INTRODUCCIÓN

En este artículo vamos a describir las dificultades que se presentan con agresores sexuales adolescentes a la hora de reconocer el delito y trabajar en la prevención de la recaída. Estos, son dos de los objetivos que tenemos en el área de Intervención Individual en un Programa de Menores Agresores Sexuales.

 

EL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

Durante dos años consecutivos hemos llevado a cabo un Programa de Intervención con Menores Agresores Sexuales y Violentos, en la Residencia Juvenil “La Colonia de San Vicente Ferrer”.

Éste ha sido un programa piloto, y aunque todavía no tenemos datos concluyentes, debido a que la muestra ha sido muy pequeña, los resultados son esperanzadores.

El Programa tiene cuatro áreas de intervención, intentamos que el tratamiento abarque todos los contextos del joven. Estas áreas son:

  • Área de Intervención en Grupo
  • Área de Intervención Individual
  • Área de Intervención con la Familia
  • Área de Intervención en la Comunidad

En este artículo nos vamos a centrar en la Intervención Individual, en la evaluación y el reconocimiento del delito y en el trabajo posterior de la prevención de la recaída. En la Intervención Individual trabajamos, además, algunos puntos que no hayan quedado claros para la persona en el tratamiento en grupo.

EL RECONOCIMIENTO DEL DELITO

Vamos a intentar que la persona reconozca el delito durante la evaluación. Nuestro objetivo durante la evaluación es comprender perfectamente las cadenas funcionales de la conducta sexualmente agresiva. Ello nos va a ayudar a responder sobre la probabilidad de reincidencia de esa persona. Por ejemplo, asociar la agresión sexual a los efectos nocivos que le produjo una sobredosis de cocaína y marihuana (alucinaciones, angustia, vómitos, mareo, pérdida de conocimiento, ingreso en el hospital, etc.), reduce las posibilidades de que se repita la agresión; aunque nunca vamos a poder asegurar totalmente que una persona no va a repetir una ofensa sexual, como no podemos asegurar que una persona que ha dejado de beber, tras un periodo, más o menos largo, de alcoholismo no vuelva a beber.

El estilo del entrevistador es muy importante. Tenemos que conseguir que confíe en nosotros, que nos cuente lo que ocurrió. Es muy extraño que un agresor sexual nos cuente lo que ocurrió sin utilizar ningún tipo de minimización o racionalización de lo que hizo, hay que intentar que no escape de la realidad, que se responsabilice de lo que hizo, y que nos lo cuente. Para ello es interesante que nos mostremos amables, empáticos, asertivos y firmes. Si nos cuenta qué ocurrió, reforzaremos que nos lo ha dicho y que confíe en nosotros.

Un documento muy importante a la hora de establecer qué fue lo que ocurrió es el informe de la víctima, que cuenta qué ocurrió, y si es fiable. Nos va a ser muy útil conocer exactamente qué ocurrió, y decirle a él que lo sabemos, que es un delito y que en sus manos está que nosotros le ayudemos o no. Hay determinadas cuestiones como la vergüenza, la culpa, y el miedo a ser castigados que dificultan mucho la revelación del delito (J.A. Shaw, 2000).

Por otra parte, también es importante que los agresores sexuales sean juzgados, así como, la medida judicial que recoge la sentencia. Si una persona comete un acto sexualmente agresivo y no hay denuncia, o no hay juicio, por algún motivo, la lectura que sacará esa persona será: “lo que he hecho no está mal”.

Una vez dictada la sentencia va a ser muy difícil que es apersona se someta a un Programa de Intervención si ésta no se contempla en la sentencia, puesto que si es una medida de internamiento cerrado o semi-abierto, él ya está “pagando” por lo que hizo y tenemos que tener en cuenta que una intervención no funciona si el cliente no pone mucho de su parte. Lo ideal sería que la sentencia contemplara una medida de internamiento terapéutico, tal como recoge la Nueva Ley de Responsabilidad Penal del Menor (Ley Orgánica 5/2000, de 12 de enero de 2000). De esta forma contaríamos con una motivación externa para que el chico participara en el programa.

En la mayoría de las ocasiones estos chicos pasan por tres fases: la primer es la curiosidad, se preguntan qué será eso del programa y con quién estarán; abandonada esta curiosidad inicial pasan por una fase de desidia, en la que no les apetece trabajar, ni hacer nada y comienzan a tener manifestaciones de abandonar el programa. Normalmente esta fase suele durar un mes, y es entonces cuando nos hace falta la motivación externa; en la última fase ya están más cómodos, hacen las tareas y trabajan bien, se dan cuenta de que lo que estamos viendo es muy útil. En un número reducido de casos se quedan en la segunda fase, acabando el programa a regañadientes.

 

PREVENCIÓN DE LA RECAÍDA

El reconocimiento del delito está muy relacionado con la Prevención de la Recaída. Esta etapa del programa podría realizarse en grupo, sin embargo, debido a que en La Colonia hicimos una intervención en grupo “estándar”, para agresores sexuales y violentos, tanto el reconocimiento del delito como la Prevención de la Recaída se trabajaron de forma individual.

Hilary Eldridge recomienda trabajar lo “justo” la Prevención de la Recaída. Eldridge ha publicado libros sobre la Prevención de la Recaída, estudiando sobre todo a paidófilos adultos. En su labor como clínica y como investigadora se ha dado cuenta de que trabajar en exceso la Prevención de la Recaída podría ser contraproducente para la persona. De alguna forma se le estaría dando el mensaje de que seguro que iba a recaer y para ello necesitaría estrategias de afrontamiento adecuadas. La propuesta de Eldrige es darle mucho más confianza en sí mismos y “por si acaso”, entrenar en alguna (pocas) estrategias de afrontamiento.

En las últimas investigaciones de W. Marshall se apunta en la misma línea.

 

CONCLUSIONES

El tratamiento con agresores sexuales es algo necesario de cara a que estos chicos no se conviertan en agresores sexuales adultos. Apuntar el dato de que entre el 60 y el 80 % de los agresores sexuales adultos han cometido su primer ofensa durante la adolescencia ( Ford y Linney, 1995). No hay métodos más efectivos que la terapia cognitivo-conductual enfocada a las diferentes áreas en las que se desarrolla la persona.

Aunquetodavía no hay datos concluyentes y en función de una experiencia muy concreta, podemos intuir que: el tratamiento funciona mejor si el chico reconoce el delito, si hay una medida impuesta por el juez de carácter terapéutico para que siga el programa, si la familia interviene en la terapia y si sólo hay delitos sexuales (no hay delitos violentos, robos, etc.).

Añadir que con estos muchachos funcionan mucho mejor las técnicas conductuales que las cognitivas.

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Sánchez, J. (2000). Programa de Intervención con Jóvenes Agresores Sexuales. Informació Psicológica, 73, 71-75.

Shaw, J. A. (2000). Summary of the Practice Parameters for the Assessment and Treatment of Children and Adolescents Who Are Sexually Abusive of Others. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 39, 127-130.

Josefa Sánchez Herás

Master Promoción 10ª

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.Más información...

ACEPTAR
Aviso de cookies