partir de los trabajos de C. Maslach (1976) quien dio a conocer esta palabra de forma pública en el Congreso Anual de la Asociación de Psicología APA, refiriéndose a una situación cada vez más frecuente entre los trabajadores de servicios humanos.

Es ya en 1996 cuando Maslach y Jakson consideran el burnout como un proceso de estrés crónico en el que se pueden encontrar tres dimensiones:

  • El cansancio emocionalà Consistiría en una disminución o pérdida de recursos emocionales, caracterizado por la pérdida progresiva de energía, desgaste y agotamiento. Este constituye el elemento central del síndrome y se caracteriza por una sensación creciente de agotamiento en el trabajo, desde el punto de vista profesional. Aquí el sujeto trata de aislarse de los demás, se desarrolla una actitud impersonal, mostrándose distanciado, a veces cínico y usando etiquetas despectivas o bien tratando de hacer culpables a los demás de sus frustraciones y disminuyendo su compromiso laboral.
  • La despersonalizaciónà Se refiere a una serie de actitudes de aislamiento, de pesimismo y negativismo, que va adoptando el sujeto y que surgen para protegerse del agotamiento. Existe un distanciamiento frente a los problemas, e incluso se culpabiliza a los demás del propio problema.
  • La falta de realización profesionalà El sujeto puede sentir que las demandas laborales exceden su capacidad, se encuentra insatisfecho con sus logrosprofesionales, aunque también puede surgir el efecto contrario en el que el sujeto redobla sus esfuerzos, capacidades e intereses aumentando su dedicaciónal trabajo y a los demás de forma inagotable. Es un sentimiento complejo de inadecuación personal y profesional al puesto de trabajo, que surge al comprobar que las demandas que se le requierenexceden de su capacidad para atenderlas debidamente. Suelen haber respuestas negativas hacia sí mismo y el trabajo, estado de ánimo bajo, agotamiento físico y psíquico, descenso de la productividad en el trabajo, lo que conlleva una escasa o nula realización personal.

 

Este síndrome está considerado como una variable continua, que se extiende desde una presencia de nivel bajo o moderado de sintomatología hasta niveles elevados, de forma que una persona puede experimentar los tres componentes varias veces en diferentes épocas de su vida y en el mismo o en diferente trabajo.

Se podría así diferenciar el síndrome de burnout en tres estadios que se corresponden con los tres componentes esenciales:

  • Primer estadio: Las demandas laborales exceden los recursos materiales y humanos, dándose una situación de estrés. Hay una serie de factores que nos conducen al estrés como: desencanto en el trabajo, exceso de compromiso, responsabilidad y enfrentamiento a situaciones difíciles y un excesivo contacto directo con otros seres humanos. Aquí aparecen las primeras respuestas de hiperactividad, trabajan más horas sin cobrarlas, sienten que nunca tienen tiempo, manifiestan sentimientos de desengaño, etc. A continuación disminuye el nivel de compromiso, comienza a deshumanizarse la tarea, se altera la atención, se tienen aspiraciones excesivas, comienza la pérdida de ilusión, aparecen celos y problemas con el equipo de trabajo. Además también comienzan las reacciones emocionales, sentimientos de culpa, depresión, agresividad y se inicia una desorganización progresiva, disminuyendo la capacidad cognitiva, la creatividad y la motivación. Poco a poco se va instaurando la indiferencia y se manifiestan reacciones psicosomáticas. Empieza a aparecer la desesperación e incluso en situaciones de extrema gravedad puede haber intentos de suicidio.
  • Segundo estadio: Por los excesos o sobre esfuerzos que el sujeto daría como respuesta al desajuste sufrido, aparecen las respuestas de ansiedad y agotamiento. Esto exige al sujeto una adaptación psicológica.
  • Tercer estadio: En este estadio hay un cambio de actitudes frente a lo que le supone una situación laboral intolerable. Esta fase requiere tratamiento adecuado del sujeto en todos sus componentes tanto físicos como psicológicos

 

En cuanto a los trabajos que mayor riesgo o más probabilidad tienen de padecer burnout se pueden agrupar en tres ámbitos, el de la educación (profesores, docentes, maestros…que cada vez asumen mayor número de funciones y que poseen deficiencias ambientales donde ejercen su trabajo, muchas veces sin casi apoyos de las organizaciones), aquellos que ofrecen un servicio al ciudadano (policías, bomberos, servicios de emergencia, funcionarios de prisiones…que constantemente se ven sometidos a situaciones de estrés que acontecen de forma imprevisible y con grandes demandas por parte de los usuarios) y los profesionales de la sanidad (médicos, ATS, profesionales de dedicados a la salud mental, asistentes sociales…que desarrollan sus funciones en contacto directo con los pacientes, y estos a su vez llegan “cargados” debidos a sus diferentes afecciones y a su particular forma de sentirlas)

 

Con respecto a las respuestas del burtnout estaría en primer lugar la respuesta cognitiva, caracterizada por pensamientos de desamparo, impotencia, fracaso, baja autoestima….En un segundo lugar estaría la respuesta física-emocional, caracterizada por cansancio, pérdida de peso, dolores osteoarticulares, cefaleas, trastornos del sueño, taquicardias, baja concentración y alteraciones gastrointestinales. En tercer lugar a nivel conductual se podría caracterizar un consumo elevado de café, alcohol, fármacos y drogas ilegales, absentismo laboral, bajo rendimiento personal, aumento de conductas violentas, conflictos interpersonales en el trabajo y el ambiente familiar.

 

Como posibles situaciones desencadenantes, encontraríamos la sobrecarga de trabajo y ocupación poco estimulante, la poca o nula participación en la toma de decisiones, la falta de medios para realizar la tarea o la excesiva burocracia donde no importa el resultado, solo hacer las cosas de una determinada forma. Habría como consecuencias una pérdida de identificación con lo que se realiza, una percepción de que no se recibe refuerzo cuando el trabajo se desarrolla con eficacia, pudiendo haber no obstante castigo por hacerlo mal, y baja expectativa de qué hacer para que el trabajo sea tenido en cuenta y valorado.

 

 

Bibliografía:

 

  • Björkqvist, K., Össterman, K. y Hjelt Bäck, M (1994). Aggresion among university employees. Aggressive behaviour, 20, 173-184.
  • Einarsen, S. (1998) Bullying at work: The Norwegian lesson. In C. Rayner, M. Scheehan and M. Baker (eds), Bullying and harassment at work 1988 research update conference: Proceeding. StafforshireUniversity.
  • Einarsen (1999). The nature and causes of bullying. International Journal of Manpower, 20, 16-27.
  • Heinnemann, P (1972). Mobbing –Gruppvald bland barn och vuxna (Mobbing-group violence by children and adults)
  • Leymann, H. (1996). The content and development of mobbing at work. European Journal of Work and Organizational Psychology, 10, 375-392.
  • Peiró, J.M. (1992). Desencadenantes del estrés laboral. Eudema: Madrid.
  • Rayner, C. (1998). Workplace bullying: Do something! Journal of Community and Applied Social Psychology, 7, 199-208.
  • Zapf, D. y Gross, C (1999a). Mobbing in Organisationen. Ein Überblick zum Satand der Forschung (Mobbing in organisations. A state of the art review). Zeitschrift für Arbeits- and Organisationspsychologie, 43, 1-25.

Araceli Calatayud Torres

Centro de Terapia de Conducta

Revisión de: “MINDFULNESS AND PSYCHOTHERAPY”

PUNTO DE ENCUENTRO ENTRE LAS PSICOLOGÍAS DE ORIENTE Y OCCIDENTE

QUÉ ES MINDFULNESS

 

A lo largo de la historia de la humanidad, se ha llevado a cabo todo tipo de esfuerzos para aliviar yeliminar el sufrimiento. Hace más de 2.500 años,en la India, comenzó a forjarse una tradición religiosa que, centrando su atención en los detalles de la experiencia presente, supuso una forma diferente de relacionarse con las vivencias en general y con el sufrimiento en particular, y que ha dado lugar a una ciencia descriptiva de la mente y el cuerpo que despierta un interés creciente en los pensadores contemporáneos.

 

Durante más de dos décadas, un grupo de psicoterapeutas en Estados Unidos comenzó a adaptar a la psicología occidental los principios de la meditación budista, con la finalidad de aliviar el sufrimiento. MINDFULNESS es el corazón de esta tradición.

 

MINDFULNESS AND PSICOTHERAPY es un manual, redactado por 11 autores, en el que se presenta el concepto, la ideología subyacente y las aplicaciones prácticas de las que parecen beneficiarse tanto psicoterapeutas como “pacientes” (como se les cita en el libro), dentro de cualquier marco teórico.

 

Etimológicamente se trata de la traducción inglesa de la palabra “Sati”en el lenguaje de la psicología budista, que significa “consciencia, atención y recuerdo”. Mindfulness es una forma de consciencia que se cultiva a través de la meditación. Se centra en llevar la consciencia siempre al momento presente; los pensamientos sobre nuestra experiencia son trasladados de un momento al siguiente, sin intentar modificarla, sin juzgarla, sintiendo nuestro cuerpo y nuestra mente de forma plena. Se trata de una herramienta que persigue cambiar nuestra manera global de relacionarnos con todas las experiencias –positivas, negativas y neutras- permitiéndonos ser menos reactivos a lo que está sucediendo, de manera que nuestro sufrimiento se reduzca y aumente nuestra sensación de bienestar.

 

 

Marco teórico

 

Si buscamos su paradigma correspondiente en la psicología Occidental, lo hallamos en el contextualismo. La visión del mundo contextual fue inicialmente enunciada por Stephan Pepper (1942) y contempla los siguientes supuestos:

  • “La actividad y el cambio son condiciones fundamentales de la vida”.
  • “Toda realidad es construida, creada por cada individuo dentro de un contexto particular. No existe una realidad absoluta”.
  • “El cambio es continuo y los acontecimientos tienen múltiples causas. La causalidad aparente depende de su contexto. La descripción causal más acertada de un acontecimiento es el universo de causas en un punto concreto del tiempo”.
  • La persona es descrita como “un único momento de consciencia o actividad inmersa en un infinito campo de acontecimientos interpersonales e impersonales”.

 

Los supuestos de la psicología budista se parecen mucho a los del contextualismo. Asume que el modo en que construimos nuestras realidades privadas es erróneo. Inconscientemente nos centramos en los acontecimientos conforme van surgiendo, basándonos en nuestra experiencia pasada, y ello nos conduce a un sufrimiento innecesario. Según esa tradición, el antídoto, la atención consciente, nos permite ver las cosas con más claridad. Aunque lo que vemos, sin embargo, no es la realidad absoluta, sino que vemos a través de la distorsión de nuestras propias conceptualizaciones. Por lo tanto, postulan que debemos aprender a suavizar dichas interpretaciones.

 

 

Similitudes entre la Psicología Budista y Occidental

 

A pesar de que surgieron en momentos y lugares muy diferentes, los autores plantean que ambas tradiciones, oriental y occidental, guardan importantes similitudes:

 

  • surgieron como respuesta al sufrimiento, que suponían tenía una causa psicológica;
  • dan importancia a pensamientos, sentimientos y conducta;
  • identifican “síntomas”: en la psicoterapia occidental se incluyen tanto estados emocionales subjetivos desagradables (ej. la ansiedad y la depresión) como patrones de conducta desadaptativa (ej. la evitación fóbica y las compulsiones). Mientras que en la MeditaciónMindfulness el “síntoma” es el sufrimiento, del que no se escapa nadie. Ningún estado, aunque sea placentero se puede mantener indefinidamente, ni las experiencias desagradables se pueden evitar. Sin embargo, estamos tan condicionados a evitar el malestar y buscar el placer, que nuestras vidas estás teñidas de una sensación de insatisfacción, de falta de algo. El sufrimiento, así, surge desde un desacuerdo entre la naturaleza de nuestras vidas y nuestras mentes;
  • describen su etiología: los modernos clínicos de la salud mental ven la compleja etiología de los trastornos psicológicos como resultado de factores biológicos, psicológicos y sociológicos; la orientación conductual concluye que gran parte del sufrimiento humano está causado por distorsiones en pensamientos, sentimientos y conducta. La Meditación Mindfulness. comparte la observación de que es una variedad de creencias nucleares distorsionadas la que lleva al sufrimiento;
  • ambos modelosle dan importancia a la experiencia subjetiva. La Terapia Cognitivo-Conductual, por ejemplo, pretende capturar los pensamientos que pasan por nuestra consciencia, identificando los “irracionales” como la causa del sufrimiento; el insight en la MeditaciónMindfulness se centra en percibir las características de la existencia, de la naturaleza cambiante de los fenómenos, de la ausencia de una naturaleza esencial, perdurable de las cosas;
  • comparten la visión de que el sufrimiento obedece a causas que se pueden comprender y modificar (y no son resultado del castigo divino, o de una moral débil);
  • sugieren un pronóstico. El pronóstico variará en función del trastorno. Aunque el aparente énfasis en el sufrimiento y la inestabilidad, que hace la psicología budista pueda parecer excesivamente sombrío, en realidad es muy optimista: a pesar de que nadie es inmune al sufrimiento, existe la posibilidad de su completo alivio (aunque esto sólo está al alcance delos plenamente iluminados). Aun en sus aplicaciones más modestas, si aprendemos aaceptar la vida como es, no sufriremos tanto;
  • prescriben un tratamiento: ambas tradiciones están de acuerdo en que gran parte del sufrimiento humano resulta de hábito contraproducente de evitar situaciones dolorosas, y han desarrollado tratamientos que implican la exposición y la aceptación para contrarrestar dicha tendencia.

 

 

MINDFULNESS Y PSICOTERAPIA

 

Si estableciéramos un continuo en función del tiempo de práctica que se emplea en desarrollar Mindfulness hallaríamos en un extremo la Meditación, llevada a cabo por personas que le dedican una considerable cantidad de tiempo (ej. los monjes), y en el otro la práctica diaria, reducida a momentos en nuestra vida cotidiana, en la que, realizando una respiración profunda, llevamos nuestra atención a lo que estamos haciendo, al momento presente. Así es como comúnmente se aplica en psicoterapia.

 

Aunque al principio pueda resultar tedioso, conforme se va entrenando la consciencia, los autores afirman que se experimenta satisfacción en la propia práctica. Hechos que antes nos resultaban tremendamente mundanos o insignificantes como para merecer nuestra atención se vuelven vívidos y ricos. Lo común se convierte en una experiencia plena en sí misma, y deja de ser un obstáculo en nuestro camino para hacer algo mejor. Su práctica diaria nos permite desarrollar insight en el funcionamiento psicológico y responder de manera hábil a nuevas situaciones.

 

Cuando se habla de integrar Mindfulness en el trabajo terapéutico, en el manual se plantea diversas posibilidades, que se pueden integrar. Un terapeuta puede practicar personalmente

K. Germen, R. D. Siegel y P.R. Fulton

The Guilford Press, Nueva York, 2005

Mª Luisa Martín Orgilés

Centro de Terapia de Conducta

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