VIOLENCIA FILIO-PARENTAL, PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

VIOLENCIA FILIO-PARENTAL, PROGRAMA DE INTERVENCIÓN

Míriam Molina Espí (CV13792)

Master Psicología Clínica  (Cetecova) Promoción 28ª

La violencia filio-parental o el maltrato familiar ascendente es un fenómeno objeto de investigación en muchos estudios debido a la repercusión que está teniendo en la sociedad actual. Según las estadísticas de la Fiscalía General del Estado (2017) este año ha descendido respecto del anterior, aun así, sigue habiendo un número muy elevado de procedimientos, que absorben una buena parte del quehacer diario de las Secciones de Menores, hasta el punto de que en bastantes provincias la mayoría de las medidas cautelares acordadas lo son por estos delitos. Podemos encontrar diferentes definiciones para un problema tan  complejo, en este caso voy a adherirme a la acordada por Pereira et al. (2017):

Conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica, dirigida a los y las progenitoras, o a aquellos adultos que ocupan su lugar. Se excluyen: las agresiones puntuales, las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparecen cuando ésta se recupera (intoxicaciones, síndromes de abstinencia, estados delirantes o alucinatorios), el autismo o la deficiencia mental grave, el parricidio sin historia de agresiones previas (p.220).

En este artículo se hablará de la complejidad de este tipo de violencia y se describirá un tratamiento psicológico y psicoeducativo,  el Programa de intervención para familias y menores con conductas de maltrato (Sánchez, Ridaura, & Arias, 2012) enmarcado en el enfoque teórico de la terapia cognitivo-conductual. El cual se está llevando a cabo en distintos centros de reeducación de menores para el cumplimiento de medidas judiciales por delitos de violencia filio – parental en España.

EVALUACIÓN

En primer lugar, para ponernos en contexto, empezaremos hablando de un perfil general que se recoge en la fase de evaluación de estos jóvenes y sus progenitores. Por un lado, nos encontramos ante adolescentes de entre 14 y 18 años con problemas de conducta, trastornos mentales asociados en ocasiones y/o un consumo prolongado de cannabis u otras sustancias tóxico – dependientes.  En cuanto a la cognitiva encontramos pensamientos irracionales que utilizan para justificar su conducta violenta. Emocionalmente existe falta de empatía, evaluando a nivel conductual dificultades para relacionarse dentro del marco de la asertividad y resolver problemas. Además, es muy característico detectar baja tolerancia a la frustración, impulsividad y un repertorio de conductas muy instauradas. Por otro lado, tenemos a unos padres y/o madres con sentimientos negativos, de vergüenza, frustración, culpa y con muchas dudas sin resolver. También observamos que existe un déficit de habilidades a la hora de resolver problemas, muchas veces la forma de comunicarse puede ser inadecuada y las pautas educativas empleadas o inexistentes pueden haber ayudado en la aparición de este problema dentro del ámbito familiar.

PLANTEAMIENTO DE HIPÓTESIS

En la fase de planteamiento de hipótesis podemos tratar de resolver una pregunta muy frecuente entre los padres y/o madres: ¿Cómo se ha originado una situación de esta magnitud y como ésta se ha mantenido en el tiempo para llegar hasta este punto? Vayamos por partes. Para obtener una respuesta a la pregunta sobre cómo se ha originado el conflicto, tenemos en cuenta el modelo de Lykken (2000) que engloba ciertos factores como son el temperamento del adolescente y las competencias parentales. En primer lugar, con la observación de los comportamientos innatos de un recién nacido y ciertas conductas en la niñez, ya podemos determinar dependiendo de su adaptación si la persona tiene un temperamento fácil o difícil. En segundo lugar, deberemos tener presente si durante el crecimiento del niño o niña los padres y/o madres han establecido pautas educativas coherentes a la edad y capacidades de su hijo o hija, junto con el afecto y una comunicación adecuada. Estas dos variables mantienen una relación significativa a la hora de evaluar un problema de estas características. En esta fase de la terapia, después de haber realizado una evaluación exhaustiva, tenemos que trasmitir  a los padres y/o madres que el problema de su hijo o hija es un problema de conducta y por tanto aprendido, es decir, no es un problema genético. Por tanto, el modelado puede haber influido en el aprendizaje de este tipo de conductas agresivas. Así como también, hay que tener presente la etapa evolutiva en la que se encuentran sus hijos e hijas y todos los cambios que esta conlleva. Hasta aquí hablamos de cómo se produce el problema, pero hay algo más, y es cómo este se mantiene en el tiempo. Si prestamos atención al análisis funcional podemos ver que de las situaciones conflictivas se obtienen ganancias. La clave está en el refuerzo positivo, cuando el menor o la menor ante la respuesta de sus progenitores, como puede ser ceder ante sus amenazas, consigue aquello que quiere; bien sea material como dinero (consecuencias externas) o bien aquello más reforzante como es atención, poder y control del hogar (consecuencias internas), sometiendo a sus familiares a sus demandas. Por tanto los menores aprenden que con faltas de respeto, agresividad y en muchas ocasiones el chantaje emocional consiguen aquello que quieren y además someten a su familia. También los padres y/o madres obtienen refuerzo, pero en este caso negativo y es que, cediendo ante las exigentes demandas de sus hijos o hijas no tienen que enfrentarse a situaciones desagradables que lo más probable es que terminen en conflicto y con violencia. Lo que ocurre es que la duración del alivio que experimentan es a corto plazo y a largo plazo se consigue mantener el conflicto familiar.

Tras la práctica clínica y como veremos más adelante, concluyo en la importancia de esta fase, ya que si los padres y madres no llegan a la misma conclusión o se les quedan dudas acerca de esto, aparecerán dificultades en el resto del proceso.

INTERVENCIÓN

A continuación, se va a pasar a una de las fases más complejas del tratamiento, la intervención. El objetivo general de esta fase al margen de la finalidad del internamiento en un centro, el cual es reeducar y reinsertar al menor en la sociedad, es el de reconstruir o retomar el vínculo y la relación familiar reconociendo la existencia del problema. Por tanto, la intervención se divide en diferentes bloques y es que para obtener un resultado exitoso y que se alcancen los objetivos propuestos para cada joven hay que trabajar de forma transversal tanto con ellos como con sus progenitores. Además, se puede crear una Escuela de Padres y Madres y diferentes talleres para trabajar con los jóvenes educación emocional y/o habilidades sociales, de las cuales carecen y, por otro lado, la prevención o la intervención en lo que se refiere a sustancias tóxico – dependientes.

Durante la intervención hay que tener en cuenta que cada menor viene con su historia personal y rasgos característicos. Matizar que, aun teniendo una intervención estructurada y determinadas sesiones planteadas con un contenido específico, habrá que adaptarse siempre a las necesidades y complejidades evaluadas en cada caso. Esto quiere decir que durante esta fase debemos ser flexibles, respetar los tiempos y trabajar en mayor medida las distintas características que estén interfiriendo  y dificultando la relación familiar. De esta forma, también incidiremos más en unas partes u otras del programa según las habilidades o déficits del menor y sus progenitores. A continuación vamos a ver a modo de resumen los contenidos de los principales bloques de la intervención (Tabla 1) para centrarme en aquellos en los que durante la práctica clínica me han parecido más interesantes o en los que he encontrado más dificultades.

Tabla 1

Contenidos de los bloques de la intervención

Intervención con jóvenes Intervención con padres y madres Intervención conjunta
Responsabilidad/Empatía

Resolución de problemas

Normas y consecuencias

Habilidades sociales

Educación emocional

Control de la ira

Pensamientos irracionales

Responsabilidad

Refuerzo positivo

Técnicas para aumentar y disminuir conductas

Educar

Normas y consecuencias

Comunicación: peticiones, críticas, decir ‘No’

Pensamientos irracionales

Expresión de positivo

Afrontamiento del conflicto

Contrato conductual

Fuente: Elaboración propia

 

En primer lugar, abarcaré la intervención con el menor o la menor. El objetivo de la primera tarea seria asumir y aceptar su parte de responsabilidad en el conflicto. También se puede evaluar en esta parte el grado de empatía y si fuese necesario trabajarla simultáneamente. Hacer este trabajo personal y como resultado no justificarse es muy importante, ya que sin esto no hay consciencia del problema y el resto de la intervención no cobraría sentido. Encontramos ciertas dificultades como la no aceptación y la  resistencia al cambio reflejado en pensamientos irracionales para justificarse y, en muchas ocasiones, en la resistencia a hacer las tareas de sus propias situaciones problema.

Otro de los contenidos desde mi punto de vista más importante, aunque no siempre será una condición a trabajar en la intervención, es el control de la ira y la agresividad. Nos ayudaremos de la educación emocional y del modelo ABC de Ellis. Para esto los chicos y chicas deben exponerse a ciertas situaciones lo que requiere de cierto riesgo al cual tenemos que preparar a sus padres y madres para que sepan responder y no caer en el bucle que mantenía dicho problema.

Por último, me gustaría centrarme en la parte cognitiva. Se trata de trabajar pensamientos irracionales detectados mediante la técnica de la reestructuración cognitiva. Estos pensamientos pueden girar en torno a la minimización de situaciones, justificándolas debido al locus de control externo que presentan; a las obligaciones de sus padres y sus propios derechos y/o a su capacidad de autosuficiencia. Esta parte es de gran importancia y en ocasiones habrá que tirar de ella antes de lo previsto para que los pasos anteriores puedan evolucionar y la intervención sea de éxito.

Paralelamente a las sesiones con los menores atenderemos a los padres y madres en sesiones individuales. Con los progenitores incidiremos en la parte de responsabilidad, ayudándoles mediante la discusión cognitiva a desmontar los pensamientos que les producen sentimientos de culpa. Deben entender que todo lo ocurrido y la forma en la que han actuado hasta ahora no han sido con la intención de llegar a este punto. Fácilmente la terapia cognitiva se alarga durante toda la intervención y esto es necesario para que tomen la decisión de poner en práctica todo aquello que les vamos a ir explicando a lo largo de esta fase. Una de las grandes dificultades que nos encontramos en estos casos es que los padres y madres no acaban de ver aquello que les explicamos porque desde la fase de planteamiento de hipótesis no les ha quedado del todo claro aquello que deben o pueden hacer para cambiar la situación. Están de alguna forma, cegados por el pasado y los sentimientos negativos, por lo que les cuesta mucho llegar a la conclusión de que pueden salir del problema en el que se encuentran envueltos. Por esta causa, pueden también ocultar datos no siendo sinceros, e incluso, pueden llegar a crear alianzas con los hijos e hijas. Por tanto, debemos hacer hincapié en que deben exponerse asumiendo riesgos, para que puedan comprobar por ellos mismos que solo así podrán resolver el problema. Por otro lado, nos encontramos casos en los que actúan desde la comodidad de no enfrentarse al problema, como hemos visto anteriormente, como consecuencia del refuerzo negativo. Por tanto, aquí debemos evaluar exhaustivamente y confrontar estos pensamientos con los progenitores para que se atrevan y den el paso. Por último, otra cosa muy significativa es que debemos tratar en algunas ocasiones ideas irracionales que aparecen en torno a la permisividad y consentimiento. Debemos hacerles ver que su responsabilidad es enseñar a sus hijos e hijas a tolerar la frustración de cara a un futuro próximo fuera del seno familiar, donde sí existen limitaciones.

Como hemos dicho anteriormente, también ofrecemos espacios estructurados donde ambas partes puedan compartir tiempo y empezar a tener contactos con las personas que realizamos la mediación. Aquí el objetivo principal  es el de afrontar el conflicto y reconstruir el vínculo. Por un lado, se aprovecha para tener los primeros acercamientos. Para este momento tan emotivo utilizaremos la expresión de positivo donde se realizan cumplidos y se recuerdan momentos alegres del pasado con fotografías, para crear un ambiente agradable. Esta sesión es muy importante para poder observarles y empezar una intervención conjunta, aquí la relación se destensa y la motivación para el cambio puede empezar a aparecer. Por otro lado, en cuanto al afrontamiento del conflicto, momento crucial para la intervención, donde se trata de poner sobre la mesa aquellos problemas que han conducido a la familia hasta aquí, en un ambiente estructurado. Para esto, el vínculo tiene que estar construyéndose positivamente y como terapeutas debemos estar seguros de que las partes han trabajado por su lado asumiendo su responsabilidad, entrenando las habilidades sociales desde la asertividad para poder empezar a comunicarse adecuadamente, realizando peticiones y críticas para aceptarlas, rechazarlas o negociarlas.

Como clínicos debemos ser capaces de detectar las dificultades aquí presentes para tomar una dirección u otra en la intervención. Un error muy común es  que a veces somos ambiciosos y debemos replantearnos los objetivos dejando que sea la persona a la que acompañamos la que marque los tiempos.

CONCLUSIONES

Para terminar, me gustaría hacer hincapié en la importancia de trabajar desde la prevención en un fenómeno tan complejo y multifactorial como es la violencia filio–parental. Trabajar desde la prevención para que no llegar a poner en manos de la justicia estos casos. Debemos tener presente que es un problema que se gesta con los años a modo de escalada, donde se pasa por la desobediencia hasta llegar, en algunos casos, a las agresiones físicas. Es decir, es un problema que podría detectarse en el tiempo. Aquí podemos comprobar que es un problema social, en el cual se debe tomar consciencia de la importancia de la educación en el seno familiar, educar a un hijo o una hija no es fácil, y los padres tienen una gran responsabilidad,  ya que su educación repercute directamente en sus vidas. Por tanto, los padres y madres deben tener presente su tarea estableciendo desde bien temprano vínculos afectivos positivos, que no alianzas, aplicando una disciplina adecuada mediante una comunicación basada en el respeto y la asertividad. Estos son los ingredientes  principales para un trabajo tan arduo como es el de educar a los hijos e hijas. Como he dicho, educar no es tarea fácil y como sociedad también somos responsables de que esto se lleve a cabo adecuadamente. Por tanto, si prestamos atención a nuestro alrededor hay ciertos prejuicios que nos impiden pedir ayuda para tal tarea. Y como consecuencia, los pocos recursos existentes se ven infrautilizados, aun sabiendo que existen herramientas eficaces para producir cambios. Es nuestra tarea, como profesionales, investigar y llegar a acuerdos sobre modelos explicativos y programas de intervención. Como también es de gran importancia llevar un seguimiento exhaustivo y longitudinal de este tipo de programas para conocer resultados y lograr su máxima eficacia. Esta problemática social requiere de una respuesta específica, lo que supone una formación académica concreta.

BIBLIOGRAFIA

Fiscalía General del Estado (2017). Memoria elevada al gobierno de S. M. presentada al inicio del año judicial por el fiscal general del estado Excmo. Sr. Don José Manuel Maza Martín. Volumen I. Madrid.

Lykken, D.T. (2000). Personalidades antisociales. Barcelona: Herder.

Pereira, R., Loinaz, I., del Hoyo, J., Arrospide, J., Bertino, L., Calvo, A., Montes, Y., Gutiérrez, M. M. (2017).  Propuesta de definición de violencia filio-parental: Consenso de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio – Parental (SEVIFIP). Papeles del psicólogo. 38 (3), 216-223.

Sánchez, J., Ridaura, M., Arias, C. (2012). Manual de Intervención para familias y menores con conductas de maltrato. Valencia: Tirant Humanidades.

Sánchez, J, Ridaura M.J y Arias, C. (2015). Violencia filio-parental. Etiología y modelos explicativos. En J.J. Navarro y M.V. Mestre. El marco global de atención al menor. (pp. 431-449). Valencia: Tirant Humanidades.

 

            Míriam Molina Espí (CV13792)

Promoción 28ª

 

 

UNO DE LOS MUCHOS CASOS DE DEPRESIÓN POSPARTO

UNO DE LOS MUCHOS CASOS DE DEPRESIÓN POSPARTO

Karina Spaccapietra Puentes

MÁSTER EN PSICOLOGÍA CLINICA DE CETECOVA 29a PROMOCIÓN

 

“Cuando estás embarazada, todo el mundo te dice que tu vida ya no va a ser tuya, que no vas a ser la misma, que tu vida va a cambiar, pero no eres consciente del todo hasta que ocurre. Sobre todo, porque pueden influir muchas cosas tanto en el embarazo, como en el parto o en los primeros días de vida del bebé que no prevés.

En mi caso, la gestación fue perfecta, tanto que yo me encontraba muy cómoda y no contaba los días para ver al bebé. De hecho, mi carácter se suavizó y estaba en constante sensación de paz y tranquilidad. Pero se acercaba la semana 40 y el bebé no se giraba, por lo que me intervinieron con una maniobra para intentar darle la vuelta manualmente (versión cefálica externa), la cual fue muy dolorosa en mi caso y no consiguieron darle la vuelta. Vino el día D, con una cesárea programada no deseada, pero que por circunstancias de un posible parto de nalgas se nos recomendó. Recuerdo el momento previo al parto como una situación incómoda, generándome una sensación que aún me evoca inseguridad y tensión.

No obstante, las primeras horas del bebé fueron muy cálidas, la cogida al pecho fue muy fácil, las visitas no se hicieron incómodas… Max comía y dormía largas siestas, aunque se despertaba cada tres horas para mamar. Me sentía muy cómoda con la maternidad, pero al mes y medio mi percepción cambió.

El niño comenzó a llorar y las siestas se acortaron, costaba más dormirlo y ya no me daba tiempo a ser lo independiente que yo solía ser o, al menos, a poder hacer mis cosas. Solo pensaba ¿qué le pasará ahora?, no sé qué hacer.

Pasé la mitad de mi baja maternal con una sensación de tortura, pensaba: ¿para esto he deseado tanto tiempo tener un hijo?, siento que estoy siendo castigada por el destino.

No quería salir de casa y que me preguntaran qué tal me iba con el bebé; pensaba: pues me va mal, no para de llorar, no duerme bien y no tengo tiempo para nada.

Además no sentía ese “gran amor incondicional” por mi hijo, el que se dice se suele sentir, el amor innato de madre.  Lo que más me preocupaba era eso, no crear un vínculo con el bebé, eso es muy duro, y da mucho miedo.

Supongo que la dependencia del niño, la falta de libertad y el cansancio hicieron mella, y todo ese cúmulo de cambios y percepciones me hacían estar de mal humor con el mundo. Todo el tiempo estaba irritable, y contestaba muy mal a mi madre y a mi marido. Estaba muy deprimida y ni yo misma lo sabía, estaba muy abrumada con la situación y no sabía qué hacer.

Me di cuenta de que algo no iba bien y, por eso, decidí acudir al psicólogo para que me ayudara a salir de esta sensación de malestar emocional.

Nos sentimos muy solas cuando nos pasa algo que creemos que solo nos pasa a nosotras, y cuando vemos que otras mujeres lo pasan nos sentimos identificadas: no soy tan mala, no me pasa algo raro”.

Estas son las palabras de Paula, una mamá que atravesó una depresión posparto tras el nacimiento de su primer hijo y tan solo cuando, con la ayuda de su  psicóloga, empezó a sentirse mejor, pudo entender y explicar lo que había vivido.

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN POSPARTO?

“La depresión posparto es un trastorno del estado de ánimo que puede afectar a las mujeres después de dar a luz. Las madres que padecen depresión posparto tienen sentimientos de extrema tristeza, ansiedad y cansancio. Todo ello les dificulta realizar sus actividades diarias,  el cuidado de sí mismas y de otras personas”. Definición de la página National Institute of Mental Health

¡Qué bonita es la maternidad… de otras madres!

Esta es la visión idealizada de la maternidad que se aprecia en nuestra sociedad, a través de frases como “ser madre ha sido la experiencia más hermosa que he vivido”, dificulta que muchas mujeres se atrevan a expresar sus sentimientos reales con sinceridad.

Las mujeres de hoy en día padecemos el síndrome de “la supermujer”, debemos ser mujeres realizadas profesionalmente, madres perfectas y con tiempo para todo, y además de ello estar guapas, delgadas y saludables. Hemos sido educadas para sentirnos capaces de hacer cualquier cosa que nos propusiéramos, conseguir cualquier objetivo, o varios objetivos a la vez. Pero como ya sabemos los psicólogos, en nuestra sociedad  estamos muy  poco acostumbrados a conocer nuestras limitaciones, a  reconocer que a veces estamos sobrepasados, y sobre todo a pedir ayuda. Es difícil darse cuenta de todo ello, pero es más difícil asumirlo.

Muchas mujeres cuando son madres por primera vez sienten que ya no pueden con todo. De hecho, a menudo sienten que ya no pueden con nada.  “¿Pero, cómo estoy tan mal si no hago nada en todo el día?”, es una pregunta recurrente entre las madres que sufren depresión posparto. Estas mujeres sienten que no son buenas madres y que no pueden hacerse cargo de sus hijos. Todo debido a esas exigencias sociales de ser la madre perfecta.

Alrededor del 10 % de las nuevas mamás desarrollan depresión posparto, pero muchos expertos creen que este número es aún mayor, ya que muchas mujeres no buscan tratamiento. La mayoría de las madres deprimidas tienden a ocultar su malestar, minimizando o considerando algo normal los síntomas.
El hecho de que el embarazo haya sido planeado y deseado no impide sufrir depresión. En el caso de Paula, por ejemplo, fue planeado y muy deseado.

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA LA DEPRESIÓN POSPARTO DE LA TRISTEZA POSPARTO O “BABY BLUS”?

La tristeza posparto o “baby blues” se refiere a un cuadro de alteraciones emocionales leves, que describe la preocupación, tristeza y fatiga que muchas mujeres experimentan después de tener un bebé. La tristeza posparto, que afecta entre un 50- 80%de las madres, incluye sentimientos leves que duran una o dos semanas y desaparecen por sí solos,no necesitan tratamiento. Entre ellos puede aparecer el llorar con facilidad, la irritabilidad, tristeza, cefaleas, alteración del sueño, desorientación, y cierta ansiedad, todo ello coincidiendo con la lactancia.

En el caso de la depresión posparto, es más preocupante, es un trastorno emocional cuyos síntomas se mantienen y se intensifican, los sentimientos de tristeza y ansiedad pueden ser extremos e incluso pueden afectar la capacidad de una mujer de cuidarse a sí misma o a su familia. Debido a la gravedad de los síntomas, se requiere tratamiento. La depresión posparto generalmente comienza entre una semana y un mes después del parto.

(Datos de National Institute of Mental Health).

POSIBLES FACTORES QUE PUEDEN INFLUIR EN LA APARICIÓN DE LA DEPRESIÓN POSPARTO

“La depresión posparto no tiene una sola causa, sino que es consecuencia de la combinación de varios factores físicos, emocionales y sociales. La depresión posparto no ocurre por algo que una madre hace o deja de hacer.

Después de dar a luz, los niveles de hormonas (estrógeno y progesterona) en las mujeres caen en picado. Esto genera alteraciones químicas en el cerebro que pueden provocar cambios en el estado de ánimo. Además, muchas de las nuevas madres no pueden descansar tanto como debieran para poder recuperarse totalmente del parto. Todo ello puede generar incomodidad física y agotamiento, factores que pueden contribuir a los síntomas de la depresión posparto”.

Otros factores que pueden afectar a la nueva madre son:

Pérdida de reforzadores: gran variedad de cambios en la vida de los nuevos padres que hacen su aparición muy sucesivamente. Cambios que producen pérdida de interés y disfrute  por actividades que antes  les eran placenteras. Además de tener mucho menos tiempo para ellos mismos, que antes de la llegada del bebé.

-Aumento de la aversividad: cambios fisiológicos desagradables (por ejemplo el dolor postoperatorio tras una cesárea, la movilidad reducida, la lactancia, el desajuste hormonal), cambios en relación de pareja, presiones a nivel familiar (continuos consejos acerca de cómo hacer o no hacer las cosas con el bebé).

-Déficit de Habilidades: de comunicación, de resolución de problemas,  en el  manejo de malestar físico y cuidado del niño.

-Disminución de la calidad de vida, debido a la ruptura de cadenas conductuales

¿CUÁLES SON LOS SINTOMAS?

-Tener problemas para crear un vínculo emocional con su bebé

-Dudar constantemente de su capacidad de cuidar al bebé. Sensación de inutilidad hacia las necesidades y cuidados del niño la mayor parte del tiempo. Sensación que se mantiene a lo largo de los meses.

-Sentirse triste, culpable y desbordada.

-Llorar con más frecuencia de lo normal

-Preocuparse o sentirse excesivamente ansiosa

-Estar irritable constantemente

-Hipo o hipersomnia.

-Tener problemas de concentración, atención, memoria. Y dificultad en la toma de decisiones.

-Disminución del interés en las actividades que antes le resultaban agradables

-Pérdida de interés en el sexo

-Padecer dolores y molestias físicas: dolores de cabeza frecuentes, problemas estomacales y dolor muscular

-Falta de apetito

-Aislarse de amigos y familiares

– Cambios en el estilo de vida (trabajo, círculo social) en el funcionamiento global y en la calidad de vida. Sensación de pérdida de calidad de vida.

-Factores cognitivos: tener ideas obsesivas, desagradables y negativas acerca del bebé y de la maternidad. Percibirlo como extraño. Ideas depresivas y de suicidio.

FACTORES DE RIESGO PARA SUFRIR DEPRESIÓN POSPARTO

  • Rasgos de personalidad perfeccionista; con exceso de preocupación y/o con exceso de responsabilidad.
  • Antecedentes de depresión en otra etapa de su vida
  • Antecedentes familiares de depresión posparto
  • Dificultades en el manejo del estrés y la resolución de problemas
  • Síntomas de depresión durante el embarazo
  • Complicaciones médicas durante el parto, como el parto prematuro o que el bebé nazca con problemas físicos o psíquicos
  • Falta de apoyo emocional de su pareja, familia o amigos

Aunque la depresión posparto puede afectar a cualquier mujer, independientemente de su edad, raza, origen étnico o situación económica.

TRATAMIENTO MÁS EFICAZ Y VALIDADO: TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL.

  1. Se suele empezar por una evaluación extensa de cada caso, que puede durar unas 2 o 3 sesiones. Pasando algunos cuestionarios a la madre como la historia de vida y la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo.
  2. A continuación se hace una Análisis Funcional detallado con toda la información recogida. Y se hace una sesión en la que se le da una  explicación extensa y ejemplificada del trastorno a la cliente. Es algo que les alivia muchísimo y les hace entender qué les está
  3. El tratamiento es diferente para cada caso, pero se recomienda empezar por:
  • El primer consejo para cualquier madre deprimida es que no esté sola con su bebé. Así la angustia que siente la madre mejora bastante al sentirse acompañada.
  • Salir de casa al menos una vez al día
  • El ejercicio aeróbico moderado y adecuado al posparto (caminar)
  • La expresión de las emociones y síntomas que pueda estar experimentando sin ser juzgada, saber que es normal sentir toda esa ambigüedad de emociones sobre el bebé y ello no implica para nada ser mala madre.
  1. Regulación del patrón de sueño
  2. Mantenimiento de una dieta adecuada.
  3. El reforzar las conductas adaptativas que ya practica, y la reinstalación de actividades placenteras
  4. Entrenamiento en habilidades maternales (estrategias del cuidado del bebé), etc.
  5. Aumento de comunicación con pareja, resolución de problemas, división de roles, intercambio de reforzadores.
  6. Técnicas de control del estrés
  7. Terapia cognitiva

CONSECUENCIAS DE NO TRATAR LA DEPRESIÓN POSPARTO.

Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años. Además de afectar la salud global de la madre, puede interferir en su capacidad de relacionarse con el bebé y de cuidarlo, y puede hacer que éste tenga problemas para dormir y alimentarse, problemas de apego emocional, además de problemas de conducta a medida que crece.

CONSEJOS PARA LA FAMILIA Y AMIGOS

Debe haber prudencia, respetar y apoyar las decisiones de los recientes padres y tratarlos como adultos responsables. Pueden alentar a la madre a que hable con su médico, ofrecerle apoyo emocional (escucharla sin juzgarla), y ayudarla con las tareas diarias como cuidar del bebé y con las tareas del hogar.

PREVENIR LA DEPRESIÓN POSPARTO: ESTRATEGIAS QUE AYUDAN:

  • Que la madre reciente se observe, a ver cómo se siente después del parto y en los meses sucesivos.
  • Intentar posponer algunas visitas hasta después del primer mes, para poder descansar al máximo.
  • Dormir y descansar todo lo que sea posible
  • Pedir consejo a otras madres y profesionales:en los grupos de posparto, de lactancia o de crianza, por ejemplo. Es posible que encuentre apoyo y comprensión
  • Salir a pasear a diario, o hacer actividad física suave.
  • Aprender a pedir ayuda: es importante que la madre pueda disponer de una o varias personas de confianza con quien poder dejar al niño en caso de necesidad. Y que puedan ayudarle con las tareas del hogar.
  • Así podrá tomarse algo de tiempo para sí misma.
  • Alimentarse adecuadamente.
  • Que la madre encuentre ocasiones para salir de casa,  ir de compras o dar un paseo con el pequeño.
  • Buscar tiempo para reencontrarse con su pareja: antes de recuperar el deseo sexual, se debe cuidar la intimidad, aproximación física y los momentos a solas.

EN RESÚMEN

En resumen y en mi opinión, la depresión posparto es un tema del que se habla muy poco, y al que se le da poca importancia. Muchas mujeres se ven afectadas por este trastorno y muy pocos profesionales hablan de él. Muchas madres tienen miedo de contar su historia y de ser estigmatizadas por la sociedad, se sienten culpables y avergonzadas y solas. Sienten que el mundo sigue funcionando y ellas se quedan abandonadas. Saben que quieren a sus hijos, pero no saben cómo ser madres.

El instinto maternal y el vínculo con el bebé no es un sentimiento que deba ser natural y espontáneo, es una relación que se crea. El bebé y su mamá deben conocerse y acostumbrarse a sus ritmos mutuamente.

Es muy importante que las futuras mamás tengan toda la información posible durante el embarazo y que haya un seguimiento de cada caso según su gravedad.

Y sobre todo me parece fundamental como profesional de la salud el desarrollo de protocolos de actuación, que no existen actualmente, para profesionales sanitarios. La prevención aumenta las posibilidades del mejor desarrollo del bebé en su conjunto y puede evitar futuros problemas psicológicos (cognitivos y emocionales) en ese niño.

Cuidar a la mamá siempre va a significar cuidar al bebé también. Creo que nunca es tarde para ello.

En palabras de Paula: “Me alegre muchísimo de haber pedido ayuda psicológica, de volver poco a poco a ser yo misma. Me ayudó mucho saber lo mal que estaba, que me encontraba en una dinámica de la que yo misma no me podía sacar, que merece la pena luchar. De ello se sale”

 “El mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años. El segundo mejor momento es ahora” Proverbio chino

REFERENCIAS

https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/informacion-sobre-la-depresion-posparto/index.shtml   

https://www.serpadres.es/embarazo/parto-posparto/articulo/depresion-posparto-detecta-los-sintomas-y-combatela

http://www.abc.es/familia-padres-hijos/20140315/abci-depresion-post-parto-201403071511.html

http://psicopedia.org/2237/como-afrontar-la-depresion-posparto/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/para-todos-la-2/para-todos-2-debate-depresion-posparto/3010797/

Karina Spaccapietra Puentes

29a PROMOCIÓN DEL MÁSTER EN PSICOLOGÍA CLINICA DE CETECOVA

MINDFULL o Sistema1 Y MINDFULNESS o Sistema2

MINDFULL o Sistema1 Y MINDFULNESS o Sistema2

Miguel Angel Jiménez Ortiz

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Col. Nº CV-04297

4ª promoción Master en Psicología Clínica (Centro de Terapia de Conducta)

INTRODUCCIÓN

A estas alturas no vamos a cuestionar que la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) es el referente de los tratamientos empíricamente contrastados y validados. Ahora llevamos unos años en los que se está hablando de las terapias de tercera generación. Tras la primera generación centrada en el cambio de la conducta y la segunda generación centrada en los modelos cognitivos, están apareciendo otras terapias como la Terapia de aceptación y compromiso (ACT) o el ya famoso Mindfulness (MF) que aunque no están validadas empíricamente (solo la Terapia Dialéctica Conductual es probablemente eficaz en el Trastorno de Personalidad límite) pueden servir como tratamientos coadyuvantes a la TCC.

En la Terapia Cognitiva (TC) se identifican, se cuestionan y se discuten pensamientos, asunciones y creencias.

En la TC basada en el Mindfulness, mediante la práctica de la meditación se aprende a responder de forma distinta a patrones de pensamiento poco útiles, se desarrolla la capacidad de experimentar las cogniciones como eventos mentales, más que como un reflejo de uno mismo o de una verdad objetiva (M. Fenell), aunque esto ya lo afirmaba Beck en 1976: Pensamientos como un fenómeno psicológico, más que como identificación de la realidad.

En definitiva, la TCC intenta cambiar cogniciones y el MF pretende cambiar la relación hacia las cogniciones aumentando así la conciencia metacognitiva

QUÉ ES Y PARA QUE SIRVE MF

El MF enseña a aceptar las reacciones, a estar presente en el aquí y ahora, elegir una dirección en base a los valores personales y actuar para conseguir una meta

MF ayuda a desarrollar habilidades para ser menos reactivo a lo que sucede en el momento presente, permitiéndonos lidiar con diferentes tipos de experiencias, de una forma que disminuyan nuestros niveles de sufrimiento, mientras que nos conectamos a un sentimiento de bienestar (Germer, 2005)

MF ha contribuido a promover la última meta de todo tratamiento médico y psicológico: aliviar el sufrimiento del paciente (Segal at. Al 2002)

MF tiene que ver con conseguir un incremento de la aceptación y conciencia de las cosas tal y como son, sin juicio inmediato o rechazo. Aceptación del yo y de los demás, lo que significa una mayor benevolencia hacia la naturaleza, límites, emociones y pensamientos propios (Kabat-Zinn 2005)

La práctica del MF ayuda a desarrollar dos actitudes: 1-La autorregulación y el mantenimiento de la atención en el momento presente. 2-La habilidad para desarrollar una predisposición hacia la experiencia caracterizada por la curiosidad, la aceptación y la apertura (Bishop et al.2004)

La base del Mindfulness es que la persona se centre en el momento presente, en el aquí y ahora. Pero esto no es nuevo, ya que en la terapia de conducta lo importante también era y es el aquí y ahora.

Mindfulness significa: “la conciencia que emerge a través de prestar atención a propósito, en el momento presente y no juzgando mentalmente, al desarrollo de la experiencia momento a momento” Jon Kabat-Zinn (2003) Clinical Psychology: Science and Practice

En definitiva, MF es un conjunto de actitudes y prácticas mentales que provienen de la tradición budista. Es un tipo de meditación que consiste en prestar atención consciente al momento presente, a lo que ocurre en nuestro cuerpo, en nuestra mente y en nuestro entorno, renunciando a provocar, suprimir, modificar o evitar nuestras sensaciones, emociones y pensamientos, desarrollando por tanto una actitud de aceptación

MINDFULL SISTEMA 1 Y MINDFULNESS SISTEMA 2

En el día a día generalmente funcionamos con un “piloto automático”: nos levantamos, nos duchamos, nos vestimos, tomamos café, miramos el móvil, vamos al trabajo, hacemos la comida, descansamos, trabajamos, vamos a comprar, quedamos a tomar algo, hacemos algo de deporte, conducimos, cenamos, vemos la tv y a dormir. E incluso hacemos varias de estas tareas a la vez. Mientras tanto nuestros pensamientos, nuestras preocupaciones y emociones vienen y van. Hemos entrenado a nuestra mente para que se enfrente a muchas tareas diarias y además solemos hacerlo de forma efectiva. Pero esto ha provocado que nuestra capacidad para centrarnos en una sola cosa haya disminuido. Por eso cuando “desconectamos” este piloto automático y decidimos darnos una ducha relajante, o leer un buen libro o escuchar música disfrutamos tanto

Mindfulness o mente plena significa renunciar a ese piloto automático y pasar a control manual, decidiendo entrenar nuestra atención dirigida al momento presente

El principal problema para aprender MF es que, al intentar mantener mi mente en el momento presente, en el aquí y ahora surgen muchas distracciones: pensamientos, valoraciones, preocupaciones, recuerdos. Todas estas distracciones bloquean la vivencia plena del aquí y del ahora. Esta pelea interna entre mi entrenamiento en el desarrollo de la atención plena y la distracción provocada por el sistema mental automático dificulta el aprendizaje del MF

Por eso es esencial que sepamos distinguir entre los dos sistemas de pensamiento:

SISTEMA 1 Y SISTEMA 2

El Sistema 1 (S1): Ruta rápida automática, cuya misión es actuar antes que pensar. Es instintivo y abarca todas las tareas que hacemos de forma cotidiana. No hay sensación de control voluntario, es esclavo de las emociones y requiere poco o ningún esfuerzo

El Sistema 2 (S2): Ruta lenta controlada o superior. Es el pensamiento lento, racional y probabilístico, centra la atención en las actividades mentales que requieren un esfuerzo y está asociado a la experiencia de actuar, elegir y concentrarse

PENSAR RÁPIDO, PENSAR DESPACIO. Daniel Kahneman

Fueron los psicólogos Keith Stanovich y Richard West los que propusieron la nomenclatura de S1 y S2, pero ha sido el catedrático de Psicología Daniel Kahneman quién en su libro Pensar rápido, pensar despacio, más ha profundizado en esta nomenclatura para diferenciar los dos sistemas de pensamiento. Daniel Kahneman está considerado como uno de los pensadores más importantes del mundo y en 2.002 recibió el premio nobel de economía por su trabajo sobre el modelo racional de la toma de decisiones. ¡Un psicólogo premio nobel de economía!!

  1. Kahneman afirma que cuando pensamos en nosotros mismos nos identificamos con el S2, con el yo racional que tiene creencias y elige que pensar y que hacer. Pero esto requiere un esfuerzo y un incremento en la atención. Y que el S1 es el que genera impresiones y sentimientos sin esfuerzo, de forma automática, intuitiva y rápida.

La mayoría de nuestros juicios parten del Sistema 1, ocurren de forma intuitiva y automática y nos permiten adaptarnos a nuestra vida.

El S1 incluye destrezas innatas que compartimos con otros animales, como los instintos (detectar hostilidad, huir de un peligro, orientarnos hacia la salida o hacia el origen de un sonido repentino); habilidades que con la práctica se vuelven rápidas y automáticas como conducir, manejar el móvil o saber cuánto es 3×2 y esquemas mentales tanto racionales (Si soy honrado, no necesito recordarme que no tengo que robar cuando entro en un comercio) como irracionales, por tanto este S1 también genera intuiciones erróneas.

El control de la atención es compartido por los dos sistemas. Al escuchar nuestro nombre junto a un insulto El S1 de forma involuntaria va a activar la atención hacia ese estímulo y a continuación se va a activar la atención voluntaria del S2 decidiendo si contesto, si me voy o si no hago nada, pero nuestra atención inicial estará dirigida hacia el estímulo a través del S1.

Según Kahneman los dos sistemas están siempre activos, el S2 está en un confortable modo de mínimo esfuerzo mientras el S1 actúa de forma automática y rápida. El S1 hace sugerencias al S2 y éste las acepta: impresiones e intuiciones se transforman en creencias y los impulsos en acciones voluntarias. Cuando surge un problema para el que el S1 no tiene solución, avisa al S2 para que se active y busque una solución racional, razonada y/o probabilística. A la pregunta de cuanto es 3×2 responderá el S1 pero ante la pregunta de cuanto es 23×16 tendrá que activarse el S2. En general el S1 es muy bueno en casi todo lo que hace, nos permite ser rápidos y eficientes, y toma el control en las emergencias, dando total prioridad a la autoprotección. Pero el S1 al ser intuitivo, rápido y automático también tiene sesgos, errores sistemáticos ya que entiende poco de lógica y de probabilidades, para eso está el S2, más lento, más racional más calculador y más perezoso.

La ilusión de Muller-Lyer ayuda muy bien a entender ambos sistemas. ¿Qué línea tiene mayor tamaño la superior o la inferior? Inevitablemente el S1 será el primero en responder haciéndonos creer que la línea inferior es más larga que la superior. Será el S2 el que, tras un proceso de atención, reflexión, análisis, comprobación y/o medición decida que ambas líneas tienen la misma longitud. Aún sabiendo que la verdad la tiene el S2, cada vez que miremos volveremos a percibir que la línea inferior es más larga. Y de nuevo tendremos que “activar” nuestro perezoso S2 para decirnos que miden lo mismo.

De igual forma también hay ilusiones en el pensamiento, son las distorsiones cognitivas, instauradas en el S1 y que al ser automáticas y rápidas son difíciles de detectar por el S2 y por tanto serán asumidas como ciertas sin llegar a cuestionarlas.

Tal vez el lector ya esté pensando que todo esto no es más que el fundamento de la Terapia Cognitiva. ¡Así es!! Pero visto desde otra perspectiva.

El S1 está preparado para creer, no para dudar. El S2 es el que puede seguir normas y reglas, hacer elecciones, dudar, tomar decisiones y crear pensamientos racionales. Puede programar la memoria para obedecer una orden que anule las respuestas habituales del S1, pero el problema es que es perezoso y lento. El S2 intenta controlar los pensamientos y las conductas. Y conseguir y mantener autocontrol es agotador por eso el S2 es perezoso y se deja llevar muchas veces por el S1, pero como ya hemos dicho puede estar distorsionado y en vez de exponer argumentos y llegar a una conclusión (sistema deductivo), como haría el S2, primero suele llegar a una conclusión y luego expone los argumentos (sistema inductivo)

El objetivo del MF consiste en entrenar al S2 para que aumente su actividad y sea menos perezoso. El entrenamiento de la atención consciente al momento presente, al aquí y ahora, a percibir lo que sucede en la realidad y en mi interior emocional y cognitivo, sin juzgar, sin analizar, sin suprimir, sin evitar nada, ninguna situación, ninguna emoción y ningún pensamiento me va a permitir distanciarme del S1 y contemplarlo más como un observador que como parte de mí. Supuestamente esto provocará una mayor aceptación de la realidad y una mayor conciencia de que los pensamientos son productos mentales más que realidades.

EVIDENCIAS DE LA MEDITACIÓN MINDFULNESS

El origen del MF se sitúa en la meditación budista. El interés de la neurociencia se inicia en los años 70 cuando R.J. Davidson catedrático de Psicología y su equipo de la Univ. De Wisconsin comenzaron a estudiar los efectos cerebrales de la meditación en los monjes tibetanos mediante técnicas de electroencefalografía y técnicas de neuroimagen.

Los resultados demostraron que la práctica de la meditación llega a producir cambios beneficiosos en el cerebro.

En 1982 el Dr Jon Kabat-Zinn, miembro de la facultad de medicina de la Universidad de Massachussets desarrolló un programa de ocho semanas para el tratamiento del estrés y a partir de ahí, el MF fue avalado por el Instituto Nacional de Salud de EEUU. Básicamente el programa consiste en aprender a desarrollar la capacidad de “parar y ver” antes de actuar, para poder responder racionalmente en vez de reaccionar emocionalmente, es decir entrenar y fortalecer al S2 para poder disminuir la activación rápida y automática del S1

La meditación MF tiene beneficios positivos para la salud. Existen estudios que concluyen que los participantes en programas de MF experimentaban menos ansiedad, depresión y dolor.

En 2016 se publicó una investigación neurocientífica sobre MF. Dirigida por Yi-Yuan Tang psicólogo de la Univ. De Texas, Britta Holzel especialista en neurociencia de la Univ. De Múnich y Michael Posner psicólogo de la Univ. De Oregon. Estos investigadores afirman literalmente: “Hay cada vez más pruebas de que el MF podría causar cambios neuroplásticos en la estructura y en la función de las áreas cerebrales responsables de la regulación de la atención, la emoción y la conciencia de uno mismo”

En los últimos años, estudios de neuroimagen han investigado los cambios en la morfología cerebral relacionados con la práctica del MF. Un metaanálisis reunió datos procedentes de 21 estudios de neuroimagen en los que se examinaron los cerebros de 300 meditadores experimentados. El estudio reveló que hay ocho áreas cerebrales que se activan en los meditadores:

-Corteza prefrontal rostrolateral: una región asociada a la metaconsciencia, la introspección, el procesamiento de la información abstracta y las tareas secuenciales

-Corteza sensorial e insular: centros corticales para el procesamiento de la información sensorial, como el tacto, el dolor, la propiocepción y la conciencia corporal

-El hipocampo: estructura subcortical implicada en la memoria y en las respuestas emocionales

-Corteza cingulada anterior y media: regiones corticales que participan en la autorregulación emocional, la atención y el autocontrol

-Fascículo longitudinal superior y cuerpo calloso: estructuras subcorticales de sustancia blanca que comunican los hemisferios cerebrales.

Según las investigaciones de Tang, Holzel y Posner, el MF fortalece los procesos cognitivos prefrontales (S2), lo que a su vez modula la actividad de otras áreas cerebrales importantes para el procesamiento de las emociones, como la amígdala (S1)

La práctica del MF provoca una representación de uno mismo más positiva, una mayor autoestima y una mayor autoaceptación. La activación de la región insular representa una conciencia aumentada de la experiencia del momento presente. Según los mismos autores, este cambio en la autoconciencia es uno de los principales efectos beneficiosos de la práctica del MF

Combinar terapia cognitiva con MF, enseñando a nuestros clientes a reconocer y diferenciar el S1 y el S2 puede ayudar a que la terapia sea más efectiva y más eficiente. Todavía queda mucho por investigar, pero si te interesa el MF y esta diferencia entre los dos sistemas de pensamiento no dudes en leer el más que interesante libro de D. Kahneman Pensar rápido pensar despacio.

Bibliografía:

-Cursos del CTC sobre Mindfulness

-Artículo de la neurocientífica Sarah Mckay para Chopra Center

-Pensar rápido, pensar despacio, D. Kahneman

 

Miguel Angel Jiménez Ortiz

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Col. Nº CV-04297

4ª promoción Master en Psicología Clínica por el Centro de Terapia de Conducta

ECLECTICISMO ¿VIRTUD O DEFECTO?

ECLECTICISMO ¿VIRTUD O DEFECTO?

Juan Sevillá Gascó

Centro de Terapia de Conducta

La palabra eclecticismo sugiere apertura mental, conciliación o incluso según el contexto en que se escuche, cosmopolitismo, multiculturalidad o estilo democrático.

Es más, cuando un escritor, pintor o cocinero, se define a sí mismo como ecléctico, nos suena muy bien y evocamos imágenes de diferentes líneas de formación, y como en un alarde de  inteligencia y creatividad, esa persona ha ido desarrollando su propio estilo con multitud de influencias. Lo asociamos a madurez y evolución personal. Nos encanta; alguien en quien confiar!!

Pero, ¿Sucede lo mismo en ciencia? Si un físico nos dijera que es ecléctico y que a la hora de expresar su teoría de cómo se creó el universo mezclara ideas filosóficas o religiosas, como el creacionismo, con ideas científicas, como el big bang, ¿Qué opinaríamos? ¿Qué diría la comunidad científica? ¿Esa apertura mental sería admirada como en el caso de un poeta o un escultor?  ¡Probablemente no!

¿Y en ciencias de la salud? ¿Cómo  conceptualizaríamos a un neurocirujano que combinara la medicina científica con la medicina alternativa? ¿Lo elegiríamos para que nos extirpara un tumor cerebral? ¡Probablemente no!

Sin embargo en Psicología Clínica y Sanitaria el modelo ecléctico perdura y hasta suena lógico y creíble: “no, es que yo, dependiendo del tipo del tipo de cliente y del problema, elijo el tipo de terapia más adecuado: gestalt, psicoanálisis, Terapia de Aceptación y Compromiso…porque cada persona es un mundo…

¿Cómo es posible? Hay, en realidad, muchas explicaciones. La primera, y sin la cual el resto no podrían existir, es el caso de aquellos terapeutas que no consideran la psicología una ciencia. Los que creen que la psicología está mas cerca de la filosofía que de la ciencia. La Creencia Disfuncional a la base es considerar que algo tan  vasto y genuino  como la mente humana no se puede entender, definir y precisar como si fuera algo simple y lineal. Haría falta, sin duda, añadir otros elementos que, a veces, son de tipo espiritual o incluso con matices esotéricos.

La segunda explicación sería el caso de aquellos que nunca tuvieron una formación sólida. Que en cuanto obtuvieron su título universitario siguieron un camino autodidacta, picoteando de aquí y de allá, sin tener en ningún momento un modelo claro acerca de la naturaleza y la psicología humana, y por tanto tampoco de la terapia.

Son recolectores de técnicas, aprenden diferentes estrategias terapéuticas y las aplican siguiendo sus propios criterios, desarrollados a partir de su experiencia personal y el ensayo/error.

Una tercera posibilidad sería el caso de aquellos practicantes que se formaron de manera estricta en un determinado sistema, pero luego, con los años de práctica, fueron encontrando limitaciones al modelo y empezaron a añadir tecnología psicológica que provenía de otros sistemas. Esta vía de llegada a la psicología ecléctica es la que más afecta a terapeutas que se formaron en Terapia Cognitivo-Conductual. Sucede de dos maneras: o bien al practicar la ciencia su nivel de eficiencia no era satisfactorio, y para “corregir los errores del modelo” añadieron técnicas de otras orientaciones, o bien a la hora de auto aplicar el modelo en sí mismos, de nuevo con poca eficacia, buscaron nuevas estrategias fuera. Su lógica, aunque razonable, también estuvo teñida de matices narcisistas “no fallo yo, falla el sistema”.

Ser científico en Psicología es difícil, incluso para mucha  gente puede sonar políticamente incorrecto y por supuesto rígido. Es comprensible. En la calle la psicología sigue siendo una pseudociencia, los psicólogos clínicos y sanitarios siguen siendo vistos por muchos ciudadanos como consejeros, gurús o incluso “amigos imparciales”

Pero la psicología es una ciencia; ciencia de la salud, pero ciencia, como la medicina por ejemplo, y está basada en datos fiables que provienen de la investigación. Cuando practicamos una terapia ecléctica, no somos científicos, ofrecemos a nuestros clientes técnicas que nos gustan y, por supuesto, de las que estamos convencidos que funcionan, pero no tenemos evidencias de que así sea.

Además, en nuestra opinión, estamos rozando la falta de ética, porque nuestra obligación como profesionales, y así lo recoge el Colegio Oficial de Psicólogos, es usar técnicas eficaces.

Por todo ello, terapeutas, a la hora de combinar diferentes tipos de estrategias, evaluad lo que estáis haciendo, por qué y si tiene sentido.

LA CALIDAD HUMANA DEL CLÍNICO: UNA HERRAMIENTA MÁS EN TERAPIA.

LA CALIDAD HUMANA DEL CLÍNICO: UNA HERRAMIENTA MÁS EN TERAPIA.

Lorena Amado Pallarés

Psicóloga Sanitaria

Máster en Psicología Clínica. 15ª Promoción

Aún recuerdo, como si fuese ayer, la clase del máster que trataba sobre las  “Cuestiones éticas en Psicología Clínica”. Ya en aquel momento, me pareció bien interesante contemplar este contenido en un programa de formación para psicólogos clínicos. Actualmente, según mi experiencia, completamente necesario.

Según la Real Academia Española, el término psicólogo tiene dos acepciones. Por un lado, es un especialista en psicología y, por otro, dicho de una persona, dotada de especial sensibilidad para el conocimiento del comportamiento humano. En nuestro sector profesional se asume que, todas las personas que nos dedicamos a la Psicología clínica, contamos con las habilidades necesarias para abordar esta tarea y que incluso gozamos de una calidad humana que nos hace situarnos frente al otro desde la igualdad. Sin embargo, no siempre es así… en ocasiones, conviene recordar que el cliente es una persona que sufre porque uno de los rasgos del ser humano es precisamente ese, que sentimos y sufrimos.

Por supuesto que necesitamos formación continuada y tratar de evitar el error de creer que sabemos demasiado. En ocasiones se presentan casos complejos que nos obligan a revisar nuestros conocimientos y la manera de hacer frente a cada intervención. Te hacen consciente de que precisas más lectura, más profundización, más estudio, más formación. En mi opinión, precisamente por esa razón es importante elegir itinerarios específicos para el momento profesional en el que cada uno se encuentre.

Pero también habilidad y experiencia para poner en práctica esos conocimientos y poder desarrollar las tareas de la terapia. Sin ánimo de ser exhaustiva ni excluyente, enumeraré algunas cualidades personales, a mi juicio, imprescindibles:

  • Humildad, reconocer que hay casos que exceden nuestra competencia y que todavía no estamos preparados para abordarlos. Ya sea por nuestra formación, nuestro momento vital, nuestras experiencias pasadas, o por cualquier otra razón… aunque nos cueste asumir la duda, el porqué sin respuesta. Y aceptar que no somos nosotros, a pesar de acudir a nuestra consulta, los que podemos brindar la ayuda que necesitan.
  • Honestidad, para derivar en el momento preciso. Además de ser, en mi opinión, un acto de responsabilidad y compromiso con la persona que demanda ayuda,  quizá sea esa nuestra labor: ofrecerle otras alternativas, otras oportunidades.
  • Sencillez y claridad, hablar para que nos entiendan, utilizar su mismo lenguaje, trabajar con sus propias metáforas, con la forma que tienen de expresar su problema… haciéndonos eco de cómo nos cuentan su historia.
  • Creatividad, para combinar su “agenda” con nuestros objetivos terapéuticos, gestionar las prisas de los clientes por encontrar solución a sus problemas, para saber adaptar las técnicas a las personas y no al revés.
  • Flexibilidad, con la planificación de nuestra agenda, los cambios, las anulaciones, los abandonos…”La vida es”, no todo sucede tal y como lo habíamos previsto.
  • Sentido del humor, cuando sea posible, para enfrentar temas delicados con un toque de gracia. Quizá nos sea más fácil llegar a la otra persona, y así pueda relativizar algunos de los pensamientos irracionales que le asustan, le boicotean, le anulan y/o le impiden afrontar sus miedos, sus inseguridades… su día a día. Además, obviamente, trabajaremos las técnicas cognitivas de manera formal con el fin de que se conviertan en una estrategia válida para resolver sus problemas actuales y futuros.
  • Respetar sus momentos, sus idas y venidas, sus acuerdos y confrontaciones, porque, al fin y al cabo, conforman su vida. No todos quieren cambiar cuando nosotros nos lo proponemos. No tenemos el control sobre sus propias decisiones. Son ellos, a través de nuestro acompañamiento, vinculación y alianza terapéutica, los que han de decidir cuándo quieren cambiar. Ya pondremos nosotros las técnicas y estrategias oportunas en marcha para que así suceda.
  • Compasión, ser conscientes del sufrimiento del otro desde la igualdad, tener interés en promover su bienestar y dar prioridad a sus necesidades para intentar aliviar su dolor. De hecho, la promoción del bienestar ajeno es una de las principales motivaciones para las personas que ejercen profesiones de ayuda.
  • Profesionalidad, para saber qué hacer y cómo ejercer una práctica clínica adecuada en cada caso. Pero también para reconocer que los problemas de los clientes son suyos, que precisamente estamos con ellos porque sufren. Nuestra misión es dirigir, guiar y acompañar en su proceso terapéutico, de modo que puedan conseguir resolver el problema emocional con el que acuden a consulta.

Estas reflexiones son fruto del desarrollo de mi experiencia clínica, pero no tienen por qué ser asumidas en su conjunto, ni siquiera por todas las personas. Aunque si su lectura hace que nos planteemos, cambios, mejoras, retos… me daré por satisfecha. El hecho de tener este espacio para hacerlas visibles es ya un regalo.

Doy gracias a todas las personas que han hecho posible mi desarrollo profesional, clínico y personal. Por supuesto incluyo a mis clientes, con los que aprendo día a día y hacen que continuamente valore y revise tanto mis conocimientos como mis habilidades. Ojalá ellos puedan decir que mi manera de ser, mi calidad humana, además de todo lo aprendido en terapia, haya contribuido y sea una herramienta más en su bienestar, crecimiento y mejoría clínica.

Aprovecho también para agradecer a Carmen y a Juan por todas las oportunidades que me han brindado a lo largo de estos años. Por ser un referente de calidad humana, docente y clínica. Así sea por muchos años más.

Lorena Amado Pallarés

Psicóloga Sanitaria

Máster en Psicología Clínica. 15ª Promoción.

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